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jueves, 20 de noviembre de 2025

El Universal. Sus editoriales. Bernardo Arias Trujillo

La compilación de los editoriales publicados por Bernardo Arias Trujillo en el diario liberal "El Universal", de Manizales entre el 3 de julio y el 30 de septiembre de 1930 podría leerse como una novela con final trágico. 

Se trata de textos virulentos publicados casi a diario, en los que el autor pasa del entusiasmo a la desilusión que provoca la traición: el entusiasmo obedece al triunfo de Enrique Olaya Herrera, quien asumirá su cargo como presidente de la República el 7 de agosto de 1930, dando fin a 44 años de Hegemonía Conservadora. Bernardo Arias Trujillo abraza ese nuevo país liberal que ya llega y se ilusiona con los cambios que vendrán. No obstante, los hechos empiezan a contradecir sus expectativas: Olaya nombra como gobernador del Caldas al coronel Emilio Latorre, bastante cercano a los conservadores, y éste a su vez nombra como secretario de gobierno al periodista conservador Gonzalo Restrepo. Otro periodista conservador, Tomás Calderón, cultivado en el diario conservador La Patria, pasa a ocupar  la jefatura de archivos departamentales.

Arias Trujillo intenta argumentar. Intenta explicarle a sus lectores por qué el anhelado cambio hacia una república liberal se hace en Caldas con políticos con "sentido amarillo, vacilante y hermafrodita" (p. 36), que es su manera de referirse a los tibios, que distan de los radicales como él. No obstante, con el paso de los días las decisiones políticas se vuelven injustificables y al final Arias Trujillo es fustigado no solo por "los tres diarios visigodos" (p. 222) de Manizales, sino también por la prensa liberal de Bogotá, en cabeza de El Tiempo y El Espectador, hasta que al final deja su cargo el 30 de septiembre de 1930.


El Universal inició con 8 páginas y terminó en su número 76 con 4, se informa en las páginas finales de este libro editado por la Asociación de Periodistas de Manizales (PAM), que reproduce 59 editoriales publicados por Arias Trujillo en un lapso de escasos 3 meses. 

Aunque los hechos y personahes hiperlocales a los que alude Arias Trujillo están refundidos en la historia patria, luego de casi un siglo, vale la pena leerlo por la virulencia de su pluma y por lo cíclica que parece la historia. Sobre lo primero, en las notas finales se define a Arias Trujillo como un "escritor violento". Usa calificativos que hoy pueden parecer xenófobos como "gitanería húngara", o homofóbicos, como partidos de "sexo híbrido, andrógino, hermafrodita, republicano" (él que era homosexual), pero en general se nota una profunda agudeza en la sátira, escrita sin temor a ofender y, al contrario, con la intención clara de hacerlo: no manda indirectas y cita con nombre y apellidos a los destinatarios de sus diatribas.

En cuanto a lo segundo, en política es común el debate entre gobernar con los más radicales o fieles al partido, o buscar alianzas con otros sectores para lograr mayor legitimidad y gobernabilidad. El momento histórico narrado por Arias Trujillo fue un parteaguas en la historia política del siglo XX en Colombia: los liberales conquistaron el poder en 1930, luego de 44 años de hegemonía conservadora. La expectativa de los liberales locales era, por fin, acceder a cargos en el gobierno y expulsar a los conservadores. Las decisiones tomadas desde Bogotá se sintieron en Manizales como una traición. Ha pasado casi un siglo, pero casos así se siguen viendo en el presente. 


Algunos subrayados
Editorial "El Gobierno Nacional de Olaya Herrera", del 15 de julio de 1930
"Este diario es un balcón abierto hacia las multitudes para la libre agitación de las ideas liberales. Deseamos que en él se expresen todas las opiniones y los conceptos todos, con amplia, ancha y asoleada libertad para discutirlos lentamente (p. 35.).

"Las ideas republicanas pertenecen a lo que el nuevo testamento llama "aguas tibias" que no serán presentadas delante de los ojos de Dios (p. 36).

"todo el liberalismo del país que es el noventa y nueve y medio por ciento de los que saben leer y tienen relaciones personales con el agua" (p. 37).

Editorial "Contra la barbarie comunista", del 19 de julio de 1930
"Cuatro apaches analfabetos, cuatreros y salteadores de caminos" (p. 48).

"Nuestra libertad termina en donde empieza la del vecino. Y que no vengan a hablar los conservadores de libertad de palabra en un país que ellos amordazaron" (p. 50).

