lunes, 27 de junio de 2011

La Inmortalidad, de Milan Kundera

Bogotá, junio 27 de 2011
Este es mi primer aporte a este club y precisamente debo hacerlo con un libro que, por lo menos para Juan David y para mí, es un viejo conocido: La Inmortalidad de Milan Kundera. En 1999, cuando éramos apenas unos primíparos en la facultad, Juan Guillermo nos dictó el taller de literatura y nos enfrentó a un libro que en aquel entonces disfruté sin entender del todo. Llegué apenas hasta la mitad de la novela porque no tenía con qué comprarla y Camilo Molina me la prestó una semana antes del examen final. El libro llegó de nuevo a mis manos 12 años después por la misma vía (esta vez leí una copia de Misael Peralta) y fue como leer dos novelas distintas: Una cosa es uno y sus sentimentalismos a los 17 años y otra muy distinta a los 29.
En La Inmortalidad, Kundera reflexiona acerca del papel del arte y del amor en varios escenarios históricos y artísticos, valiéndose de personajes que se entrelazan por distintas vías. A través de Agnes y su familia uno descubre el modo de vida de los franceses en la segunda mitad del siglo XX, donde la imagen es mucho más importante que la palabra, y todo ello se ve conectado con personajes históricos como Napoleón Bonaparte, Johan Wolfgang von Goethe y Ernest Hemingway, así como con estrafalarios personajes de ficción como el profesor Avenarius que se juntan con el mismo Kundera, quien es a su vez narrador y espectador.

Aquí algunos de los fragmentos que más me impactaron:

"Se dice que no le gustaba la música. Es un error. Lo que no le gustaba eran las orquestas. Le gustaba Bach, porque aún entendía la música como una combinación transparente de voces independientes, cada una de las cuales puede ser reconocida. Pero en las sinfonías de Beethoven las distintas voces de los instrumentos se diluían en una amalgama sonora de gritos y quejidos. Goethe no soportaba la orquesta, del mismo modo en que no soportaba el llanto ruidoso del alma".

"Por eso estaba segura de que lo conocía de memoria, de que nadie lo había conocido nunca como ella. El sentimiento amoroso nos da a todos una falsa ilusión de conocimiento".

"Europa tiene fama de ser una civilización basada en la razón. Pero igualmente podría decirse que es la civilización del sentimiento; creó un tipo de hombre al que denominó hombre sentimental: homo sentimentalis".

-"Olvide por un momento que es norteamericano y haga trabajar el cerebro".

"¿Cómo vivir en un mundo con el que uno no está de acuerdo? ¿Cómo vivir con la gente si uno no considera suyas ni sus penas ni sus alegrías? Si sabe que no es parte de ellos".

"A mi juicio, la astrología (me refiero a la astrología como metáfora de la vida) nos dice algo mucho más sutil: ¡No te librarás de tu tema vital! De ello se desprende, por ejemplo, que es una pura ilusión pretender empezar en medio de la vida una nueva vida que no se parezca a la anterior, empezar, como suele decirse, desde cero. Su vida estará siempre construida del mismo material, de los mismos ladrillos, de los mismos problemas, y lo que en un primer momento les parece una nueva vida resultará muy pronto ser una simple variación de la anterior".

Milan Kundera
La Inmortalidad
Tusquets Editores
1990

viernes, 17 de junio de 2011

Triste, Solitario y Final, de Osvaldo Soriano

Bogotá, 2005

"Los trenes tienen algo que ver con el principio y con el final. También los barcos y la distancia. Uno siempre va a morir lejos de los mejores lugares. Por vergüenza tal vez, como los elefantes".

"Tengo algunas palizas encima pero puedo darme el lujo de abandonar el cementerio caminando".

"Es inútil andar a los tiros. No hay nada que defender. Creo que nunca lo hubo. Ahora todo el mundo tiene un muerto en la familia y el que no, está solo como un perro. Este país ha estado sumergido en la mierda desde hace muchos años, pero la gente decía que el olor era de margaritas silvestres"

"No hay norteamericanos pobres en América Latina. No les sienta el clima".

"Uno puede estar solo mientras alguien lo acaricia".

Osvaldo Soriano
Triste, Solitario y final
1973

La Mujer Justa, de Sándor Marai

9 de abril de 2011

Mientras Laverde pasea por Lisboa, Adriana firma autógrafos de sus libros y Clu estrena trabajo, Carlos Julián y yo leemos. Hoy les mando frases de La Mujer Justa, de Sandor Marai, que es un libro casi igual a sus otros libros, con poquísima acción y cantidad de digresiones sobre el amor, la burguesía, la muerte, la cultura. Y siempre tan universal y vigente, pese a haber sido escrito hace 70 años.

"Esos pequeños detalles son muy importantes. Entre la riqueza y la pobreza hay infinidad de matices. Y dentro de la pobreza ¿cuántos matices crees que hay?"

"A mí me enseñaron que en la vida hay que salir adelante con lo que hay. A él le enseñaron que ante todo hay que vivir como se debe, con refinamiento, siguiendo las reglas y las buenas costumbres. Eso era lo más importante. Son unas diferencias enormes. Entonces yo no lo sabía".

"Yo soy un artista, pero no he encontrado mi forma de arte".

"No se puede amar tanto, no se debe amar tanto a nadie, ni siquiera a los propios hijos. Todo amor supone un egoísmo desenfrenado".

"Ése es el único dolor verdadero: la muerte de un niño. Es el modelo por el que se miden todos los demás dolores".

"Hay hombres de naturaleza más femenina que necesitan precisamente eso, ser amados. pero hay otro tipo de hombres que, como mucho, toleran el amor".

"Quien ama sin humildad pone una gran carga sobre los hombros del otro".

"Parece ser que el orden exterior responde siempre a un deseo de ocultar el desorden interior".

"Soy una mujer y, por ende, soy a la vez una piel roja y una detective profesional, una santa y una espía cuando se trata del hombre al que amo. No me averguenzo de ello. Dios me hizo así. Esa es mi misión en la vida".

"Ya sabes, como los sombreros y los pañuelos que envejecen muy deprisa, casi de golpe, desde el momento en que fallece su dueño. Pierden el color, como una hoja arrancada del árbol empieza a perder el color de la vida, ese verde acuarela, en el mismo instante de ser arrancada. Parece que hubiera una corriente eléctrica que invade todo lo que pertenece a esa persona, comola luz solar que irradia sobre la Tierra".

"Se puede recuperar a alguien que es infiel. Se puede recuperar a alguien que se ha ido. Pero a alguien que ni siquiera ha llegado verdadera y definitivamente... No, eso es imposible".

"Ha intentado hacerse indiferente a los sentimientos mediante la razón, que es como intentar convencer con palabras y argumentos a un paquete de dinamita de que no explote".

"A veces, en los momentos más trágicos de la vida, nos encontramos de imporoviso más allá del dolor y de la desesperación, y nos volvemos extrañamente sobrios, indiferentes, casi de buen humor. ¿Nunca te ha pasado? Por ejemplo, cuando están enterrando a tu ser más querido y empiezas a pensar que en casa alguien se ha podido dejar la nevera abierta y el perro se comerá todo el asado frío reservado para los invitados del duelo. Y en ese instante, justo en el momento en que los cantos se elevan en torno al féretro, te pones a dar instrucciones, entre susurros y en calma total, para solucionar el asunto de la nevera".

"La pobreza y la enfermedad cambian de forma sorprendente el valor de los sentimientos y de las complicaciones emocionales".

"El hombre no vive para ser feliz. El hombre está en el mundo para mantener a su familia y educar a sus hijos como personas honradas, y no debe esperar a cambio ni gratitud ni felicidad".

"La vanidad no les permite a atreverse a aceptar el regalo del amor. Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da verguenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que se descubra su secreto... el triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternuna, que no puede vivir sin amor".

"Mi padre y mi madre vivían un matrimonio "ideal", es decir, monstruoso. Jamás levantaban la voz".

"La civilización de la máquina también produce en serie la soledad humana".

"No tengo en mucha estima la belleza producida por medios artificiales, pues me recuerda las técnicas de embalsamamiento"

"No son sólo el rango y el nacimiento lo que hacen nobles a las personas sino también el carácter y la inteligencia".

"La literatura es algo más que arte, la literatura es una respuesta, un comportamiento ético".

"Uno se cansa, Yo casi me alegro de que la vejez esté llamando a mi puerta. A veces no veo la hora de que lleguen los días lluviosos en que me sentaré ante la chimenea junto a una botella de vino tinto y un libro viejo que trate de antiguos deseos y desengaños..."

"Sólo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo".

"Tengo drecho a morir solo ¿entiendes? Es el derecho más importante. Todo lo demás son puras deudas. Estás en deuda con la familia y con la sociedad, que te ha dado muchas cosas buenas, estás en deuda con un sentimiento, con tus recuerdos. Pero llega un momento en que invade tu alma el deseo de soledad, cuando ya sólo quieres prepararte en silencio y con dignidad para la última gran tarea del ser humano: la muerte".

"El carácter de un ser humano está compuesto en su mayor parte de orgullo; el resto es una mezcla de deseos, generosidad, miedo a la muerte y sentido del honor".

"Todo amor que va precedido de una larga espera -y tal vez ni siquiera puede llamarse amor lo que no se haya purificado en el fuego de la espera- confía en un milagro de la otra persona y de sí mismo".

"En general he visto que cuando más grande es la tontería que dice la gente, mayores son las probabilidades de que un día se haga realidad".

"A veces las personas son buenas porque tienen inhibiciones que les impiden actuar con maldad".

"El género artístico del pequeñoburgues es el crimen"

"Siempre he creído que entiendo algo de hombres. Creía que estaban compuestos de ocho partes de orgullo y dos partes de otras cosas..."


Sandor Marai
La Mujer Justa
Editorial Salamandra, Barcelona, 2005
415 páginas
Las dos primeras partes fueron publicadas en 1941 y la tercera en 1949.

La Muerte de Alec, de Darío Jaramillo Agudelo

15 de junio de 2006

Esta novela breve, la primera de Darío Jaramillo, cuenta, más que la historia de la muerte de Alec (de la que el lector sabe su trágico fin desde el título del libro), la serie de hechos que casuales o no sirvieron para presentir la muerte del personaje. Es una novela sobre el destino, el azar, la predicción, la muerte como algo ineludible y la imposibilidad de escapar a lo que está trazado. También es un texto sobre lo inevitable del futuro y sobre los símbolos del presente. Y sobre todo es una novela sobre la literatura: está llena de referencias a escritores tan variados como Filisberto Hernández, Margarita Yourcenar, thomas Pynchon, etc…



Darío Jaramillo Agudelo es el autor de otra novela que me gusta mucho que se llama Cartas Cruzadas, deotra que se llama Novela con Fantasma; de un libro inclasificable que se llama Guía para Viajeros, y de varios libros de poemas, entre ellos Del ojo a la lengua (con ilustraciones del pintor Juan Antonio Roda) y Poemas de Amor, un de los libros de poesía más importantes de la literatura colombiana.



Frases:

“Aquí, precisamente, tendría que decirse que la amistad es, ante todo, un antidoto contra el aburrimiento y que el secreto de la vitalidad de una relación radica en que uno no pueda prever las reacciones del otro, ni se sepa de memoria sus temas”.



“El hombre cabalmente religioso que impregna el diario vivir con su creencia, tiene más sosiego que aquél que solamente posee preguntas sin respuesta”.



“El náufrago es el único muerto que cava su propia tumba”.



“Yo odio los trasteos; casi diría que la fórmula de una maldición gitana es: te deseo un trasteo”.



“Este fue el último gesto de elegancia de Alec, pues nada hay más estorboso que un cadáver. Esta desaparición de libró de ritos fúnebres y de trámites burocráticos; te libró del horror de reconocer su cuerpo sin vida. Queda la duda, pero es preferible esta incertidumbre, es preferible esta exigua incertidumbre contra toda la evidencia, al macabro espectáculo de un amigo muerto”.


Darío Jaramillo Agudelo
La Muerte de Alec
Editorial Alfaguara
1999

La Muerte de Carlos Gardel, de Antonio Lobo Antunes

19 de diciembre de 2006

Como inusitadamente se ha puesto de moda en nuestro club Antonio Lobo Antunes, entonces les cuento: En abril del 2004, con ocasión a la Feria del Libro, lo entrevisté para el Canal. En los tres años que llevo en el Canal sólo he hecho 2 entrevistas: una a Lobo Antunes y otra a Alfredo Bryce Echenique.

