Son nueve cuentos muy diferentes los que componen este libro de Pedró Badrán. Son distintos en tono, lenguaje, extensión, tema, etc... en todo, al punto de parecer escritos por personas distintas. Por ejemplo, el cuento que le da nombre al libro ocupa casi la mitad de las páginas, mientras que hay otros de apenas 3 hojas. Sin embargo todas las historias tienen en común el protagonismo o al menos la fuerza de los personajes femeninos en casi todas las historias.
Es un libro entretenido, con humor y sarcasmo pero también con cierta melancolía, cierto desasosiego en las historias de pareja, en las relaciones difíciles de los personajes.
Acá van unas cuantas frases. La primera es con la que empieza el libro:
"Los hombres que ejercen el arte de la seducción se pueden dividir en dos. Los llamados donjuanes y los vampiros. Los primeros se lanzan tras la presa, la seducen, la capturan y luego la destrozan. Los segundos permiten que la presa se acerque a ellos, la atraen hacia su guarida, luego la hipnotizan y le chupan la sangre, lenta, muy lentamente".
"Por lo demás hay mujeres que sólo se realizan al ser abandonadas. Para decirlo de manera más clara: hay mujeres que no son felices cuando se casan sino cuando se separan".
"Durante mucho tiempo doctores bizantinos discutieron si la Virgen María, al ser fecundada por el Espíritu Santo, había tenido un orgasmo. En aquella época todavía el cristianismo se hacía preguntas cruciales".
"Ese febril apasionamiento que es propio de las mujeres rechazadas".
"Cada cuerpo de mujer es como un río y a veces los ríos son transparentes o turbios y a veces uno nada en ellos a favor de la corriente o en contra de la misma".
Manual de Superación Personal y otros cuentos
Pedro Badrán Padauí
Editorial Random House Mondadori
Bogotá
2011
136 páginas
Diario de lectura. Leemos libros, subrayamos libros, comentamos libros.
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viernes, 29 de julio de 2011
Manual de superación personal y otros cuentos, de Pedro Badrán Padauí
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Pedro Badrán Padauí
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
/ Mail: adrivillegasb@gmail.com
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domingo, 3 de octubre de 2010
La Pasión de Policarpa, de Pedro Badrán Padauí
En medio de la euforia del bicentenario y todos los libros que salieron, Pedro Badrán publicó La Pasión de Policarpa, luego de 4 años de rigurosa investigación.
Últimamente me ha dado por leer 2 o tres libros en simultánea, así que pronto les mandaré frases de otros, pero por ahora les cuento que hoy terminé de leer este libro y la verdad es que me sorprendió muy gratamente. Me sorprendió porque es muy hábil el escritor para lograr producir un libro tan distinto en historia, lenguaje, atmósfera, etc. a todos sus anteriores libros. La versatilidad del autor me parece destacable. Y me sorprende además que sea precísamente un escritor costeño el que asuma la reconstrucción de un ambiente santafereño, frío, lluvioso, con sus calles y lomas empedradas, sus bordados y sus chales.
Pero incluso para el lector que no ha leído nada de la obra de Badrán ni sabe nada del autor, el libro creo que tiene dos virtudes: la primera es la riqueza del lenguaje. No hay una sola de las 402 páginas que no tenga al menos una palabra de la que se intuye el significado por el contexto en el que se instala, pero que hace años dejó de ser de uso común. Esta riqueza sin embargo no exige una consulta permanente del diccionario ni hace difícil o cortada la lectura: al contrario, le da una musicalidad distinta, como de otro tiempo.
La otra virtud es el suspenso, el vértigo: desde primaria uno sabe que a La Pola la matan y por lo tanto uno sabe en qué termina la historia de la protagonista. Pero el autor sabe que la historia patria que uno conoce es de nombres y fechas, sin detalles ni color, y por lo tanto es en los detalles, en el "cómo" la pillan, "quién" la delata y toda esa red de minucias en donde se centra un suspenso que va hasta la última página. Suspenso que se mezcla con reflexiones sobre Dios, el poder y la libertad y que se lee fluido gracias al uso de muchos narradores, muchos puntos de vista.
