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lunes, 13 de junio de 2011

Historia de Simona, de Darío Jaramillo Agudelo

Historia de Simona es una novela corta de Darío Jaramillo Agudelo, uno de los poetas más leídos de Colombia.

En el tono y la atmósfera este libro tiene un antecedente: Cartas Cruzadas, una novela recomendadísima de este autor, por si no la han leído todavía. Al igual que ese libro, Historia de Simona es una historia de amor y despecho narrada en un lenguaje actual, cotidiano, coloquial y con humor. Pero este libro es más corto, más simple, sin historias paralelas ni muchos personajes secundarios. Todo gira en torno al innombrado amor entre Simona y Jotahache, 21 años menor que ella. Se ubica en Bogotá, en una época indefinida que bien puede ser la actual, pero podría situarse en otra ciudad... Bogotá no es protagonista de la trama. La historia gira únicamente en torno a Simona y Jotahache, y se intercalan algunas reflexiones del autor sobre el oficio de la escritura o el lenguaje.

Leyéndolo pensé en mucha gente: En las amigas a las que les gustan los jovencitos, en los que tienen relaciones "abiertas", en los que echan cuentos para justificar la "naturaleza infiel del hombre", en los celosos, los despechados, los solitarios, los que se enamoran a primera vista. En fin, otro libro recomendado.

Las frases:
Es sabido que nadie verdaderamente poseído por una obsesión se aburre. El hastío es para los indiferentes.

Ambos vivían esa armonía perfecta del amor correspondido.

Tenían mucho que decirse pero respiraban un aire tan desapresurado, tan librado a la espontánea lentitud de amarse largamente, que aplazaban los comentarios, las preguntas y los recuerdos que se les venían.

Siempre he sabido que soy una perra. Pero ahora tengo que comportarme como una zorra.

Si los oyera cualquier otra persona, cualquiera, diría que habían llegado a esa cómica tontería de las conversaciones de los enamorados. La tontería insuperable y perfecta que puede, además, prolongarse según dure ese estado beatífico del enamoramiento.

Quien -por táctica o por agüero- ha decidido no llamar amor al sentimiento que lo domina, por fuerza también está renunciando a hablar de futuro.

Una infancia olvidada es una infancia feliz.

¿Tú crees que una inteligencia que no alcanza para entender a Dios alcanza para entender a las mujeres?

-¿Eres feliz en tu matrimonio?
-Creo que sí. Creo que cuando uno es feliz no se da cuenta.

El equilibrio en las relaciones entre hombres y mujeres depende del adulterio.

Tener amante permanente era inmoral. El adulterio es ocasional y puramente físico. Enamorarse de la pareja de ocasión no era adulterio sino un error táctico.

Qué tristeza: crecí en un lugar sin memoria. El espacio de Bogotá es amnésico. El cambio era para peor.

No hablábamos de amor. Yo, porque ella no lo mencionaba, ella porque se negaba a creer que aquello era amor.

-Todos los profesores de tu universidad se sienten buenos profesores. ¿Cómo es posible que exista una universidad decididamente mala en la que todos sus profesores son buenos?

Una misma vida se puede contar de maneras distintas, sin que coincida ninguno de los hechos de una con otra. Y es la misma persona. Y todos los hechos son ciertos.

La verdadera tontería consistía en referirse a un futuro sombrío mientras el presente era grato.

Me refiero a una sensación física, a una descomposición del cuerpo que se siente exactamente detrás del plexo solar, y que se irradia como una punzada que acelera las pulsaciones y el sistema respiratorio, y que se expande a la cabeza en forma de ansias y vacío. Los celos. La necesidad orgánica, fisiológica del otro. del cuerpo del otro, del amor del otro. Necesidad orgánica quiere decir que la ausencia produce síndrome de abstinencia, vómitos y pesadillas, imposibilidad de pensar en nadie distinto, odio y más odio, odio rodeado de amor por todos los lados, amor enfermo de agotamiento pero que no se agota.

La detestaba sin interrupción, la sentía como un vacío, como una herida, como la que ya no sería nunca.


Darío Jaramillo Agudelo
Historia de Simona
Editorial Pre-Textos
España, 2011
190 páginas

jueves, 15 de junio de 2006

La Muerte de Alec, de Darío Jaramillo Agudelo

Esta novela breve, la primera de Darío Jaramillo, cuenta, más que la historia de la muerte de Alec (de la que el lector sabe su trágico fin desde el título del libro), la serie de hechos que casuales o no sirvieron para presentir la muerte del personaje. Es una novela sobre el destino, el azar, la predicción, la muerte como algo ineludible y la imposibilidad de escapar a lo que está trazado. También es un texto sobre lo inevitable del futuro y sobre los símbolos del presente. Y sobre todo es una novela sobre la literatura: está llena de referencias a escritores tan variados como Filisberto Hernández, Margarita Yourcenar, thomas Pynchon, etc…



Darío Jaramillo Agudelo es el autor de otra novela que me gusta mucho que se llama Cartas Cruzadas, deotra que se llama Novela con Fantasma; de un libro inclasificable que se llama Guía para Viajeros, y de varios libros de poemas, entre ellos Del ojo a la lengua (con ilustraciones del pintor Juan Antonio Roda) y Poemas de Amor, un de los libros de poesía más importantes de la literatura colombiana.



Frases:

“Aquí, precisamente, tendría que decirse que la amistad es, ante todo, un antidoto contra el aburrimiento y que el secreto de la vitalidad de una relación radica en que uno no pueda prever las reacciones del otro, ni se sepa de memoria sus temas”.



“El hombre cabalmente religioso que impregna el diario vivir con su creencia, tiene más sosiego que aquél que solamente posee preguntas sin respuesta”.



“El náufrago es el único muerto que cava su propia tumba”.



“Yo odio los trasteos; casi diría que la fórmula de una maldición gitana es: te deseo un trasteo”.



“Este fue el último gesto de elegancia de Alec, pues nada hay más estorboso que un cadáver. Esta desaparición de libró de ritos fúnebres y de trámites burocráticos; te libró del horror de reconocer su cuerpo sin vida. Queda la duda, pero es preferible esta incertidumbre, es preferible esta exigua incertidumbre contra toda la evidencia, al macabro espectáculo de un amigo muerto”.


Darío Jaramillo Agudelo
La Muerte de Alec
Editorial Alfaguara
1999