Editorial "Contra la barbarie comunista", del 22 de julio de 1930
Es bueno atrevernos a estudiar ese complicado problema antes que la violencia social se haga sentir en una forma que no está prevista en la constitución ni en la contextura temperamental de los colombianos. El concepto de propiedad en la vida moderna no es el mismo concepto feudalista, individualista, feroz y exclusivista de las eras antiguas (p. 57).

Es increíble que Colombia, país endeudado y pobre, sea la primera nación importadora de automóviles de lujo no usados en Europa ni siquiera por los soberanos (p. 57).

Editorial "La carrera administrativa", del 23 de julio de 1930
Hoy se acoge al funcionario por motivos de consideración personal, por recomendación del político, por parentesco, rara vez por su valer y su competencia. Qué de extraño, pues, que todo ande mal? Y qué estímulo puede tener un empleado si no abriga la seguridad de permanecer en su puesto y de ascender, de acuerdo con el tiempo y la amarga verdad de que todo cambio de ministro o de gobierno le trae al sucesor" (p. 60).

Os habeis dado cuenta de la zozobra de un moderno funcionario con las alternativas de la burocracia? Y al lado de él, la dolorosa tragedia? No adivináis la del país que carece de colaboradores honrados y capaces porque están supeditados por los contratos que no tienen ninguna devoción por los intereses colectivos que custodian y que logran sostenerse solo por la adulación, el compadrazgo, la influencia? (p. 62).

Editorial "La Colombianidad", del 26 de julio de 1930
sonreíamos piadosamente de quienes creen que somos un país libre. Nuestra cantaleteada emancipación política de España no se complementa sino con liberación económica (p. 72).

un pueblo no es libre porque no tiene industrias propias y su economía está sometida al vasallaje de una nación fuerte (p. 72).

Editorial "La carrera administrativa", del 29 de julio de 1930
Hasta hoy la administración pública de Colombia está formada por militares retirados, ancianos achacosos y jovencitos fracasados en los colegios. Para formar parte de la burocracia sólo se necesita conocer el protocolo de la adulación, un hosco conservatismo y un alarde sincero de odio al "enemigo común" (p. 81).

Editorial "Hacia la Policultura", del 21 de julio de 1930
Hace cien años que tenemos independencia política y todavía no hemos logrado la libertad económica, base de todas las soberanías (p. 89).

Editorial "El nuevo gobierno departamental", del 5 de agosto de 1930
La Patria en una de sus pasadas ediciones sostiene con frescura de primavera que "El Departamento de Caldas, con mayoría conservadora, tiene derecho a esperar que en la cabeza de sus destinos se coloque la primera capacidad conservadora, que sería la primera capacidad caldense". Esta frase podría colocarse con absoluta certeza de éxito en nuestra página humorística, para reír en la tarde (p. 100).

Editorial "El nuevo gobierno", del 9 de agosto de 1930
Que el presidente empieza a gobernar en un país intoxicado de conservatismo achacoso, con constitución conservadora, leyes conservadoras y corporaciones administrativas conservadoras (p. 114).

Editorial "Una agresión aldeana", del 11 de agosto de 1930
En la sección más seria de La Patria se incrustan coplas de cabaret, frases provincianas de pésimo gusto que exhibe al periodismo conservador como una hoja aldeana de circulación municipal (p. 117).

Deploramos que La Patria haya ingresado a la cofradía del periodismo de tierra caliente (p. 118).

Editorial "El problema agrario", del 19 de agosto de 1930
el problema agrario solamente existe para el gobierno. La distribución equitativa de las tierras apenas puede ser emprendida por el Estado, que es el que cuenta con los elementos definitivos para realizarla. Colombia está excepcionalmente preparada para resolver el problema agrario mediante la nacionalización de sus tierras (p. 134).

tendremos que empezar la expropiación de los extensos latifundios que en los departamentos interiores de la república son causa de fermentos revolucionarios y de descontentos sociales, expropiación que habrá de hacerse mediante indemnizaciones pecuniarias (p. 135).

Editorial "La oposición se esboza", del 28 de agosto de 1930
La dirección liberal de Caldas está a una altura hasta donde no llegarán las saetas envenenadas del diario primaveral y matutino que dirige desde Bogotá el Dr. [Silvio] Villegas, tan desafortunado político como pésimo negociante (p. 161).

Comprendemos que los jóvenes del diario mañanero tienen los más sanos deseos de que el Directorio Liberal se entregue a las labores domésticas o a gerenciar un almacén de escapularios (p. 161).