Acá van las frases:
"El fraile José Celestino Mutis era un viejito aburrido, amariconado, que pasaba sus horas contemplando cómo se marchitaban sus plantas"
"-Dios no puede ayudarte si tú no perdonas, hija mía.
-Entonces, padre, su misericordia no es tan grande".
"que las únicas batallas que se ganan huyendo son las que se libran contra las mujeres. Eso era lo que decía Napoleón Bonaparte".
"Entonces empezó ese naufragio mohoso de la espera".
"Ahora descubría que al agacharse a medias, las plantas de sus pies sobre el camastro, y moverse suavemente, encontraba un gusto de lo más recóndito pero después de aquello supo que no podía contenerse y la asaltaron clamores bajos que venían desde su vientre y subían como relinchos por su garganta, y siguió bufando, descosida y remendada pero nunca tan ella, con sus ojos abiertos, y nunca tan feliz de cabalgar aquel amoroso potro de dulce tormento".
"Y él recordó otra vez al coronel Serviez cuando dijo que todo general en campaña debe entender que por donde pasa una cabra, pasa un ejército".
"-Dios no puede morirse.
-Pero eso es lo que dicen. Se murió hace varios años.
-Debe ser que está dormido.
-¿Dormido? Si está dormido no puede soñar, y si no puede soñar es como si estuviera muerto, y si está muerto no existe. Y si Dios no existe entonces no puede haber rey por la gracia de Dios".
"Guardaos de las mujeres, teniente, son más peligrosas que un ejército".
"-¿Crees en el destino, Francisco?
-Creo que los actos de un hombre deciden su destino.
-Los actos de un hombre dependen de su prudencia o de su audacia...
-Así es...
-Pero es el destino el que decide qué hombre es prudente, cobarde o audaz. De manera que nuestro destino está trazado de antemano.
-No lo creo, podemos sobreponernos a las dificultades y aun a nuestras limitaciones.
-Pero eso también es parte del destino.
-¿Qué es lo que quieres decir, Alejo?
-Ahora me doy cuenta de que estamos destinados a morir."
La Pasión de Policarpa
Pedro Badrán Padauí
Editorial Grijalbo - 2010
402 páginas
Últimamente me ha dado por leer 2 o tres libros en simultánea, así que pronto les mandaré frases de otros, pero por ahora les cuento que hoy terminé de leer este libro y la verdad es que me sorprendió muy gratamente. Me sorprendió porque es muy hábil el escritor para lograr producir un libro tan distinto en historia, lenguaje, atmósfera, etc. a todos sus anteriores libros. La versatilidad del autor me parece destacable. Y me sorprende además que sea precísamente un escritor costeño el que asuma la reconstrucción de un ambiente santafereño, frío, lluvioso, con sus calles y lomas empedradas, sus bordados y sus chales.
Pero incluso para el lector que no ha leído nada de la obra de Badrán ni sabe nada del autor, el libro creo que tiene dos virtudes: la primera es la riqueza del lenguaje. No hay una sola de las 402 páginas que no tenga al menos una palabra de la que se intuye el significado por el contexto en el que se instala, pero que hace años dejó de ser de uso común. Esta riqueza sin embargo no exige una consulta permanente del diccionario ni hace difícil o cortada la lectura: al contrario, le da una musicalidad distinta, como de otro tiempo.
La otra virtud es el suspenso, el vértigo: desde primaria uno sabe que a La Pola la matan y por lo tanto uno sabe en qué termina la historia de la protagonista. Pero el autor sabe que la historia patria que uno conoce es de nombres y fechas, sin detalles ni color, y por lo tanto es en los detalles, en el "cómo" la pillan, "quién" la delata y toda esa red de minucias en donde se centra un suspenso que va hasta la última página. Suspenso que se mezcla con reflexiones sobre Dios, el poder y la libertad y que se lee fluido gracias al uso de muchos narradores, muchos puntos de vista.
