Mostrando entradas con la etiqueta Poesía colombiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía colombiana. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de diciembre de 2024

La carne hecha verbo, de Beatriz Zuluaga

El "Encuentro de poetas colombianas" que se realiza desde 1984 en el Museo Rayo de Roldanillo, Valle, bajo la dirección de la poeta Águeda Pizarro, homenajeó en 202 a la poeta manizaleña Beatriz Zuluaga y como fruto de este reconocimiento Ediciones Embalaje publicó en una edición artesanal el libro "La carne hecha verbo", una antología de su obra poética.

El libro abre con un prólogo escrito por Águeda Pizarro en el que esta autora destaca características de la obra de Beatriz Zuluaga, y entre ellas resalta la integridad: "no sólo la integridad ética, aunque la hay -Beatriz Zuluaga siempre es consecuente con su ser de poeta y de mujer" (p. V). Más adelante Pizarro complementa: "El léxico de Beatriz Zuluaga es único. Usa un lenguaje cotidiano como el de los nadaístas, y otro siempre claro y llano, que produce imágenes insólitas yuxtaponiendo elementos teatrales. Entre estas partes no hay fisuras, todo fluye, se complementa y se reencuentra. Como otros miembros de su generación, el humor es necesario para la poesía y para la vida" (p. VIII). Pizarro llama la atención sobre el rol que Beatriz Zuluaga ejerció como periodista y que le dejó "el ojo, el oído y el tacto afinados". 

Vale la pena resaltar que ese doble oficio en el periodismo y la poesía es común también a otras escritoras destacadas de Caldas como Blanca Isaza y Maruja Vieira.

Luego del prólogo el volumen incluye un conjunto generoso de poemas, sin índice y sin indicación sobre el libro en el que fueron originalmente publicados. La lectura de esta selección permite identificar a una poeta muy segura de su deseo y su corporalidad. Una mujer fuerte que toma la iniciativa y que no se niega a segundas oportunidades. Al mismo tiempo algunos poemas traen un dejo de amargura, de desazón ante el dolor, la injusticia o la muerte, aunque no se trata de duelos etéreos sino de experiencias cotidianas.


El volumen cierra con el poema "Si preguntan por mí", que según Beatriz Zuluaga es el que mejor la define, pero trae también otros títulos claves como el que le da nombre al libro, así como Habitación propia y Eres eros, entre otros.

Beatriz Zuluaga nació el 11 de noviembre de 1931 en Manizales y murió el 19 de marzo de 2024 en Bogotá, luego de una larga vida dedicada a la literatura y el periodismo.


Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar la vieja deuda
que no pude esperar que a la vida
se le diera la gana de llegar
a mi puerta.
Diles que salí definitivamente
a dar la cara sin pinturas
y sin trajes el cuerpo.
Si preguntan por mí...
diles que apagué el fuego,
dejé la olla limpia y desnuda la cama,
me cansé de esperar la esperanza
y fui a buscarla.
Diles que no me llamen...
Quité el disco que entretenía en boleros
el beso y el abrazo
la copa estrellé contra el espejo
porque necesitaba convertir
el vino en sangre
ya que jamás se dio el milagro
de convertirse el agua en vino.
Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar la deuda
que tenían conmigo el amor,
el fuego, el pan, la sábana y el vino,
que eché llave a la puerta
y no regreso.
¡Definitivamente diles
que me mudé de casa!


La carne hecha verbo
Beatriz Zuluaga. Prólogo de Águeda Pizarro
Ediciones Embalaje
Roldanillo, Valle
Julio de 2020
100 páginas

lunes, 19 de agosto de 2024

Vivencias, de Dorian Hoyos Parra


Los poemas de Dorian Hoyos Parra son pequeñas observaciones sobre aspectos íntimos, mínimos. Ofrecen una lupa para mirar en aumento las minúsculas vivencias de la vida cotidiana: el pájaro que cae de un árbol, la maestra de primerito, la pluma del pavo real, la casa dispuesta para el regreso del amado. Y así, a partir de pequños objetos, Dorian Hoyos presenta su visión sobre el amor y el desamor, la maternidad, la familia y la muerte en 33 poemas cortos, algunos de muy pocas líneas.

Dos poemas de este poemario me tocaron de manera especial: "Adolescencia", que comienza diciendo "mi nieto tiene doce años" y justo es la edad que hoy tiene mi hija; y "Tu ausencia", en el que le dice a un suicida "te queremos en el espacio, el tiempo y las incógnitas".

Otro poema vívido es "Visión de hogar en el año mil novecientos sesenta", en el que la poeta describe, como si fuera una crónica, "la larga mesa, el sofá mullido, la tibia alcoba" y todo lo que ha dispuesto para recibir a su pareja que llega de viaje (¡y se enoja!). Mucha cotidianidad y verdad en unos cuantos versos que construyen una imagen real de una pareja que no es perfecta.


Vivencias
Dorian Hoyos Parra
La nueva editorial
Manizales
Mayo de 2013
90 páginas

Alma de gema, de Dorian Hoyos Parra

Alma de gema es un volumen que reúne 58 poemas de la escritora manizaleña Dorian Hoyos Parra, en los que, sin unidad temática ni hilo conductor, el lector pasea por el amor, el placer, la maternidad, la naturaleza, los animales y la ciudad, entre otros asuntos.