Editorial "Los usufructuarios de la victoria", del 3 de septiembre de 1930
para que el gobierno abandone su sexo híbrido, andrógino, hermafrodita, republicano -todos estos son sinónimos- y se integre definitivamente el personal con elementos conservadores (p. 182).

Editorial "La supresión del voto del ejército", del 8 de septiembre de 1930
En los cuarenta y cinco años de conservatismo el ejército fue siempre una recua de acémilas uniformadas, puestas al servicio de los apetitos electorales de un gobierno exclusivista. Las tropas colombianas no representaron nunca la majestad de la República (p. 189).

Editorial "Una decorosa solución a la crisis del gobierno", del 9 de septiembre de 1930
nosotros, que ejercemos un periodismo independiente y honrado (p.194)
El periodista honorable sabe rectificar a tiempo y dar a cada uno lo suyo, según sus actos (p. 194).

Editorial "La hora actual", del 23 de septiembre de 1930
La manera infantil como los tres diarios conservadores de la ciudad han comentado los sucesos confirma la impopularidad trágica del gobierno y la pobreza solemne de razones para combatirnos (p. 220).

Es una literatura de escuela pública, innoble, enana y floja. Por ninguna parte aparece la razón armada de argumentos, la prueba precisa y honrada de que estamos errados (p. 221).


El Universal. Sus Editoriales. Bernardo Arias Trujillo
Compilación de columnas: Juan Antonio Díaz
Biblioteca de escritores caldenses-Asociación de Periodistas de Manizales (PAM)
Manizales
Febrero de 1991
Imprenta Departamental de Caldas
254 páginas

sábado, 8 de abril de 2023

Blanca, antología de la obra literaria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza


"Blanca, antología de la obra literaria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza" es una hermosa edición con fotos, detalles tipográficos a color y un prólogo lleno de emoción en el que se compilan algunos cuentos, poemas y crónicas escritos por Blanca Isaza de Jaramillo Meza.

La obra fue publicada en 2017 por la Universidad de Caldas, fruto de un trabajo de investigación que realizó Nicolás Duque Buitrago, autor del prólogo, en el archivo bibliográfico de Blanca Isaza, que quedó al cuidado de su hija menor, Aída, cuando murió la poeta en 1967 y la siguió su esposo, el también poeta Juan Bautista Jaramillo Meza, en 1978. 

El libro comienza con un prólogo en el que Nicolás Duque ubica el contexto en el que se produjo la obra de Blanca Isaza, su labor como editora de la Revista Manizales, desde 1940, y el destino de la casa familiar, en donde él mismo pudo desarrollar su investigación, y que al momento de la publicación del libro ya se adivinaba su demolición, como efectivamente ocurrió poco tiempo después.
A continuación el libro trae tres partes, impresas en papeles distintos: una de crónicas, la segunda de cuentos y la tercera de poemas, que dan cuenta del calificativo que Nicolás Duque le da a Blanca Isaza, como una "mujer múltiple". 


Los textos no incluyen ni la fecha ni el lugar original de publicación, y esta falla impide ubicar su contexto y la evolución de la autora, teniendo en cuenta que se mantuvo vigente durante 50 años, entre 1917 y 1967. No obstante esta carencia, el libro sí permite ver los distintos registros de la escritora, interesada por el mundo de lo pequeño, desde las chicharras hasta las flores, emparentada con San Francisco de Asís en ese interés por el múndo de lo mínimo. Y ese interés por el detalle preciso es lo que hace que de los tres géneros incluidos en el libro, sean las crónicas las que quizás mejor envejecen: pese a que la crónica está atada a la actualidad y es un género periodístico, en el caso de Blanca Isaza son crónicas que logran detener un instante de tiempo y traerlo vivo al tiempo presente.

Algunos párrafos:

De la crónica "Toda una vida"
"Aquel poemita (El río) fue publicado por primera vez en El Surco, un periódico semanal fundado y dirigido por Benjamín Tejada Córdoba, el padre de Luis, el inolvidable cronista que abrió rumbos nuevos a la literatura nacional, que tenía desplantes geniales y jugaba con las metáforas como un malabarista. Más tarde fue publicado en Renacimiento, el primer diario que tuvo Manizales fundado por don Justiniano Macías. En torno a la niña poetisa se hizo un poco de popularidad; el inicial elogio lírico de esos versos que ahora releo con suave nostalgia se lo debo a Aurelio Martínez Mutis, aquel glorioso cantor de la patria; y el fino comentario en prosa fue escrito por Luis Tablanca, amigo del corazón y quien aún vive en su lida tierra de El Carmen, en el Norte de Santander: Yo quiero mucho el río que cruza por la aldea / que canta a todas horas, que ríe sin cesar / el río que se incendia bajo la luz febea / y que se torna plata bajo la luz lunar..." (p. 40).

