sábado, 17 de diciembre de 2011

Testamento Involuntario, de Héctor Abad Faciolince

En la portada de este libro, aparece como autor "Héctor Abad", sin el Faciolince. El jueves pasado en una presentación de la obra en la Librería Prólogo, Carlos Gaviria le preguntó por qué se había quitado el apellido de la mamá y dijo que porque para publicar poesía él habría querido cambiarse el nombre por completo y aparecer con un seudónimo. Que le da mucho pudor, temor, y que por eso el libro se llama "Testamento": porque habría sido mejor si fuera un libro póstumo. (También explicó que en otros países se enredan con los 2 apellidos y ubican sus obras en la F de Faciolince).

Sin embargo, al leer los poemas, uno encuentra al mismo escritor de siempre, el del Olvido que seremos, el Tratado de Culinaria para Mujeres Tristes... el mismo paisaje, la finca, las montañas, la misma familia, los temas recurrentes. Esto es poesía, no es novela ni cuento, pero la sensación al leerlo es similar a la que a mí me producen sus obras narrativas: "Yo habría podido escribir esto"... que no es la sensación que me queda luego de leer por ejemplo a William Ospina. Claramente yo no podría escribir media cuartilla como las de Ospina, y seguramente no podría tampoco escribir como Héctor Abad, pero la sensación que deja es que sí, que el lenguaje es sencillo, no hay grandes epopeyas, cuenta cosas que le pasan a personas como uno, que se mueve en el mismo entorno de uno y tiene los problemas que tiene uno... todo parece tan simple que hasta uno podría ser escritor.

Ahí está la trampa: La sencillez de palabra. En su charla en Prólogo él mismo dijo: "no creo en los pintores que no saben dibujar, así después pinten lo que quieran, como tampoco creo en los poetas que no saben escribir poesía formal". Y es que acá, aunque los versos hablen de sus hermanas, sus esposas y hasta Twitter, la construcción sí incluye la musicalidad inherente a la poesía.

Leyendo estos poemas recordé los de Darío Jaramillo Agudelo, tan bonitos y tan sencillos, aunque también tan criticados por cursis y melosos. Pero las referencias de Héctor Abad son otras: En el prólogo él señala como los "grandes poetas" a Juan de la Cruz, Pessoa, Kavafis, Machado, Szymborska y De Greiff. Además incluye un poema titulado "Ossip Maldestam", sobre el poeta ruso.

Hay poemas a sus ex mujeres, sus hermanas, su hijo, su hija, su papá, su amigo Alberto Aguirre, el escritor-cineasta, su tierra, otras ciudades. Parece a ratos una compilación de poemas escritos para su círculo cercano. Están organizados en 8 capítulos, de acuerdo con los temas: amor, familia, viajes, tierra, política... Hay algunos tristes, desesperanzados, y otros hasta "humorísticos" como el que se titula "Virginidad". Creo que el que se volverá más citado será "Bigamia", que me gustó, como también me gustaron "Vuelo", "El Nuevo Mundo" (que cita a Aguadas, Salamina, Pácora, Salento, Sonsón), "Conversación"  y "Matrimonio Alejandrino".

Sin embargo, es un libro irregular. Hay poemas que quizás debieron quedarse en el estrecho espacio de la relación personal en medio de la cual surgieron.

Un comentario final merece la edición. Puntas redondeadas, un "caucho" para cerrar el libro, ilustraciones al comienzo de cada capítulo. Mucho cuidado en cada detalle para hacer lucir este libro como una libreta de apuntes. No sólo es un libro bonito sino un objeto lindo.


Escribir "frases" de un libro de poesía implicaría transcribir poemas completos. Les dejo los versos finales de "Un mayordomo sículo", la primera parte del poema las "Dos Elegías Inglesas":

No todos ellos saben 
que su destino
es idéntico al mío
y al de todos los muertos y nacidos:
vagar con paso incierto
por la oscura región del olvido.


Héctor Abad
Testamento Involuntario
Editorial Alfaguara
Bogotá
2011
124 páginas

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ursúa, de William Ospina

Cuando era chiquita (mi hermano diría que me quedé chiquita, pero esa es otra historia) mi abuelita nos llevaba a La Guaira, la finca que había sido de su papá. Para llegar había que ir hasta Pácora, luego coger un "bus escalera" hasta San Bartolomé, pasando por Castilla, y en San Bartolo, como le decíamos todos al pueblito, se cogía un willys hasta el Alto de Pozo, en donde nos esperaban "las bestias" para bajar a la finca por un caminito muy faldudo y estrecho. Abajo se veía el Río Cauca y llegábamos a la finca luego de 6 horas o más de haber salido de Manizales.

El plan en la finca era oír historias de guacas, de indios, de espantos, del Cacique Pipintá y de entierros, y entre todas las leyendas siempre salía a relucir la del Mariscal Jorge Robledo, el conquistador, al que mataron a garrote en el Alto de Pozo (aunque wikipedia cuente otra versión). Las historias incluían detalles sobre una espada con incrustaciones en esmeralda del conquistador y en mi cabeza no encajaba el lujo de la espada y la alcurnia de un personaje que aparecía en los libros de historia con la escenografía que yo veía: el Alto de Pozo era un caserío que quedaba lejos de todo, con una fonda en donde sólo sonaba música de carrilera desde temprano y vendían aguardiente a todas las horas del día.

Pues bien, toda esta historia del Mariscal Robledo y su muerte a garrote aparece en Ursúa, la novela de William Ospina que hace parte de la trilogía que también integra "El País de la Canela", que ya reseñé en este blog. Pedro de Ursúa llega de España a los 17 años y con mucha juventud e inexperiencia se convierte en un hombre poderoso, guerrero y ambicioso, que recorre buena parte de la geografía nacional, desde Santa Marta y Ciudad Perdida hasta "Neyva", pasando por Pamplona, la ciudad que fundó, Mompox, Tocaima, Santafé de Bogotá, Panamá y un largo etcétera.

En la novela (supongo que también en la "vida real") Ursúa es sanguinario. Comete masacres bárbaras contra indígenas y negros y tiene una muerte trágica que no se narra en detalle pero sí se insinúa.

