En alguna parte (ya no recuerdo dónde) le leí o le oí a Piedad Bonnett una recomendación sobre El ideal de una comunidad de lectores, una pequeña cartilla de Ángela Calvo de Saavedra, que, según la poeta, explicaba de manera sencilla la importancia que tiene la literatura en una sociedad democrática.
Fue por esa recomendación que llegué a este pequeño libro, disponible para descarga gratuita en Internet, en el que la autora se vale de distintos referentes, especialmente de Marta Nussbaum, aunque también cita a Irene Vallejo y a Byung-Chul Han, para explicar por qué la lectura (particularmente la lectura de novelas) implica un proceso mental complejo y cómo ese proceso sirve no solo entretenimiento o para la búsqueda de información, sino que contribuye a la formación de competencias ciudadanas: de personas capaces de imaginar, de ponerse en el lugar de otro, y de comprender contextos históricos y sociales con los que no ha tenido contacto real.
La autora se centra de manera particular en el rol de la escuela y la familia como forjadores de lectores, y desarrolla los impactos políticos que tiene la acción de leer en una democracia.
Se trata de una pequeña cartilla muy recomendada para profesores, bibliotecarios y promotores de lectura.
Un subrayado:
Nussbaum justifica el privilegio que otorga a las novelas sobre otros géneros literarios y expresiones artísticas por tres razones: 1) la novela, forma viva de ficción en el mundo contemporáneo, tiende puentes significativos entre la narración de una historia concreta y los anhelos y las aspiraciones generales de la vida humana, así como de las oportunidades y los obstáculos que esas representaciones de la vida buena encuentran en determinadas condiciones históricas y sociales; la novela construye así un estilo de razonamiento ético que, situado en un contexto, ilumina la pregunta por el sentido de la vida, por la realización humana, en una perspectiva más universal. Si se añaden a esta conversación singular los múltiples lectores y lecturas de la misma obra, la interlocución se abre, se multiplican las perspectivas, lo cual acerca la idea de una comunidad de lectores al modo esencialmente dialógico de la deliberación pública. La confrontación con distintas interpretaciones promueve la mirada crítica. 2) La novela tiene un interés marcado por hablar del mundo de la vida cotidiana, de situaciones que podrían darse en la vida de cualquier persona, de manera que suscita en el lector una comprensión ampliada de su experiencia. 3) La novela «alienta una empatía y una compasión que son sumamente relevantes para la ciudadanía» (Nussbaum, 1997b, p. 35). Naturalmente, no todas las novelas, ni cualquier novela: el mejor camino de selección es consultar con diversos lectores, vivos y muertos. El ideal de una comunidad de lectores
A partir de los argumentos anteriores, la autora concluye lo siguiente sobre la experiencia del lector al leer novelas: «Primero, que [ella] brinda intuiciones que —una vez sometidas a la pertinente crítica— deberían cumplir una función en la construcción de una teoría moral y política adecuada; segundo, que desarrolla aptitudes morales sin las cuales los ciudadanos no lograrán forjar una realidad a partir de las conclusiones normativas de una teoría política o moral, por excelente que sea» (Nussbaum, 1997b, p. 38) (P. 64).
El ideal de una comunidad de lectores
Ángela Calvo de Saavedra
Secretaría distrital de Cultura, Recreación y Deporte
Bogotá
221
88 páginas


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