Los poemas que Dorian Hoyos presenta en este libro son muy cortos: algunos de apenas tres líneas y los más extensos si acaso superan una página. Se trata de poemas de verso libre que parecen escritos en distintas épocas y contextos, aunque el prólogo de Juan Carlos Acevedo no informa al respecto del proceso creador. 

Más de la mitad de los poemas carecen de título y muchos son pequeñas briznas de un pensamiento o una imagen. Por ejemplo: 

Esta hija mía
que todo lo llena
hasta mi corazón

En otros se revela una consciencia social y política que también atraviesa su libro Café y ciudad, sobre la historia de Manizales. Así, por ejemplo, Dorian Hoyos a sus 75 años (el libro se publicó en 2008) habla sobre el hip hop y los parceros a quienes matan en las esquinas; sobre los niños que ya no juegan en las quebradas por estar conectados a Internet y de los afrecheros que ya no mueren por las caucheras sino por la sierra que tala los árboles.

Salvo una sucesión de ocho poemas dedicados a animales (grillo, mantis religiosa, moscas, pulga, cucaracha), en el resto del libro los poemas van sin un orden claro que proponga un diálogo entre la obra. Es una lástima esta falta de edición, porque evidentemente en un grupo tan grande de poemas sí es posible encontrar unas líneas que articulen la propuesta creadora y que permitan un viaje aún más introspectivo.


Alma de gema
Dorian Hoyos Parra
Editorial Manigraf
Manizales
Agosto de 2008
154 páginas

domingo, 11 de agosto de 2024

Pulmón de mar, de Andrea Domínguez

Maruja Vieira, quien además de poeta fue toda la vida periodista, me contó en una ocasión sobre un estudio que sobre su obra hizo la también periodista y escritora Edda Cavarico. El análisis consistió en desentrañar la estructura de varios poemas escritos por Maruja, y la conclusión fue que se trataba de poemas periodísticos. No por su contenido, que versa mucho más sobre lo íntimo que sobre la actualidad noticiosa, sino por su estructura, por la forma en la que están escritos. Según Cavarico, los poemas de Maruja Vieira tienen lead: hay un primer párrafo (para el caso unos primeros versos) que condensan la "historia" o la imagen poética y sintetizan el texto. Hay también una intención narrativa en la poesía de Vieira de la que, según ella me contó, no siempre era consciente pero era, sin duda, herencia de la escritura periodística, a la que le dedicó varias décadas.

Recordé ese antecedente de las huellas periodísticas sobre la poesía al leer a la periodista Andrea Domínguez en "Pulmón de mar", su primer poemario, porque encontré también unos poemas narrativos, como pequeñas crónicas que dejan registro de una emoción, de un instante, de una imagen, o porque tienen la intención de ser memoria del pasado para legarle al futuro. Así como se dice que el periodista escribe el primer borrador de la historia, en algunos poemas Andrea parece estar escribiendo un borrador de su historia familiar e íntima: del parto y la maternidad, del lugar de la abuela en la familia, del ritual de sentarse a la mesa y del olor del pelo de su hija. 

Los poemas de Andrea Domínguez Duque (Bogotá, 1974) dan cuenta de este tiempo: hay autopistas, botellas de plástico, una torta de red velvet y mensajes en twitter. Hay preocupación por el cuidado ambiental, sorpresa ante la naturaleza y soledad en medio de las multitudes. La cotidianidad citadina entra en sus versos libres para descubrir belleza, asombro o desazón en medio de los días que uno a uno son la vida. No hay en la autora una intención de exotizar el ambiente o de recurrir a tópicos manidos, sino de aprovechar lo que ofrece la vida corriente de una mujer que es profesional, esposa, mamá, hija y hermana para descubrir y construir poesía a partir de lo que aparece como más mundano. 

El volumen trae 60 poemas distribuidos en cinco secciones. Hay suficiente diversidad, pero también elementos recurrentes, y entre ellos se destaca la familia como ese núcleo amoroso que ofrece "una ración de compañía". El libro, como objeto, da cuenta de ese protagonismo familiar: lo firma Andrea Domínguez, la foto que aparece de ella fue tomada por su esposo,  la contraportada trae un dibujo de una de sus hijas y un relato de la otra, el prólogo lo firma su papá, el reconocido periodista Oscar Domínguez, y éste, desde el segundo párrafo, menciona a Gloria, la mamá de la autora, así como a su hermano, su cuñada y sus sobrinos. 

El libro abre con Red velvet, un poema juguetón que es una invitación sensual, y cierra con un conjunto de poemas amorosos. Aunque en todo el libro hay amor, los poemas finales giran en torno a la pareja y el deseo. Allí, en la más honda intimidad, se adivina también la poeta más medida, más destilada y sugerente. La del pulmón creador que le permite navegar en las aguas más profundas. 


Pulmón de mar
Andrea Domínguez
Editorial Java
Medellín
julio de 2024
96 páginas

viernes, 15 de marzo de 2024

Devenir de la ausencia, de Elvira Alejandra Quintero

"Devenir de la ausencia" es el título de un poema de Elvira Alejandra Quintero en el que escribe el verso: "Ya vendrá el tiempo de los poemas felices", una línea que sintetiza bien el tono de su trabajo poético: una esperanza desencantada, una intemperie en la que el desamparo, la lluvia y el desencanto no cierran la puerta a la posibilidad de destellos de ilusión.

