No sé si Toque de queda es una novela o un cuento largo o varios cuentos. En todo caso eso no importa, y además esa sensación de no saber "esto qué es" no es ajena a lo que escribe Adalberto Agudelo.


A Agudelo le gustan los juegos formales. Lo suyo no es la prosa limpia y diáfana que se lee para centrarse en la historia y avanzar a zancadas entre página y página. A él le interesa jugar con el narrador, con el punto de vista, la repetición y toda la pirotecnia gramatical. Hay quienes lo acusan de escribir para ganar concursos y ser efectista. No sé si lo sea o no, pero a veces tanta parafernalia distrae la lectura. O la vuelve críptica como en De rumba corrida. En Toque de queda la historia es clara (y breve). Si es memorable o no, sólo puede decirlo el tiempo.
Algunas frases:
A la luz del día la soledad es menos soledad y el miedo menos miedo.
A la larga, ninguna espera rinde sus frutos.
cuando pienso cuán fácil es morir me pregunto por qué mueren unos y no otros o si esa es la muerte que nos toca. Sí. A veces la muerte se equivoca de muerto. Todavía no entiendo por qué debías ser tú.
Sentían miedo pero muchos miedos juntos eran capaces de ganarle a la derrota las más duras batallas.
Toque de queda
Adalberto Agudelo Duque
En la Antología "Transmutaciones", de Antonio María Flórez
Editora Regional de Extremadura
Mérida, España
2009
Páginas 40 a 86
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