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miércoles, 28 de marzo de 2018

La muerte en la calle, de José Félix Fuenmayor

Dicen que en La Cueva, el lugar de reunión del Grupo de Barranquilla, Alvaro Cepeda Samudio se encargaba cada tanto de recordarle a sus contertulios (Gabriel García Márquez, Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas, Alejandro Obregón) una verdad que todos daban por sentada: "todos venimos del viejo Fuenmayor."

El viejo Fuenmayor era José Félix, el papá de Alfonso, quien nació en Barranquilla en 1885 y murió en 1966, antes de que su volumen de cuentos "La muerte en la calle" viera la luz. Otra novela suya, Cosme, publicada en 1927, es para algunos la primera novela urbana en Colombia.

Los cuentos de La muerte en la calle son una especie de curiosidad: hoy se leen como los textos que escribía un maestro de maestros. Han pasado más de 50 años desde que  el viejo José Félix escribió estos cuentos, y hoy el género se ha enriquecido de la narración cinematográfica, de técnicas y de oficio. Por eso, quizás, resulta difícil juzgar estos cuentos desde la mirada contemporánea.

No obstante, en estos 13 cuentos hay elementos recurrentes que permiten intuir un interés poético del autor: protagonistas que son seres anónimos, desposeídos y humildes, escenarios que aluden a casas y calles de pueblos del Caribe, y no al entorno rural que era común en la cuentística que precedió a Fuenmayor, un interés marcado por resaltar el habla local y por mezclar lo religioso con lo mítico popular, y una presencia fuerte de la muerte como posibilidad narrativa.

Algunas frases:
-Y qué es mejor, Temístocles: la aritmética o la gramática.
-La gramática, porque lo tiene todo. La gramática es primero que todo. La palabra con que Dios creó el mundo, es gramática.

Yo no he conocido muchacho bueno ni perro malo.

En comer y comer a poquitos y a cada rato en todo el día golosinas y pedacitos de cualquier cosa había encontrado su vejez la felicidad.

El tiempo hay que llenarlo: es una ley de la que nadie escapa; y observarán ustedes que mientras a las personas con ocupaciones les es fácil cumplirla, para los desocupados resulta muy ardua la empresa- y realizarla es meritorio, debemos reconocerlo. Matar el tiempo es otro modo de expresar aquella ley.

Nada existe más veloz que el pensamiento.


La muerte en la calle
José Félix Fuenmayor
Editorial Santillana, 1994
Primera edición: 1967
Bogotá
180 páginas

martes, 20 de febrero de 2018

Sobre literatura colombiana, de Germán Vargas Cantillo


Aunque el título de esta compilación de textos (columnas, prólogos, reseñas, breves ensayos literarios) se llama "Sobre literatura colombiana", en realidad la mayoría de las páginas son sobre el Grupo de Barranquilla, bautizado así en El Tiempo por Próspero Morales Padilla, y del que hicieron parte el autor, Germán Vargas Cantillo, así como otros nombres destacados, encabezados por Gabriel García Márquez, y seguido por Alfonso Fuenmayor y Álvaro Cepeda Samudio.

En algún aprte del libro el autor aclara que ellos cuatro fueron los miembros permanentes del grupo, y que a su alrededor en distintas épocas estuvieron otros como el pintor Alejandro Obregón, el fotógrafo Enrique Scopell y otra serie de nombres.

Este libro, publicado en 1985, recoge distintos textos sobre literatura colombiana escritos por Germán Vargas Cantillo entre 1949 y 1983. Leerlo es hacer un viaje ameno por la historia de la literatura colombiana, en la que el autor destaca a Tomás Carrasquilla, Efe Gómez y José Estasio Rivera, entre los muy pocos nombres a resaltar antes de la irrupción de García Márquez y Cepeda Samudio, que le deben buena parte de su oficio narrador al escritor José Félix Fuenmayor.

El libro está dividido en tres partes y en total incluye 30 textos relativamente cortos sobre autores, libros, revistas literarias. Es muy llamativa la descripción que hace de un escritor desconocido, un tal Fermando Vallejo, "un autor de quien no se tienen mayores noticias, fuera de la que es un escritor antioqueño que vive en México y que investigó en forma exhaustiva, completísima, la vida y obra de Barba Jacob". Así mismo son memorables sus textos sobre el momento en el que García Márquez recibe la noticia del Nobel en México, y la posterior ceremonia de entrega en Estocolmo. Esos dos textos justifican plenamente el esfuerzo de conseguir este libro, que hace años dejó de circular.

Algunas frases
El país ha vivido, hasta ahora, si se apartan las obras de Efe Gómez, de lo que equivocadamente se califica como cuento "terrígeno", cuyo centro de producción se ha emplazado en la feraz comparca caldense. Los cuentistas de Manizales y de Riosucio, de Salamina y de Calarcá, se han entregado a una especie singularísima de cuento "nacionalista" que resulta tremendamente falso por el uso y el abuso de la retórica empalagosa y que, al fin y al cabo, viene a ser la negación de lo auténticamente nacional.

La obra de José Eustasio Rivera es una de las mejores novelas que se han escrito en Colombia, lo cual no es mucho decir. 

Toda la literatura colombiana de la violencia, escrita y publicada en los primeros años, cuando aún se vivía en forma permanente esa tremenda etapa, se leyó y pasó, sin que hoy merezca ser considerada literariamente como nada distinto de documentos de consulta.

Cepeda Samudio es, como podrá apreciarlo quien lea estos cuentos, un poeta, que es una de las mejores maneras de ser algo: un cuentista, un novelista, por ejemplo. Y es también -condición básica para quien escribe literatura y ficción- un periodista.

Con José Félix Fuenmayor irrumpe en la literatura colombiana la novela urbana, la ciudad de cuerpo entero. Un joven crítico colombiano, Juan Gustavo Cobo Borda ya dijo, con su habitual agudeza que Cosme es la primera novela urbana en Colombia.


Sobre literatura colombiana
Germán Vargas Cantillo
Fundación Simón y Lola Guberek
Editorial Lealón
Medellín 1985
251 páginas