Recuerdo la emoción con que mi padre, que era el Juez de Santa Rosa, leyó mis versos; que esa muchachita ingenua que se vestía de olanes baratos, que se peinaba de capul, que se enredaba un jazmín anacrónico en los cabellos, que había tenido poco estudio, que se entregaba por entero a las simples labores hogareñas, le hubiera resultado escribiendo versos, le dio la más estupenda y dulce sorpresa de su vida; me parece verlo; cuando me interrogó varias veces si aquello era mío, si lo había escrito yo, pensé que iba a reprenderme y le dije con esa feliz ingenuidad que aún recuerdo: -Sí, papá, pero yo no tuve la culpa (p. 41). 

De la crónica "La muerte de las cosas"
Existen extrañas similitudes entre la muerte de las personas y la muerte de algunas cosas y de algunos sitios; a veces es una muerte súbita, impresionante, fatal; otras, es la desintegración lenta, progresiva, inexorable; la agonía despaciosa e ignorada que acaba ya por no conmover a nadie (p. 55). 

De la crónica "Una hermosa labor"
Es algo tan finamente bondadoso como ese oficio de las bellas cosas inútiles que no sirven sino para eso; para no ser prácticas ni técnicas, sino simplemente hermosas (p. 61).

ha de sentir lo mismo que elpoeta cuando entre esta profusa literatura de fútbol, de deportes, de ciclismo, de competencias olímpicas, de boxeo, de toros y de carreras de caballos, se encuentra por casualidad una estrofa perfecta, un poema que le llega al corazón, una frase que aún tenga algo de belleza y de dulzura (p. 61). 

De la crónica "El turpial inválido"
(sobre la mamá) La que cifró mis ternuras y fue razón y norte de este noble ejercicio de escribir (p. 73).

De la crónica "Las mujeres que trabajan"
Las mujeres que trabajan en las oficinas son tan dignas como las que trabajan en el recinto amable del hogar, y sin más merecedoras del respeto y del cariño de todos, que las que se pasan las dos terceras partes de su vida en los salones de belleza, en las casas de modas y en los costureros donde con lamentable frecuencia se pespuntan por parejo telas y reputaciones (p. 82). 

De la crónica "El desolado rostro de la violencia"
Nuestra ciudad ha sido como una privilegiada isla de paz entre este oleaje de pavor (p. 87). 

De la crónica "La gloria de Barba Jacob"
Siempre será tardío el homenaje; siempre se esperará a que el artista no haga sombra para reconocerle sus méritos; no importa que en su vida se le haya perseguido, ignorado, desconocido; después, su memoria servirá para hacer fiestas y gastar pródigamente los dineros del Estado (p. 144). 

De la crónica "La ilusión de viajar"
El dolor nos hace apreciar mejor aquellas mínimas satisfacciones que cuando estamos sanos nos pasan desapercibidas y no sabemos agradecer (p. 155). 

A través del anhelo que no se realiza las cosas se ven más bellas y más altas por la misma razón de ser inalcanzables (p. 157)

Del cuento "Paso de zarzuela"
se tuvo a buen cuidado de no invitar a los pocos liberales sobrevivientes que se habían quedado en Florilandia, ya silenciosos y camuflados de azul (p. 185).

Del poema "La canción romántica
Sabes lo que me alegra
en la dura jornada (...)
No haber escrito versos
que no puedas leer

Del poema "Viñeta de otoño"
Siempre encontré la fuente de Castalia
en la paz de la casa solariega,
en esa primordial filosofía
de acompasar el canto a la faena.


He tenido ese culto apasionado
de las cosas pequeñas 
y como Maeterlinck paso las horas
absorta ante el país de las abejas.

Se canta porque sí, porque es preciso
fraguar la vida en moldes de belleza


Blanca
Antología de la obra literaria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza
Prólogo de Nicolás Duque Buitrago
Editorial Universidad de Caldas
Manizales, 2017
274 páginas

jueves, 26 de enero de 2023

Historia de la ciudad de Manizales, del padre Fabo, tomos 1 y 2

El Padre Fabo fue un religioso español que vivió en Colombia varios años y a finales de 1920 llegó a Manizales. Aunque su actividad principal era la religiosa, desde antes de instalarse en Manizales ya había publicado más de una decena de libros y en esta ciudad continuó escribiendo. Con ocasión de los 75 años de fundación de Manizales el Concejo convocó a un concurso para escribir la historia de la ciudad y el Padre Fabo obtuvo el primer puesto, con esta obra rica en detalles y en fuentes documentales.

