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lunes, 18 de diciembre de 2023

Asombro, de Tomás González

No sé por qué no leí este libro antes. Desde hace más de una década leo los libros de Tomás González tan pronto como salen, porque son regalos de la vida que quiero disfrutar tan rápido como se pueda. Asombro se me pasó, quizás porque, como no es una novela ni un libro de cuentos, tuvo menor registro en la prensa y no supe de su existencia. Lo descubrí hasta que hace poco, curioseando estantes de Leo Libros, y me alegré como quien encuentra la última lámina que le falta al álbum.

Leer a Tomás González es un placer, pero este volumen es un placer particularmente delicioso para quienes además de leer escribimos, porque en este libro el autor reflexiona sobre por qué escribe y cómo escribe: lo que le interesa de la escritura (el caos) y el rol de la poesía en la narrativa. Además, como suele ocurrir con sus obras, las digresiones poéticas las salpimienta con un humor que arranca carcajadas sonoras.

Asombro es un conjunto de textos breves divididos en tres grandes bloques: "Ideas", "Vida" y "Libros. En "Ideas" Tomás González filosofa sobre la relación con la naturaleza, los premios literarios, el asombro, la belleza y la muerte, entre otros asuntos, pero lo hace sin pesadez ni tono erudito. Al contrario, sus ideas se presentan de manera cristalina, como las reflexiones de un hombre que ya ha vivido y leído bastante y sabe que la sencillez es una virtud de la vida y de la prosa difícil de lograr. En "Vida" cuenta anécdotas personales, historias de su matrimonio, sus amigos, sus viajes, la muerte de sus hermanos y la infancia, en un tono ameno y a la vez profundo, con la familia como eje articulador de las historias personales. "Libros", la tercera parte, es una compilación de lo que ha dicho en distintas entrevistas sobre cada uno de los libros publicados: sobre cómo los escribió y qué deseaba explorar o aprender con cada uno.

Asombro es, en suma, un libro generoso, pero además un libro imprescindible para los lectores del gran Tomás González.


Algunos subrayados (muchos)

Los seres humanos, únicos sobre el planeta dotados de inteligencia, gracias a nuestro valor, esfuerzo, disciplina e ingenio, nos las hemos arreglado para quedar flotando, medio asfixiados, en la masa revuelta de nuestros propios desperdicios. Pero todos, curiosamente, conservamos la firme creencia de que somos la imagen de Dios y los reyes de la creación. Y es esa noción, o estructura mental, producto y causa del desarrollo descontrolado de la ciencia y de la técnica, la que ha disparado el tiempo y lo ha hecho irse de bruces, derrumbarse hacia adelante (p. 12). 

el empobrecimiento de la literatura que se produce cuando cada escritor trabaja con la intención, a veces inconsciente, de que su novela pueda llegar a ser película (p. 14).

Por fortuna la muerte es apenas provisional y dura poco (p. 18). 

Para mí es esencial, entonces, que en la narración sea constante la presencia del caos (p. 20).

no hay experiencia alguna, sea individual o colectiva, que no se viva en la intimidad (p. 22). 

En tantos libros de poemas los escasos momentos de intimidad que tiene el poeta Borges bastan para hacernos saber que el hombre que los escribió era capaz de sentir con toda la fuerza y expresar aquello que está clavado demasiado hondo en el corazón. En mi opinión son esos momentos de intimidad los que hacen de él un poeta (p. 25).

Me interesa, como a todo el mundo, la Historia con mayúscula, y sé bien que nos movemos en ella, pero también sé que por grandes que sean los hechos, solo se viven en el corazón propio. La intimidad en primer plano, y la Historia en el trasfondo (p. 26). 

cualquier representación de la muerte es solo manifestación de vida (p. 27). 