"Devenir de la ausencia" es, además del poema, el título de este grueso volumen de 348 páginas que reúne más de 260 poemas publicados por la autora durante 40 años, entre 1982 y 2022, en ocho libros distintos: "Hemos crecido sin derecho" (Cali, 1992); "La noche en borrador" (Cali, 1998); "La Ventana -Cuaderno de Ana Ríos-" (Cali, 2003); "La mirada de la sal" (Cali, 2004); "Los nombres de los días" (Cali, 2008); "Las memorias de Alejandrina" (Bahía Blanca, 2010); "5000 kilómetros al sur" (Bahía Blanca, 2012), y "Ritos de pasaje" (Popayán, 2017).

La compilación de esta obra poética reunida, presentada en el mismo orden de aparición de los libros, permite conocer la evolución en el proceso de escritura de Elvira Alejandra Quintero, así como sus temas recurrentes. El primer libro nace anclado a Cali y en general en sus poemas son frecuentes los nombres propios de los lugares que habita o que elige como espacio poético: Cali, Nariño, Mocoa, en Colombia, pero también lugares de Perú y Argentina, con referencias específicas al lugar. Hay paisaje, montañas y ríos, pero su escenario habitual suelen ser las calles, esquinas, andenes y parques de las urbes contemporáneas.

El profesor argentino Guillermo Eduardo Pilía señala en el prólogo de este libro que "toda la poesía de Elvira Alejandra Quintero podría resumirse en tres líneas temáticas: el desamparo, la tensión entre amor y desamor y la zozobra existencial". Hay en casi todas las épocas poemas que aborden estos tópicos, y en algunos, sobre todo los más recientes, hay referencias explícitas, con nombres propios, al conflicto armado colombiano y a sus víctimas.

A diferencia de "Intemperies", "Viento" y "Haz que no me pierdan sus palabras", que son poemarios con un hilo conductor temático, en "Devenir de la ausencia" hay un orden cronológico y una vocación totalizante, toda vez que se trata de reunir la obra completa de la autora. En este orden de ideas este volumen permite una mirada panorámica y absoluta sobre la calidad poética de la autora, que construye poemas ricos en imágenes y en algunos casos cercanos al poema narrativo, que cuenta o insinúa una historia.

 
Algunos subrayados
De: "Las voces del día"
Entonces no sabía que lo amaría. 
Y que lo iba a odiar por traicionarme con su muerte.

De "La noche en borrador"
Todo era demorado para llegar. 
La edad 
las menstruaciones 
los viajes 
los novios.

De "Amanecer"
Nuestra habitación se llena con las diarias noticias. 
La cortina trata de impedir la entrada del mundo

De "La pregunta"
La niña que fui se empina para mirarme. 
Me da un codazo. Me pregunta si he olvidado la pregunta. 
Le digo que no he cesado de repetirla. 
Su mirada se vuelve más redonda. 
Le digo que no tengo la respuesta, es más, la pregunta ha crecido.

De "Él"
Mas cuando busco la escritura no encuentro otra cosa que el poema. 
Y el poema es un estado del alma

De "La ciudad"
Soy pedazos, pedacitos de mí. 
No debo aspirar a ser una. 
Es decir, no puedo. 

De "Devenir de la ausencia"
Ya vendrá el tiempo de los poemas felices 

De "Todos los días"
Y después de haber gozado en el sufrimiento de intentar 
aclarar mi pensamiento en la escritura 
repito el desorden, la ambición, la locura, la codicia, 
y me digo que mañana será por fortuna otro día, en que habrá tiempo para los buenos propósitos.

De "Almaguer"
Mi cuerpo te pensaba desde la primera hora del día 
sin yo ordenarlo 
mucho antes de recorrer la casa 
y dedicarme a abrir los grandes portones.


De "De los poetas"
Sí, mentimos los poetas 
cuando nos empeñamos en seguir llorando los amores idos 
en vez de celebrar la ausencia con un buen trago de vino 
que nos prepare para la fiesta de la soledad.



Devenir de la ausencia. Obra poética reunida 1982-2022
Elvira Alejandra Quintero
Editorial Vinciguerra Hechos de Cultura
Buenos Aires, Argentina
Octubre de 2022
348 páginas

Haz que no me pierdan sus palabras, de Elvira Alejandra Quintero

En "Haz que no me pierdan tus palabras" la poeta Elvira Alejandra Quintero compila poemas escritos en distintas épocas, según se indica en el prólogo, con una unidad temática clara: el amor, el desamor, las relaciones afectivas y el sexo.

Guillermo Eduardo Pilía, profesor de la Universidad de La Plata, escribe en el prólogo: "la voz poética de Elvira Alejandra Quintero es personal e inconfundible. Es fácil reconocerla por esa singularidad entre cientos y cientos de voces con las que habla la poesía hispanoamericana de hoy. Profunda, lenta, grave, oblicua por momentos y con frecuencia llana, con sutiles pinceladas de desparpajo, de dulzura, de femineidad, de erotismo. Toda ella se desenvuelve en una atmósfera de atemporalidad, casi siempre en geografías de ensueño, que intensifican su carácter universal".

Este poemario editado en España incluye 75 poemas en los que la autora transita por las distintas etapas del amor: desde el deslumbramiento de los primeros días y el anhelo por la próxima cita hasta el abandono y el desengaño.

En "Ritos", el poema que abre el libro, la autora escribe: "otra Elvira recorre el mundo con los dedos". ¿Son los versos de este libro pasajes de la Elvira Alejandra que firma? ¿o corresponden a esa "otra Elvira" ficcional que se plantea desde el comienzo? El juego de espejos que se plantea desde el inicio se desdobla en el yo y el otro, el amante y el amado. La palabra escrita aparece como el tercer elemento de la relación entre dos: en estos poemas es la palabra la que permite nombrar el milagro, o sanar el dolor. 

