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martes, 8 de octubre de 2024

Las ballenas son más sutiles, de María Antonia León

Ocho cuentos protagonizados por mujeres componen este volumen con el que María Antonia León ganó en 2023 el Premio Nacional de Libro de Cuentos Inédito Escrito por Mujeres, del Ministerio de Cultura.

Al referirse a este libro, María Antonia León me dijo en una entrevista que la característica común que une a los ocho cuentos del libro es el hundimiento: montañas que se hunden, cuerpos que se hunden en el agua, barcos hundidos, vidas que naufragan. No hay en estos relatos de mujeres distintas, de edades diversas y vidas disímiles, espacio para la alegría ligera o la carcajada feliz. Incluso en las conversaciones aparentemente amables entre dos amigas en una piscina, hay siempre un halo sombrío que hace temer el futuro. Es como si la atmósfera jovial sólo pudiera leerse como el presagio de lo gris y lo lúgubre.

El volumen trae ocho cuentos: "Las ballenas son más sutiles"; "La Cuchilla del Salado", "Te matas o me mato", "La base del mundo", "A Betty se le zafa un tornillo", "Una muerte pariendo una vida", "La calle más dolorosa de Bogotá" y "Luna de semen". Se trata de ocho relatos en los que se abordan la amistad entre mujeres, la maternidad, la violencia intrafamiliar, el sexo y el deseo, la muerte y la enfermedad. Los cuentos transitan entre Manizales y sus alrededores, Bogotá, Aruba, México y otras geografías. Distintos espacios para ambientar la desazón que atraviesa a las mujeres en sus relaciones afectivas.

Algunos subrayados
 
La Cuchilla del Salado quedaba en un valle pequeño al que se llegaba por la vía Manizales-La Cabaña-Tres Puertas. Se podría decir que la vereda estaba ubicada por debajo de la ciudad; escondida entre los paños del paisaje (p. 28).

A veces fantaseaba con la idea de convertirse en una yegua: así tendría más posibilidades de huir (p. 32). 

El tío, al igual que el caballo, era viejo y flaco, como muerto de antemano (p. 33). 

Los baños de hombres o los de mujeres. ¿Cuál de los dos es más puerco? Los dos nos parecían igual de sucios; en eso sí había igualdad de género (p. 42). 

La palabra es la verdadera violencia que ejercemos las mujeres (p. 46). 


Las ballenas son más sutiles
María Antonia León
Fondo de Cultura Económica
Bogotá
Agosto de 2024 
97 páginas

sábado, 10 de febrero de 2024

El aparato que late, de María Antonia León

En el prólogo que presenta el libro de poemas "El aparato que late", de María Antonia León (Manizales, 1985), la poeta 
Camila Charry Noriega escribe: "Y aunque la poesía no pretende la verdad absoluta, hay algo innegable y es su deseo de hacer de cada cosa una pequeña verdad para que todo merezca su justo lugar en este fragmento que es la vida", y lo dice para señalar el virtuosismo de los poemas de María Antonia León, en los que el ser humano es "solo algo más, no lo principal ni lo más importante". 

"El aparato que late" fue el primer libro publicado por María Antonia León. Apareció en 2021 y antecede a su novela "El oráculo térmico", de 2023. El volumen reune 45 poemas cortos, ricos en imágenes y sensibles al tacto, en los que es posible identificar formas y texturas de objetos y cuerpos. Cada poema trae al final el año de escritura, desde 2008 hasta 2020, pero no se presentan en forma cronológica porque no son una antología poética de la autora, sino un recorrido poético que va desde la imagen de un insecto sin alas en el nido, hasta el despliegue de un cuerpo deseante pide: "ven, la rebelión nace en la raíz de un maxilar".


El cuerpo femenino es una constante en buena parte de estos poemas. El deseo, el hastío, la piel, la herida y la cicatriz se presentan de frente, en primer plano. El cuerpo que las mujeres de hace un siglo no nombraban, porque se esperaba de ellas un cuerpo mariano, aparece en estos poemas de María Antonia León no sólo con claridad sino, además, con protagonismo. 

En su poema "Genética" (2012) escribe:

Soy mujer,
una llaga abierta por donde sale el mundo
hasta el mundo. 

Hago la referencia a las mujeres escritoras del pasado porque es claro que María Antonia León las ha leído y las reconoce como sus antecesoras. Varios poemas incluyen epígrafes de versos de autoras colombianas como Maruja Vieira, Meira Delmar y Luz Mery Giraldo, así como de la mexicana Rosario Castellanos y de  Virginia Woolf, Ana Ajmátova y Emily Dickinson. Ese gesto de incluirlas en su propia obra se complementa con otro que parece accidental pero me parece relevante: Camila Charry, la prologuista, Natalia Mejía Echeverri, la autora de la foto de la portada, y María Antonia León hicieron parte del equipo que lideró Pilar Quintana y que editó la Biblioteca de Escritoras Colombianas, que circuló en 2022. Ellas se han dedicado al rescate de autoras del pasado y en este volumen María Antonia León dialoga con ellas en la medida en la que presiona al lenguaje para encontrar nuevas formas de nombrar inquietudes antiguas. 