Creo que las obras literarias están siempre formadas por memorias, es decir, por ecos de hechos. Esto sin excepción. Incluso en aquellas que se habla de marcianos (p. 28). 

a los seres humanos nos es posible elaborar, pero no inventar. Creo que solo la naturaleza, o Dios, puede inventar; y que a nosotros nos corresponde trabajar sobre lo ya inventado y recrearlo, reinventarlo. 
Es decir, recordarlo (p. 29). 

¿Para qué, entonces, vinimos a este mundo?
Vinimos a admirarlo, digo yo (p. 31).

Las fechas crean la ilusión de que uno entiende el mundo y sus acontecimientos, pero son solamente eso: elementos, no inútiles del todo, no, pero casi, de la fantasmagoría que es la realidad (p. 39). 

Tengo problemas con el concepto de trama para las novelas. Me parece que la obligación de que tengan trama las convierte en productos artificales, que no reflejan la manera como está constituida la realidad (p. 51). 

para mí la narrativa debe estar cargada de poesía, pues sin ella el texto se hace plano, pierde vida (p. 53).

Lo que sí es para mí cuestión de principios es tratar de decir tanto como sea posible con las palabras, con las frases (p. 53). 

Al escribir trato de quitarme el miedo de meter la pata, de equivocarme, de escribir barrabasadas (p. 55). 

No existe historia que no se pueda contar bien en ciento cincuenta páginas. Tal vez el truco consista en gozar con las digresiones sin dejar que se pierda el hilo principal. También ayudarían las historias o tramas secundarias... Claro que de esa forma se diluye la contundencia... En fin, ya se verá. En cuento, sin embargo, sigo trabajando con historias más bien largas, que se me dan mejor que las cortas, creo yo, y en las que se gana o pierde por puntos, y no por nocaut, para usar la comparación de Cortázar (p. 56). 

La verdad es que no sé muy bien por qué escribo (p. 58).

La literatura nos hace ver el mundo en todo su horror y toda su belleza, es decir, nos produce ese entusiasmo estético (p. 58). 

Voy a cumplir sesenta y cinco años, y a esta edad ya casi nada se siente como obligatorio o imprescindible. Ya casi todo es paisaje (p. 60). 

Hay que abolir los premios literarios (p. 63)

Los jurados son, por definición, personas que consideran que el trabajo literario de muchos escritores muy distintos unos de otros pueden, no solamente compararse cualitativamente, sino ponerse a correr como caballos (p. 65). 

Si alguien vive en un apartamento, digamos en Manizales, podría creerse separado de la naturaleza, lo cual sería un error, a mi modo de ver (p. 77). 

Me gustaría mucho que solo se extinguieran los humanos rapaces pero es más probable que se extinga la especie completa, y eso tal vez sea lo mejor para la naturaleza como totalidad (p. 79).

Todos los himnos nacionales de todos los países deberían ir a la basura. Nada que incite al nacionalismo deberá ser condonado, y menos en los colegios y las escuelas, que es de donde sale la carne de cañón para las guerras (p. 83). 

(sobre la mamá) ella rea una señora de buena familia de Manizales y nadie hubiera pensado que le gustaba el jefe (Daniel Santos). (p. 99).

Por esos días estuve a punto de que me gustara la salsa (p. 100). 

Una de esas personas de quienes el poeta dice que, como a los caracoles, su caparazón resistente les da mucha capacidad de ternura (p. 112). 

siempre utilizamos vivencias propias o ajenas para escribir (p. 123).

El escritor toma la materia que ya está inventada o creada, y hace "edición", que consiste en utilizar la historia casi tal cual le llegó (como hice en Primero estaba el mar) o extrapolar situaciones de aquí y de allá, personajes de un lado y de otro, y recomponer o interpretar la realidad según su sensibilidad (p. 123). 