Algunos subrayados

De "El libro"
En alguna de las pesadillas soy una poetisa encerrada en su alta torre, dedicada a escribir un libro de poemas de amor.
 
De "Ventana del amor perdido"
Recuerdo que hubo otros poemas en que intentaba lo sórdido, lo oscuro

De "Devenir de la ausencia"
Ya vendrá el tiempo de los poemas felices ceñidos a los cuerpos de las muchachas callearriba cuidando el abrazo del amor.

De "Desdicha"
El amor es una turbia experiencia donde otra vez al fuego se ponen a arder los recuerdos

De "Insomnio"
Sólo espero que esta escritura alivie mi corazón.

De "Ahora"
Mucho he retado a Dios 
diciendo que no existirá más para mí
si no cumple el favor 
de hacer que regreses.


De "Del camino"
Vengo de un país donde no brilla más el sol 
sino el cuchillo que aniquiló los cuerpos 
y los volvió carne sin nombre bajo otros miles de cuerpos.




Haz que no me pierdan sus palabras
Elvira Alejandra Quintero
Pigmalión Edypro
Enero de 2022
Madrid, España
114 páginas

miércoles, 13 de marzo de 2024

Intemperies, de Elvira Alejandra Quintero

La Real Academia de la Lengua define "intemperie" como "A cielo descubierto, sin techo nio otro reparo alguno". Técnicamente una playa está a la intemperie, pero no es una playa la imagen que llega a la mente cuando se escucha la palabra "intemperie". Al contrario, el vocablo se asocia con la lluvia, el abandono o el desamparo, con estar en soledad, desvalido y sin un techo protector.

Guillermo Eduardo Pilía, profesor de la Universidad Nacional de La Plata, de Argentina, escribe en el prólogo del poemario "Intemperie" que estos versos de Elira Alejandra Quintero parten del desamparo. De la desesperanza, y el dolor de la pérdida. La autora construye una poética del desgarro, en donde la mirada se detiene en la conciencia de habitar una desolación sin esperanza. 

"Intemperies" reúne 56 poemas, algunos de los cuales ya habían sido publicados previamente por la autora en otros libros. De hecho varios hacen parte de su breve poemario "Viento".  No obstante, hay un ejercicio cuidadoso de curaduría, que logra poner a dialogar estos poemas dispersos a partir de esa imagen de la intemperie, que le da título al último poema del libro y que atraviesa todo el volumen, desde sus primeras líneas en Cali hasta el final en Argentina.

En estos poemas narrativos Elvira Alejandra Quintero cuenta cosas: describe una Cali caliente y lluviosa, hay copiosos aguaceros, hay guayacanes florecidos, esquinas y andenes. Hay mucha calle y ciudad en sus poemas, y quizás por eso la imagen poética de la soledad y el desamparo se siente aún más potente: es la soledad contemporánea, que sucede en medio de la gente, la que recorre las páginas de este libro, que dialoga con Kavafis, pero también con Aurelio Arturo: los días que uno tras otro son la vida en "Intemperies" aparecen como días y noches con poca luz.


Algunos subrayados

De "Esquinas"
la soledad me habita en esta tarde 
y yo le madrugo al dolor 
de haber nacido.

De "Cambio de milenio"
Entonces miramos las fotografías premiadas en los diarios y decimos que somos un país extraño, donde sus habitantes pagan con la vida el hecho de haber nacido en la más hermosa de las tierras.


De "Con voz y voto"
Los nombres de las cosas que amo son los nombres de las cosas que anhelo.

De "Lluvias"
Eso no soy. 
Soy otra.
La que guarda su voz en el silencio de su escritura.

De "Fragmentos de vida"
cada cual pone su gota, su pequeño anhelo, su secreta felicidad, a orear como al viento los usados trapos viejos.

De "Domingo"
Me pregunto por los poemas que me había prometido escribir hace ya tantos años. 
Me dije, con el poeta, que a otra tierra iría, que otra ciudad mejor que esta encontraría. 
Y aquí sigo tal cual con mi ciudad adentro, debajo, detrás del árbol inmenso. 
Los poemas siguen guardados en el nudo de mi corazón.

De "Intemperie"
Vengo de un siglo estéril para la dicha y cruel para los que se aman 
y yo soy su símbolo y su vástago más fiel 
su hija.


Intemperies
Elvira Alejandra Quintero
Ediciones Hespérides
Buenos Aires, Argentina
Octubre de 2018
92 páginas

Viento, de Elvira Alejandra Quintero

Elvira Alejandra Quintero (Cali, 1960) es una poeta que ha desarrollado un trabajo de escritura silencioso y constante desde el suroccidente colombiano. 

"Viento" es un poemario breve (un cuaderno) publicado en Argentina en edición bilingüe español-catalán, con traducción de Pere Bessó. El volumen reune ocho poemas cortos que vienen precedidos de la traducción al catalán y que tienen como hilo conductor la imagen poética del viento y lo que éste alude: la libertad, el movimiento, la liviandad.

Es sorprendente que en tan pocas líneas la autora logre crear imágenes poéticas tan claras y hondas, al tiempo que invita a un viaje que va desde el viento del Río Guaitara, en la frontera entre Colombia y Ecuador, hasta La Patagonia y Ushuaia, en Argentina, pasando por el Pacífico peruano. La autora construye una especie de cartografía del viento, con referentes geográficos precisos y contemporáneos y, al mismo tiempo, con la libertad y la ubicuidad espacio-temporal que le otorga el uso de referentes míticos como el Hilo de Ariadna. 