La obra se divide en dos tomos. El primer tomo incluye datos de lo que él denomina "la prehistoria" de Manizales, es decir el poblamiento indígena del territorio, que según explica estuvo habitado por Quimbayas y Pacuras en regiones cercanas, aunque donde hoy se erige Manizales no hubo asentamientos indígenas. Luego narra la expedición de los veinte, que partió de Neira con 20 personas que llegaron a tumbar monte y hacer las primeras construcciones, en La Enea, luego en Minitas y después en donde hoy está la Plaza de Bolívar.

El libro incluye datos sobre el Nevado del Ruiz y el volcán, el comienzo de la educación en la ciudad, la construcción del primer hospital, el inicio de la caficultura y la organización de la vida político administrativa, así como breves biografías de los fundadores de la ciudad, los primeros gobernadores de Caldas y otras personas destacadas de la ciudad.

Si bien el texto deja ver el clasismo, el racismo y la consideración de lo blanco y lo español como superior a lo indígena y lo mestizo, esta obra no puede juzgarse desde el presentismo. Es un documento valioso, completo y rico en detalles y datos precisos, que permite acercarse al origen del poblamiento de Manizales, las costumbres de la ciudad y los códigos culturales que tuvieron vigencia durante la segunda mitad del siglo XIX y las dos primeras décadas del XX.

La obra trae curiosos datos estadísticos: informa que en 1880 Manizales tenía "14.000 habitantes; la ciudad tenía 13 carreras y 18 calles, con 180 manzanas. Había un coche ya en este año de 1880 donde cabían cuatro personas cómodamente y se pagaban 20 centavos por hora" (p. 181). Para 1924 la población de la ciudad ya era de 52.000 habitantes. 4.216 niños estaban matriculados en colegios públicos y privados, urbanos y rurales (p. 131), en contraste, para el mismo año había 3.710 niñas matriculadas.

Aunque el tomo 2 se dedica a la literatura, en el tomo 1 se encuentran algunos datos de interés. Por ejemplo, fue Uva Jaramillo Gaitán quien le informó al Padre Fabo que el nombre indígena del Nevado del Ruiz era Cumanday o Camunday (p. 52).

Así mismo informa que Felipe Marquez fue el primer encargado de la oficina de Registro, que se abrió en 1863, y el segundo fue Miguel M. del Valle, "esposo de la famosa poeta Agripina" (p. 115). En 1870 el esposo de Agripina Montes del Valle también hizo parte de la junta que se encargó de recoger recursos para abrir el primer hospital en Manizales (p. 133).

En 1874 Sara Jaramillo de Velásquez y su esposo Fernando abrieron en Manizales un colegio "muy acreditado" para señoritas, en el que "quedan gloriosamente registrados los nombres de doña Dolores Macías de Escobar, Virginia villegas de V, Narcisa Bustamante de Sarabia y Agripina Montes del Valle (p. 128). De Agripina Montes se reproducen unos versos escritos cuando ya vivía en Bogotá, con ocasión del derrumbe de la catedral en construcción, que se vino al suelo por un terremoto ocurrido el 5 de noviembre de 1884 (p. 177).

Sobre Alejandro Restrepo R, director de El Ruiz, el primer periódico de Manizales, el padre Fabo indica que fue el primer telegrafista de la ciudad. "La oficina telegráfica, sistema circuito cerrado, se comenzó a establecer aquí por cuenta del Estado Soberano de Antioquia a principios de 1871 y fue el primer telegrafista Alejandro Restrepo. (...) Cosa de un año tardó en darse al servicio público y luego se tendieron los alambres telegráficos hasta Cartago (...) pero aconteció que los de Cartago se abstuvieron de emplear los servicios del aparato y se clausuró la oficina en aquella ciudad y el Gobierno de Antioquia recogió y guardó los alambres. Cosa análoga sucedió con los manizalitas, pero el Gobierno no quiso retirar aquel avance del progreso y esperó a que se fuesen acostumbrando a él, como se verificó con el auge del comercio y el refinamiento de las costumbres (p. 147). 

Más adelante, en la p. 189, se menciona un Alejandro Restrepo R. como secretario del primer Juzgado superior que operó en Manizales, a partir del 4 de abril de 1897. 