Acá van las frases:
"El fraile José Celestino Mutis era un viejito aburrido, amariconado, que pasaba sus horas contemplando cómo se marchitaban sus plantas"
"-Dios no puede ayudarte si tú no perdonas, hija mía.
-Entonces, padre, su misericordia no es tan grande".
"que las únicas batallas que se ganan huyendo son las que se libran contra las mujeres. Eso era lo que decía Napoleón Bonaparte".
"Entonces empezó ese naufragio mohoso de la espera".
"Ahora descubría que al agacharse a medias, las plantas de sus pies sobre el camastro, y moverse suavemente, encontraba un gusto de lo más recóndito pero después de aquello supo que no podía contenerse y la asaltaron clamores bajos que venían desde su vientre y subían como relinchos por su garganta, y siguió bufando, descosida y remendada pero nunca tan ella, con sus ojos abiertos, y nunca tan feliz de cabalgar aquel amoroso potro de dulce tormento".
"Y él recordó otra vez al coronel Serviez cuando dijo que todo general en campaña debe entender que por donde pasa una cabra, pasa un ejército".
"-Dios no puede morirse.
-Pero eso es lo que dicen. Se murió hace varios años.
-Debe ser que está dormido.
-¿Dormido? Si está dormido no puede soñar, y si no puede soñar es como si estuviera muerto, y si está muerto no existe. Y si Dios no existe entonces no puede haber rey por la gracia de Dios".
"Guardaos de las mujeres, teniente, son más peligrosas que un ejército".
"-¿Crees en el destino, Francisco?
-Creo que los actos de un hombre deciden su destino.
-Los actos de un hombre dependen de su prudencia o de su audacia...
-Así es...
-Pero es el destino el que decide qué hombre es prudente, cobarde o audaz. De manera que nuestro destino está trazado de antemano.
-No lo creo, podemos sobreponernos a las dificultades y aun a nuestras limitaciones.
-Pero eso también es parte del destino.
-¿Qué es lo que quieres decir, Alejo?
-Ahora me doy cuenta de que estamos destinados a morir."
La Pasión de Policarpa
Pedro Badrán Padauí
Editorial Grijalbo - 2010
402 páginas
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Pedro Badrán Padauí
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
/ Mail: adrivillegasb@gmail.com
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domingo, 14 de enero de 2007
Un Cadáver en la mesa es Mala Educación, de Pedro Badrán Padauí:
Leí Un cadáver en la mesa es mala educación, una novela policiaca de Pedro Badrán que publicó Ediciones B a finales del año pasado. Son 168 páginas que se leen rápido... hay ejercicios formales (con narradores y estilos varios), mucho humor, un muy tenue y lejano trasfondo político (el Proceso 8.000) y algunas referencias a la literatura y al periodismo escrito porque el narrador es un periodista judicial de un periódico bogotano que se llama El Correo (En la vida real, Badrán trabajó unos años en La Prensa, el periódico de los Pastrana, y las coincidencias con El Correo son numerosas). Sin más carreta... algunas frases:
"Sobrellevaba el insomnio con el cuerpo ausente de Valeria Fidalgo, la crítica de arte, pelirroja y recién graduada de Europa, a quien desnudaba en plena sala de redacción y luego disponía sobre una de las mesas de trabajo. Imaginaba sus rojos pelillos, su entrepierna perfumada, su discurso sobre la posmodernidad y la muerte de la novela, interrumpido cada vez más por los maullidos de minina insegura, se escriben novelas, sí, pero como género la novela está muerta, es decir no hay nada nuevo, las novelas se repiten una y otra vez, eso de la novela urbana es una tontería, no lo crees así Federico, y yo la penetraba allí, en el meollo de su teoría más profunda".
"Alguna vez habíamos hablado de diferentes autores, Simenon y Chesterton, en realidad esa literatura pertenece a los ingleses, la tienen aprendida como mecanismo de relojería, y los franchutes van colgados, ellos lo saben y por eso teorizan mucho sobre el asunto, ¿no te parece?, con decirte que hasta tienen estudios sobre el vestido y el automóvil del relato criminal, todo muy detallado, nunca aprenden los franceses, llevan siglos tratando de clasificar el mundo y todavía no renuncian a ello, qué pérdida de tiempo, por eso sus novelas son tan racionales, les falta el humor y la sorpresa tan propios de los ingleses, en fin ¿tú has leído a Padura, el cubano?"
