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jueves, 26 de noviembre de 2015

Ben en el mundo, de Doris Lessing

Ben en el mundo tiene como subtítulo "la continuación de El quinto hijo". Sin embargo pareciera que no lo es. Es decir: El quinto hijo termina con Ben adolescente, en medio de pandillas, y Ben en el mundo comienza con Ben de 18 años, cuando se ha ido de su casa. En ese sentido un libro sí es continuación del otro. Ambos conservan el mismo protagonista y antecedentes. Pero el aura de inquietud y misterio que rodea el primer libro desaparece en el segundo. Son la misma historia pero pareciera escrita por dos autores distintos.

El quinto hijo plantea enormes dudas sobre la maternidad, la paternidad, las relaciones de familia. ¿Qué pasa si un hijo nos causa aversión? ¿Cómo reaccionar ante un hijo que quiere matar a sus hermanos? ¿Qué hace una esposa cuando su marido rechaza a su propio hijo? Todas esas cuestiones de fondo desaparecen en Ben en el mundo, porque en este libro Ben no tiene familia. Su madre es un figurante que aparece en una página, cuando él la ve pero no le habla, y sus 4 hermanos se reducen a uno solo, Paul, que apenas se menciona.

En El quinto hijo es claro que Ben es raro, pero no se sabe por qué. Los médicos dicen que es normal y sano, así que el enigma se traslada al lector, que construye mil hipótesis alrededor de lo que puede ocurrir con el chico. En Ben en el mundo desde el comienzo se plantea la necesidad de explicar el misterio con frases como: 

"La anciana sabía que no era humano: No es uno de nosotros"

"No se parecía a nada que ella conociera"

"O se plantaba junto a la vaca, le echaba un brazo al pescuezo y pegaba su cara del animal y las ráfagas cálidas y agradables de su aliento, cuando volvía la cabeza para olisquearle, le parecían la bondad misma y le hacían sentirse seguro".

"¿Qué era Ben? Dormía en su cama, como todos los demás, empleaba los cubiertos, mantenía su ropa limpia, le gustaba la barba arreglada y el cabello cortado, y sin embargo no se parecía a nadie". 

En Ben en el mundo se explica que Ben es el Yeti, que tiene hombros anchos, caderas estrechas, barba tupida, mucho pelo, ojos a los que les fastidia la luz, un oído agudo y necesidad permanente de comer carne. Es entonces el eslabón perdido... Es como si su madre hubiese tenido un hijo que es una regresión en el tiempo, un hombre de las cavernas en pleno Siglo XX.

Sin embargo la novela no ocurre en clave de ciencia ficción, sino de drama realista, en el que los personajes que tienen gran relevancia para Ben de pronto desaparecen sin dejar mayor rastro y sin mayor explicación. Es como si la autora hubiese empezado a escribir el libro sin un rumbo claro y este hubiera ido apareciendo a medida que construía el relato, que salta de Londres a Niza, luego a Río de Janeiro y por último a Jujuy. 

El estilo de Lessing es el de narrar con acciones y pocas digresiones. Ben en el mundo plantea un duro cuestionamiento a los experimentos científicos con animales, pero no lo hace con discursos sino a partir de la descripción narrativa de un laboratorio científico. Su técnica no es la del monólogo interior ni la reflexión o el diálogo sobre sentimientos. Sus textos son narracciones cargadas de acciones, en las que los personajes viajan, caminan, pelean, se esconden. Y a partir de ahí el lector saca sus conclusiones.

Lessing publicó este libro en 2000 y ganó el Nobel en 2007. Es claro entonces que el jurado, y seguramente miles de lectores, encontraron en esta novela valiosos elementos narrativos, de estructura o de personajes. Yo leí primero El quinto hijo y me quedo con ese. El aura de misterio y suspenso que logra ahí es difícil de superar. 

Otras frases: 
Había algunas revistas, pero las personas de las ilustraciones y de las fotografías no eran amigas suyas y sabía que no lo serían nunca. 

El teatro atraía a Inés como sólo puede atraer a quienes no se han desviado en toda la vida del camino marcado desde el nacimiento. Se consideraba condenada a lo previsible.

todos guardarían silencio porque tenían demasiado miedo a perder el trabajo, sus preciosos trabajos, tan difíciles de conseguir.

veía a Teresa como podía ver a un ratón que decide erguirse sobre las patas traseras y amenazar a un gato.


Ben en el mundo
Doris Lessing
Editorial Punto de Lectura
2007 (primera edición 2000)
Traducción Angela Pérez. 
Bogotá.
269 páginas

martes, 5 de mayo de 2015

El quinto hijo, de Doris Lessing

Una casa gigante de tres pisos, con tantas habitaciones que parece un hotel, ubicada en un pueblo en las afueras de Londres, es el lugar en el que ocurre esta novela corta e inquietante, en la que se cuentan al menos 20 años de la vida de Harriet y David, una pareja ideal, idílica, perfecta, que tiene un hogar feliz con cuatro hijos hermosos, y que son el centro de atracción de la gran familia de ambos, hasta que lo inexplicable ocurre.

Lo inexplicable es Ben, el quinto hijo, un bebé que no estaba planeado y que desde el embarazo su madre Harriet presiente como extraño, aunque los médicos insistan en que es un bebé, un recién nacido, un niño, un joven saludable y vigoroso.

Ben es diferente en muchos aspectos y llega para quebrar la armonía del hogar. La forma en la que cada miembro se relaciona con él o reacciona a su presencia revela mucho sobre lo difícil que es aceptar que uno de los nuestros no es como nosotros. Tan distinto que su prima Amy, con Síndrome de Down, es amada y rodeada de mimos, mientras que Ben, con su enigmática naturaleza, genera rechazo o temor.

El quinto hijo plantea un tema que recientemente también fue abordado en el cine con la película “Tenemos que hablar de Kevin”. Si bien los desenlaces de la trama son diferentes (¿o no tanto?) el dilema es cómo hace una madre para amar a un hijo que al parecer la odia, o al menos no quiere que ella lo quiera. O que pone en riesgo a lo que la madre más quiere, que son sus otros hijos. El misterio, el suspenso, la inquietud que recorren estas páginas revelan la maestría de la Premio Nobel 2007, que sin recurrir a escenas truculentas, sin digresiones, con pura narración y apenas insinuando la violencia, hace presentir lo peor.


Algunas frases:
No es nada anormal coger aversión a un hijo

Todos los niños suelen portarse mal durante un año o así después de empezar a caminar. No tienen instinto de conservación, ni sensación de peligro; se tiran de la cama y de las sillas, se lanzan al vacío, irrumpen en la calle, hay que vigilarles siempre… Y también son, añadió, absolutamente encantadores y deliciosos y tiernos y graciosos. Y luego, poco a poco, se vuelven sensatos y la vida es más agradable.

Sus esfuerzos lo habían hecho triunfar en su empresa y posteriormente le proporcionaron un trabajo mejor en otra empresa. Y en eso se centraba ahora su vida; los acontecimientos tienen su propia lógica. David era ahora el tipo de individuo que en otros tiempos había decidido que nunca sería.

Como es bien sabido, todos estos centros tienen una capa, como un sedimento, de alumnos ineducables, inasimilables, los casos perdidos, que van pasando de curso en curso, a la espera del día feliz en que puedan dejar el colegio. Y es muy frecuente que no vayan a clase, para alivio de sus profesores.


El quinto hijo
Doris Lessing
Random House Mondadori – De bolsillo
2008 (primera edición 1988)
Barcelona 

154 páginas