La historia del periódico El Ruiz se narra en diversos apartes (pg 149), aunque el padre Fabo indica que él solo tuvo acceso al número 7 de El Ruiz, del 1 de enero de 1975, y no conoció la colección completa (149).

Se indican los nombres de los primeros colonizadores que atravesaron la Cordillera Central a la altura del Nevado del Ruiz, el origen del nombre del nevado y detalles sobre excursiones más recientes, como una del ingeniero Bernardo Escobar (p. 175), quien cuenta que fue al Nevado y se quemó tanto la cara que no podía ni siquiera tocarla con los dedos, y que tuvieron que avanzar casi gateando y con los ojos cerrados por el resplandor del sol, y esto pese a que habían ahumado las gafas para protegerse los ojos. 

El Tomo 1 trae curiosidades como la lista de los primeros impuestos que se cobraron el la ciudad, un censo de profesiones y concluye con capítulos dedicados a la vida y obra de los primeros gobernadores de Caldas, desde 1905 hasta 1924.

El tomo 2 continua con la paginación del primero, así que va desde la página 415 a la página 699. Este tomo trae dos partes: una primera, dedicada a la historia literaria y artística de Manizales, y la segunda dedicada a la vida eclesiástica. En la primera parte el Padre Fabo incluye un inventario de 137 periódicos y revistas que circularon en Manizales entre 1874 y 1924, así como nombres y datos de escritores e intelectuales. Este inventario tiene su origen en el trabajo previo "sobre la estadística de los periódicos" elaborado por Manuel Isauro Echeverri, aunque el Padre Fabo indica que él mismo aportó nuevos impresos. 

Entre los datos de interés, señala que "Desde 1877 hasta 1880 editáronse sucesivamente (en Manizales) cuatro periódicos" (p. 422) y a finales del año 1916 existían en Manizales ocho imprentas, a saber: Imprenta Departamental, El Renacimiento, La Idea, Tipografía Comercial, Tipografía Rivas, Tipografía Manizales, Imprenta de San Agustín e Imprenta de la Diócesis" (p. 453).

En la larga lista de nombres de colaboradores de estos periódicos el registro de mujeres es excepcional. Agripina Montes del Valle figura como colaboradora de El Ruiz (fundado en 1874), la "señorita María Macía", aparece como colaboradora de Renacimiento, fundado en 1914 por Justiniano Macía (p. 453), y la "señorita María Rojas Tejada" aparece como colaboradora de El Eco, fundado y dirigido en 1915 por Pedro Luis Rivas. Adicionalmente, María Macía aparece como ganadora en 1917 de un concurso literario: "En 1917, con motivo del centenario de Policarpa Salavarrieta, hubo otra lid floral, en la que vencieron don Roberto Londoño Villegas con un canto "A la sangre", doña María Macía con un cuento intitulado "Resignación" y don Francisco Botero (premio extraordinario de cien pesos) con su canto "Al Ruiz" (p. 467).

Como curiosidades, indica que el periódico El Artesano se publicó en 1904 y "se suspendió a causa de censura eclesiástica por haber dedicado el último número al enaltecimiento de un suicidio"; en El Arlequín, fundado en 1911, "salieron varias caricaturas", y más adelante se menciona como primer caricaturista de la ciudad a don Arturo Patiño Callejas, de quien además se incluye su foto y se indica que escribió un sentido obituario sobre su amiga Agripina Montes del Valle. Patiño ejerció también como historiador empírico, en la medida en que conoció a varios fundadores o descendientes directos de fundadores de Manizales.

En cuanto a la vida literaria, señala que "en 1885 floreció en esta ciudad un centro de jóvenes con el nombre de Sociedad Literaria(...) Fue quizás la primera fundación de esta índole que hubo en Manizales, allí se iniciaron en las disciplinas literarias algunos de nuestros escritores (...) La Sociedad Literaria comenzó a funcionar en la casa de don Luis Mejía Gutiérrez (...) después funcionó en casa de don Pablo Jaramillo (...) (las sesiones) se celebraban en las primeras horas de la noche con asistencia puntual de los socios y guardando orden y compostura rigurosos; quien faltaba a las sesiones se le grababa con multas y quien alteraba el orden o cometía alguna falta se le procesaba como en un juzgado (p. 423). La Sociedad Literaria fundo al fin un periódico que le servía de órgano, llamado La Primavera (p. 426). 