"Valeria me dio un beso en la mejilla y abandonó la sala de redacción.
Miré el movimiento de su precario trasero que me decía adiós y a la vez parecía cantarme un villancico, ven a nuestras nalgas, ven, ven ven, no tardes tanto, Federico, ven, ven".
"Tal vez habíamos llegado a la guarida del extraño grupo que se encargaba de eliminar prostitutas, indigentes y periodistas, esta última una condición no tan diferente a las anteriores".
"Me serví un par de copas de un vino perverso y traté de mantenerme al lado de Valeria pero ella desapareció en un salón contiguo. Uno de los poetas se acercó para leerme su última producción, sesenta y cuatro haikus, de gran vuelo poético según él.
Hay una hormiga
Hay otra Hormiga
Son dos hormigas"
"Carecía de tiempo para hacer una crítica, aunque recordé de inmediato una vieja frase, tal vez injusta, algo así como la escultura es aquella cosa con la que uno tropieza cuando retrocede para mirar un cuadro".
Pedro Badrán Padauí
Un Cadáver en la Mesa es mala Educación
2006
Ediciones B
168 páginas
"Sobrellevaba el insomnio con el cuerpo ausente de Valeria Fidalgo, la crítica de arte, pelirroja y recién graduada de Europa, a quien desnudaba en plena sala de redacción y luego disponía sobre una de las mesas de trabajo. Imaginaba sus rojos pelillos, su entrepierna perfumada, su discurso sobre la posmodernidad y la muerte de la novela, interrumpido cada vez más por los maullidos de minina insegura, se escriben novelas, sí, pero como género la novela está muerta, es decir no hay nada nuevo, las novelas se repiten una y otra vez, eso de la novela urbana es una tontería, no lo crees así Federico, y yo la penetraba allí, en el meollo de su teoría más profunda".
"Alguna vez habíamos hablado de diferentes autores, Simenon y Chesterton, en realidad esa literatura pertenece a los ingleses, la tienen aprendida como mecanismo de relojería, y los franchutes van colgados, ellos lo saben y por eso teorizan mucho sobre el asunto, ¿no te parece?, con decirte que hasta tienen estudios sobre el vestido y el automóvil del relato criminal, todo muy detallado, nunca aprenden los franceses, llevan siglos tratando de clasificar el mundo y todavía no renuncian a ello, qué pérdida de tiempo, por eso sus novelas son tan racionales, les falta el humor y la sorpresa tan propios de los ingleses, en fin ¿tú has leído a Padura, el cubano?"
"Valeria me dio un beso en la mejilla y abandonó la sala de redacción.
Miré el movimiento de su precario trasero que me decía adiós y a la vez parecía cantarme un villancico, ven a nuestras nalgas, ven, ven ven, no tardes tanto, Federico, ven, ven".
"Tal vez habíamos llegado a la guarida del extraño grupo que se encargaba de eliminar prostitutas, indigentes y periodistas, esta última una condición no tan diferente a las anteriores".
"Me serví un par de copas de un vino perverso y traté de mantenerme al lado de Valeria pero ella desapareció en un salón contiguo. Uno de los poetas se acercó para leerme su última producción, sesenta y cuatro haikus, de gran vuelo poético según él.
Hay una hormiga
Hay otra Hormiga
Son dos hormigas"
"Carecía de tiempo para hacer una crítica, aunque recordé de inmediato una vieja frase, tal vez injusta, algo así como la escultura es aquella cosa con la que uno tropieza cuando retrocede para mirar un cuadro".
Pedro Badrán Padauí
Un Cadáver en la Mesa es mala Educación
2006
Ediciones B
168 páginas
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Bogotá,
Ediciones B,
Novela colombiana,
Novela Negra,
Pedro Badrán Padauí,
Un Cadáver en la Mesa es Mala Educación
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
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