Los ocho poemas reunidos en este volumen son: Hilos de Ariadna, Vientos sobre el río Guaitara, Viento blanco en el desierto de Sechura, Viento en la alameda, La avaricia, Viento sobre la calle Sarmiento, Del que espero y 5000 kilómetros al sur.

Algunos subrayados

De "Hilos de Ariadna"

Sé cómo vuelan en el viento las lenguas de fuego 
y el lazo de la ahorcada 
tejido en el mismo hilo de Ariadna


De "Vientos sobre el río Guaitara"
y el río helado 
que tropieza con sus piedras
tantas veces 
y aun así 
sigue fluyendo vigoroso.



Viento / Vent
Elvira Alejandra Quintero
Traducción al catalán: Pere Bessó
Ediciones Hespérides, Cuadernos de Casa Bermeja
La Plata, Argentina
2018
24 páginas

sábado, 10 de febrero de 2024

El aparato que late, de María Antonia León

En el prólogo que presenta el libro de poemas "El aparato que late", de María Antonia León (Manizales, 1985), la poeta 
Camila Charry Noriega escribe: "Y aunque la poesía no pretende la verdad absoluta, hay algo innegable y es su deseo de hacer de cada cosa una pequeña verdad para que todo merezca su justo lugar en este fragmento que es la vida", y lo dice para señalar el virtuosismo de los poemas de María Antonia León, en los que el ser humano es "solo algo más, no lo principal ni lo más importante". 

"El aparato que late" fue el primer libro publicado por María Antonia León. Apareció en 2021 y antecede a su novela "El oráculo térmico", de 2023. El volumen reune 45 poemas cortos, ricos en imágenes y sensibles al tacto, en los que es posible identificar formas y texturas de objetos y cuerpos. Cada poema trae al final el año de escritura, desde 2008 hasta 2020, pero no se presentan en forma cronológica porque no son una antología poética de la autora, sino un recorrido poético que va desde la imagen de un insecto sin alas en el nido, hasta el despliegue de un cuerpo deseante pide: "ven, la rebelión nace en la raíz de un maxilar".


El cuerpo femenino es una constante en buena parte de estos poemas. El deseo, el hastío, la piel, la herida y la cicatriz se presentan de frente, en primer plano. El cuerpo que las mujeres de hace un siglo no nombraban, porque se esperaba de ellas un cuerpo mariano, aparece en estos poemas de María Antonia León no sólo con claridad sino, además, con protagonismo. 

En su poema "Genética" (2012) escribe:

Soy mujer,
una llaga abierta por donde sale el mundo
hasta el mundo. 

Hago la referencia a las mujeres escritoras del pasado porque es claro que María Antonia León las ha leído y las reconoce como sus antecesoras. Varios poemas incluyen epígrafes de versos de autoras colombianas como Maruja Vieira, Meira Delmar y Luz Mery Giraldo, así como de la mexicana Rosario Castellanos y de  Virginia Woolf, Ana Ajmátova y Emily Dickinson. Ese gesto de incluirlas en su propia obra se complementa con otro que parece accidental pero me parece relevante: Camila Charry, la prologuista, Natalia Mejía Echeverri, la autora de la foto de la portada, y María Antonia León hicieron parte del equipo que lideró Pilar Quintana y que editó la Biblioteca de Escritoras Colombianas, que circuló en 2022. Ellas se han dedicado al rescate de autoras del pasado y en este volumen María Antonia León dialoga con ellas en la medida en la que presiona al lenguaje para encontrar nuevas formas de nombrar inquietudes antiguas. 

Pulso
El papel
es la cárcel blanca
desde donde calco el mundo
engaño y juzgo
me suicido
y me reprimo.

(2010)

 
El aparato que late
María Antonia León
Editorial Domingo atrasado
Bogotá, enero de 2021
72 páginas

martes, 23 de enero de 2024

Manual de hipocondria, de Octavio Escobar Giraldo

En 1997 Octavio Escobar Giraldo publicó siete poemas en "La manzana oxidada", un volumen colectivo en el que también aparecieron poemas de Alberto Verón y Flobert Zapata. En los años siguientes Escobar Giraldo se concentró en publicar cuentos y novelas y la poesía desapareció de su producción editorial durante casi dos décadas, hasta que en 2016 sorprendió con un premio por "Historias clínicas", un volumen de 33 poemas firmados por él, de verso muy libre, ambientados en hospitales, con imágenes potentes que perduran en el lector.

La experiencia con "Historias clínicas" al parecer le quedó gustando porque tan solo cinco años después volvió a ganar otro premio lírico: el Premio Internacional de Poesía Las Palmas de Gran Canaria en su edición número 24, por el volumen "Manual de hipocondria", que continúa esa veta iniciada en "Historias clínicas", en la que el autor reflexiona sobre el cuerpo, la vejez, la enfermedad y la muerte en poemas cortos (algunos cortísimos) que se construyen a partir de personajes concretos.

Manual de hipocondria presenta 31 poemas. Los títulos son números: Uno, Dos, Tres, hasta llegar al último. En los versos hay humor, ironía, cierta actitud de no tomarse muy en serio su rol de poeta y, en cambio, jugar con la escritura y con el lector a partir de las posibilidades que ofrece el lenguaje escueto para plantear situaciones que orbitan alrededor del inevitable deterioro del cuerpo humano. 