En general, las personas que me sirven de punto de partida para los personajes entienden bien la diferencia entre ellas y los personajes, y saben que estos se sostienen solos, sin necesidad de que se los relacione con personas reales, se sostienen solas sin que tengan que ser "plasmadas" en cuentos o novelas. Nunca me he sentido obligado a serles fiel a las personas reales, y en el momento de crear al personaje me siento en libertad de hacer lo que quiera. Lo importante para mí es que tenga coherencia interna y esté vivo (p. 131). 

Todo esto de las artes y las artesanías no es más que un juego. Un juego muy complejo y serio, como el de los niños (p. 135). 

El narcotráfico lo toqué en un cuento, "Las palmas del ghetto", y es muy probable que en algún momento vuelva a escribir sobre eso (p. 143). 

También recuerdo la novela Carretera al mar, del caldense Tulio Bayer, que me impresionó mucho (p. 144). 

Me interesaba en igual medida intentar entender la visión de la vida que se podría alcanzar desde la vejez avanzada (p. 149). 

El intento de plasmar el caos para así vencerlo se da en este y en todos mis libros. Que ese es el eje de mi narrativa se me ha hecho claro ahora, cuando alcanzo ya a tener una visión amplia del conjunto de mi trabajo (p. 150). 

Un porcentaje altísimo de la literatura universal gira alrededor de este asunto del amor. Hay excelentes novelas, gran literatura, que se construyeron en su totalidad sobre las preguntas: ¿se casan?, ¿no se casan? Un porcentaje altísimo de la música que hemos producido los humanos está inspirada por el asunto. Todos los boleros. La mayoría de los tangos. La mayoría de las rancheras. Casi toda la poesía. El poder del amor para generar imágenes es inmenso, asombroso y bastante absurdo (p. 155). 

es bueno saber estar solo. Sin pareja, quiero decir, porque solos nunca estamos. En el peor de los casos, como bien decía un poeta de aquellos que tienen humor, estamos con Dios (p. 157). 

La convicción de que la vida, mi vida, solamente por haberme dejado ver la belleza de lo que es bello y también de lo terrible, ya ha valido la pena (p. 161). 

La expresión "descansó en paz" es exacta. Este asunto de vivir va cansando, y en ese sentido morirse es bueno. Lo que preocupa es que el cuerpo, el organismo, al no entender esas razones, podría dar una pelea dolorosa, larga y perdida en la crisis final. La muerte asusta, aunque en muchos sentidos sea una liberación (p. 162). 

Los triunfos no duran para siempre y todo termina por deshacerse (p. 163).

La derrota está en aquello que muere antes de alcanzar su forma plena, no en lo que muere después de hacerlo (p. 163). 

He leído cuentos tan bien logrados que al final he sentido ganas de aplaudir. Con los de Rulfo me pasó así. Con los de Cortázar. Con los de Truman Capote. Aplaudí de hecho cuando leí Dilema doméstico de Carson McCullers (p. 167). 

La diferencia entre un relato y una novela es parecida a la que hay entre trabajar al óleo y hacerlo con acuarelas. Idealmente se trabaja rápido y se retoca poco, pero lo cierto es que en algunos se trabaja muy, muy despacio y se retoca mucho, de modo que parezcan escritos al vuelo y sin retoques (p. 167). 

Reunir todos mis relatos en La espinosa belleza del mundo fue como si al fin se hubieran juntado partes dispersas y pudiera ver mejor el conjunto de mi trabajo de varias décadas. Su coherencia. (p. 169). 

esta filosofía en mi escritura está en el convencimiento de que cada frase debe contener la totalidad y en cada una debe apoyarse el peso completo de la narración toda. El centro de gravedad se traslada de frase en frase (p. 172).

Los seres humanos somos animales de grupo, y el más importante de los grupos, el esencial, es la familia (p. 175). 


Asombro
Tomás González
Seix Barral
Bogotá, 2021
182 páginas

lunes, 20 de noviembre de 2023

La librería en la colina, de Alba Donati

En diciembre de 2019 una poeta italiana decide abrir una librería en Lucignana, un pueblo ubicado a dos horas y media al norte de Florencia.