Pero la novela no se centra únicamente en Ursúa sino que pinta un retrato de otros personajes históricos como Belalcázar, Pedro de Heredia, el Mariscal Robledo y su viuda La Mariscala María de Carvajal (que daría ella sola para otra novela). Unos personajes que recorren los mismos ríos y las mismas montañas que uno ha oído toda la vida, y quizás eso fue lo que más me gustó del libro: recorrer la geografía que uno conoce desde siempre, pero habitada por "extraños" de hace 5 siglos: los cerros al oriente de Bogotá, el Valle de Lilí, el Cabo de la Vela, "Barrancas bermejas". Al leer uno se siente en un viaje a otro tiempo e imagina el mismo río Magdalena o el mismo Río Cauca, los mismos montes y valles que uno ha visto, pero llenos de indígenas con flechas defendiéndose de españoles con pólvora y cañones. Y claro, al leer uno se pregunta qué historias se contarán de nosotros en 500 años, de estas montañas, ríos y nevados que persistirán cuando ya no estemos, y qué tan distinta lucirá esta geografía que ahora nos es tan familiar; hasta que límites inimaginables se habrá transformado nuestro actual entorno.

Las frases:
"A los aventureros no se les ocurría otra cosa que robar y esclavizar, y cuando tenían hambre no pensaban jamás en sembrar una espiga ni en empuñar un arado, sino en cargar sobre las poblaciones pacíficas que cultivaban algodón y maíz, y cifrar su salvación en la perdición de los otros".

"Quién nos dirá en qué momento el verdugo y la víctima, desde regiones muy distantes, empiezan a moverse hacia el sitio prefijado donde tendrá lugar el encuentro".

"y le ayudaron a descubrir algo que estaba en él desde siempre sin ser advertido, tal vez un viejo hábito de su casa o una honda necesidad de su sangre: el placer turbio de mandar a los otros".

"El sueño de la impaciencia produce disparates".

"Todo ser nuevo que encontramos viene de otro relato y es el puente que une dos leyendas y dos mundos".

"Siempre es que, realizadas por otros, nuestras mismas acciones parecen más sucias".

"Así son estas guerras: veinte muertos enemigos no compensan una muerte propia, pero la herida de la traición es la más honda, no sólo por el abatimiento que causa sino por la amenaza que proyecta".

"Cuando todo era silencio, les parecía sentir cosas que se extendían en la orilla, como si las plantas desdoblaran sus hojas enormes o como si diablos escondidos plegaran y desplegaran sus alas membranosas".

"Fue sin cesar leal conmigo todos los días de nuestra amistad, y sin embargo nunca estuve seguro de que me quisiera".

"No hay gran amistad que no comience por un largo intercambio de historias".

"Era un hombre monumental y soberbio, para quien todo había estado mal en el mundo antes de su llegada, que tomaba cada decisión como si fuera el comienzo de una reparación cósmica, y que atribuía a cada delito y a cada culpa, por pequeños que fueran, consecuencias desmesuradas. "Ahí va el juez Montaño con su cara de juicio final", decía Teresa de Peñalver".

"Nada es más útil para los gobernantes que tener un demonio al cual atribuir los desórdenes del reino, a quien señalar como el origen secreto de todos los fracasos de su administración".

"Si no los escribiera, los olvidaría, porque sólo soy capaz de recordar lo que se convierte en palabras".

"Sujeto a la peor acusación que pueda recibir un juez, la de haber sido injusto e indigno de sus códigos, y la peor que pueda recibir un gobernante: haber sido insensible al sufrimiento de aquellos que era su deber proteger"



William Ospina
Ursúa
Editorial Alfaguara
Bogotá
2005
478 páginas

lunes, 21 de noviembre de 2011

Abraham entre Bandidos, de Tomás González


Hay algo de bello en toda esta sencillez. Es un libro de pocas frases memorables y escasas digresiones. La acción, a pesar del momento histórico que viven sus personajes y del hecho que le da pie a la trama: un secuestro, no es vertiginosa.

Aquello de la sencillez no es una conclusión mía. Recuerdo una columna reciente de Carolina Sanín en la que decía que Fernando Vallejo y Tomás González son dos autores cuya fuerza radica “en la negativa a presuponer la majestad de un lenguaje literario”. Y es que aquí no hay tal lenguaje ni en un extremo ni en otro, digo yo, un tanto prejuicioso. Por un lado, como aquello a lo que nos acostumbró Víctor Gaviria, no solo en su cine sino en, al menos, la única obra escrita que le conozco (El pelaíto que no duró nada). Por el otro extremo como, entre muchos otros, García Márquez, cuyos párrafos esféricos terminan siempre, como si se estuviera leyendo una rima, musicales.

González no parece arrodillarse ante ningún lenguaje, así que sólo narra su historia con la sencillez como se cuenta una anécdota. Y cautiva. A mí, que no lo conocía, me intrigó ese escritor que no parece pretender nada. Y, sin embargo, hay una fuerza en esas páginas que nos dice algo y que solo se nota luego de haber pasado el ojo por unos cuantos capítulos. Ya está. Como en cualquier trama, esta es una excusa para contarnos otra cosa, en este caso el retrato íntimo de una familia cuyo devenir, de una u otra forma, está ligado a la violencia. O mejor, a La Violencia. Entonces tenemos en un capítulo a Abraham y a Saúl recorriendo el monte con los guerrilleros que los secuestraron, y en el siguiente a sus mujeres en la ciudad hablando con este y aquel, familiares cercanos y lejanos que nos van pintando el retrato, algo costumbrista, de la familia entera. Todo tan paisa, como el paisa llano en elque está escrito la novela.

Aquí algunas frases:

–Hasta los burros parece que flotaran –decía. Pero no eran los burros flotantes los que interesaban más a sus amigos, sino los peligros a los que se habían enfrentado por las rutas de un país siempre al borde del caos, al que los periódicos de los países ricos –los mismos países que habían arrojado bombas atómicas sobre ciudades dormidas o aplicando los principios de la ingeniería industrial al exterminio de razas enteras– mencionaban como uno de los más violentos del mundo.

En el mundo de Abraham se anuló por completo el tiempo; se alcanzó una inmovilidad y una eternidad de roca pura. No había movimiento ni falta de movimiento; ni vaciedad, ni plenitud, nifalta de vaciedad o plenitud, y allí quizás habría terminado el mundo suyo, y tal vez todos los mundos, pero algo, alguien o alguna razón hizo que otra vez empezara a sobreaguar la vida, la conciencia, y con ellas la luz y el chapoteo,débil primero, muy acentuado luego, de los bandoleros que se bañaban en el río.

…las mujeres bellas y desquiciadas, ya se sabe, han sido siempre garantía de emociones intensas.

Se tendieron a descansar un instante boca arriba en las piedras. Nubes blancas, muy pacíficas, cruzaban el azul uniforme bajo el cual nadie habría podido pensar que transcurrieran guerras, mucho menos aquella, que, como ojos reventados, cascos de botellas en las palmas de las manos, uñas arrancadas, dientes descuajados, fluía de manera tan desordenada y caprichosa.