A Antonio Lobo Antunes lo entrevisté en Casa Medina. Habla bien español y tiene unos ojos azules muy claros, transparentes. Dos días antes Saramago había hecho unas declaraciones contra Uribe y la entrevista se concertó con el único compromiso de no hablar de ese tema, lo cual para mi no era inconveniente porque era para un programa de libros, no para el noticiero.

Desde hace muuuuuuchos años Lobo Antunes tiene una pelea casada con Saramago. Es una rivalidad política y literaria. Saramago es de izquierda radical y dura, y escribe por lo general historias claras, sin mucho artificio estético. A Lobo Antunes le parecen un poco "mamertos", por decirlo de alguna manera, esos discursos políticos de Saramago, y en su obra hay una clara preocupación por cómo contar las historias, explotando al máximo las posibilidades de los narradores, la puntuación, la estructura, etc... Por eso sus libros son a primera vista enredados, difíciles... de esos que uno tiene que leer dos veces la misma página.

Las frases que van a continuación son de La Muerte de Carlos Gardel, novela que leí hace dos años... pero como acostumbro subrayar todos los libros, entonces acá van algunas de las que me llamaron la atención en ese momento:

"Si me preguntasen lo que se debe hacer respondería enseguida
-Estar solo porque no existe conversación que no sea tediosa, ¿de qué sirve conversar?"

"y yo atravesaba las hileras de cipreses procurando no ver los crucifijos, ni las làpidas, ni las letras bajo los retratos, yo corrìa hacia el portòn con rejas, muy derecha como si llevase mi vida en una cesta que era necesario equilibrar en la mollera porque si no la equilibraba morirìa, y al entrar al estudio mi padre, sumergiendo una pelìcula en la cubeta
- ¿Qué te ha pasado, Silvina?
y yo, abrasada a él, sintiendo el perfume de la espuma de afeitar, abrazada a las rodillas y a las caderas porque no llegaba más arriba, y en medio de los telones de toldillas y templetes que se convertían en huesos, dientes y hebras de músculos y piel
- No voy a morir nunca, no, dígame que no voy a morir nunca".

"No conozco hombre que no sea cobarde, los hombres no tienen el valor de decir No te quiero, dicen No es que no esté enamorado, estoy enamorado, puedes tener la certeza de que estoy enamorado, pero necesito espacio, necesito estar solo, necesito pensar, y esto con una cara que no engaña a ninguna mujer aunque ella quiera engañarse".

"tenía yo dieciocho años y después del baile de los novatos un chico de la facultad me llevó al Guincho en coche, las viviendas, los pinos y las luces de la Marginal corrían tras nosotros, pasamos los yates de la bahía de Cascais, el fuerte, la Boca do Inferno, y enseguida comenzaban las dunas, que aun de día no se sabe si acaban, colinas, hierbas, cuestas de peñas hacia la playa, me acuerdo de que olía a lanas y a goma, casi en el punto en el que los árboles de Malveira se cruzaban sobre el coche por un atajo repentino, piedras sueltas, cuevas, picos de rocas, una especie de castillo achatado en el farallón, subíamos por un talud y los faros se colgaron de la nada, el motor calló y de inmediato vino el ruido de los insectos, el zumbido de la tierra en su eje, el mecanismo herrumbroso del mar, mi compañero se movió como si tuviese una rodilla dormida o los asientos lo incomodasen, bajó la ventanilla y los insectos y el mar se acercaron olisgueándome, un dedo me tocó la frente, la línea de la nariz, el mentón, la boca, me separó los labios, intentó entrar, no despegué los dientes, me tapò los oídos y el mar y los insectos se alejaron, me destapó los oídos y la trainera flotó a mi alrededor, movió una palanca y el asiento se reclinó
y al llegar a casa tenía una mancha amarillenta en la blusa, la froté con la punta de la toalla mojada en agua caliente, probé con jabón y no salió, la tintorería advertía en una tarjeta impresa".

"-Hay días en que a pesar de todo tal vez sienta un poquito tu ausencia, no mucho, un poquito, tu ausencia"

"Morir es esto, morir no cuesta nada
- Un momento, Alvaro, cállate
ahora soy y estoy aquí, ahora ya no soy y me he ido, morir es sólo este sueño, esta ausencia, esta especie de paz o, no sé, una àz verdadera, volverme objeto, cosa, piedra dura"

"porque, principalmente, es eso lo que los ex maridos son, ridículos, no ridículos hasta la ternura sino ridículos hasta el agobio, lo que me sorprende es cómo fui capaz de hacer el amor con él y, más que hacer el amor, llegar al orgasmo, si lo observo con atención no hay nada en ese hombre que me agrade, pasó de ho hacerme caso a pegajoso, no puedo concebir que haya mujeres, con un mínimo de criterio y de gusto, que se interesen por una persona así, no lo puedo concebir y sin embargo existen, quieren casarse con ellos, quieren hijos de ellos, imaginate, yo, apartándole sus manitas
- Mi hija es más inteligente de lo que supones, gracias a Dios no ha salido a ti
y sufren, y tienen celos, y les huelen la ropa mientras duermen, y buscan nùmeros de teléfono en la agenda, y van a verlos al despacho con un pretexto cualquiera, y èl, con el dedo amenazador
- No creas que te vas a librar de mí con tanta facilidad, chica, esto sólo acaba de comenzar"

Un Cadáver en la mesa es Mala Educación, de Pedro Badrán Padauí:

14 de enero de 2007

Leí Un cadáver en la mesa es mala educación, una novela policiaca de Pedro Badrán que publicó Ediciones B a finales del año pasado. Son 168 páginas que se leen rápido... hay ejercicios formales (con narradores y estilos varios), mucho humor, un muy tenue y lejano trasfondo político (el Proceso 8.000) y algunas referencias a la literatura y al periodismo escrito porque el narrador es un periodista judicial de un periódico bogotano que se llama El Correo (En la vida real, Badrán trabajó unos años en La Prensa, el periódico de los Pastrana, y las coincidencias con El Correo son numerosas). Sin más carreta... algunas frases:

"Sobrellevaba el insomnio con el cuerpo ausente de Valeria Fidalgo, la crítica de arte, pelirroja y recién graduada de Europa, a quien desnudaba en plena sala de redacción y luego disponía sobre una de las mesas de trabajo. Imaginaba sus rojos pelillos, su entrepierna perfumada, su discurso sobre la posmodernidad y la muerte de la novela, interrumpido cada vez más por los maullidos de minina insegura, se escriben novelas, sí, pero como género la novela está muerta, es decir no hay nada nuevo, las novelas se repiten una y otra vez, eso de la novela urbana es una tontería, no lo crees así Federico, y yo la penetraba allí, en el meollo de su teoría más profunda".

"Alguna vez habíamos hablado de diferentes autores, Simenon y Chesterton, en realidad esa literatura pertenece a los ingleses, la tienen aprendida como mecanismo de relojería, y los franchutes van colgados, ellos lo saben y por eso teorizan mucho sobre el asunto, ¿no te parece?, con decirte que hasta tienen estudios sobre el vestido y el automóvil del relato criminal, todo muy detallado, nunca aprenden los franceses, llevan siglos tratando de clasificar el mundo y todavía no renuncian a ello, qué pérdida de tiempo, por eso sus novelas son tan racionales, les falta el humor y la sorpresa tan propios de los ingleses, en fin ¿tú has leído a Padura, el cubano?"

"Valeria me dio un beso en la mejilla y abandonó la sala de redacción.
Miré el movimiento de su precario trasero que me decía adiós y a la vez parecía cantarme un villancico, ven a nuestras nalgas, ven, ven ven, no tardes tanto, Federico, ven, ven".

"Tal vez habíamos llegado a la guarida del extraño grupo que se encargaba de eliminar prostitutas, indigentes y periodistas, esta última una condición no tan diferente a las anteriores".

"Me serví un par de copas de un vino perverso y traté de mantenerme al lado de Valeria pero ella desapareció en un salón contiguo. Uno de los poetas se acercó para leerme su última producción, sesenta y cuatro haikus, de gran vuelo poético según él.
Hay una hormiga
Hay otra Hormiga
Son dos hormigas"

"Carecía de tiempo para hacer una crítica, aunque recordé de inmediato una vieja frase, tal vez injusta, algo así como la escultura es aquella cosa con la que uno tropieza cuando retrocede para mirar un cuadro".

Pedro Badrán Padauí
Un Cadáver en la Mesa es mala Educación
2006
Ediciones B
168 páginas

El Jardín de los Senderos que se Bifurcan, de Jorge Luis Borges

3 de febrero de 2007

Para el epígrafe de un ensayo que estoy haciendo para la maestría releí El Jardín de los Senderos que se Bifurcan, último cuento del libro "Ficciones", de Jorge Luis Borges, publicado en 1944. Acá van algunas frases... poquitas porque se trata de un cuento... no de una novela..

"¿Yo, ahora, iba a morir? Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos".

"Preveo que el hombre se resignará cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; les doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado".

"Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros. Absorto en esas ilusorias imágenes, olvidé mi destino de perseguido. Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo".


"Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes".

"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras: en la del casi inextrincable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos que también proliferan y se bifurcan".

"He conjeturado el plan de ese caos, he restablecido, he creído restablecer, el orden primordial, he traducido la obra entera: me consta que no emplea una sola vez la palabra tiempo. La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pen. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos: en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo esas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma".

1851. Folletín de Cabo Roto, de Octavio Escobar Giraldo

7 de julio de 2007

Como les anuncié esta semana, estaba leyendo una novela de Octavio Escobar Giraldo que se llama 1851 y tiene como subtítulo "folletín de cabo roto". La historia se centra en Salamina, en la época de la colonización antioqueña, y también se mencionan Pácora, Neira, Marmato, Abejorral, Sonsón, Medellín, Mariquita y Manizales.

Me pareció un libro divertido, que disfruté entre otras cosas porque mis papás son de Salamina y Pácora, así que conozco bien toda la zona que se describe en la obra. Es un libro lleno de humor, escrito con ironía, sarcasmo... que por fortuna no cae en la "apología" de las maravillas de la colonización antioqueña y que aunque obviamente es ficción, evidencia una investigación histórica muy minuciosa.

Además... me pareció una obra "rara" dentro de la producción de Octavio Escobar, que siempre es tan contemporáneo.. pero además es una obra "rara" en la literatura colombiana, en la medida en que se ha novelado mucho sobre el siglo 19 en otras regiones de Colombia (la Costa, el Valle, etc...) pero me parece que esta puede ser "La Novela" de la Colonización antioqueña, aunque a los más puristas les parecerá que los juegos de lenguajes y narradores de Octavio Escobar son muy osados para hablar de novela histórica...

Acá van las frases (muy abundantes para que Laverde no se queje):
"De muy elegante porte y medidas perfectas, 90-68-105, para Marcela de los Milagros Jaramillo Jaramillo los valores y sentimientos deben ser revaluados según la época, las costumbres y la forma de ser de las personas. Cree que lo más importante es poder realizar sus sueños. Nacida bajo el signo de capricornio hace catorce años, tiene un rostro armonioso, ojos lindos y buena figura, un metro sesenta y ocho centímetros de estatura. Recatada en su forma de vestir, amiga de los colores tradicionales, en familia reonocen su capacdad para hacerse entender de los demás, para explicar las cosas de una manera sencilla y clara. Sus principales habilidades son el punto de bastilla, el pespunte, el dobladillo, los puntos de ojal y de guante, el punto cadena, el punto cruzado, el punto espina, la sobrecostura, los zurcidos y remiendos y las patas de gallo. Pese a que en su natal Salamina no se ha establecido la instrucción pública para las mujeres, su inteligencia y tesón la llevaron a aprender las primeras letras con la señora Petronila Macías, a quien siempre agradecerá tal generosidad. Su mayor deseo es viajar a Medellín, Popayán o Santa Fe de Bogotá para estudiar como los hombres. De la cocina de su región destaca algunos platos que a muchos suenan exóticos: la batata dulce, la mafafa, el chachafruto y la cañafístola. Los personajes a los que más admira son su padre, don Sinforoso Jaramillo, por su capacidad para el trabajo y por su belleza y discreción a su hermana Serafina, quien confecciona sus vestidos. No se ha realizado ninguna cirugía estética".

"la mejor salsa del mundo es el hambre"

"Ya nadie piensa en la Patasola cuando se oyen alaridos por la noche".