Hasta ahí la historia no tiene mayor novedad, salvo por un dato: Lucignana tiene 180 habitantes. 180 personas que se conocen íntimamente, que saben quién es hijo de quién, sus pasados y sus familias. El 70% del pueblo simpatiza con la librería y el 30% no.

En febrero de 2020, es decir con la librería recién abierta, empieza la pandemia por Covid y es en medio de ese contexto de confinamiento y zozobra en donde la librería aparece como un oasis de esperanza y encuentro. Como un lugar sanador.

Alba Donati construye este libro como un diario que comienza en enero de 2020 y termina en junio del mismo año. Cada entrada tiene una fecha específica en la que la autora narra su cotidianidad en la librería, escribe sobre su madre centenaria, su hija, sus vecinos, y también sobre las maromas para sostener la librería, los cambios en el clima, el jardín florecido y las lecturas que hace. Al final de cada entrada está el listado de libros que le encargaron durante la jornada. 

La traducción de Ana Ciurans Ferrándiz es limpia, sin términos españoletes y permite disfrutar una lectura que en algunos pasajes me llevo a evocar a 84 Charing Cross Road: aunque se trata de un tono y una historia distinta, guardan en común ser libros sobre libros, que resultan entrañables para los lectores que aman los libros. 

Algunas frases
¿Que cómo se me ocurrió? Las cosas no se nos ocurren, las cosas se incuban, fermentan, ocupan nuestras fantasías mientras dormimos. Las cosas avanzan por su cuenta, recorren un camino paralelo en algún lugar de nuestro interior del que no tenemos ni el más remoto conocimiento y, en un momento determinado, llaman a la puerta: aquí estamos, somos tus ideas y queremos que nos escuches (p. 13).

Lo desconocido, como diría un filósofo, es el lugar donde nunca has estado (p. 15). 

En la ciudad, si estás en la cama, has de levantarte a descorrer las cortinas para saber qué tiempo hace. Aquí, por el contrario, lo sabes con el cuerpo (p. 19). 

La infrancia es una trampa, contiene lo bueno y lo malo, y hay que encontrar la varita mágica para transformar lo uno en lo otro (p. 28). 

Me sorprendo cuando alguien que trabaja en una librería no conoce el nombre de un clásico, ni siquiera de oídas. Es como trabajar en una pastelería y no saber qué es una tarta Sacher (p. 33).

Debajo de la librería, sustentándola, no había solo varas de hierro, sino todo un pueblo (p. 39). 

Al final al miedo siempre nos enfrentamos solos (p. 45).

la función que desempeñan las casas en la vida de la gente que escribe (p. 80). 

Me gustan los libros que invitan a leer otros. Es una cadena que nunca deberíamos interrumpir. La única forma de eternidad que podemos experimentar aquí, en la Tierra (p. 86).

he tenido que tragarme todas esas frases, desde "Así asustas a los hombres" hasta "Era solo un cumplido". Pero, bien pensado, estoy segura de que encontraría muchas más, como "Qué anticuada eres", pronunciada por un hombre casado a una mujer que lo rechaza, o la cantinela psicoanalítica: "Estás tensa, no sabes dejarte llevar, no vives la parte más libre de ti" (p. 96).

Decía Robert Frost: "Un poema comienza como un nudo en la garganta, un sentimiento de nostalgia o una pena de amor" (p. 97).

Una cosa que he advertido siendo librera es que el culto a los autores no está muy extendido. No son muchas las personas que esperan el último libro de Paul Auster o de Zadie Smith; sí, en cambio, las que han leído libros inolvidables cuyos autores no recuerdan. Buscan historias y no les importa quién las ha escrito (p. 100).