Las matanzas eran menos grandes y la gente volvía a hacerse ilusiones y a pensar que ahora sí llegaría la paz. Uno se engaña. Algún día se acabarán, claro, porque nadie se acostumbra a que anden matando así a la gente (ni siquiera los que matan), pero vea usted en lo que estamos todavía…

Las hortensias resplandecieron a todo lo largo de su última fracción de segundo y el bandido se desintegró en cuerpo y alma junto con ellas y el resto del armamento, casi todo el alimento, la casa y los ocho soldados y el teniente que acababan de entrar con laintención de acribillarlo, sin haber logrado con su acto la libertad de país alguno, mucho menos rescatado a nadie de la servidumbre, pero con valentía en nada menor a la que, cada cientos de años, ciertos seres humanos predestinados han demostrado en la defensa de las más valiosas causas.

Abraham entre bandidos
Tomás González
212 páginas
Alfaguara
2010

lunes, 24 de octubre de 2011

La casa rosada, de Orlando Mejía Rivera


Después de mucho tiempo, mucha lluvia, mucho Rock al Parque, 'La casa rosada' fue leía y citada. El 26 de enero de 2006 llegó a los correos de miembros del Club Secreto. Ahora, aprovecho que Orlando Mejía está de actualidad por su entrevista en El Radar sobre corrupción, comparto la selección que hice hace cinco años.