"Una novela decente, y ésta lo es, respeta las fiestas religiosas, por lo que debería guardar silencio hasta la Pascua y ayunar, como la mayoría de sus personajes, pero el sur de Antioquia era tal hervidero de conversaciones y consejas y tanto alborotaba los caminos la propuesta de González Salazar y Compañía, endendiendo malquerencias, tanto papel iba y venía de Manizales a Medellín, de Neira a Bogotá, de Mariquita a Sonsón, contribuyendo al desarrollo del correo, que no hay forma de posponer la narración".

"Con sorpresa contempló su propio cuerpo: desde que tenía memoria se bañaba sin desnudarse y cambiaba sus ropas íntimas con los ojos cerrados, como le habían enseñado. Examinó su conciencia y la culpa no aparecía aún; la felicidad no la dejaba surgir".

"¿La escena precedente es factible antes de Freud, Brigitte Bardot, Henry Miller y el código Hays? consideran los expertos que en el siglo XIX el sexo orogenital era una delicadeza confinada al burdel; en los hogares respetables se usaban esas obscenísimas prendas de noche con un agujero en la mitad, que sólo se abría con fines proceativos. En fin. Sigamos".

"Nacianceno Arango está acostumbrado a las pérdidas: En un descuido la astilla del árbol qeu derribaba se le clavó en su ojo derecho y en otros la suerte lo privó de tres dedos de sus dos manos; además una infección de la piel se llevó la mitad de su oreja derecha. Lo que sí tiene es una caja de dientes muy completa".

"Como decía mi padre: para uno bañarse, casarse o matarse, no puede pensar mucho porque se arrepiente".

"- Clarisa, Clarisa. Clarisa tiene una voz muy hermosa, en verdad hermosa, la voz más hermosa que yo haya escuchado en mi vida -manipulaba las cartas sin dificultad con sus siete dedos.
- Pero nunca habla, anotó Juan Escobar.
- Habla muy poco, ciertamente, muy poco, pero sí habla. Lo que pasa es que cuida su voz, Cecilia le puso como misión en la vida cuidar la voz, como única misión en la vida, nunca ha hecho nada más. Debe ser la que hace más tiempo no sale de la casa.
- Pero la voz no se gasta porque uno hable
- Cierto, muy cierto, pero según Cecilia se gasta mucho menos si uno sólo sonríe"

"De lo que ella más sabía era de la cría de los cerdos: de alimentarlos con sobrados, de limitar sus movimientos argollándolos o poniéndoles horquetas en el pescuezo para impedir su paso bajo las cercas, de su buen precio cuando están gordos ¿Esos eran temas para tratar con un futuro militar?
Suspirando concluyó que no se conquista un hombre hablándole de aguamasa".

"De muy saludable porte y medidas generosas, 100-85-125 y casi 6 arrobas de peso, para Inocencia del Socorro Arango Uribe la familia es lo más importante. Nacida bajo el signo de Acuario hace 13 años, tiene un rostro sincero y su metro cincuenta y cinco centímetros de estatura se asientan con firmeza en el suelo. De pocas palabras, es agradecida, beata, comedida, decente, entusiasta, firme, generosa, honrada, intolerante, jovial, la K no le cuadra, leal, moralista, noble, organizada, pía, querendona, recursiva, solícita, terca, voluntariosa, la W tampoco le cuadra, xenófoba, yerta y zonza. Muy devota de la Virgen María, es probable que sea el personaje que más adrmira".

"Esa muchacha está tan triste que no se da cuenta ni de que está viva"

Octavio Escobar Giraldo
1851. Folletín de Cabo Roto
2007
Editorial Intermedio

Varios: "Ficciones Urbanas"

17 de julio de 2007

Leí un librito flojito que se llama "Ficciones Urbanas" y recoge 11 crónicas escritas por 11 periodistas colombianos sobre 11 ciudades del mundo. Las crónicas fueron publicadas inicialmente en Cambio y luego las volvieron libro y ese es el primer error... a lo mejor estaban bien para una revista, pero no "aguantan" para libro, entre otras cosas porque la calidad es muy irregular, los enfoques también y no hay "unidad" en los textos. No obstante saqué algunas frasecitas, como para que se den una idea del libro:

Mauricio Vargas (Prólogo sobre París):
"Y es que las ciudades no son nada si sólo son plazas, calles, museos y monumentos. Las ciudades son eso, claro está, pero son por fortuna mucho más: Las ciudades son lo que uno era cuando vivió en ellas, lo que ellas hicieron de uno en aquel entonces y para toda la vida".

Carolina Sanín, Cádiz:
"Luego contó cómo Cristobal Colón había salido de ese puerto con Juan de la Cosa y la Santa María. Junto a la plaza estaba el edificio de donde había salido el Almirante "la mañana del descubrimiento de América". Así lo contaba, como si Colón hubiera salido de una casa de piedra por la mañana del 12 de octubre, en una carabela, y al caer la tarde hubiera llegado a las Antillas".

Ricardo Silva Romero, Barcelona
"Doblamos dos recodos, en dirección a la rambla de los juegos mecánicos, sin reparar en las evásticas sobre las paredes. Ninguno de los dos sospecha que el grupito de hinchas que grita !viva el Barca! en el bar de enfrente, de domingo en domingo, lincha sudamericanos desprevenidos en sus ratos libres".

"Y juntos hemos descubierto, en dos o tres charlas hasta las dos de la mañana, que cuando éramos niños todos pensábamos que el mundo era una pecera. Si uno se hundía en el océano, más allá de las algas, de las rocas, de los peces, podía hallar la pared de vidrio del planeta. El verdadero misterio, sin lugar a dudas, era a quién veríamos o con qué tropezaríamos del otro lado".

Efraín Medina Reyes, Roma
"El paso siguiente fue el Coliseo, que a pesar de las latas vacías de gaseosas y el estar eternamente en reparaciones, lucía majestuoso. Me estremeció pensar que por donde caminan ahora pequeños japoneses y obesos gringos estuvieron multitudes que en tardes de infamia veían cómo fieros leones destrozaban a frágiles cristianos para complacer la sed de sangre de Nerón y otros por el estilo".

"Pertenezco a una generación capaz de recorrer con ansiedad las ruinas de Pompeya pensando en qué parte se grabó el famoso concierto de Pink Floyd y dejando que el Vesubio sea sólo la vaga frase de algún profesor de secundaria".

Fernando Quiroz, Buenos Aires
"El verano había logrado que Buenos Aires amaneceira más temprano, aunque los porteños siguieran durmiendo hasta tarde, fieles a su vocación noctámbula que les permite ir a cine en la madrugada, comprar flores a las horas más absurdas o quejarse de su pequeño gran universo en torno a una botella de vino en cualquier boliche d elos que cierran cuando el cielo comienza a desteñir el negro de la noche".

Daniel Samper Ospina, La Habana
"Es muy difícil dar con un cubano que no sea especialmente amable, y más difícil aún dar con uno que no sea especialmente digno: Cualquiera de ellos está blindado por una educación prodigiiosa y habla con criterio sobre cualquier tema. Saben lo que valen y sobre todo valen por lo que saben. Es raro estar en una ciudad con gente tan preparada. Todos se expresan bien. Como Magally, que habla de Lezama Lima con propiedad, así a la media hora tenga que estar con las piernas abiertas para recibir la desgonzada y sucia perinola de cualquier noruego viejo".

Alonso Sánchez Baute, Valledupar
"Bueno, y la verdad es que podría alargarles esta historia contándoles tantas cosas que pasaron aquella mañana, tantas preguntas sin respuestas, tanto llanto, tanto dolor, tantos amigos que me acompañaron, tanta solidaridad de mi pueblo, que quizás no terminaría nunca. Por eso, para resumir, les cuento que ya pasadas las nueve de la mañana, con la casa tan llena de gente que no le cabía ni un tinto, con el señor obispo ya programado para la misa, con el velorio en pleno, con el cementerio listo para enterrar el cadáver de mi marido, justo en ese momento, mi marido apareció. Llegó como si nada, igual a como partió, pero con una juma que desde el patio se le sentía el tufo. Llegó descalzo, empijamado y bañado en maizena, preguntando que quién se había muerto, cuando el muerto era él; y llevaba la pea tan despierta, tan vivita, que se puso fue a cantar, que "llegó tu marido negra, llegó tu mariiiiiido".

Las Amantes, de Elfriede Jelinek

12 de agosto de 2007

Les mando frases del libro "Las Amantes", de Elfriede Jelinek, la austriaca que ganó el Nobel en el 2004...Es un libro escrito todo en minúsculas... después de los puntos seguidos y los puntos aparte ella sigue escribiendo en minúscula. No usa mayúsculas.

Acá van las frases:



"a menudo estas mujeres se casan o, si no, de alguna manera se echan a perder".

"si alguien tiene un destino se trata de un hombre. si alguien consigue un destino, se trata de una mujer".

"cuando una ya no parece más joven, el mundo entero sentencia despiadadamente: !en la juventud no tomó las precauciones cosméticas necesarias!"

"la auténtica vida, la vida de la que se puede hablar cuando alguien pregunta, la auténtica vida es la que sucede al trabajo. para brigitte vida y trabajo son como el día y la noche, así que aquí nos ocuparemos más del tiempo libre".

"brigitte y heinz no tienen ninguna historia. brigitte y heinz sólo tienen un trabajo. heinz debe ser la historia de brigitte, debe procurarle una vida propia, después debe hacerle un hijo, cuyo futuro asimismo estará marcado por heinz y su profesion.
la historia de b. y h. no es algo que vaya a ser, es algo que de repente está ahí (!flash!) y que se llama amor.
el amor viene por parte de brigitte. ella tiene que convencer a heinz de que el amor también venga por su parte. él debe aprender a reconocer que para él tampoco puede haber ningún futuro sin brigitte. por supuesto sí hay un futuro para heinz, el de instalador electricista".

"La felicidad es una casualidad y uno una ley ni la consecuencia lógica de las acciones"

"al final de su juventud los hombres jóvenes se llevan para casa a una mujer laboriosa y ahorradora. final de la juventud. comienzo de la vejez.
para la mujer, final de la vida y comienzo de la procreación. mientras los hombres maduran y empiezan a envejecer y a darse al alcohol, conservando a sus mujeres fuertes y sin cáncer, la agonía de ellas suele durar años y años, a menudo incluso tanto que pueden presenciar la agonía de sus hijas".

"paula sueña con el amor como todas las mujeres.
todas las mujeres, incluida paula, sueñan con el amor.
muchas de sus antiguas amigas de la escuela, muchas de sus actuales compañeras de trabajo sueñan igualmente con él, solo que cada una de ellas está convencida de que solamente ella lo va a conseguir.
vendiendo como vendedora, el oficio estrella, el amor tiene la oportunidad y la posibilidad de aparecer cien veces al día. pero siempre aparecen sólo amas de casa con niños, nunca el amor. las amas de casa que entran, que cierta vez, hace mucho tiempo, tuvieron amor, se compadecen de las vendedoras y las desdeñan porque tienen que vender y no pueden disfrutar las más bellas consecuencias del amor, es decir, los niños y el dinero para los gastos domésticos, que proviene del hombre y en gran parte retorna a él. las mujeres protegidas desdeñan a las desprotegidas.
y las vendedoras, a su vez, odian a las amas de casa porque están retiradas, mientras que ellas todavía bregan en la dura y competitiva batalla, y en lugar de tener que comprar muebles lacados, tienen que comprar medias de nailon, jerséis y minifaldas como bienes de inversión."

"paula aprende muy pronto a contemplar su cuerpo y lo que con él ocurre como algo que le sucede a otro y no a sí misma. como un segundo cuerpo, una segunda paula.
todo el material de los sueños de paula, toda la ternura sucede con el cuerpo principal de paula; las palizas de su padre le suceden al segundo cuerpo. su madre, que no aprendió nunca a procurarse un segundo cuerpo, tiene que interceptarlo todo con el cuero principal, por eso está ya tan gastado y estropeado".

"o sea que vete, lejos, incluso al extranjero, que también existe y del que he visto fotos en color muy bonitas".

Elfriede Jelinek
Las Amantes
1975
Editorial El Aleph

Primero Estaba el mar, de Tomás González

22 de marzo de 2008

Tomás González es un escritor colombiano que nació en Medellín en 1950 y ahora vive en Chía. Es muy bueno y muy desconocido... sobrino de Fernando González el filósofo-poeta de "Otraparte" (la finca en la que vivió en Medellín y que se volvió tan famosa como él).