VEINTICUATRO

Lo cierto,
lo dolorosamente cierto,
es que estoy vivo
y ese es el verdadero milagro,
el que abrazo pero no entiendo.

El libro fue escrito en medio de la pandemia por Covid-19, donde toda la humanidad de manera súbita se volvió más consciente de la importancia de una bocanada de aire. Alguna vez le escuché a Octavio Escobar decir que como médico-escritor le llamaba la atención que en tantas novelas y cuentos los personajes no se enfermaran, y ni siquiera tosieran: personajes que al parecer habitan cuerpos perfectos y por lo tanto inexistentes. "Manual de hipocondria" es un giro frente a ese planteamiento: un poemario en el que la tos, el cáncer, los tumores, el alzheimer y la muerte tienen presencia cotidiana, y esa corporeidad se reviste de belleza y de cierta ternura, en medio del dolor.

Un valor adicional del libro es la bella edición de la editorial Verso Libre, de Medellín. Pequeñas ilustraciones, el uso de dos tintas y la calidad del papel son detalles que permiten disfrutar de esta obra también como objeto para ojear.


Manual de hipocondria
Octavio Escobar Giraldo
Editorial Verso Libre
Medellín, mayo de 2022
80 páginas

lunes, 31 de julio de 2023

Aún llueve en Torcoroma, de Olga Echavarría

La portada de la edición de "Aún llueve en Torcoroma", impresa por Editorial Nomos, muestra la foto borrosa de una mujer, tras un cristal al que le caen gotas de agua. Así como esa imagen, brumosa, difusa, es la figura que Olga Echavarría construye en esta novela biográfica sobre la poeta Dolly Mejía, quien nació en Jericó en 1920 y murió en Bogotá en 1975. 

La novela está construida a partir de capítulos cortos e intercalados en los que aparecen tres narradores que construyen el rompecabezas de la vida de Dolly Mejía desde tres puntos de vista: el de Ingacio, un hombre joven enamorado de ella, el de Malena, una investigadora (alter ego de la autora) que compila información sobre la poeta. y el de la propia Dolly, que no aparece hablando en primera persona, sino desde la distancia de un narrador omnisciente que describe sus acciones. La voz de Dolly aparece solo en algunos de los poemas que se incluyen en el libro.


Dolly Mejía fue poeta y periodista en un tiempo en el que a las mujeres escritoras en Colombia se las trataba de manera despectiva como "bachilleras". Estudió en Jericó, luego fue novicia en el convento de las Salesianas, en Quito, se casó muy joven, empezó a escribir poemas, a leer, y se radicó en Bogotá en donde fue redactora de planta en El Tiempo, dirigió el suplemento literario de La República, y además publicó colaboraciones en El Colombiano y Cromos. Se casó tres veces, vivió en España, soñó con tener hijos, pero era estéril como Yerma; fue amiga de los piedracielistas, de Eduardo Carranza, de León de Greiff, del fotógrafo Sady González, del escritor antioqueño José Restrepo Jaramillo, y pasó varias temporadas en Torcoroma, la finca de unos primos de la poeta, que le da título al libro. 

Una biografía novelada mezcla muchos datos ciertos con elementos de ficción. En esta obra la autora Olga Echavarría aclara qué personajes o datos son ficticios y cuáles son fruto de una profunda investigación alrededor de una autora que, como le pasó a tantas de su generación, fue ignorada por el canon literario. El valor del libro es entonces doble: por un lado rescata la memoria de una escritora valiosa y digna, pero adicionalmente ofrece un relato con frases cuidadas, con escenas bien construidas y con una atmósfera de bruma, que encaja bien con la neblina que suele posarse sobre Jericó, y también con la difusa imagen que tantos años después ha quedado de esta escritora que merecemos leer. 
 
Algunos subrayados
La poeta había sido barrida bajo el tapete, como decimos en Colombia. Era ignorada (p. 6).

Era un hombre joven, seguro de sí mismo, confiado en su belleza y juventud, sabedor de que ninguna mujer puede resistir el deseo de un hombre que está dispuesto a conseguir aquello que lo obsesiona (p. 20).

es patético el rito del matrimonio visto desde la distancia de la separación (p. 48).

le habían descubierto una afición que, en aquella época, se consideraba inapropiada en una mujer: la de viajar (p. 66).

¿Cómo habrían sido sus hijos si hubiera logrado ser madre? ¿Lo lograría ella misma? ¿O tal vez alcanzaría a parir solo unos cuantos libros mediocres? ¿Tendría que contentarse con llamar hijos a esos arrumes inútiles de papel? ¿a esos pedazos de nada que no besan ni abrazan, que no aman, sino que permanecen, llenos de polvo, en una estantería? (p. 72). 

Todos parecían celebrar sus escritos como se celebran los trazos torpes de un niño sobre una hoja de papel. Entonces pensaba que al hacerse mayor esta situación mejoraría, pero no fue así, todos pasaron de celebrar sus gracias infantiles a alabar que una muchacha cultivara un pasatiempo, aunque fuera uno mucho menos trascendente que el bordado o la preparación de postres (p. 79). 

Solo frecuentan antros, pues alegan que son lugares lo suficientemente bajos como para alcanzar la altura de sus aspiraciones mundanas (p. 102).

Que una mujer de cierta edad y extracción social trabajara era visto como una excentricidad o un libertinaje inaudito. Solo acudían al trabajo las mujeres de clases bajas, aventadas a las cocinas y pisos ajenos por la necesidad y el hambre de sus hijos (p. 105). 