“Occidente es un mundo de seres dormidos, este siglo tecnocrático representa el triunfo de los muertos sobre los vivos, el olvido esencial de que sólo somos fantasmas fugaces de ilusorios dioses menores y borrachos…” Pág. 9 
“Aquí yace un hombre con el talento de un Camus y la intuición de un Gide que no pudo escribir ningún libro. Cuerpos y libros, el adolescente deja de serlo… el intelectual lee para no morirse de tedio, lee para justificar su suicidio imaginario, lee para huir de la vida, lee para negar a Dios, lee para perderse a sí mismo, lee para esconder su rostro de la muerte… ¿y el sentido de mi vida?... ¿y por qué el gran coño sólo produce la felicidad por un único instante?...” Pág. 13 
… “a una Manuelita Sáenz del siglo XX, a una Yourcenar sin los gustos de Safo. Teresa comenzaba a ser cortejada por los profesores universitarios que se soñaban con hacerla su esposa, fieles a la idea de que los académicos tenían la noble misión amorosa de redimir a las putas y putear a las señoras.” Pág. 22 
… “por eso toda mi poesía se ha gestado a través de mi cuerpo y he aprendido que la eternidad y la fugacidad no se comprenden al leer tratados de metafísica, ni los libros religiosos de los anacoretas, ni los textos áridos de los filósofos, sino que, por el contrario, la eternidad sólo se siente en ese instante donde abrazados con furia y temor al otro explotamos nuestra soledad en un orgasmo compartido que nos vuelve al origen andrógino y sabemos que sólo existe este instante, que no hay pasado ni futuro y sólo el sexo nos enseña que somos seres hechos de la tierra de lo demoníaco y de lo divino pero sin que exista un más allá ni un espíritu que no sea también cuerpo y sexo y secreciones…”. 
…“Los zombis recorren hoy las calles de las grandes ciudades del mundo, doctor Fandiño, yo viví diez años en Europa y me consta que la mayoría de los individuos tienen muerta o agonizante la naturaleza humana. Europa es un museo y sus aceras y edificios están recorridas por fantasmas como los de los cuadros de Munich, ya ni siquiera se percibe la angustia existencial que surge de los seres auténticamente vivos, sueñan su agonía cadavérica, su memoria es pobre, sólo recuerdan las imágenes que les muestran los televisores día y noche…” Pág. 29 
(Los europeos…) “buscan sus demonios y sus culpables en las cintas gastadas de celuloide y, mientras tanto, se olvidan de su presente, no reconocen sus actuales criminales, son poseídos otra vez por las fuerzas demoníacas que utilizan otros rostros y símbolos renovados; los jóvenes de 15 y 20 años se rapan la cabeza y persiguen a los turcos y a los polacos y a los sudacas y a los argelinos y a los africanos…” Pág. 30 
…“Occidente significa en su etimología ocaso y esta es la última etapa de la civilización de los crepúsculos, de la dictadura de las máquinas y los conceptos racionales que trataron de negar la poesía de la vida y la perfección de la unidad natural; la nueva imagen de dios no necesita de ningún rostro de Dios, la meta espiritual es ir a ninguna parte, doctor Fandiño, las palabras retornarán al silencio y algún día los nuevos hombres sentirán tristeza y caridad por esta época de contradicciones y de búsquedas ciegas…” Pág. 31 
“La neumonía ya pasó y ahora por primera vez entiendo el ritmo de Proust, con la sensación de asfixia hay que dilatar el tiempo, cada segundo es un año, cada año es un milenio, el tiempo sólo se percibe cuando falta aire…” Pág. 37 
… “POETA es escupir siempre al rostro de los poderosos y orinarse con desprecio en los oropeles y en la fama, POETA es sentir la soledad y la desnudez de la tierra y de los huesos, de las bocas con sus lenguas, de los grandes conceptos que mienten y descender a los infiernos de la existencia colectiva para intuir la fragilidad de nuestra historia fantasmal, el ruido de la máquina que acecha”. Pág. 40 
… “desde Esquilo y Safo hasta Hölderin y desde Baudelaire y Rimbaud hasta Eliot han sabido aguar la fiesta mentirosa de los sueños del planeta: la poesía es la palabra que descubre la vida de la otredad y las múltiples significaciones de las cosas; la poesía reestablece el sentido de lo único en lo múltiple y de lo múltiple en lo único, es el puente del reino de la vida y de la muerte, es la piel de los cuerpos, los suspiros…” Pág. 40 
“Definiciones:Psiquiatra: Individuo que es capaz de decirle la verdad a cualquiera menos a sí mismo. (Muy dedicadoa usted Fandiño)Feminista: Mujer que odia ver los falos de los hombres y por eso los mantiene adentro.Filósofo: Eunuco en la orgía de la vida.Burócrata: Hacedor de mierda.Patria: El burdel de los generales.Paz: La celestina de la guerra.Pene: Tótem sagrado del Dios ausente.Política: El oficio de los muertos”. Pág. 43 
 “MUNDO: (MU: mugido, UNDO: de unidad). Pesadilla colectiva de las mentes que sueñan. / 2. Planeta en estado terminal enfermo crónico del virus de la modernidad humana. (V.M.H) / 3. Esfera celeste inventada por Pascal para justificar a Dios (la tercera definición se la dedico a Juan)”. Pág. 44 
“PIEL: (PI: Número que simboliza el diámetro de la totalidad, EL: Pronombre del ser). Cartografía del alma. / 2. El tegumento más profundo que tienen los seres humanos. / 3. Tela que cubre el ser”. Pág. 44 
“Fandiño, a uno lo comienzan a engañar desde muy pequeño, el veneno se lo meten en forma de esperanza o de temor, a mi me torturaron desde los cinco años, un tío solterón me leía las fábulas de Esopo y en especial la maldita fábula de la hormiga y la cigarra se convirtió en mi casa en la gran fórmula para el éxito en la vida, maligna fábula que me sueño en mis pesadillas, que sé de memoria así yo no quiera, fábula que se me ha convertido en la prueba de que todo está al servicio del inhumano sistema productivo, donde para ellos nosotros los individuos no tenemos ningún valor humano, sólo somos números, estadísticas, promedios abstractos de los economistas… la introducción en este infierno comenzó para mi Fandiño con la fábula de la hormiga y la cigarra”. Pág. 47 
“Esopo fue un esclavo de los griegos, Fandiño, de ahí su mentalidad de esclavo y la importancia de sus mezquinos pensamientos en esta época de esclavos, donde quieren que seamos sólo eso, hormigas trabajadoras desde el nacimiento a la vejez, con miedos profundos al futuro y a la muerte, nos engañaron…” Pág. 47 
“…pues sólo es en el tiempo del ocio, Fandiño, donde los seres humanos amamos la vida, erotizamos nuestros cuerpos, sentimos orgasmos, despreciamos los títulos y las estructuras, sólo en el ocio podemos ser humanos, Fandiño, y creadores, y magos de otros mundos imaginarios… sólo en el ocio nos desengañamos y nos desintoxicamos de todas las mentiras que nos contaron, de todos los fantasmas que nos metieron, para que huyéramos de la vida creyendo que huíamos de la muerte”. Pág. 50 
“La hormiga positivistaVivía una hormiga que creía haber demostrado que era un oso hormiguero, y de pronto se encontró con un oso verdadero; lentamente la lengua del oso comenzó a enrollarse en su cuerpo y, ante la real evidencia, la hormiga ya no tuvo más remedio que abrir los ojos y mirando con fijeza al oso, exclamó con asombro: ‘increíble, todavía quedan caníbales’.Anti-moralejaCuando tengas la certeza de que encontraste la verdad o sabes quien eres, duda de tus ojos y de tu mente, ten desconfianza de tus convicciones absolutas, aléjate de los hombres, de los dioses y de los sistemas, que poseen respuestas para todo.” Pág. 51 
“…Los sueños llegan como bandadas de pájaros, provienen de un remoto reino que se encuentra en el centro del fondo del mar y en el punto que une la tierra y el cielo”. Pág. 53 
“Se vive, doctor Fandiño, para caminar y agotar esos planos existenciales que están representados en cada capa de palabras y agotarlos es darse cuenta de su falsedad, de su agonía; pero ello implica el doloroso proceso de irse desprendiendo de pieles y de rostros, de destruir los ídolos y las estatuas que hemos hecho de nosotros mismos, es necesario no poseer ninguna certeza para construir ese camino, por eso las capas de las ideologías, las religiones, las sectas, deben ser vividas pero para pasarlas, para dejarlas atrás, cualquier parada en el camino es quedarse en una capa específica, pertenecer a un mundo muerto; este proceso doctor Fandiño es un movimiento simultáneo hacia fuera y hacia dentro, es otra manera de expresar el camino de misticismo o de la espiritualidad”… Pág. 56 
“… recordar es otra manera de falsificarnos a nosotros mismos, de justificarnos biográficamente, de tolerarnos para poder seguir viéndonos en los espejos…” Pág. 77
“… Arturo creía que lo mejor del pensamiento del suicidio era precisamente que nos preservaba del acto del suicidio, que saber que la vida tenía abierta las puertas de la muerte nos permitía seguir en la vida…” Pág. 107
“Convoco al ejército de fantasmas que me habitan
y no quieren recordar el principio del principio:
que sólo somos los sueños de un dios
perdido en un rincón del universo,
que llora su propia amnesia
y su propia soledad.” Pág. 112
“La mujer o el hombre ideal es la proyección insuficiente de nuestra psiquis, incapaz de encontrarse como ser total dentro de sí misma.” Pág. 114
“… ahora, afortunadamente, los escritores ya han empezado a intuir que sólo son viajeros de la noche onírica, visitantes nocturnos que parten de la estación de trenes a los distintos universos de la literatura; por eso la literatura Jorge comienza a ser percibida con la figura de un palimpsesto, de un único libro multiplicado hasta el infinito por las distintas versiones de los soñadores. Las palabras no le pertenecen a nadie, ni los argumentos, la única novela policíaca ya estaba descrita desde el génesis bíblico, en la Iliada se reconoce al Macbeth de Shakespeare y al Quijote de Cervantes, Joyce escribió de nuevo el Ulises mientras le hacía el amor a la Circe de Homero y Virgilio escribió la Divina Comedia a través de un personaje que inventó y al cual llamó El Dante Alighieri”. Pág. 122
“Signore Kafka –dijo Settembrini- el destino de la humanidad está por encima de los destinos individuales, cada uno de nosotros sólo tiene razón de existir para poder sacrificarse a los designios de la especie, usted o yo signore no importamos sino como partes minúsculas de la humanidad.” Pág. 129
“Señor humanista, su optimismo en la razón humana y en el futuro de la civilización lo ha llevado a convertirse en la semilla de los verdugos de lo humano, en el gestor de los genocidios y los crímenes, en el sembrador de la destrucción y la demencia de las guerras, ustedes los humanistas son en realidad las mentes perversas que han movido siempre las manos asesinas de los guerreros y han dado las órdenes monstruosas de los gobernantes, señor Settembrini, su humanismo clásico e iluminista solo ha producido esclavitud y dolor en nombre de la cultura y el ‘progreso humano’ y después de todas sus acciones se han lavado las manos, la indudable capacidad dialéctica les ha permitido enrostrarle la responsabilidad de los crímenes a los otros, a los bárbaros, a los pensamientos irracionales, a los dioses y a los demonios, a la emocionalidad de los corazones o a la energía extrema de los jóvenes…” Pág. 130
“… amor… ese amor que solo empiezo a experimentar ahora… a las puertas de este cementerio, oliendo a muerte reciente… con la certeza de que mi próximo lecho será un colchón de gladiolos… un lecho de muerte……… el pobrecito Jorge…… Rimbaud yo te invoco……. Nietszche espérame…… ya voy…… ya vamos…. Ya vamos todos…. Los muertos vivientes hemos despertados a la conciencia… a la realidad…. mi muerte…. mi propia muerte… ¿Qué rostro tendrá?... quizá el mismo que tiene Jorge… o la máscara de Satán que poseyó mi virginidad hace tantos años… o sólo será el blanco-blanco-blanco de Kandinski… el silencio… la mente alucinada de Hölderlin… el beso y el abrazo de Arturo… mi sangre corriendo con humildad al mar… uniéndose al agua de la tierra y de las nubes… de los sueños de Bachelard…. Fandiño, las lágrimas están mojando su diván verde, su tapete negro, chispotean sus gafas, lubrican mi tristeza, calman la sed de Jorge… Fandiño ojalá llegue pronto mi muerte… y me hunda por fin en el silencio, en las entrañas de los árboles… para descansar durante mil universos… y no despertar nunca más…” Pág. 137 Me gustó mucho la densidad de este ambiente.
“Doctor Fandiño, aprender a vivir es aprender a morir, por ello ninguno ha aprendido a vivir en esta cultura –OCCIDENTAL- que esconde los cadáveres o los maquilla de vivos, que explota al hombre para que su existencia sea tan pobre como la de una máquina, que estimula el miedo a la muerte para que los seres humanos dejen de oír la voz de su conciencia espiritual.” Pág. 140
“Los psiquiatras le tenemos mucho miedo al silencio, es imposible racionalizar el vacío de las palabras que nunca hemos querido recibir sin la armadura de nuestra ciencia.” Pág. 156
“Las putas al poder ya que sus hijos no fueron capaces.” Pág. 160
“La clonación es el sueño de Narciso llevado mediante la técnica a la perfección.” Pág. 167
(La clonación) “Este hecho termina las diferencias entre el robot y el hombre, pues si no se pudo lograr que el robot copulara, entonces se buscó y se logró que le hombre se reproduzca como máquina.” Pág. 168
La Casa Rosada
Orlando Mejía Rivera
1997