Primero estaba el mar es una novela muy cortica que, según leí una vez, escribió el autor como homenaje a su hermano muerto. El libro cuenta la historia de J. y Elena, quienes se van de Medellín a vivir a una finca en una isla a 10 horas de Turbo, casi en los límites con Panamá (nunca lo dicen, pero se entiende que es como por Capurganá o Sapzurro). Es una novela en extremo simple, sencilla, desprovista de grandes pretensiones... una historia muy bonita en la que aparentemente no pasa nada pero que uno lee tenso porque desde el principio se adivina ese desenlace sobrecogedor.

Acá van las frases:

"El ser a quien se denominaba Amanda hizo su aparición. Usaba franela interior de hombre y pantalones blancos muy ceñidos; sus hombros, sin ser anchos, ostentaban músculos cobrizos, tensos y potentes; las formas del sostén lucían pétreas en su pecho; un bulto grande, rígidamente aprisionado por el pantalón, su sexo, tomaba lugar en aquel cuerpo esbelto y extraño".

"Se bañaron en un baño grande, lleno de musgo y pedacitos de jabón en los rincones".

"Una vez embarcado el equipaje, el ayudante, de pie en la popa, le dijo a Elena, "súbase, seño", y le tendió la mano. Ella se sentó en las tablas del muelle y se dejó caer en la lancha. Cuando esta se ladeó, Elena perdió el equilibrio. El ayudante debió entonces agarrarla por la cintura para que no cayera al agua. Era hábil: la agarró, la enderezó y se asomó a su escote, todo al mismo tiempo. "Coño", pensó, "no tiene brasier".

"De la pared colgaba un cuadro, pintado por un hermano de Elena, que representaba un atardecer sobre los Andes visto desde una celda de la cárcel de La Ladera; también el óleo de una mujer ofreciéndose al océano. Dos años atrás, en una borrachera, J. había quemado sus reproducciones de Modigliani, Picasso y Klee, y desde entonces ya no había querido tener buen gusto; su apartamento de Envigado se había ido convirtiendo poco a poco en una pequeña galería de arte malo, de mucho y muy crudo contenido vivencial".

"Además de la cama, y utilizando la madera sobrante, Gilberto construyó la biblioteca. Quedó grande también, y tan sólida y rústica como la cama. J. disfrutó colocando en ella sus muy usados y apreciados libros. Colecciones completas de Dostoievsky, Nietzche, Lagerkvist, Camus y Neruda; libros sobre ganadería tropical, cultivo industrial del coco, Bertold Brecht, frutales de la zona tórrida, Hermann Hesse, Hegel y muchos más empezaron a estarse quietos allí, con ocasionales lagartijas trepándose a sus lomos, mientras bandadas de alharaquientos loros pasaban sobre la casa".

"Sin embargo el cementerio no tenía apariencia siniestra. Muy próximo al mar, durante las mareas fuertes el agua lo inundaba y lo llenaba de espuma. La manera alegre como la vegetación trepaba sobre las cruces y lápidas y se metía entre las grietas del cemento, la visión de los cangrejos asomándose desde los túneles cavados en las tumbas, la visión de las lagartijas centelleantes, le dieron a J. la impresión del triunfo permanente de la vida sobre la muerte".

"Le ayudaba su mujer, obesa, somnolienta, orgullosa, morena clara, de unos treinta años y rasgos faciales muy hermosos. Daba la impresión de eshalar un hálito sensual parecido a las emanaciones de un pantano en germinación".

"Y también a finales del invierno comenzó a escribir en el mamotreto que, a falta de mejor nombre, llamaba "el libro". Er un tomo de cuero negro con dos mil hojas blancas que había empastado un amigo suyo, obrero de Coltejer, aficionado a encuadernar cosas. La idea del amigo había sido empastar, y luego escribir, un gran libro. "Un libro el hijueputa", explicaba, "con palabras todas del diccionario".

"Poco después J. vio sus formas agigantadas en el cuarto mientras se desvestía. "RTodo es putamente difícil y hermoso", pensó al mirar la sombra de Elena moviéndose en aquella porción de luz amarilla, diminuta cavidad de amor bajo la inmensa noche. Puso un poco de sal en una rodaja de limón, la tuvo lista en la mano y se metió un trago. A veces, sobre todo con el aguardiente, la alegría solía reventarle adentro".

"Olores. Oscuro olor a manglar que a veces trae el viento. olor a cangrejos muertos y todavía crudos, almizclado y resinoso. Olor del pasto al mediodía bajo el estático martillo del sol. Olor del humo que viene de la cocina, mezclado con el olor del café. Olor de las frituras de pescado a mediodía, frituras de plátano, vapores pesados del coco en el arroz. Olor de las cremas bronceadoras, aceites humectantes que protegen y embellecen la piel de Elena. Olor de su cabello recién lavado, champú de hierbas, siete. Antípoda olor en la letrina, donde zumban moscardones en el calor y se asoman lagartijas entre los intersticios del bahareque. Olor permanente e inerradicable del polvo en las tablas de la casa. Olor ahora a nuevo de los libros cuando se les abre -empeando a hincharse por la humedad del aire, deteriorados por el constante aliento del mar y por la creciente falta de uso-, como margaritas marchitándose en un desván húmedo y caliente. Y ahora, también nuevo, el olor de madera recién cortada, mezclado con el vaho de gasolina, la gasolina que esteriliza, quema, ahuyenta la vida".

"Creo que lo que más me gusta de este mar es el olor a manglar. El de Inglaterra es inodoro e insípido; este huele un poco a podrido, muerte y vida, lugar donde se cruzan".

"Sí. Ningún pensamiento tiene la contundencia de comerse un mango maduro -creo-. Para no hablar de papayas, melones y guanábanas. Por otra parte no hay mayor angustia vital que tener ganas de orinar y no poder; y no hay realización mayor que hacerlo sobre el mar, agua en el agua, y bjao la luz de los planetas. Creo que Mercedes ya se levantó: huele a café".

"Ella a su vez, le regaló una Historia del Arte Erótico, libro de casi mil páginas, con ilustraciones que iban desde Pompeya hasta Picasso. Meses más tarde uno de los policiías que participó en el levantamiento lo metería subrepticiamente en su mochila; su mujer lo descubriría y terminaría por ser vendido en Turbo a un comerciante de telas que lo usaría como pornografía común".

"Ya borracho, empezaba unas muy largas e incoherentes cartas a Elena, donde le decía con mucho detalle lo que iba a hacerle cuando pudieran volver a acostarse juntos, lo mucho que la extrañaba y lo mucho que se alegraba de que lo hubiera dejado por fin en paz. Al día siguiente las rompía sin leerlas".

Tomás González
Primero Estaba el Mar
Editorial Norma
144 páginas

El amanecer de un marido, de Héctor Abad Faciolince

17 de noviembre de 2008

Leí este fin de semana "El amanecer de un marido", el último libro de Héctor Abad Faciolince, autor que ustedes saben que me gusta mucho... sin embargo me quedo con otros, aunque no significa que éste no me haya gustado... al contrario. Pienso que Héctor Abad es mejor novelista que cuentista... él ya había publicado hace mil años un librito de cuentos que se llama Malos Pensamientos, y este de "El amanecer de un marido" trae 16 cuentos... algunos largos, todos relacionados en alguna medida con el desamor, o el olvido, o la separación o el hastío... No aparece en este libro el humor que ha mostrado el autor en otras publicaciones y, al contrario, aún en las situaciones que podrían ser cómicas hay como un sino trágico.

Algunos cuentos me gustaron... como Album, Juventud Divino Tesoro, Alguien oculta algo y La Guaca. El último "Mientras tanto", más que un cuento parece como una columna de opinión del miedo que siente un periodista de ser asesinado por decir lo que piensa.

Notica: El amanecer de un marido es uno de los cuentos del libro... de una pareja que está terminando su relación... están mamados el uno del otro. De él no sale el nombre, pero ella se llama Adriana.

Acá van las frases:
Album
"A veces creo que el infierno, si existiera, consistiría en poder ver, en el preciso instante de nuestra muerte, lo que están haciendo en ese mismo momento las personas a quienes hemos querido".

En medio del camino de la vida
"Está en la mitad del camino de la vida, en la línea de sombra, en esa siesta de la existencia en la que, según Shakespeare, ya no hay juventud ni todavía hay senectud, pero se sueña con ambas. Todavía no ha perdido la ilusión de realizar los planes para los años por venir, pero ya comienza a añorar la efervecencia de los años juveniles".

"La mayor virtud que una mujer puede tener con los hombres es fugarse, esfurmarse a tiempo, antes de que ellos te empiecen a tratar mal".

"Cualquier mujer acaba siendo equivalente para cualquier hombre. A la larga,basta esperar lo suficiente".

Memorial de Agravios
"Las promesas y los juramentos de amor que nos habíamos hecho, hacía cuatro años, al principio, habían sido definitivos, absolutos, más que intensos, hondos y largos como la vida entera, con esa ingenuidad de lo que por intenso nos parece eterno, inagotable, pero al pasar el tiempo yo ya no sentía lo mismo".

"Las mujeres tenemos dos opciones: o matamos por amor, o nos matamos de amor. Somos así, moralmente superiores a ustedes, que matan de rabia, no de amor, y se matan porque los humillaron en público".

"Pero tienes el pequeño encanto de encantar incautas como yo. Eres encantador de bobas como yo. Y como somos tantas las bobas en esta tierra tienes esa ventaja".

"Cuando yo digo que haré algo, lo hago, no como tú que vives en el reino del tal vez, del ya se verá, del nunca se sabe, del puede que sí. Yo soy sí o no, no esa agua tibia e incierta que eres tú, agua tibia que hasta a los evangelios les repugna. Sé tu manera cómoda de vivir: no comprometerte con nada, no jurar, no hacer promesas, dejarlo todo en el terreno incierto y cambiante del gusto".

"Eres como esos inmensos cohetes de la Nasa, como el Apolo, que mientras va ascendiendo a toda velocidad hasta el cielo, hacia los límites de la atmósfera, hacia la Luna, se van despojando de los pedazos que lo ayudaron a subir".

"Cada mujer piensa que en ella el ciclo termina, que en ella al fin su nuevo amor llegó al puerto que era. Y no es así, siempre estarás dispuesto a zarpar otra vez. Sólo la última, la que enviude, podrá decir que te tuvo hasta el final; pero esa ingenua no sabráque te tuvo hasta el final sólo por falta de tiempo".


Alguien oculta algo
"Un gran periodista italiano, Indro Montanelli, decía que la corrupción empieza a manteles, al aceptarle un plato de pasta al político de turno. Jóvenes, ya se lo advierto, nunca acepten almuerzos porque, como dicen los gringos: There is not such a thing like a free lunch..."

"Cada vez estoy más convencido de que los seres humanos tomamos las decisiones con las tripas, como los animales. Sólo que nosotros, una vez hemos decidido algo, maquillamos, disfrazamos esa decisión visceral con muy bonitos motivos y sofisticadas cadenas de razonamientos".


La balada del viejo pendejo
"Tuve incluso la fuerza para bajar de peso y la desverguenza de teñirme las canas, hasta que un día sentí todo el tamaño de mi ridiculez en la mirada incrédula de mi hija adolescente, es su frase certera: "El amor sí rejuvenece, papá, pero tampoco tanto".

"Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año y nadie es tan joven que no se pueda morir mañana mismo".

Juventud divino tesoro
"Esa eternidad que tiene la belleza, la cual sigue siendo siempre lo que es, a pesar de las modas y de los años".

"El joven es una curiosa mezcla de timidez y vanidad. Timidez porque no es nadie y vanidad porque, sin ser nadie, los demás lo tratan como si fuera alguien".

Novena
"Los dientes castañean de frío, a veces, y a veces de temor, porque el frío y el miedo se parecen".

El Sosia
"El caso es que uno quiere que cuando lo quieran sea a uno a quien quieren, no a la sombra de algún otro que se fue".


Héctor Abad Faciolince
El amanecer de un marido
Seix Barral
2008

Angosta, de Héctor Abad Faciolince

24 de enero de 2009

Acabo de terminar de leer Angosta, de Héctor Abad Faciolince, y creo que es uno de los libros que más me gusta de él, superado quizás solamente por El Olvido que seremos, aunque no del todo. Angosta es la obra más política de Héctor Abad... abiertamente política con críticas a todos los extremismos, los de aquí y los de por allá de Gaza o Guantánamo. Todas las violencias las junta en un solo espacio ficticio, una ciudad llamada Angosta, que es Medellín pero con un salto de suicidas como el Salto del Tequendama y un muro como el de Gaza, o el de la frontera entre USA y México.
Además es una obra muy personal, llena de guiños a escritores y a "amigos" de Héctor Abad... En fin, un libro bonito, con unos personajes que uno logra querer...