Es curioso cómo en mi mente algunos recuerdos aparecen brillantes, nítidos, intactos, mientras que otros van como neblinas, dejando ver solo sombras que toca adivinar a tientas entre la bruma de las horas, las muchas horas que se nos han acumulado (p. 109).

Por alguna razón, una mujer que trabajaba era, para los galanes del medio periodístico, una mujer fácil (p. 112). 
 
"No hay que ser nunca una niña empachada de libros, que no sabe hablar de otra cosa, no hay que ser intelectual" (p. 124). 


Aún llueve en Torcoroma. Biografía novelada de la poeta Dolly Mejía
Olga Echavarría
Editorial Nomos
2022
160 páginas.


lunes, 10 de abril de 2023

Selva florida, de Blanca Isaza de Jaramillo Meza


Selva florida fue el primer libro publicado por Blanca Isaza de Jaramillo Meza. Salió en 1917, es decir 50 años antes de su muerte y cuando ella era una joven de escasos 20 años que vivía en Manizales y estaba recién casada con el también poeta Juan Bautista Jaramillo Meza.

No fue la primera de esta región en publicar un libro, porque ya lo había hecho Agripina Montes del Valle cuando en 1883 publicó sus poesías en Bogotá con la Imprenta de Vapor de Zalamea, pero sí fue la primera mujer en publicar un libro literario en la capital de Caldas.
Selva Florida reúne 50 poemas. Algunos son sonetos con su clásica estructura y otros se permiten una versificación más libre, aunque en todos los casos se busca la rima. 

Hay poemas al papá, a la mamá, al gato, a las amigas, y también algunos a la raza antioqueña, el río, las montañas y el jardín. Aunque la autora es católica practicante, la presencia de Dios no es tan fuerte como en otras escritoras de su tiempo.

El poema "Adelante", homenajea a los periodistas y escritores. En una estrofa dice:
La prensa es juventud, es fuerza y vida;
es una copa en que el saber de escancia;
ella enciende la luz desconocida
que penetra serena y atrevida
en la negra mansión de la ignorancia.

Estos versos del poema "Voces altivas" dejan ver su posición crítica frente a la sociedad en la que vive:
Ver los carruajes que al rodar ufanos
insultan con su lujo la pobreza


Selva florida
Blanca Isaza de Jaramillo Meza
Editorial Renacimiento
Manizales, 1917
72 páginas


sábado, 8 de abril de 2023

Blanca, antología de la obra literaria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza


"Blanca, antología de la obra literaria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza" es una hermosa edición con fotos, detalles tipográficos a color y un prólogo lleno de emoción en el que se compilan algunos cuentos, poemas y crónicas escritos por Blanca Isaza de Jaramillo Meza.

La obra fue publicada en 2017 por la Universidad de Caldas, fruto de un trabajo de investigación que realizó Nicolás Duque Buitrago, autor del prólogo, en el archivo bibliográfico de Blanca Isaza, que quedó al cuidado de su hija menor, Aída, cuando murió la poeta en 1967 y la siguió su esposo, el también poeta Juan Bautista Jaramillo Meza, en 1978. 

El libro comienza con un prólogo en el que Nicolás Duque ubica el contexto en el que se produjo la obra de Blanca Isaza, su labor como editora de la Revista Manizales, desde 1940, y el destino de la casa familiar, en donde él mismo pudo desarrollar su investigación, y que al momento de la publicación del libro ya se adivinaba su demolición, como efectivamente ocurrió poco tiempo después.
A continuación el libro trae tres partes, impresas en papeles distintos: una de crónicas, la segunda de cuentos y la tercera de poemas, que dan cuenta del calificativo que Nicolás Duque le da a Blanca Isaza, como una "mujer múltiple". 


Los textos no incluyen ni la fecha ni el lugar original de publicación, y esta falla impide ubicar su contexto y la evolución de la autora, teniendo en cuenta que se mantuvo vigente durante 50 años, entre 1917 y 1967. No obstante esta carencia, el libro sí permite ver los distintos registros de la escritora, interesada por el mundo de lo pequeño, desde las chicharras hasta las flores, emparentada con San Francisco de Asís en ese interés por el múndo de lo mínimo. Y ese interés por el detalle preciso es lo que hace que de los tres géneros incluidos en el libro, sean las crónicas las que quizás mejor envejecen: pese a que la crónica está atada a la actualidad y es un género periodístico, en el caso de Blanca Isaza son crónicas que logran detener un instante de tiempo y traerlo vivo al tiempo presente.

Algunos párrafos:

De la crónica "Toda una vida"
"Aquel poemita (El río) fue publicado por primera vez en El Surco, un periódico semanal fundado y dirigido por Benjamín Tejada Córdoba, el padre de Luis, el inolvidable cronista que abrió rumbos nuevos a la literatura nacional, que tenía desplantes geniales y jugaba con las metáforas como un malabarista. Más tarde fue publicado en Renacimiento, el primer diario que tuvo Manizales fundado por don Justiniano Macías. En torno a la niña poetisa se hizo un poco de popularidad; el inicial elogio lírico de esos versos que ahora releo con suave nostalgia se lo debo a Aurelio Martínez Mutis, aquel glorioso cantor de la patria; y el fino comentario en prosa fue escrito por Luis Tablanca, amigo del corazón y quien aún vive en su lida tierra de El Carmen, en el Norte de Santander: Yo quiero mucho el río que cruza por la aldea / que canta a todas horas, que ríe sin cesar / el río que se incendia bajo la luz febea / y que se torna plata bajo la luz lunar..." (p. 40).