La vida está en otra parte, de Milan Kundera

Éste fue el primer libro que reseñé en el Club Secreto, el 17 de noviembre de 2005.

Este autor es uno de mis favoritos. Aquí va solo una selección de una literatura que disfruté de comienzo a fin.


“Nunca había sido así, cuando el amante le besaba el pecho era un segundo que había que pagar luego con horas de duda y desconfianza; esta vez sabía que aquella boca estaba allí adherida como prueba de una fidelidad ininterrumpida de la que estaba segura”. Pág. 11
“El amante había podido utilizar su regazo, pero nunca había vivido en él; podía haber tocado su pecho, pero nunca había bebido de él”. Pág. 11
“¿No vivimos en un mundo en el que hombres sin cabeza no saben hacer otra cosa que desear un trozo de mujer sin cabeza?”
“El caserón en el jardín silencioso, el río umbroso con la barca amarrada que hacía soñar con largas navegaciones, el negro coche de caballos que de tiempo en tiempo paraba frente a la casa y se llevaba a la señora alta, parecida a una princesa de los cuentos infantiles, el balneario abandonado a orillas del río, donde se podía llegar en el coche de caballos y entrar en él desde el coche, como se pasa de un siglo a otro, de un libro a otro, de un sueño a otro, la plaza renacentista con su angosta arcada, entre cuyas columnas lucharon los espadachines, ése era el mundo en el que penetró, maravillado, Jaromil”. Muy linda descripción. Pág. 34
““La novela es indispensable al hombre, como el pan” (…) ¿Por qué? Porque en ella se encontrará la clave de lo que el historiador –el mitógrafo vencedor- ignora o disimula”. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVI
“”La novela no está amenazada por el agotamiento –dice Kundera-, sino por el estado ideológico del mundo contemporáneo. Nada hay más opuesto al espíritu de la novela, profundamente ligada al descubrimiento de la relatividad del mundo, que la mentalidad totalitaria, dedicada a la implantación de una verdad única”. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVI
"Idilio es el nombre del viento terrible, constante y descompuesto que atraviesa las páginas de los libros de Milan Kundera. Es lo primero que debemos entender”. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVII
“El comercio de la historia consiste en “Venderle a la gente un porvenir a cambio de un pasado””. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVII
"Siempre había deseado un amor en que poder envejecer armónicamente, el cuerpo junto al alma (a decir verdad, un amor así lo había ansiado entre sueños desde hacía mucho tiempo); pero ahora, en este difícil encuentro, al que se enfrentaba de repente, el alma le parecía extremadamente joven y el cuerpo penosamente viejo, y por eso iba caminando en su aventura como si pisara con pie tembloroso de la cuerda floja, sin saber si habría de ser la juventud del alma o la vejez del cuerpo la que fuera a provocar la caída”. Pág. 51
“…su primer encuentro no había sido sólo un complot de dos cuerpos que hubieran aprovechado una ocasión oportuna”. Pág. 51
“...“No quiero que me des nada más que tu libertad, tu exclusiva y absoluta libertad”, y pretendía cerciorarse constantemente de que así era. (…) Cuanto más intentaba aprender su libertad, más se transformaba ésta en un trabajo, en una obligación, en algo que le exigía preparar en casa con qué palabra, con qué deseo, con qué acción podría sorprender al pintor y manifestarle su espontaneidad, de modo que el peso de la libertad la abrumaba como onerosa carga”. Pág. 54
“…pero el pintor ya no la quería pintar y en lugar de eso hizo el amor con ella, sosteniendo entre sus manos aquella cara pintada, como si lo excitara de modo especial hacer el amor con una mujer que fuese su creación, un objeto de su fantasía, un cuadro suyo, como un Dios que fornica con una mujer, su propia obra”. Pág. 58
“…se vería obligado a imaginarse (ahora, la próxima vez y para siempre) junto a ella los pechos desnudos, el vientre, los muslos, el trasero; era una cara iluminada por la desnudez del cuerpo; seguía produciéndole la misma ternura, pero esa ternura ya era distinta, porque a través de ella el corazón le latía con inusitada fuerza”. Pág. 65
“(Esto nunca hubiera podido pasarle a Javier, porque Javier no tenía ni madre ni padre y no tener padres es la primera condición de la libertad”. Pág. 150
“…pero por otra parte la desnudez es como el estado de la veracidad corporal…”. Pág. 165
“Cuando se levantaron a la mañana, a Jaromil le dio miedo mirar el cuerpo de ella; le parecía tan dolorosamente bello, tanto más bello porque no le pertenecía”. Pág. 172
Milan Kundera
La vida está en otra parte
Editorial: Seix Barral
Año publicación: 1969

lunes, 17 de octubre de 2011

El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa

El sueño del celta fue publicado algunas semanas después de que Mario Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura y aunque tuvo un amplísimo despliegue mediático, la crítica fue dura con el libro: que una sucesión interminable de nombres, fechas y lugares, que al libro le sobraban 200 páginas, que no era lo mejor del autor.