Acá van las frases:
"Quizá la única ceremonia de la religión de sus padres que para él guardaba todavía algún encanto: "acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir". Polvo. No alma, no espíritu o carne que resucita, sino la pura verdad a secas: polvo, ripio de estrellas, que es la sustancia de la que todos estamos hechos, sin ninguna esperanza de que el polvo vuelva a ordenarse hasta formar al único ser humano en que consiste cada uno".

"El golpe definitivo contra las piedras de la muerte coincidía con la entrada en el Averno, destino ineluctable de todos los suicidas, según nuestra amorosa religión verdadera. cuenta una leyenda angosteña que todos los suicidas, al caer, se convierten en arbustos o guijarros y luego en árboles, en pájaros o en piedras. Esta intuición poética obedece probablemente al hecho incontrovertible de que allí es imposible rescatar los cadáveres".

"Aquí todos somos café con leche; algunos con más café y otros con más leche, pero los ingredientes son siempre los mismos: Europa, América y África".

"pero en Angosta todo lo precario se vuelve definitivo, los decretos de excepción se vuelven leyes, y cuando uno menos lo piensa ya son artículos constitucionales".

"Un hijo que acabó aceptando el silencio como un derecho irrevocable de su padre, y adoptándolo él también a fuerza de voluntad e introspección. La lectura se convirtió cada vez más, para ambos, en una manera de oponer resistencia a la realidad".

"Desde que abrió el negocio se dio cuenta de que los libros perdían fascinación para él, se despojaban de su halo sagrado: habían dejado de ser unos objetos puros, maravillosos (la música callada, la voz de los muertos que se escucha con los ojos) y habían terminado por convertirse en algo con precio, es decir, sin valor: en una mercancía".

"No me gusta intercambiar ideas con nadie, porque salgo perdiendo. Con usted, en cambio, quedamos casi a la par, y a veces gano".

"En el transplante de cabeza es preferible donar el cerebro que recibirlo".

"El Estropeadito (así le dicen porque le falta una presa de todas las que tenemos repetidas: un ojo, una oreja, un brazo, varios dientes, una pierna, y gentes hay que dicen que hasta uno de los dos testigos de su masculinidad".

"Hasta el que menos se piensa, de un día para otro, puede volverse digno de publicación".

"Porque en los humanos la atracción inmediata se disfraza de detalles corteses".

"Hombre promedio, que vota por el Partido Conservador, pero que ha reemplazado la pasión política por el fanatismo deportivo. Toda su cultura proviene de la televisión".

"Los hombres piensan que serían felices si no estuvieran casados; las mujeres piensan que serían felices si tuvieran otro marido. Ese es el secreto del matrimonio: nos da la coartada perfecta para atribuirle una causa a nuestra infelicidad".

"Yo no soy bueno para vivir con. Es raro que en español no se puedan poner preposiciones al final de la frase, con lo cómodas que son".

"No era amor; eran ganas, pero a veces esas cosas se confunden, sobre todo a los ojos de los otros, que suponen que todos los abrazos son iguales".

"una oración enmarcada, Señor, haz de mí un instrumento de tu paz, hipócritas".

"la patria no es otra cosa que una lengua y una colección de recuerdos de infancia y juventud".

"Los padres de Candela habían llegado a la ciudad de abajo a finales de siglo, desplazados de un pueblo de la costa, Macondo, que había sido diezmado, primero por las matanzas oficiales y luego por las burradas de la guerrilla, las amenazas de los narcos y las masacres de los paramilitares. Lo habían perdido todo: la casa, la inocencia, el entusiasmo, la fantasía, la confianza en la magia y hasta la memoria. De su aldea de casas de barro y cañabrava, de los espejismos del hielo, la astrología y la alquimia, sólo recordaban la lluvia interminable o la sequía infinita en la parcela ardiente donde intentaban en vano cultivar raíces de yuca y de ñame para los sancochos sin carne. Habían llegado a Angosta con lo puesto, salvo un pescadito de oro que su madre había heredado de un bisabuelo, y lo cuidaba como la niña de sus ojos, después de un viaje a pie de veintiseis días por ciénagas, selvas, páramos y cañadas".

"La mayoría de la gente calentana, sin embargo, es pacífica y mansa, también solidaria, por lo desesperada, pero la gente mansa, por mucha que sea, casi ni se nota".

"No es extraño que los hijos de grandes lectores resulten iletrados, o con gustos opuestos a los de los padres, por lo que se deshacen de los libros del progenitor como de un fardo in{util, un lastre, la rémora que les impide respirar".

"Las bibliotecas de los críticos suelen ser estpuendas, primero por la inmensa cantidad de libros (no los compran, se los mandan de regalo las editoriales, con dedicatorias lambonas de los autores, que intentan pagar con halagos y por anticipado una reseña favorable) y segundo porque la mayoría de ellos permanecen intonsos, como nuevos, no teniendo el crítico ni tiempo ni ganas de leer los libros que reseña. En Angosta se sabía que el lema de Afamador era el siguiente: "reseño los libros antes de leerlos; así, cuando los leo, ya sé qué pensar de ellos".

"-Aquí viene otro de los que viven en F, Faciolince, el creído.
-?qué hay de él?
-Ese librito corto, la culinaria.
-No es malo -dijo Quiroz.
-Malo no, ridículo -dijo Jursich-. Parece que Isabel Allende o Marcela Serrano hubieran reencarnado en él. Es un libro de hombre escrito con alma de mujer. Una maricada.
-A mí me pareció todo lo contrario. Parece el canto de un jilguero, que usa sus trinos para conquistar muchachas.
-?Por qué lo odias tanto, Jacobo?
-Tal vez porque se parece mucho a mi.
-Aquí están también los Fragmentos y el Hidalgo.
-El Hidalgo es lo único bueno de él. Después se engolosinó con su propia felicidad; es un talento desperdiciado, y no pasa de ahí -dijo Jacobo.
-No sabe escribir diálogos. Yo creo que si les encargara los diálogos a otros escritores, acabaría escribiendo un buen libro. Vive en Paradiso, encerrado en su torre de marfil. Cuando va a la librería, siempre dice que tiene afán. Para mí que la mujer lo domina y no lo deja salir.
-Cambiemos de tema, no sé por qué se ensañan contra un autor menor. Sigamos, Jursich".

"Es el mayor producto de exportación de estos países: no café, petróleo o cocaína; lo que más se produce por estos lados es gente, gente pobre".

"Ponerse el collar de piedras de Cartier que ahora usaba su ex esposa era lo mismo que colgarse del cuello una cuerdecita de fique con mil billetes de cien dólares engarzados: transmitían de modo más escondido o más explícito un mensaje idéntico: yo tengo mucha plata, y me sobra tanta como para colgarme del cuello un capital".

"Una crónica sin remembranzas no tiene sabor".

Héctor Abad Faciolince
Angosta
2004
Editorial Seix Barral
400 páginas

Sin Remedio, de Antonio Caballero

15 de junio de 2009

En fin... este Club Secreto nuestro anda muy silencioso en los últimos días. Afortunadamente ya me gradué, ya salí de la dichosa tesis y ya tengo tiempo nuevamente para dedicarme a cosas ricas como leer literatura (casi 3 años leyendo sobre política...), así que a continuación les envío algunas frases de Sin Remedio, de Antonio Caballero.

Paréntesis: A Adriana Angel la perdimos... haciendo un doctorado en Ohio no creo que le quede tiempo para leer nada distinto de Van Dick y todas esas cosas que a ella le arrancan suspiros...

Ahora sí, Sin Remedio:
Es la única novela de Antonio Caballero. La escribió en 1984 y ocurre en Bogotá. Es muy bogotana... aparecen el Parque Nacional, la Séptima, la 13 (incluso el insignificante parquecito que queda al frente de mi edificio), los Cerros, la Perseverancia, Chía y alrededores, etc... Es la historia de Ignacio Escobar, un tipo estrato 50, poeta (pero no escribe)... un fracasado. Son 574 páginas, muy recomendadas...

Las frases:
"Mira, mi amor, entiende: a mí mi vida se me ha llenado siempre de cosas espantosas por no saber decir que no: payasos de cristal de Murano, artesanías típicas, corbatas de raboegallo. Cuando por fin entiendo ya sin lugar a dudas que no soporto esas cosas espantosas, las cosas espantosas ya están ahí instaladas para quedarse para siempre, y yo me voy muriendo poco a poco de la rabia. Un hijo es una de esas cosas espantosas".

"Dios mío, si esto es la vida conyugal a secas, qué tal agregarle un hijo. Una cosa cauchuda llena de sangre y líquidos, que llora desde el momento de nacer, que nace con los puños apretados para hacer más difícil al cuenta d elos dedos, con la piel arrugada, amoratada, que hay que lamer para dejarla limpia. Un hijo que nos mira, que nos juzga, que gatea, que se arrastra, que va dejando un rastro pegajoso, una estela de baba y de pipí, de popó, de vómitos de leche, de cosas tibias, resbalosas".

"una poesía es como cuando uno no sabe qué decir, y lo dice".

"las mujeres no soportan la libertad. No conocen la propia. No toleran la ajena. Apenas pueden, se casan con un pobre tipo que no le estaba haciendo mal a nadie".

"Yo no entiendo: es la cosa contra natura de la izquierda, supongo, como señalan los periódicos. Chimenea encendida, como un burgués, porque se es burgués. Pero encima, ruana, porque el pueblo usa ruana. Sólo que la usa precisamente porque no tiene chimenea".

"por favor, Henna, déjeme hablar ¿por qué nunca me deja terminar las frases? No me interrumpa en las comas, por favor, espere a que llegue a un punto aparte, o por lo menos a un punto seguido, o si quiere transémonos por un punto y coma. Estoy haciendo una metáfora tipográfica, Henna, nada más; lo que quiero decir es que por favor me deje terminar cuando empiezo a decir algo. Seria, atenta, callada, como si estuviera en teatro. Aunque no le guste el teatro, eso no tiene nada que ver -es sólo otra metáfora, yo hablo así, he hablado así desde que tengo uso de razón".

"Una palabra tuya, Señor, y se moriría de repente."

"La gentecita sucia y triste que se afana debajo recibe el nombre anglosajón de hippies, pero es gente de aquí: venden artesanías rudimentarias, pequeñas porquerías de cuero y lata, alambritos trenzados, cuadritos de colores, cinturones de crin. Esos otros, al pie de los semáforos, los que venden cartones de Marlboro, llevan el nombre galicado de gamines. Algunos venden también piñas, y en ocasiones aguacates, que es ese fruto verdinegro que está palpando con tres dedos la señora que va en el Renault 4, el carro colombiano. Y esas motocicletas son Hondas, Yamahas, Kawasakis: los que las montas son llamados los asesinos de la moto, y suelen ir armados con metralletas Uzi, una marca israelí".

"Un uno y otro uno no son dos, como enseña el falaz espejismo matemático. El primer uno es distinto del segundo, es evidente, si para señalarlos hay que usar dos signos, o un mismo signo repetido. El acto de sumar está basado en la violencia. O bien hay redundancia en los dos signos, y entonces no es posible sumarlos -no se puede añadir una manzana a sí misma- o bien son diferentes, señalan cosas diversas -y no se pueden sumar manzanas con naranjas. Toda la serie de los números llamados naturales está mal".

"Es mejor no hacer nada. La gente que hace cosas es por lo general profundamente dañina. Y después, encima, tiene que venir alguien a deshacer lo que esa gente ha hecho".

"Federico se levantó para ir al baño. En la vida real los diálogos siempre se interrumpen por eso. El uno dice, el otro le contesta, el uno vuelve a decir, el otro replica, repone, responde, resume, repite, hasta que alguno de los dos se levanta con el propósito de hacer pipí".

"Pero en el fondo, pensaba, había sido una buena tarde de trabajo, pues por lo menos había corroborado una vez más su incapacidad para el trabajo. Lo cual es un buen trecho andado en el arduo camino hacia la perfección".

"Vea, Patricia: salta a la vista, y además es un hecho estadísticamente demostrable, que las niñas oligarcas como usted son más bonitas que las proletarias. Eso no se puede decir, claro: el pueblo, etcétera, la degeneración de las clases opresoras, la promesa de futuro de las clases oprimidas. muy bonito, claro, pero no tiene nada qué ver con la vida real: con lo concreto. Los hechos son tercos, dice Lenin, y sólo en lo concreto se aprende. y es un hecho que las hijas de la oligarquía, como usted, tienden a ser más bonitas porque trabajan menos y se alimentan mejor. Si hubiera justicia, es decir, si las hijas del proletariado pudieran trabajar menos y alimentarse mejor, serían tan lindas como usted. Y entonces Jefferson podría perfectamente acostarse con ellas, y yo acostarme con usted sin tanto drama y tanto esfuerzo. En lograr eso consiste la revolución".