El Padre Fabo muestra que desde el comienzo la ciudad tuvo dos docentes que tuvieron interés y amor por el periodismo: José María Restrepo Maya y Jesús María Guingue Carvhalo. El segundo fue coordinador del colegio de Restrepo Maya, el Santo Tomás de Aquino, y "amaron el periodismo, leían toda la prensa de la República, conocían el movimiento intelectual del Extranjero, escribieron libros y redactaron periódicos con la perfección con que podía redactarlos cualquier población colombiana" (p. 428). Estos dos hombres fueron los encargados de formar a los jóvenes intelectuales de Manizales durante las dos últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del XX. Sobre José María Restrepo Maya el Padre Fabo agrega que "dejó inédita una novela en francés, que no ha llegado a mis manos. Sería curioso precisar en qué año la escribió, pues acaso pasaría como el protonovelista". 

El Padre Fabo dedica capítulos para estudiar por separado cada uno de los géneros literarios. En novela analiza las obras Al pie del Ruiz y Madre, de Samuel Velásquez, Montañera y Rosalba, de Arturo Suárez Denis, Luchas Sociales, de Jesús Arenas, y "Elena" e "Inés", obras sobre las que no incluye el autor.  De acuerdo con Fabo "la novela antioqueño-caldense resulta ultrarregional y más fomenta la ley de la procreación dialectal que la unidad y fijeza de las leyes por las que debe regirse el castellano" (p. 465). Critica por ejemplo la obra de Samuel Velásquez, quien en Madre escribe sobre la mazamorra y los arrieros,en el lenguaje que usan ellos, modificando las palabras para acercarlas a la oralidad: "si el cuento y la novela manizalitas han hecho sus escarceos por este género de literatura, cayeron muy luego en el vicio de inspirarse en el naturalismo del hampa y de las aberraciones sociales, y por eso vemos que florecen, pero con las caedizas flores del mal, con los hongos venenosos del crimen, con acciones que no retratan el estado moral del alma colectiva sino las morbosas claudicaciones de individuos que forman excepción" (p. 466)

Agrega: "¿Por qué los relatos novelescos han de ser casi siempre casos morbosos de suicidios, de neurosis aguda, de tragedias inauditas, cuando esta sociedad es tranquila, ecuánime, sin problemas insolubles para eso que llaman los modernistas imperativo categórico de la existencia y yo llamaría limpio y honrado pan de cada día?" (p.468). Páginas más adelante llega más lejos y en su comentario sobre la novela Al pie del Ruiz indica "Decididamente esa Hermana Basilia aparece antimanizaleña y debe ser exclaustrada en la edición segunda del libro". 

A las novelas las critica por hiperlocales o inmorales y los poemas por abundantes (hay más poetas que bueyes) y por insistir en el soneto como única forma posible: "no me explico la causa de emplear el soneto como módulo de inspiración y recipiente escogidísimo de rimas ¿Será porque, como se ha dicho que forma el género literario más difícil, todos quieren hacer pinitos de triunfadores? (...) "el soneto malo se parece al erupto de los pletóricos, a la carcajada del payaso, al quejido del cobarde, a una dosificación quintaesenciada de la ineptitud, es decir, catorce rengloncitos de palabras sin ideas (...) Sonetear es asesinar la poesía. Se ha dicho que Colombia es el país de los sonetos, pues el que quiera sonetos malos, y con estrambote, que venga a Manizales" (p. 469).  

Entre los cronistas de su momento, Fabo menciona a "Julio Vives Guerra, Jeromín, Petronio. Recuerdo a éste en el delicioso relato de su primer vuelo en aeroplano a Manizales" (491). También incluye a Rafael Arango Villegas, a "Eduardo Londoño Villegas es el de las proasas mágicas y majas. También me cautiva Leonidas López" y por último incluye a Tomás Calderón y Horacio Isaza. 

Dedica un capítulo a los artistas plásticos, entre los que incluye al escritor Samuel Velásquez así como a algunas mujeres; otro capítulo se dedica a las mujeres manizaleñas, a quienes presenta dedicadas a la caridad y como abnegadas esposas, y en otro capítulo, titulado "Las tres gracias", se refiere a Agripina Montes del Valle, Uva Jaramillo Gaitán y Blanca Isaza de Jaramillo Meza, de quienes escribe algunas frases amables, aunque al mismo tiempo critica la calidad de sus textos o les llama la atención por no ser lo suficientemente místicas. Sobre Uva Jaramillo Gaitán concluye: "saludo a la princesita de las páginas azules y proclamo que puede codearse ufanamente con Tita Uribe, María Cano, Luz Stella, Sofía de Navarro y María Eastman" (p 521): es decir, por un lado es Fabo quien autoriza que se codee con otras escritoras, y por otro lado es claro que su rol es entre mujeres y no entre los escritores hombres. Que los capítulos de dicados a los distintos géneros literarios no mencionen mujeres resulta elocuente.