Es posible que sí, que tenga muchos datos que eventualmente se pueden confundir, que el libro sea muy largo y a veces reiterativo en ciertas ideas y que Vargas Llosa tenga mejores novelas que ésta. Pero no por eso es un libro malo. Al contrario, me pareció una novela sobrecogedora, sobre todo sabiendo que el protagonista Roger Casement sí existió, sí vivió gran parte de lo que el libro narra y que aunque como en todos estos casos hay un margen para la ficción, la investigación histórica fue rigurosa.

Este libro es sobre todo una reivindicación al personaje, que denunció los abusos de Leopoldo II de Bélgica en el Congo, que luego viajó a Amazonas a documentar los abusos de la Casa Arana en el Putumayo (los mismos de La Vorágine) y que en la cumbre de su fama y gloria decide irse contra su empleador de siempre, el Imperio Británico, para luchar por la libertad de Irlanda, su tierra natal y morir sólo, empobrecido, enfermo y en medio del escarnio público. La tesis que se repite a lo largo del libro es que hay pueblos con colonizadores y colonizados como el Congo o el Amazonas, y aunque en Irlanda no se vean las crueldades físicas de tortura y muerte que azotan África o Suramérica, Europa tiene métodos de dominación más refinados para aplicar en su propio territorio.

Los temas del libro son los que se evidencian en las frases: la religión, el poder, la dominación, la política. Sin embargo hay dos temas que no se abordan con discurso sino con los hechos mismos: la homofobia y lo irracional de la pena de muerte. En el libro no hay frases en contra de lo uno o de lo otro pero el libro en sí mismo es un valioso testimonio contra ambos males que incluso hoy, un siglo después de que ocurran los hechos que se narran, siguen siendo de total actualidad.

Acá van las frases:
"Cuando las cosas no tenían marcha atrás, no valía la pena perder el tiempo preguntándose si hubiera sido preferible que no ocurrieran. mejor tratar de enrumbarlas por el buen camino. Siempre era posible enderezar lo que andaba torcido".

"No era un ateo, ni un agnóstico, sino algo más incierto, un indiferente que no negaba la existencia de Dios -el "principio primero"- pero incapaz de sentirse cómodo en el seno de una iglesia, solidario y hermanado con otros fieles, parte de un denominador común".

"Se puede ser un gran escritor y un timorato en asuntos políticos".

"A él el Congo lo había humanizado, si ser humano significaba conocer los extremos que podían alcanzar la codicia, la avaricia, los prejuicios, la crueldad. La corrupción moral era eso, sí: algo que no existía entre los animales, una exclusividad de los humanos".

"Volví a rezar. Cuando creí que iba a perder la razón ante tanto sufrimiento. Así descubrí que un ser humano no puede vivir sin creer".

"Basta un poco de sensibilidad para que nos sintamos a veces impotentes y atemorizados".

"¿Sería así toda la Historia? ¿La que se aprendía en el colegio? ¿La escrita por los historiadores? Una fabricación más o menos idílica, racional y coherente de lo que en la realidad cruda y dura había sido una caótica y arbitraria mezcla de planes, azares, intrigas, hechos fortuitos, coincidencias, intereses múltiples, que habían ido provocando cambios, trastornos, avances y retrocesos, siempre inesperados y sorprendentes respecto a lo que fue anticipado o vivido por los protagonistas".

"No tengo gran admiración por los mártires, señor Casement. Ni por los héroes. Esas gentes que se inmolan por la verdad o la justicia a menudo hacen más daño del que quieren remediar".

"La incredulidad. Así se defendía el ser humano contra todo aquello que mostraba las indescriptibles crueldades a las que podía llegar azuzado por la codicia y sus malos instintos en un mundo sin ley".

"La razón no convence ni a los místicos ni a los mártires".

"Lo principal no es la tumba sino la memoria".

"Eso era la historia, una rama de la fabulación que pretendía ser ciencia".

"Todas las gestiones, promesas, informaciones, se descomponían y disolvían sin que los hechos correspondieran jamás a las palabras. Lo que se hacía y lo que se decía eran mundos aparte. Las palabras negaban los hechos y los hechos desmentían a las palabras y todo funcionaba en la engañifa generalizada, en un divorcio crónico entre el decir y el hacer que practicaba todo el mundo".

"la idea de Dios no cabía en el limitado recinto de la razón humana. Había que meterla allí con calzador porque nunca encajaba del todo".

"Éste era uno de los muy escasos políticos que conocía a los que la política no los había privado del humor y a que su acción cívica era totalmente principista y desinteresada: le importaban las ideas y despreciaba el poder".

"la política, como todo lo que se vincula al poder, saca a veces a la luz lo mejor del ser humano -el idealismo, el heroísmo, el sacrificio, la generosidad-, pero, también, lo peor, la crueldad, la envidia, el resentimiento, la soberbia".

"comenzaba a presentir que la realidad no se iba a plegar a sus planes, que, más bien, se empeñaría en hacerlos fracasar".

"La impopularidad no es siempre un buen indicio para decidir la justicia de una causa".

Mario Vargas Llosa
El sueño del celta
Editorial Alfaguara
Bogotá
2010
454 páginas

domingo, 2 de octubre de 2011

La luz difícil, de Tomás González

Recientemente Gustavo Álvarez Gardeazábal dijo en La Luciérnaga que éste era el libro más cacareado de los últimos tiempos en la literatura colombiana y que se trataba de un libro muy bien escrito, casi perfecto, pero insípido... que no sabía a nada.

Coincido en lo primero: largas entrevistas en Arcadia y El Malpensante, reseñas en los periódicos y comentarios por todos los medios, alabando la obra antes de que viera la luz (difícil) del mercado, precedieron el lanzamiento y crearon una enorme expectativa en torno a la obra.