"Su mamá decía (él la oía perfectamente, y ella sabía perfectamente que la oía):
- Yo no entiendo el carácter de este niño. Es un niño que no tiene carácter.
Una tía ilusionada había opinado:
- Qué niño tan poético...
Y así, a la larga, por inercia, había sido poeta, que es como no ser nada. Un refugio, una disculpa".


Antonio Caballero
Sin Remedio
Editorial Aguilar
1984

Recordando a Bosé, de Orlando Mejía Rivera

23 de agosto de 2009

Los asiduos de este Club Secreto saben que Orlando Mejía Rivera está en los primeros lugares de mis afectos literarios (me acuerdo de Clu que se llevó "mi" Casa Rosada a Rock al Parque y todas las hojas de "La Casa" se inundaron con un aguacero descomunal). Bueno, pues en esta Feria del Libro Orlando Mejía presentó "Recordando a Bosé" y digamos que mis afectos se consolidan.

No tengo ni la menor idea de cómo pueden recibir esta novela quienes no han vivido en Manizales. Supongo que pasa lo mismo para los que no hemos vivido en París y leemos Rayuela: que nos perdemos la mitad del libro... Para un manizaleño es muy difícil hacer una lectura "objetiva" de Recordando a Bosé porque en todas las páginas están las imágenes de la ciudad, y además de la ciudad de la infancia (por lo menos la mía) porque el libro ocurre en los 80, cuando el protagonista, Ricardo Valenzuela (el autor?) entra a su primer año de medicina en la de Caldas. Entonces aparecen con nombre propio la U. de Caldas, Palogrande, la librería de Leo (Atalaya) San Carlos, Chipre, la Avenida Paralela, la 23, el Cable, el Parque de los Novios, San Jorge, La Leonora, la Suiza con todo y su acuario, el bar Kien, Timbalero, La Bohemia, la parva de La Victoria, Arizona, el Teatro Fundadores, el Cid, el Cumanday y el Teatro Manizales, la Pichinga, la Castellana, la falda de Palermo para subir al Cable y hasta el viaje Manizales-Armenia. Además, la banda sonora está armada a partir de las canciones de Miguel Bosé, de Camilo Sesto, de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, de Serrat... todas en casetes o a través de Ondas del Nevado.

En fin, puede que a un bogotano o costeño la novela le parezca apenas una "novelita" de 400 páginas, porque es una historia sencilla sin grandes pretensiones, narrada en primera persona, sin juegos de tiempo ni grandes saltos. El protagonista es una adolescente con pretensiones poéticas y la atmósfera también lo es. Sin embargo, para mi resultó "deslumbrante" descubrir que de los espacios requte-conocidos y recorridos también se puede armar una novela.

Lo malo: la edición. El libro lo editó la U. de Caldas y tiene errores increíbles de tildes, mayúsculas, etc. además de algunos gazapos, que distraen la lectura feliz.

Ahora sí, las frases, pero antes de las frases, una propuesta para el Director Supremo y los demás miembros del Club Secreto... Qué les parece si hacemos un blog? es decir, si en vez de mandarnos las citas por correo las colgamos en un blog que sólo podamos alimentar nosotros? Lo propongo básicamente porque en un blog quedarían ahí "archivadas" todas nuestras citas, para cuando uno quiera releer... porque no sé ustedes pero por lo menos yo no guardo los mails... Ahí les dejo la propuesta.

Las frases:
"Todo hombre de menos de uno sesenta de estatura necesita darle a entender al mundo que es un gigante en la cama"

"Para mi es claro que en cierta forma todos somos un pedazo de carne pudriéndose poco a poco, que la juventud que ahora tenemos tu y yo, en un abrir y cerrar de ojos será un sueño o un recuerdo remoto del pasado".

"Manizales nos mostraba en silencio su rostro adolescente, su belleza montañosa, sus aromas a eucalipto y vientos del nevado, y en ese momento, frente a la torre de madera del Cable iluminada por bombillas de cristal, miré la cara joven e ingenua de Rosana y sentí que era feliz y que ese sentimiento acompañaría mis recuerdos futuros de hombre".

"Tu problema no es que estés acá conmigo, sino que tu cabeza, tan inteligente para decir palabras bonitas y citar libros, no te ha servido para liberarte de esos complejos de culpa religiosos, que siempre están tratando de cobrarle a las personas sus raticos de felicidad y placer..."

"La educación no forma personas honestas, se puede ser un genio y a la vez un bellaco"

"El mundo convertido en un gigantesco campo de concentración, un matadero planetario que se disfraza en el día de civilización desarrollada, de bastión de la democracia, de campo de la justicia y la razón".

"Colombiano inocente: dícese del individuo que todavía no ha sido capturado por los organismos secretos de inteligencia militar y por eso no ha confesado su culpabilidad en el potro y no ha cantado estimulado por las cosquillas de la picana"´

"Yo leí alguna vez en un libro de Desmond Morris que el acto de chismosear equivalía en la especie humana a la despiojada entre los gorilas".

"Pienso que nadie tiene libre albedrío, que todo lo que vivimos, incluso lo más pequeño o en apariencia sin importancia, ya está escrito en alguna parte, en el libro de los destinos humanos".

"Los mejores, quizá los más humanos, terminaban en los manicomios, o muertos por su propia mano, o refugiados en los paraísos artificiales del alcohol y de las drogas alucinógenas".

"Me gusta la ironía de Oscar Wilde cuando dice que prefiere el cielo por el clima, pero el infierno por su sociedad".

"Pues como dice mi amiga Susana todo beso debe ser mágico, es decir, un beso que se transforme en polvo".

"Democracia colombiana: dícese de un sistema político dominado por una minoría de corruptos que convencen a la mayoría con los argumentos de los gases lacrimógenos, los bolillos y las dentelladas de los perros pastores alemanes".

"Esta vida es una trama, este mundo, me lo dijo el mismo Cristo, es el verdadero infierno, no hay otro infierno fuera de éste".

"Me gusta esta ciudad, sus olores, sus paisajes. Manizales tiene su magia, cada calle, las plazas, las casas, los árboles, son parte del mundo afectivo de la gente. No existen, simbólicamente, zonas muertas o sitios extraños; esto se refleja en la actitud cotidiana de la mayoría, acá se tiene sentido de pertenencia por los espacios públicos, se camina sin prisa por las avenidas, se percibe una ciudad con alma femenina: protectora, tierna, misteriosa. Lástima que esté en manos de estos políticos actuales, maestros del chanchullo, campeones del descaro, mafiosos del tráfico de influencias. Pablo Ocampo dice que Manizales sería el paraíso terrenal si no tuviera los bandidos que la gobiernan. Si la ciudad tiene alma de mujer, es claro que los políticos que la dirigen son sus violadores".

"No seas tan desconfiado, es cierto que toda persona mayor de treinta años es sospechosa, pero hay excepciones"

"Como si la guerra, cualquier guerra, terminara enloqueciendo a sus combatientes, dejando a un lado los razonamientos y las causas políticas o históricas que la originaron, para aparecer el verdadero motivo de la perpetuación del conflicto: la trasgresión de las leyes humanas de la convivencia, la liberación del monstruoso asesino que todo corazón guarda adentro".

"Toda la civilización occidental está cimentada y construida sobre el asesinato erigido como sistema político y social. Occidente ha nacido y crece vigoroso a partir de los cadáveres de sus enemigos, que son todos aquellos que no representan los valores occidentales. Por eso nuestros discursos hieden a muerte y a tortura, somos el monstruo ciego que mata a los otros mientras canturrea canciones de amor y solidaridad e inventa lo ético y lo moral a la altura de sus propias necesidades de destrucción".

"Estos celos no son voluntarios, se me salen como los pedos".

"Siempre me ha gustado la historia, quizá porque pienso que es otra rama de la literatura, donde los hechos del pasado son acomodados por los historiadores, y los lectores, para justificar su propio presente. creo que todo lo que leemos y escribimos los seres humanos busca, en el fondo, la justificación de sí mismos, de un país, de una cultura, de una sociedad, de una raza".

"Me acuerdo del filósofo Aristóteles y su cuento de que el hombre es un animal triste luego de la cópula. Yo no estoy triste, supongo que a Aristóteles no le fue muy bien en estos menesteres y por eso mantenía triste, pero él, como fue un gran filósofo se encargó, quizá para justificarse, de convertir sus problemas personales en categorías universales de la especie humana".

"Imagínese que fuésemos más bien hijos de una probeta de cristal, con marca registrada y todo, y que nuestro amado hogar de la infancia fuera un laboratorio de biología molecular. Yo creo que usted y yo estaríamos mucho mejor sin mamás, o mejor, con esa mamá común de electrodos y cristal".

"La mamá es fundamental en los primeros cinco años de vida, después no. Es decir, después no si uno no la tuvo al principio, pues si alguien la disfrutó desde el nacimiento nunca dejará de ser, así tenga cien años, un bebé en los brazos de su madre eterna".

"Permanecer borracho en esta vida no es un vicio, ni una enfermedad, sino el único acto de dignidad que está al alcance de nuestra lucidez".

"La trama de tiempos infinitos bifurcándose, de manera simultánea, es lo que permite que en cada instante que vivimos seamos lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, pues en cada segundo converge toda la trama de los tiempos".

Orlando Mejía Rivera
Recordando a Bosé
Editorial Universidad de Caldas
Manizales, 2009
414 páginas

Historia de Simona, de Darío Jaramillo Agudelo

13 de junio de 2011

Historia de Simona es una novela corta de Darío Jaramillo Agudelo, uno de los poetas más leídos de Colombia.

En el tono y la atmósfera este libro tiene un antecedente: Cartas Cruzadas, una novela recomendadísima de este autor, por si no la han leído todavía. Al igual que ese libro, Historia de Simona es una historia de amor y despecho narrada en un lenguaje actual, cotidiano, coloquial y con humor. Pero este libro es más corto, más simple, sin historias paralelas ni muchos personajes secundarios. Todo gira en torno al innombrado amor entre Simona y Jotahache, 21 años menor que ella. Se ubica en Bogotá, en una época indefinida que bien puede ser la actual, pero podría situarse en otra ciudad... Bogotá no es protagonista de la trama. La historia gira únicamente en torno a Simona y Jotahache, y se intercalan algunas reflexiones del autor sobre el oficio de la escritura o el lenguaje.

Leyéndolo pensé en mucha gente: En las amigas a las que les gustan los jovencitos, en los que tienen relaciones "abiertas", en los que echan cuentos para justificar la "naturaleza infiel del hombre", en los celosos, los despechados, los solitarios, los que se enamoran a primera vista. En fin, otro libro recomendado.

Las frases:
Es sabido que nadie verdaderamente poseído por una obsesión se aburre. El hastío es para los indiferentes.

Ambos vivían esa armonía perfecta del amor correspondido.

Tenían mucho que decirse pero respiraban un aire tan desapresurado, tan librado a la espontánea lentitud de amarse largamente, que aplazaban los comentarios, las preguntas y los recuerdos que se les venían.

Siempre he sabido que soy una perra. Pero ahora tengo que comportarme como una zorra.

Si los oyera cualquier otra persona, cualquiera, diría que habían llegado a esa cómica tontería de las conversaciones de los enamorados. La tontería insuperable y perfecta que puede, además, prolongarse según dure ese estado beatífico del enamoramiento.

Quien -por táctica o por agüero- ha decidido no llamar amor al sentimiento que lo domina, por fuerza también está renunciando a hablar de futuro.

Una infancia olvidada es una infancia feliz.

¿Tú crees que una inteligencia que no alcanza para entender a Dios alcanza para entender a las mujeres?

-¿Eres feliz en tu matrimonio?
-Creo que sí. Creo que cuando uno es feliz no se da cuenta.

El equilibrio en las relaciones entre hombres y mujeres depende del adulterio.

Tener amante permanente era inmoral. El adulterio es ocasional y puramente físico. Enamorarse de la pareja de ocasión no era adulterio sino un error táctico.

Qué tristeza: crecí en un lugar sin memoria. El espacio de Bogotá es amnésico. El cambio era para peor.