Las últimas 150 páginas del segundo tomo se dedican a la tercera y última parte de la obra, que consiste en la historia eclesiástica de Manizales, que incluye biografías de algunos sacerdotes, la historia de la diócesis y de la construcción de la Catedral, la parroquial (la Inmaculada), la Iglesia de San José y la de los Agustinos.  

Algunos apartes del tomo 1
Resulta verdad que el tipo manizaleño es netamente español sin influencias aborígenes, y sin mestizarse con judíos ni con latinos (p. 15).

Decir manizaleña es decir doncella pudorosa, esposa fidelísima y reina del hogar (p. 17).

Es preferible ver a los niños salvajes, que educados sin Dios (...) por una especie de sarcasmo del progreso, resulta que cuanto más instruídos los pueblos, son tanto más delincuentes, porque las letras sin moralidad facilitan los medios de la depravación (p. 132). 

Manizales es un guadual urbanizado (p. 179)

Manizales duerme, alegre y confiada, al pie de un volcán que ha explotado 18 veces (p. 252).

Algunos apartes del tomo 2
"La capital caldense carece de la riqueza bibliográfica de la Atenas suramericana, pero ¿cuántos Bogotás hay en Colombia? Y si es verdad que Manizales en el último cuarto de siglo dio más escritores en número y más valiosos que en toda su vida anterior; sin embargo de ello, ni todos los contemporáneos son buenos ni todos los antepasados fueron malos, y comparativamente hablando, el movimiento literario del siglo XIX aventajó en algunos aspectos al del XX" (p. 445). 

"Si en los primeros periódicos de Manizales predominaba el artículo doctrinal, ex-cátedra, después se mezcló con él el de polémica, enérgico, combativo, satírico, derribador de rutinas perniciosas y de abusos en los gobernantes; y a este aspecto se viene uniendo hace años la importancia del reportero o revistero, lince noticioso, entrometido, sensacional y comentarista"(p. 448).

"Confieso que he visto en las colecciones de esta prensa gracia e ingenio para los títulos y subtítulos de la información, refundiciones de doctrina bien hechas, arte para combinar el aviso con la gacetilla y con el fragmento doctrinal o anecdótico, llamativos encabezados, con caracteres de adorno y adecuada presentación gráfica, y además sumarios de los artículos de fondo que permiten enterarse del contenido del texto en dos minutos" (p. 448).

"El periódico y la revista fueron y son principal órgano de nuestra literatura, Olimpo de los poetas, Academos de los oradores y sabios, hogar de los historiadores, teatro de noveladores y cuentistas, y escuela y a la vez joyero de las letras patrias" (p. 448). 

"aún las coplas campesinas coinciden así en Casanare como en Caldas, como en la Costa Atlántica y otras zonas" (p. 463). 

"En la severa Inglaterra, donde se editan de nuevo dos mil novelas anualmente, aumentan, sí, y lo que es peor escritas por mujeres. ¡La novelista-hembra! He aquí el mayor contrasentido del arte inmoral cultivado por quienes, debiendo ser ángeles de luz, se truecan en harpías coronadas de serpientes", (p. 467).

"En Manizales hay más poetas que bueyes. Y eso que en las estadísticas de la arriería, antes de existir el cable aéreo, había diecisiete mil". (P. 469)

"Sonetear es asesinar la poesía. Se ha dicho que Colombia es el país de los sonetos, pues el que quiera sonetos malos, y con estrambote, que venga a Manizales" (p. 470). 

"El que más se presta a revelar las ignorancias del crítico, porque criticar es muchas veces oficiar de bobo" (p. 484).

"Los libros no nos resultan lo que son sino lo que somos" (p. 484).

"¡La maternidad! Tal es la primera función social de la mujer" (p. 537).

"Una madre con ideas irreligiosas supera en horro a la Medusa coronada de vívoras" (p. 538). 

"Muchas veces los hogares son pobres en todo menos en hijos". 


Historia de la ciudad de Manizales Tomo 1
Fray Pedro Fabo de María
Tipografía Blanco y Negro
Manizales, 1926
438 páginas

Historia de la ciudad de Manizales Tomo 2
Fray Pedro Fabo de María
Reeditado por Editores Ltda, diciembre de 1979, a partir de la edición de Tipografía Blanco y Negro, Manizales, 1926
294 páginas