Sin embargo no coincido con lo segundo. A mi el libro sí me supo, me supo a mucho dolor, a un dolor triste, contenido, que no se libera con el llanto ni con el sentimentalismo. Es tragedia pura, que se desarrolla en un ambiente familiar, cerrado, claustrofóbico: las cuatro paredes de un apartamento. La muerte de un ser querido siempre marca un antes y un después en una familia y en ese punto de quiebre se detiene esta obra.

La historia es sencilla: David y Sara tienen 3 hijos, Jacobo, Pablo y Arturo, y vivien una vida tranquila en Nueva York, hasta que la tragedia irrumpe en forma de accidente automovilístico. Jacobo queda en silla de ruedas, pero lo que lo carcome no es ni siquiera su invalidez sino los insoportables dolores que sufre. Decide terminar con su vida con la ayuda de un médico y la familia respeta su decisión. 18 años después David cuenta el drama.

Se agradece que no hay una diatriba sobre la eutanasia. Ni siquiera se menciona la palabra. Es más bien una diatriba sobre el amor.


Acá Tomás González recurre a elementos que ya estaban en Primero estaba el mar, otra novela que ya fue reseñada en este blog. Aparecen nuevamente el mar, la espuma, la pintura, el cementerio, la muerte y la irrupción de la fatalidad cuando todo parece ir bien. Y todo eso se conjuga con un lenguaje depurado, limpio, "iluminado". Son sólo 132 páginas que se leen con un nudo en la garganta.

Leí hace poco que además de novela y cuento, Tomás González tiene un único libro de poesía que aumenta, corrige, edita, revisa y vuelve a publicar cada cierto tiempo. Este libro no es una continuación de Primero estaba el mar, y de hecho la anécdota que le da origen es muy distinta. Pero el trasfondo es el mismo: la tragedia que aparece a tirarse la vida de un momento a otro. Acá en La luz difícil encuentra otra manera para decir lo que ya había dicho, de la misma forma en que los pintores encuentran otra manera de expresar o ilustrar lo que ya habían mostrado.

Acá van las frases. Son muchas y faltaron más:

"No conocí otras mujeres: ella fueron todas. Es difícil de explicar y de entender, pues las mujeres que deseé y no eran ella, las que nunca tuve, tanto como las muy pocas con quienes llegué a acostarme -sin que Sara se enterara, claro, pues hubiera sido el fin-, fueron ella".

"sólo la vejez ya avanzada disminuyó el deseo que sentimos siempre el uno por el otro. Nunca he sido capaz de diferenciar demasiado entre el amor y el deseo, así que puedo decir que nos tuvimos mucho amor toda la vida".

"Y quedó muy bien. Fumigamos las cucarachas y algunas se murieron, pero la mayoría se quedó viviendo con nosotros. Uno encendía la luz por la noche y allí estaban siempre, pequeñas, numerosas, veloces, buscando rendijas para ocultarse. La limpieza era estricta y yo las volvía a fumigar cada cierto tiempo, les ponía bórax, las aplastaba con el zapato, y nada: cuando encendía la luz, allí estaban todas. En los apartamentos viejos estos insectos son tan inextinguibles como la vida".

"¡Qué iba yo a presentir lo que venía! El infortunio es siempre como el viento: natural, imprevisible y fácil..."

"Han pasado ya tantos años desde entonces que incluso la pena en mi corazón se ha ido secando, como la humedad en una fruta".

"la vida es eterna, quieta y eterna, y el dolor, una ilusión".

"La verdad no existe, además, y el mundo es sólo música".

"Cruel es el lugar común de que la esperanza es lo último que se pierde".

"Sara era por completo autónoma y de modo de ser estable. Su fortaleza no dependía de que la admiraran o la aplaudieran. Le venía de las neuronas mismas, de los genes, de una infancia sin sombras -a pesar de la horripilante violencia política que le tocó presenciar en su ciudad durante la niñez- y del amor y el afecto incondicional que tuvo la buena suerte de recibir desde siempre y supo desde siempre ofrecerles a quienes quería...".

"Cuando pienso en eso y siento la ausencia de Sara y el frío de ésta, la inevitable soledad de la vejez humana, debo recostarme un rato, apagar el alma unos minutos como soplando una vela y dormir".

"Y ya no logré contener más el sollozo, que emergió como de la tierra misma y me obligó a sentarme, ni logré detener las lágrimas, duras como astillas, que me rodaron frías por la cara".

"El tiempo se nos venía encima como si descargara sobre nosotros piedras o ladrillos".

"Creo que a estas alturas parezco una figura de Alberto Giacometti, el escultor, pues cada día me veo más flaco para mi estatura, como dice Ángela, y mi figura ha ido espiritualizándose o evaporándose. Es decir, alejándose cada vez más de las cosas del mundo e incursionando en la muerte, que no existe, y en el mundo infinito en el que en realidad estamos".

"y la vida se aferra a este mundo con algo parecido al desvarío. La cucarachita a su rendija, la plantita a su hendija del ladrillo o a la roca desnuda".

"Que tu armazón, como en el caracol, sea tan fuerte que pueda permitir la ternura".

"Había chistes o historias que yo le repetía demasiado, y era un milagro que no me hubiera abandonado por crueldad conyugal".

"Para algo tiene que servir la plata, que en casi todas sus manifestaciones, al igual que la fama, resulta desagradable, estéticamente repulsiva y muy a menudo horrenda".

"Bogotá es intensa, no particularmente bella, vital sí, pero muy dura para con sus habitantes, como una máquina mal engrasada".

"No obstante, he conocido, hemos conocido todos, la alegría, la felicidad incluso. La armonía del mundo no se emborrona o ensucia ni siquiera en los momentos de peor horror. Goya lo sabía, El Bosco".

"El tiempo es materia elástica que depende de la alegría o la aflicción".

"Eso fue después de que se murió Sara, por supuesto, y el mundo se me puso frío. Es la lentitud creciente de la circulación, dicen, lo que enfría tanto a los ancianos".

"Entonces un grillo empezó a cantar bellísimo, como si fuera la presencia de La Presencia, en algún lugar de la sala. Son unos grillos oscuros, nocturnos, feos, con algo de cucaracha y voz muy poderosa que no a todos gusta. Y mi gran soledad se llenó de pronto con el universo entero".

"pasa que resulta fácil aceptar el dolor cuando no es el propio".

"después de tantos años me asombra otra vez lo dúctiles que son las palabras; lo mucho que por sí solas, o casi por sí solas, expresan lo ambiguo, lo transmutable, lo poco firme de las cosas. Son iguales al mundo: inestables como casa en llamas, como zarza ardiente".