No hablábamos de amor. Yo, porque ella no lo mencionaba, ella porque se negaba a creer que aquello era amor.

-Todos los profesores de tu universidad se sienten buenos profesores. ¿Cómo es posible que exista una universidad decididamente mala en la que todos sus profesores son buenos?

Una misma vida se puede contar de maneras distintas, sin que coincida ninguno de los hechos de una con otra. Y es la misma persona. Y todos los hechos son ciertos.

La verdadera tontería consistía en referirse a un futuro sombrío mientras el presente era grato.

Me refiero a una sensación física, a una descomposición del cuerpo que se siente exactamente detrás del plexo solar, y que se irradia como una punzada que acelera las pulsaciones y el sistema respiratorio, y que se expande a la cabeza en forma de ansias y vacío. Los celos. La necesidad orgánica, fisiológica del otro. del cuerpo del otro, del amor del otro. Necesidad orgánica quiere decir que la ausencia produce síndrome de abstinencia, vómitos y pesadillas, imposibilidad de pensar en nadie distinto, odio y más odio, odio rodeado de amor por todos los lados, amor enfermo de agotamiento pero que no se agota.

La detestaba sin interrupción, la sentía como un vacío, como una herida, como la que ya no sería nunca.


Darío Jaramillo Agudelo
Historia de Simona
Editorial Pre-Textos
España, 2011
190 páginas

Trilogía Millenium: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, La princesa en el palacio de las corrientes de aire y Los hombres que no amaban a las mujeres, de Steig Larsson

7 de septiembre de 2010

Club Silente:
No sé si este club aún existe, pero por si las moscas les escribo.

Luego de 15 días de lectura continua, intensa, afiebrada, acabo de terminar de leer los tres libros de la saga Millenium, es decir ¨Los Hombres que No amaban a las Mujeres¨, ¨La chica que soñaba con una cerrilla y un bidón de gasolina¨ y ¨La princesa en el palacio de las corrientes de aire¨, del sueco Steig Larsson, un periodista que se murió de repente, de un infarto, cuando entregó el tercer libro al impresor y antes de que el primero saliera a la calle. Es decir, murió sin saber su fama ni recibir un peso por los miles de libros vendidos ni las películas hechas a partir de los libros.



El primer libro tiene 650 páginas, el segundo 750 y el tercero 850, así que la lectura fue voluminosa...



Estos libros no van a cambiar la historia de la literatura, no tienen profundas reflexiones sobre la escritura, o sobre la vida, o sobre nada en particular. Son acción pura, tensión y ganas de seguir leyendo sin parar a ver cómo termina todo. Los 3 libros son un triller con todas las de la ley, que se leen con la misma pasión con la que se va a cine a ver una película de suspenso. En ese sentido, en el de la entretención y la forma de armar un drama a partir de muchos personajes, detalles y datos, están milimétricamente bien construidos.



Aunque est club se trata de compartirnos libros y sobre todo frases memorables, les quedo debiendo las frases. No son libros de frases... son libros donde hay acción, balas, suspenso y crimen. Poca reflexión o digresión. Por puro interés profesional solo subrayé una, que dice el periodista-protagonista Mikael Blomvjist, sobre lo que debe ser una ley de prensa: "Está prohibido publicar pornografía infantil y ciertas descripciones de violencia sexual independientemente del nivel artìstico que el autor pretenda imprimirles. Está prohibido incitar a la revuelta y animar a cmeter delitos. Está prohibido difamar o calumniar a otra persona. Y está prohibido acosar a un grupo étnico".


Mucha gente suele ser muy prevenida con los best sellar. Yo estos 3 libros se los En fin, en todo recomiendo. La historia de Lisbeth Salander es y Mikael Blomvjist es ¨adictiva¨, por decir lo menos y los personajes están llenos de matices, muy bien construidos, en una Suecia muy contemporánea, con hackers, chat, interceptaciones telefónicas y un largo etc tecnológico. Fueron 15 dìas de lectura muy encarretadora...

La Pasión de Policarpa, de Pedro Badrán Padauí

3 de octubre de 2010

En medio de la euforia del bicentenario y todos los libros que salieron, Pedro Badrán publicó La Pasión de Policarpa, luego de 4 años de rigurosa investigación.

Últimamente me ha dado por leer 2 o tres libros en simultánea, así que pronto les mandaré frases de otros, pero por ahora les cuento que hoy terminé de leer este libro y la verdad es que me sorprendió muy gratamente. Me sorprendió porque es muy hábil el escritor para lograr producir un libro tan distinto en historia, lenguaje, atmósfera, etc. a todos sus anteriores libros. La versatilidad del autor me parece destacable. Y me sorprende además que sea precísamente un escritor costeño el que asuma la reconstrucción de un ambiente santafereño, frío, lluvioso, con sus calles y lomas empedradas, sus bordados y sus chales.

Pero incluso para el lector que no ha leído nada de la obra de Badrán ni sabe nada del autor, el libro creo que tiene dos virtudes: la primera es la riqueza del lenguaje. No hay una sola de las 402 páginas que no tenga al menos una palabra de la que se intuye el significado por el contexto en el que se instala, pero que hace años dejó de ser de uso común. Esta riqueza sin embargo no exige una consulta permanente del diccionario ni hace difícil o cortada la lectura: al contrario, le da una musicalidad distinta, como de otro tiempo.

La otra virtud es el suspenso, el vértigo: desde primaria uno sabe que a La Pola la matan y por lo tanto uno sabe en qué termina la historia de la protagonista. Pero el autor sabe que la historia patria que uno conoce es de nombres y fechas, sin detalles ni color, y por lo tanto es en los detalles, en el "cómo" la pillan, "quién" la delata y toda esa red de minucias en donde se centra un suspenso que va hasta la última página. Suspenso que se mezcla con reflexiones sobre Dios, el poder y la libertad y que se lee fluido gracias al uso de muchos narradores, muchos puntos de vista.

Acá van las frases:

"El fraile José Celestino Mutis era un viejito aburrido, amariconado, que pasaba sus horas contemplando cómo se marchitaban sus plantas"

"-Dios no puede ayudarte si tú no perdonas, hija mía.
-Entonces, padre, su misericordia no es tan grande".

"que las únicas batallas que se ganan huyendo son las que se libran contra las mujeres. Eso era lo que decía Napoleón Bonaparte".

"Entonces empezó ese naufragio mohoso de la espera".

"Ahora descubría que al agacharse a medias, las plantas de sus pies sobre el camastro, y moverse suavemente, encontraba un gusto de lo más recóndito pero después de aquello supo que no podía contenerse y la asaltaron clamores bajos que venían desde su vientre y subían como relinchos por su garganta, y siguió bufando, descosida y remendada pero nunca tan ella, con sus ojos abiertos, y nunca tan feliz de cabalgar aquel amoroso potro de dulce tormento".

"Y él recordó otra vez al coronel Serviez cuando dijo que todo general en campaña debe entender que por donde pasa una cabra, pasa un ejército".

"-Dios no puede morirse.
-Pero eso es lo que dicen. Se murió hace varios años.
-Debe ser que está dormido.
-¿Dormido? Si está dormido no puede soñar, y si no puede soñar es como si estuviera muerto, y si está muerto no existe. Y si Dios no existe entonces no puede haber rey por la gracia de Dios".

"Guardaos de las mujeres, teniente, son más peligrosas que un ejército".

"-¿Crees en el destino, Francisco?
-Creo que los actos de un hombre deciden su destino.
-Los actos de un hombre dependen de su prudencia o de su audacia...
-Así es...
-Pero es el destino el que decide qué hombre es prudente, cobarde o audaz. De manera que nuestro destino está trazado de antemano.
-No lo creo, podemos sobreponernos a las dificultades y aun a nuestras limitaciones.
-Pero eso también es parte del destino.
-¿Qué es lo que quieres decir, Alejo?
-Ahora me doy cuenta de que estamos destinados a morir."

La Pasión de Policarpa
Pedro Badrán Padauí
Editorial Grijalbo - 2010
402 páginas

En las montañas de Holanda, de Cees Nooteboom

4 de octubre de 2010

Me interesé por Cees Nooteboom a raiz de un artículo publicado en Arcadia hace poco titulado ¿Por qué tendrían que darle el Premio Nobel a este hombre? http://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/por-que-tendrian-darle-premio-nobel-este-hombre/23097

Supongo que En las montañas de Holanda no es la cumbre de su obra. Es un libro pequeño, escrito como un "divertimento" que consiste en hacer un cuento de hadas en la época contemporánea, con televisión y secuestro de por medio y con mucha digresión sobre el lenguaje y el oficio de escribir, a partir de la historia de Kai y Lucía, dos ilusionistas de un circo holandés.

La historia o la anécdota de Kai y Lucía es lo de menos, es la disculpa para que el autor pueda hacer toda una disquisición sobre la literatura, y se permita complicidades con el lector como escribir, por ejemplo "quien lo desee, puede pasar por alto esta página, el relato continuará luego"...

En fin, es un libro precioso. Las frases hablan por sí solas y para mi este autor ha sido todo un descubrimiento. Menciona a Platón, a De Ors, a Andersen y a Kundera. Las digresiones son abundantes, como en los libros de Kundera, pero a éste además se le siente lo poeta.


"Todas esas palabras se hallaban ya en trance de extinción, no tanto porque el Gobierno central las hubiese combatido con energía como por la influencia de la radio y la televisión"

"Existe cierta afinidad entre escribir relatos y construir carreteras, en ambos casos se ha de llegar a alguna parte".

"Así como una botella o una caja pueden estar medio llenas, vacías o llenas del todo, así también cada forma de felicidad o de infortunio conoce su punto mínimo y su punto óptimo, y quien ha alcanzado este último, no hay que darle vueltas, es perfectamente feliz".

"Hay personas hermosas, nadie puede impedirlo, pero cuando es únicamente eso lo que cabe echarles en cara, cuando lo que uno hace al verlas pasar por la calle es quedarse paralizado de estupor, la belleza perfecta se convierte en la medida de la propia imperfección, y eso a nadie le gusta".

"desventuradas son las tierras donde no existen los melocotones, porque nunca sabrán cómo describir la piel de Lucía. Cualquier otra comparación está condenada al fracaso, puesto que faltará en ella el elemento comestible".

"Me pregunto con frecuencia cómo los demás escritores -porque yo soy un escritor, eso es incuestionable- son capaces de perseverar en su oficio después de haber leído una crítica, buena o mala, de su obra".

"... ante un ávido alumnado, si es que existe semejante cosa".

"Mi verdadero amor es la filosofía, pese a que tengo la sospecha, cada vez más viva, de que los filósofos son poetas frustrados. Demuestran una gran sensibilidad con los sistemas, pero muy poca, en general, con el lenguaje".

"Yo mismo procedo de una provinicia en que a causa de la vastedad de los paisajes o de la soledad de las aldeas abandonadas, todavía no ha desaparecido del todo la noción de lo sobrenatural".

"De la misma manera que ya nadie jugaba en las casas o, para decirlo con más claridad, ya nadie jugaba en familia, también la gente había perdido interés por ir a ver el juego de otras personas. Cada vez se cerraban más circos".

"Publicar textos equivale a pensar en voz alta"

"Después las dos mujeres se contaron sus respectivas vidas (...) el relato de la vieja era muy corto y el de la joven larguísimo. son leyes que cualquiera que haya vivido mucho tiempo conoce bien. La vida más larga conoce la tristeza de la enumeración y la evita. Sabe que en cualquier caso sólo un par de hechos determinan la existencia de una persona".

"Escribir es una cuestión de organización y, por consiguiente, de toma de decisiones, y una de estas decisiones consiste en determinar qué ha de figurar en el libro y qué ha de excluirse de él, y cuándo ha de darse por terminado".

"A mi derecha fluía el caudal del Cinca, si cabe llamarlo caudal, pues es más bien el rastro de una lágrima en la mejilla de un muerto".

"lo que todavía no está escrito tiene algo de aterrador, tira de uno, absorbe. Es una especie de calambre. Mientras no está escrito quiere vengarse; una vez escrito, en cambio, lo que ha surgido de la nada provvoca una especie de fibrosa melancolía, que sólo se disipa muy lentamente".

"En cuanto muere el último creyente de una religión, ésta se convierte en mito".

"Y este capítulo me ha salido demasiado largo. Aunque por otra parte, entre los japoneses la asimetría es un elemento esencial en la estética. Al menos hay un pueblo que no cree en la perfección. O que, precisamente por eso, cree en ella. Nunca se sabe".