Cuando me preguntan de qué va un libro, me echo a temblar. Jamás en mi vida me he acordado de una trama, ni siquiera de Blanca nieves y los siete enanitos. De un libro me quedo con otras cosas y creo que eso es la literatura. El escritor pubna contra la trama a fin de que en el corazón del lector quede grabado lo esencial (p. 100).

preguntándome qué hay que hacer para montar una librería como la nuestra y cuánto cuesta. Aunque nunca sé qué responderles exactamente, sí sé una cosa: para empezar, se necesitan unos treinta mil euros en libros (...) también hay que mantenerse informado sobre las ayudas regionales, que pueden cambiar mucho la situación (p. 106).

La manera en que concebimos el tiempo en la infancia es la prueba de que el tiempo es un concepto relativo (p. 111).

El camino habia la protección del medioambiente y la conservación de la belleza es un camino continuamente interrumpido (p. 112).

Quizá superé mi infancia porque en realidad tenía un hogar (p. 117).

Es increíble lo bien que funcionan las redes sociales para activar a los lectores. Si guardas silencio, ellos también suelen guardarlo; si muestras la foto de una caja de regalo, llueven los pedidos. Las redes sociales se han convertido en el equivalente de las reuniones de la redacción, en las que cada mañana se programa la jornada (p. 121). 

pintar sillas, plantar flores y cambiar libros de sitio es un ejercicio de meditación (p. 129). 

Lo expresa con claridad Emanuele Trevi en Dos vidas: "vivimos dos vidas, ambas destinadas a acabar: la primera es la vida física, hecha de sangre y carne; la segunda, la que se desarrolla en la mente de quienes nos han querido. Cuando muere la última persona que nos conoció de cerca, desaparecemos realmente" (p. 130). 

En los pueblos todo está conectado (p. 145)

¿cometer actos impuros? Esto último solía decirlo rápidamente, pero lo mencionaba porque era como un paquete que contenía muchas cosas que no deseaba especificar. Con esa fórmula una se quitaba de encima el deber de confesar los movimientos telúricos y sensoriales de la edad (p. 147). 

uno lee para uqe lo consuelen y llora porque la consolación se ha puesto en marca (p. 153). 

son las mujeres las que mantienen vivo el sector editorial y también que esas madres han sabido transimitr a sus hijos la pasión por la lectura (p. 166).

No necesitamos entenderlo todo de la vida, pero sí tener la experiencia de la ternura (p. 167). 

A veces se tarda una vida entera en aclarar un malentendido; a veces hay que olvidarse de él, distraerse, llorar por otras cosas (p. 176). 

había un par de cosas que podían salvarle a uno: una infancia en una familia unida o ser de orígenes campesinos (p. 182). 

Solo logro concebir la literatura como no ficción, una historia inventada no me apasiona, o mejor dicho, no me enriquece (p. 193). 

Las causas por las que alguien o algo sufre son infinitas, es muy difícil saberlo (p. 201). 

Moraleja: si te tumbas cómodamente en el sofá y piensas lo correcto, lo equivocado se endereza (p. 203). 

Fuera puede ser dentro, y lejos, a la vuelta de la esquina. Es una cuestión de paisaje con grano de arena (p. 208). 

Las listas salvan vidas, mantienen encendida la llama de nuestra memoria (p. 209).


La librería en la colina
Alba Donati
Traducción: Ana Ciurans Ferrándiz
Editorial Lumen
Bogotá, 2023 (primera edición 2022)
222 páginas

jueves, 10 de marzo de 2022

Libro de hallazgos, de Yessica Chiquillo Vilardi

Este libro es un objeto hermoso. Está editado con amor, con cuidado en el diseño de cada página, en las ilustraciones, en los insertos que trae y en los juegos con los tipos de letra, plegados y estampados que convierten el texto en un artefacto juguetón. 

Eso, la concepción del libro como un producto físico que puede ser tocado, desdoblado y contemplado, es quizás el mayor valor de "Libro de hallazgos", un texto escrito a manera de diario, en el que una bibliotecaria de colegio narra el día a día de su trabajo, que incluye sugerirle libros a niños interesados en otra cosa, hacer inventarios, catalogar y luchar contra el comején.