"fue duro, pero la alegría aflora siempre, o casi siempre, como trozo de madera en el agua, no importa lo profundo del horror de lo vivido".

"Es la última vez que como mazorcas asadas y me siento bajo el sol del Parque Nacional. Muchas cosas verán la luz siempre en mi corazón: este parque; el Central Park; el Jardín Botánico de Brooklyn; las esculturas de Rodin del Museo de Brooklyn; el mar de Coney Island; la luz de La Guajira; la luz de Islamorada, en los Cayos; la luz del Medellín de mi infancia; los cerros orientales de Bogotá; el mar de El Farito, en Miami, cuando el huracán aún no le había arrancado los bellísimos pinos australianos que allí había; los cormoranes que se posaban en esos pinos; la sonrisa de Sara; la sonrisa de Venus y de los hijos de venus; los bancos de peces verdes del East River; los ojos brillantes, inteligentísimos de Jacobo; la voz musical de James; Debrah toda (es pequeña); los tatuajes de Pablo, nuestro hombrón ilustrado, que es estable como una roca; los dedos largos de Arturo, tan parecidos a los míos.
Todo eso, con todo detalle, aquí conmigo".

Tomás González
La luz difícil
Editorial Alfaguara
Bogotá
2011
132 páginas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tanta Sangre Vista, de Rafael Baena

Con este libro confirmé lo que escribí recientemente sobre Rafael Baena: que es muy buen escritor y que está narrando una época poco contada de nuestra historia.

Este libro, escrito antes que "Vuelvan Caras Carajo", transcurre en el Siglo XIX en dos épocas distintas. La estructura intercala capítulos narrados en la primera persona de Enrique Arce, "veterano de guerra", de alguna de las numerosas guerras civiles del Siglo XIX, y capítulos en tercera persona que cuentan la historia de su nieto Ricardo.

Leí recientemente en una entrevista que el autor pensó titular el libro "Caballería Chusmera", y ése es en realidad el trasfondo de la historia: una sucesión de ejércitos irregulares, bandoleros, guerrilleros, autodefensas, etc. que se ubican en el Siglo XIX pero explican perfectamente la violencia que llega hasta hoy. Porque quizás una de las cualidades de este libro es que muchísimos apartes pueden leerse como si se estuviera hablando del presente de Colombia, no sólo para narrarlo, sino para explicar el hilo conductor de todas las violencias, que se ven como una sola guerra irregular e intermitente desde las guerras de la Independencia que Baena cuenta en "Vuelvan Caras Carajo" hasta las de hoy.

En eso el libro es magistral, al igual que en la construcción de algunos personajes como Camila, la esposa de Enrique y abuela de Ricardo. Quizás el autor se queda corto a la hora de narrar el duelo, la tragedia familiar, pero quizás también ello obedece a que los duelos más profundos son silenciosos, se viven pero no se hablan.

A diferencia de "Vuelvan Caras Carajo", que se basa en personajes históricos, con referencias a lugares y fechas precisas, "Tanta Sangre Vista" no usa referentes históricos precisos, aunque el contexto sí lo es.

Acá van algunas frases de este libro recomendadísimo:

"el más alborotador de todos, uno de esos tipos a quienes bastaba echarles una ojeada para hacer que uno se preguntara qué demonios iban a hacer con sus vidas cuando se firmara la paz y a todos nos tocara ir a echarles maíz a las gallinas y a criar potros cerreros".

"La verdad es que peleaban por costumbre, porque no sabían hacer nada más, porque a lo mejor tanta sangre vista y tanto retumbar de cañón les habían aturdido las entendederas, lo cual explicaba ese aire de orfandad común a la mayoría".

"Por aquellos días, fiesta que se respetara contaba con un pelotón de fusilamiento".

"hacia el más allá, en el supuesto de que exista un más allá, lo cual no sería nada atractivo para él porque después de tragar tanta mierda y de lidiar con el incomprensible, vanidoso y veleidoso género humano, lo menos que puede esperarse como premio, si es que existe un premio, es el olvido. En ambos sentidos: ni que lo recuerden a uno, ni recordar a los que quedaron los los pies sobre este mundo de apariencias".

"en el diseño quedó contemplado que la memoria fuera refundiéndose para que la vida no doliera tanto al final y, de ese modo, en el momento del tránsito, echarse en brazos de la parca con indiferencia, sin añoranza del pasado ni expectativa hacia el futuro".

"alguna dama, soltera o casada, de extracción humilde o posición acomodada, que eso no importa porque en materia de mujeres Ezequiel es omnívoro".

"No hay nadie más odioso que quien pone en duda los planes de los demás sin aportar uno propio".

"Un hombre que asumía la guerra como lo que era: una molestia ineludible e inaplazable, no una profesión, y mucho menos una forma de vida".

"respetables amas de casa que le apostaron a buscar la felicidad en el tálamo nupcial y ahora, enfrentadas a la aburrida realidad de hacerse viejas al lado de maridos a los que ya no aman, o nunca amaron, esperan que los hijos se encarguen de restituirles sus sueños desvanecidos, cuando no rotos".

"La gente, en las conversaciones de calle y café, se queja mucho y se nutre con las críticas publicadas en los dos periódicos de la oposición, pero a la hora de las elecciones vuelve a votar por los mismos de siempre, de manera que la vida de la nación semeja un marasmo eterno".

"Era una pequeña y sangrienta masacre con víceras expuestas y miembros amputados, una visión que recomendaría a todos aquellos que se empeñan en encontrarle el lado estético a la guerra sin haber estado jamás en una".

"una de las cosas que había aprendido en la vida era que todo noviazgo es un dolo, un juego de máscaras en que ninguna de las dos aprtes deja ver todas las cartas sino hasta el momento en que ya es demasiado tarde, convirtiendo de esa forma sus vidas en calvarios, fraudes perpetuos que apenas sobreviven en función de los hijos".

"para perderlos bastaría combinar los ojos de una mujer bonita con el nacimiento de una pasión por algún oficio o profesión. Es cosa jodida eso de querer a los hijos y al mismo tiempo buscar la manera de que levanten el vuelo".

"Si debiéramos definir la más pura esencia de lo femenino con apenas un rasgo, desecharíamos la delicadeza, el instinto maternal, el temperamento impresionable, los pies pequeños, el humor variable, las caderas anchas y todos los atributos que se supone caracterizan a las mujeres, y nos quedaríamos con su capacidad para intuir cuando uno está mintiéndoles".

Rafael Baena
Tanta Sangre Vista
Editorial Alfaguara
Bogotá
2007
314 páginas