Pulso
El papel
es la cárcel blanca
desde donde calco el mundo
engaño y juzgo
me suicido
y me reprimo.

(2010)

 
El aparato que late
María Antonia León
Editorial Domingo atrasado
Bogotá, enero de 2021
72 páginas

sábado, 2 de diciembre de 2023

El oráculo térmico, de María Antonia León

Amanda es la menor de tres hermanos. Tomás le lleva 7 años y Teresa 6. Crecieron en una finca cafetera cerca de Chinchiná, con una padre silencioso, dedicado al campo, y una madre con artritis que habla así: 
Mamá, ¿usted es feliz? le dije una vez.
Mija, es mejor que no pregunte

La vida en la finca es la vida del pasado. El presente es noviembre de 1985. Amanda está embarazada, no quiere ser mamá pero no puede abortar. Huye y su huída coincide con la tragedia que se conoce como la avalancha de Armero, cuyo nombre recuerda a las más de 20.000 personas que murieron en ese municipio del Tolima, luego del deshielo del Volcán Nevado del Ruiz, pero deja en el olvido a las 3.000 que fallecieron en Caldas, principalmente en Chinchiná y Villamaría.

Esa avalancha de lodo que arrasó con todo es el contexto histórico en el que se desarrolla esta novela en la que la autora cuida cada línea y cada palabra, para narrar la vida de Amanda, a quien la maternidad no deseada le representa también una avalancha que arrasa con todo. A partir de frases muy cortas, con hondo sentido poético, y de capítulos breves que saltan en el tiempo, entre el pasado y el presente, María Antonia León (Manizales, 1985) presenta un retrato sobre la violencia contra las mujeres en la zona cafetera colombiana: hay violencia intrafamiliar, violencia sexual, un machismo feroz, una concepción de la maternidad como una obligación y el embarazo extramatrimonial como una verguenza. Esta visión de mundo, tan hostil y tan opresiva para las mujeres, crece silvestre y libre en medio de montañas verdes y hermosas, llenas de palos de café, con la bendición de la religión católica, que perpetúa un estado de cosas insostenible que se define con el nombre de "tradición".

Algunos subrayados

El burbujeo secreto de mis senos que, antes de este momento, solo se lo bebió un hombre (p. 21).

Cuando entro al baño me encuentro con un placer desconocido: el de un cuerpo solo (p. 22).

No puedo vivir de esta manera; tengo que buscar una vida que esté a la altura de mi desesperación (p. 24). 

¿Maternar?, no quiero llegar a ese nivel de intimidad con la vida: el seno abierto como un volcán activo. No quiero vivir suavemente y con dureza en el interior (p. 25). 

Habría querido vivir en un contexto donde abortar fuera un acto sencillo, aceptado. Un acto para abrazarnos diferente con la vida (p. 26).

No nacer, eso sí es un privilegio: el alma flotante ante las florescencias del universo y los universos hermanos, los universos padres (p. 26). 

Lactar es otra forma del llanto (p. 42).

A veces solo recuerdo el daño que hice y no el daño que me hicieron (p. 65).

La ternura es el único elemento capaz de hacer tolerable el tictac de una marcha fúnebre (p. 65). 

No puedo confiar en las palabras de un hombre que ya no me ama (p. 69). 

El dolor no se cura, se controlan sus estadios (p. 75). 

Mamá, ¿usted es feliz? le dije una vez.
Mija, es mejor que no pregunte (p. 111).

Mi papá me dijo una vez que las personas se suicidan cuando están cansadas de una misma situación (p. 131).

Lo repetí una vez más, con la música dulce de alguien a quien todavía peinaban de dos colitas, y una tercera vez, hasta que él se le quitó de encima y deó a Teresa hundida en el rebrujo de tierra; la combinación como una sábana que queda arrugada después de un sueño travieso y mi hermano arrodillado, a horcajadas sobre ella, mostrando los dientes rojos.
-Tragate esos ojos -me dijo.
Entonces salí corriendo para no verlos más. Corrí a través de los cafetales con los ojos casi cerrados, arrinconados en una nueva soledad (p. 136). 

Quizá ni Chinchiná existe, me gustaría que no existiera para no tener que volver (p. 138). 

Las rodillas son la parte más fea del cuerpo, por eso podían mostrarse. Aun así mi hermana se las tapaba porque nadie debía vernos nada.
Porque éramos sagradas, perfectas y puras, como el café (p. 147). 


El oráculo térmico
María Antonia León
Editorial Seix Barral
Bogotá, abril de 2023
148 páginas