El libro está escrito a partir de fragmentos cortos en los que cada entrada corresponde a un día del año. A veces introduce párrafos de las lecturas de la bibliotecaria, o imágenes de lo que ve, en un espacio que puede tornarse tedioso o repetitivo para quien no ama los libros y no siente que en una biblioteca se está en la mejor compañía, como señala al cierre de la obra.

Libro de hallazgos no es una novela, no alcanza a desarrollar personajes o una trama, pero tampoco es un libro de cuentos porque el diario relata una vida de manera cronológica durante un período que va de julio a diciembre. 

Pasan pocas cosas, no hay grandes conflictos ni grandes hallazgos. Es un libro sencillo, escrito con mucho cuidado, en el que la narradora, con una voz ingenua y curiosa, describe un micromundo que ella encuentra fascinante.
 
Algunas frases
Encontré en el suelo un libro de cuentos colombianos. Al respaldo dice: "Una visión crítica y desapasionada de la gran literatura de hoy y de siempre". ¿Por qué censurar la crítica apasionada? Hay que dar todo de sí mismos en cualquier texto que produzcamos. Si no lo sentimos, si no nos hace vibrar el tema, entonces par aqué lanzarnos al mar de palabras, para qué ofrecerle a los lectores líneas muertas, incapaces de sobrevivir al olvido (p. 16). 

Todas las descripciones biográficas deberían ser como la de los árboles, de principio a fin: desde el suelo que nos vio nacer por primera vez, hasta los lugares donde hemos ido esparciendo semillas y seguimos dando frutos (p. 18). 

(De Francisco Umbral) "Mejor que tener inspiración es tener encargos. El encargo nos da el tema hecho, que es lo más difícil, y la seguridad de confort profesional de que estamos trabajando para alguien, cuando uno se ha pasado la vida escribiendo en el vacío, sin saber para qué ni para quién. El libro de encargo es un matrimonio de conveniencia y por eso sale mejor" (p 47).

Uno nunca está lo suficientemente solo en un lugar. Menos en una biblioteca (p. 90).


Libro de hallazgos
Yessica Chiquillo Vilardi (autora) Sebastián Cadavid (ilustrador).
Editorial Animal Extinto
Bogotá, 2019
104 páginas

lunes, 5 de junio de 2017

Contarlo todo, de Jeremías Gamboa


Jeremías Gamboa es un escritor peruano que dejó el periodismo para dedicarse a la literatura. En 2013 publicó su primera novela, titulada "Contarlo todo", una obra que narra la historia de Gabriel Lisboa, periodista peruano que abandona su oficio para dedicarse a escribir un libro titulado "El día de contarlo todo". Así de autobiográfica es esta historia: una novela real con nombres cambiados.

Gabriel Lisboa es un muchacho de bajos recursos que vive con unos tíos en el populoso barrio Santa Anita, de Lima. Con esfuerzo estudia en una universidad privada, se gradúa, trabaja en medios de comunicación y de pronto decide abandonar su carrera exitosa para dedicarse a escribir. Jeremías Gamboa nos narra la historia de Gabriel con todos los detalles. Su misión es "Contarlo todo": Las novias de Gabriel, sus inseguridades, sus amigos, las dificultades económicas, el sexo, las lecturas, la ropa que usa, la música que oye, el paisaje de su barrio. Lo cuenta todo en una narración hiperreal de 500 páginas en las que el lector se adentra en los pensamientos y temores de Gabriel, y de su mano en la ciudad de Lima de los años 90 y comienzos de 2000, en las salas de redacción, en las conversaciones absurdas con sus amigos. 