Recuerdo la emoción con que mi padre, que era el Juez de Santa Rosa, leyó mis versos; que esa muchachita ingenua que se vestía de olanes baratos, que se peinaba de capul, que se enredaba un jazmín anacrónico en los cabellos, que había tenido poco estudio, que se entregaba por entero a las simples labores hogareñas, le hubiera resultado escribiendo versos, le dio la más estupenda y dulce sorpresa de su vida; me parece verlo; cuando me interrogó varias veces si aquello era mío, si lo había escrito yo, pensé que iba a reprenderme y le dije con esa feliz ingenuidad que aún recuerdo: -Sí, papá, pero yo no tuve la culpa (p. 41). 

De la crónica "La muerte de las cosas"
Existen extrañas similitudes entre la muerte de las personas y la muerte de algunas cosas y de algunos sitios; a veces es una muerte súbita, impresionante, fatal; otras, es la desintegración lenta, progresiva, inexorable; la agonía despaciosa e ignorada que acaba ya por no conmover a nadie (p. 55). 

De la crónica "Una hermosa labor"
Es algo tan finamente bondadoso como ese oficio de las bellas cosas inútiles que no sirven sino para eso; para no ser prácticas ni técnicas, sino simplemente hermosas (p. 61).

ha de sentir lo mismo que elpoeta cuando entre esta profusa literatura de fútbol, de deportes, de ciclismo, de competencias olímpicas, de boxeo, de toros y de carreras de caballos, se encuentra por casualidad una estrofa perfecta, un poema que le llega al corazón, una frase que aún tenga algo de belleza y de dulzura (p. 61). 

De la crónica "El turpial inválido"
(sobre la mamá) La que cifró mis ternuras y fue razón y norte de este noble ejercicio de escribir (p. 73).

De la crónica "Las mujeres que trabajan"
Las mujeres que trabajan en las oficinas son tan dignas como las que trabajan en el recinto amable del hogar, y sin más merecedoras del respeto y del cariño de todos, que las que se pasan las dos terceras partes de su vida en los salones de belleza, en las casas de modas y en los costureros donde con lamentable frecuencia se pespuntan por parejo telas y reputaciones (p. 82). 

De la crónica "El desolado rostro de la violencia"
Nuestra ciudad ha sido como una privilegiada isla de paz entre este oleaje de pavor (p. 87). 

De la crónica "La gloria de Barba Jacob"
Siempre será tardío el homenaje; siempre se esperará a que el artista no haga sombra para reconocerle sus méritos; no importa que en su vida se le haya perseguido, ignorado, desconocido; después, su memoria servirá para hacer fiestas y gastar pródigamente los dineros del Estado (p. 144). 

De la crónica "La ilusión de viajar"
El dolor nos hace apreciar mejor aquellas mínimas satisfacciones que cuando estamos sanos nos pasan desapercibidas y no sabemos agradecer (p. 155). 

A través del anhelo que no se realiza las cosas se ven más bellas y más altas por la misma razón de ser inalcanzables (p. 157)

Del cuento "Paso de zarzuela"
se tuvo a buen cuidado de no invitar a los pocos liberales sobrevivientes que se habían quedado en Florilandia, ya silenciosos y camuflados de azul (p. 185).

Del poema "La canción romántica
Sabes lo que me alegra
en la dura jornada (...)
No haber escrito versos
que no puedas leer

Del poema "Viñeta de otoño"
Siempre encontré la fuente de Castalia
en la paz de la casa solariega,
en esa primordial filosofía
de acompasar el canto a la faena.


He tenido ese culto apasionado
de las cosas pequeñas 
y como Maeterlinck paso las horas
absorta ante el país de las abejas.

Se canta porque sí, porque es preciso
fraguar la vida en moldes de belleza


Blanca
Antología de la obra literaria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza
Prólogo de Nicolás Duque Buitrago
Editorial Universidad de Caldas
Manizales, 2017
274 páginas

martes, 22 de noviembre de 2022

Maruja Vieira. Creación y creencia, de José Luis Díaz Granados


Maruja Vieira es una de las grandes poetas colombianas.  Nació en Manizales en 1922 y al cumplir 90 años, en 2012, el Ministerio de Cultura le otorgó el premio Vida y Obra por su trayectoria literaria. Como parte del premio, el Ministerio le encargó al escritor José Luis Díaz Granados la escritura de este libro, que consiste en una biografía que repasa varios aspectos de la vida de Maruja Vieira: el origen de su familia, sus primeros años en Bogotá, su estancia en Venezuela, su matrimonio y la súbita muerte de su esposo, el poeta José María Vivas Balcázar, los premios recibidos y los libros publicados, entre otros datos.

El texto está acompañado de numerosas fotos personales y familiares, y al final trae una entrevista entrañable que le hace a Maruja Vieira el editor cultural de El Tiempo, Carlos Restrepo. Se trata entonces de un documento útil para acercarse a la vida y obra de esta poeta, escrito con un lenguaje claro y una intención informativa. 


El libro se encuentra disponible para descarga gratuita en el enlace: https://issuu.com/susanacarrie/docs/maruja_interno_web_peque/1  


Maruja Vieira. Creación y creencia

José Luis Díaz Granados

Ministerio de Cultura

Bogotá, 2014

107 páginas