"Dentro de la realidad inversa en que viven los artistas, un mundo en el que no esté permitido disfrazarse y donde, por consiguiente, haya que aparecer en todo momento tal como uno es, sería la primera visión del infierno".

"Imaginar es tomar decisiones".

"¿Qué es un cuento de hadas? Es la intensificación de un relato, de la misma manera que el relato, si es bueno, no es una copia, sino una intensificación de la realidad, la historia desprovista de su parsimoniosa cronología".

"Se despertó y supo que había nevado. Lo supo sin haber visto nada, lo oyó por lo que no oyó. La nieve amortigua el sonido, tiende un manto sobre el mundo".

"Escribir consiste en reagrupar lo que ya se ha escrito antes, uno siempre tiene en la mano cien escritores, aunque no lo sepa o no lo desee. A este respecto no hay nada que hacer. Los mejores no permiten que se note; lo que yo hago es labor de sirvientes".

"En los mitos, los seres humanos viven eternamente. En los cuentos, viven muchos años y son felices. En las novelas, al final de esos muchos años empieza la desdicha, y la mayoría de las veces incluso antes.

En los mitos, todo, de un modo u de otro, queda resuelto. En las novelas nunca se resuelve nada, y en los cuentos la solución se aplaza, pero si alguna vez tiene lugar, es fuera del marco del cuento. Ésa es la mentira".


En las montañas de Holanda
Cees Nootebom
Ediciones Siruela
130 páginas

Los Cuadernos de don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa

22 de octubre de 2010

Casualmente el anuncio del Nobel a Vargas Llosa me cogió leyendo Los Cuadernos de Don Rigoberto.

Para describir este libro pienso en 2 "antecedentes" o "referentes: El Decamerón de Bocaccio, o Fragmentos de Amor Furtivo de Héctor Abad.

Se trata de las historias que Don Rigoberto escribe sobre su esposa Lucrecia, todas relacionadas con temas eróticos: Lucrecia le pone los cachos a Rigoberto, Lucrecia se acuesta con la empleada del servicio, Lucrecia se va de luna de miel a Europa con un ex novio, Lucrecia participa en un trío, en un cuarteto, Lucrecia tiene una relación con el hijo de Rigoberto, que tiene 10 ó 11 años, etc.

Más que frases, hay párrafos. Muchísimos. Acá les mando una amplia muestra:


Sé que ofendo sus más caras creencias, pues no ignoro que usted y los suyos —¡otra conspiración colectivista!— están convencidos, o van camino de estarlo, de que los animales tienen derechos y acaso alma, todos, sin excluir al anofeles palúdico, la hiena carroñera, la sibilante cobra y la piraña voraz. Yo confieso paladinamente que para mí los animales tienen un interés comestible, decorativo y acaso deportivo (aunque le precisaré que el amor a los caballos me produce tanto desagrado como el vegetarianismo y que tengo a los caballistas de testículos enanizados por la fricción de la montura por un tipo particularmente lúgubre del castrado humano). Aunque respeto, a la distancia, a quienes les asignan funcionalidad erótica, a mí, personalmente, no me seduce (más bien, me hace olfatear malos olores y presumir variadas incomodidades físicas) la idea de copular con una gallina, una pata, una mona, una yegua o cualquier variante animal con orificios, y albergo la enervante sospecha de que quienes se gratifican con esas gimnasias son, en el tuétano —no lo tome usted como algo personal— ecologistas en estado salvaje, conservacionistas que se ignoran, muy capaces, en el futuro, de ir a apandillarse con Brigitte Bardot (a la que también amé de joven, por lo demás) para obrar por la supervivencia de las focas. Aunque, alguna vez, he tenido fantasías desasosegadoras con la imagen de una hermosa mujer desnuda retozando en un lecho espolvoreado de micifuces, saber que en los Estados Unidos hay sesenta y tres millones de gatos y cincuenta y cuatro millones de perros domésticos me alarma más que el enjambre de armas atómicas almacenadas en media docena de países de la ex-Unión Soviética.

La Naturaleza no pasada por el arte o la literatura, la Naturaleza al natural, llena de moscas, zancudos, barro, ratas y cucarachas, es incompatible con placeres refinados, como la higiene corporal y la elegancia indumentaria.

Un abotargado sesentón e iba por la vida armado de una libretita y unos prismáticos con los que, en sus andanzas por el centro y en la luz roja de los semáforos cuando conducía su anticuado Cadillac color concho de vino, veía y anotaba, además de la estadística general (feas o bonitas), una más especializada: las respingadas nalgas, los encabritados pechos, las piernas mejor torneadas, los cuellos más cisnes, las bocas más sensuales y los ojos más brujos que le deparaba el tráfico. Su investigación, rigurosa y arbitraria a más no poder, dedicaba a veces un día, y hasta una semana, a una parte de las anatomías femeninas transeúntes, de manera no muy diferente a la que don Rigoberto configuraba para el aseo de sus órganos: lunes, culos; martes, pechos; miércoles, piernas; jueves, brazos; viernes, cuellos; sábados, bocas y domingos, ojos. Las calificaciones, de cero a veinte, las promediaba cada fin de mes

Fue el único trabajo agradable de mi vida (…) Poner tiesos, en el momento de salir a escena, los pezones de las coristas. Para lo que, en su agujero de las bambalinas, disponía de un balde de hielo. Las muchachas, engalanadas con penachos de plumas, adornos de flores, exóticos peinados, largas pestañas, uñas postizas, mallas invisibles y colas de pavorreal, nalgas y pechos al aire, se inclinaban ante Fito Cebolla, quien frotaba cada pezón y la corola circundante con un cubito de hielo. Ellas, entonces, dando un gritito, saltaban a escena, los pechos como espadas.

Tengo a la práctica de los deportes en general, y al culto de la práctica de los deportes en particular, por formas extremas de la imbecilidad que acercan al ser humano al carnero, las ocas y la hormiga, tres instancias agravadas del gregarismo animal. Calme usted sus ansias cachascanistas de triturarme, y escuche, ya hablaremos de los griegos y del hipócrita mens sana in corpore sano dentro de un momento. Antes, debo decirle que los únicos deportes a los que exonero de la picota son los de mesa (excluido el ping-pong) y de cama (incluida, por supuesto, la masturbación). A los otros, la cultura contemporánea los ha convertido en obstáculos para el desenvolvimiento del espíritu, la sensibilidad y la imaginación (y, por tanto, del placer). Pero, sobre todo, de la conciencia y la libertad individual. Nada ha contribuido tanto en este tiempo, más aún que las ideologías y religiones, a promover el despreciable hombre-masa, el robot de condicionados reflejos, a la resurrección de la cultura del primate de tatuaje y taparrabos emboscados detrás de la fachada de la modernidad, como la divinización de los ejercicios y juegos físicos operada por la sociedad de nuestros días.

No objeto nada de lo que hacen los gays. Celebro que la pasen bien y los apuntalo en sus campañas contra las leyes que los discriminan. No puedo acompañarlos más allá, por una cuestión práctica. Nada relativo al quevedesco «ojo del culo» me divierte.

No conozco mentira más abyecta que la expresión con que se alecciona a los niños: «Mente sana en cuerpo sano». ¿Quién ha dicho que una mente sana es un ideal deseable? «Sana» quiere decir, en este caso, tonta, convencional, sin imaginación y sin malicia, adocenada por los estereotipos de la moral establecida y la religión oficial. ¿Mente «sana», eso? Mente conformista, de beata, de notario, de asegurador, de monaguillo, de virgen y de boyscout. Eso no es salud, es tara. Una vida mental rica y propia exige curiosidad, malicia, fantasía y deseos insatisfechos, es decir, una mente «sucia», malos pensamientos, floración de imágenes prohibidas, apetitos que induzcan a explorar lo desconocido y a renovar lo conocido, desacatos sistemáticos a las ideas heredadas, los conocimientos manoseados y los valores en boga.


¿Era Narciso un mero imbécil? ¿Uno más de ese protoplasma limeño autodenominado gente decente?


Aseguró que en el sur de Italia cada varón consumía una tonelada de albahaca en el curso de su vida pues la tradición asegura que de aquella hierba aromática depende, además del buen sabor de los tallarines, el tamaño del pene, y que, en la India, se vendía en los mercados un ungüento —él lo regalaba a sus amigos que cumplían cincuenta años— a base de ajo y légañas de mono que, frotado donde correspondía, provocaba erecciones en serie, como estornudos de alérgico


Temo que ser rotario, igual que león, kiwani, masón, boyscout, opus, sea (perdóname) una acobardada apuesta a favor de la estupidez.

Toda actividad humana que no contribuya, aun de la manera más indirecta, a la ebullición testicular y ovárica, al encuentro de espermatozoides y óvulos, es despreciable.

Orina también para mí.
—Primero, tengo que comprobar que, cerrando puertas y ventanas, el baño queda totalmente a oscuras —dijo doña Lucrecia, con pragmatismo de albacea—. Cuando sea el momento, te llamaré. Entrarás sin ruido, para no cortarme. Te sentarás en el rincón. No te moverás ni dirás palabra. Para entonces, los cuatro vasos de agua empezarán a hacer su efecto. Ni una exclamación, ni un suspiro, ni el menor movimiento, Manuel. Caso contrario, me iré y no pisaré más esta casa. Puedes quedarte en tu rincón mientras me seco y arreglo el vestido. En el momento de salir, acércate, arrastrándote, y, en agradecimiento, bésame los pies.

¿Me aceptas como tu cocinerita? Soy limpiecita, pues por lo menos dos veces al día me doy un bañito. No masco chiclecitos, ni fumo cigarritos, ni tengo vellitos en las axilas y mis manitas y patitas son tan perfectas como mis tetitas y mi pompis. Trabajaré todas las horas que haga falta para tener bien contentitos a tu paladar y a tu pancita. Si hace falta, también te vestiré, desvestiré, jabonaré, afeitaré, cortaré las uñitas y limpiaré cuando hagas el dos. En las noches, te abrigaré con mi cuerpito para que en la camita no tengas friecito. Además de hacer tus comiditas, seré tu valecito, tu estufita, tu maquinita de afeitar, tu tijerita y tu papelito higiénico.
¿Me aceptas, señorcito?

No hay manía o fobia que carezca de grandeza, ya que ellas constituyen la originalidad de un ser humano, la mejor expresión de su soberanía

El cordón umbilical que los enlaza a través de las centurias se llama pavor a lo desconocido, odio a lo distinto, rechazo a la aventura, pánico a la libertad y a la responsabilidad de inventarse cada día, vocación de servidumbre a la rutina, a lo gregario, rechazo a descolectivizarse para no tener que afrontar el desafío cotidiano que es la soberanía individual.

La única patria que reverencio es la cama que holla mi esposa

Todo lo que brilla es feo.

Toda persona que escribe «nuclearse», «planteo», «concientizar», «visualizar», «societal» y sobre todo «telúrico» es un hijo (una hija) de puta. También lo son quienes usan escarbadientes en público, infligiendo al prójimo ese repelente espectáculo que afea los paisajes. Y, lo mismo, esos asquerosos que sacan la miga del pan, la amasan y la dejan hecha bolitas sobre la mesa

La obligación de una película y de un libro es entretenerme. Si viéndola o leyéndolo me distraigo, cabeceo o me quedo dormido, han faltado a su deber y son un mal libro, una mala película. Ejemplos conspicuos: El hombre sin cualidades, de Musil, y todas las películas de esos embauques llamados Oliver Stone o Quentin Tarantino.

¿Podía ser lo mismo que un hombre adulto violase a una niña impúber de diez años, crimen punible, que una señora de veinticuatro descubriese la dicha corporal y los milagros del sexo a un jovencito de diez, capaz ya de tímidos endurecimientos y escuetas transpiraciones seminales? Si en el primer caso la presunción de violencia del victimario contra la víctima era de rigor (aun si la niña tuviera suficiente uso de razón para dar su consentimiento, sería víctima de una agresión física contra su himen), en el segundo era simplemente inconcebible, pues si había habido cópula, sólo pudo haberla, de parte del niño, con aquiescencia y entusiasmo, sin los cuales el acto carnal no se habría consumado. Don Rigoberto cogió la pluma y escribió, enfebrecido de rabia: «Aunque odio las utopías y las sé cataclísmicas para la vida humana, acaricio, ahora, ésta: que todos los niños de la ciudad sean desvirgados al cumplir diez años por señoras casadas treintañeras, de preferencia tías, maestras y madrinas»

El derecho es una técnica amoral que sirve al cínico que mejor la domina