Se trata de una vida común y corriente. Tan común, tan corriente, tan ordinaria, que habrá quien piense que de las 500 páginas del libro sobran 400 porque en muchos capítulos la acción es apenas la vida cotidiana: Gabriel en el trabajo, con novia nueva, en la universidad, trotando por las mañanas, intentando superar el bloqueo de la página en blanco. A los lectores que buscan grandes acciones, aventuras, viajes o suspenso, más les vale cambiar de página. En este libro no hay homicidios ni suicidios; no hay accidentes súbitos ni grandes tragedias, distintas a la tragedia que a veces significa llegar al final del día o al final del mes. 


La belleza del libro está en la narración detallada y amorosa de la vida común, con la que se puede identificar fácilmente cualquier lector de clase media latinoamericano. Es una novela juvenil que comienza con Gabriel universitario y termina con el protagonista de 28 años. Un personaje que se transforma a medida que el libro avanza, y que desnuda defectos y debilidades del protagonista, alter ego del escritor: las inseguridades sobre la calidad de su obra, que son explícitas, pero también otras menos evidentes pero igualmente visibles, como cierto machismo y algo de resentimiento social. 

La novela es también un texto sobre la dificultad de escribir una novela: la falta de tiempo, de inspiración, de tema; la dificultad para encontrar una voz, un tono, y la pregunta sobre si vale la pena el esfuerzo. Finalmente Gabriel logra escribir su libro, que es el de Jeremías Gamboa, un autor que contó con la bendición de Mario Vargas Llosa y Carmen Balcells para el lanzamiento de esta primera obra en la que cuenta toda su vida. Habrá que esperar si después de contarlo todo, le queda algo por decir en otro libro. Algo que valga la pena. 

Algunas frases:
Quizás se trate simplemente de eso, de que he aprendido finalmente que la cosa es hacer y no juzgarme. Eso es. De vencerme escribiendo. Y basta. 

-Usa puntos para separar ideas. Si tienes ideas, estas se separan por puntos. Una idea, un punto. Los textos, todos los textos, son cadenas de ideas. Por eso están separados por puntos. Tienes las ideas. Debes separarlas por puntos. Siempre.
-No adjetives; eso es de señoritas relamidas y de poetas. Sin adjetivos. Con ellos perdemos seriedad.
-Si tienes ideas sólidas, tus textos serán breves. Textos larguísimos casi siempre denotan falta de ideas. 

Escribo sobre esos primeros años en la universidad y me doy cuenta de que fue en ellos también cuando por primera vez empecé a leer literatura. No se bien por qué comencé a hacerlo. En cierto momento, quizás, pensé que me ayudaría a suplirlas desventajas de lenguaje que notaba ante algunos profesores y ciertos alumnos de la universidad, pero ahora creo que en el fondo lo hice por una irremediable sensación de soledad y cierto desasosiego.

Siempre puede haber un poeta de verdad escondido detrás de cualquier puerta. Los buenos escritores nunca se hacen notar.

Ferrero me enseñó algunos de los aspectos del lenguaje que yo aún desconocía o de los que todavía no tenía plena conciencia, y que con el tiempo me convertirían en un editor: la inutilidad de los gerundios y los conectores lógicos, el abuso de las frases subordinadas, el tipo de palabra que evidenciaba pobreza léxica y la total necesidad de encontrar el término más justo para aquella idea que deseábamos compartir con los lectores.

Para tener los temas más diversos y novedosos en una revista era indispensable reclutar seres excéntricos y balas perdidas lo suficientemente freaks como para ver el mundo desde perspectivas fuera de lo común. 

Porque ella, la vida, como un manuscrito en proceso podía reescribirse. Y entonces yo tendría la posibilidad de reformular ciertas frases y suprimir otras, buscar nuevos personajes y quedarme con los que me gustara. 

No tenía la más puta idea de cómo yo me podía enseñar a mi mismo a escribir lo mío si precisamente era yo quien ignoraba todo. 

Encendía la máquina religiosamente y me sentaba frente a su pantalla, pero la verdad es que hacía cualquier cosa menos escribir: miraba el documento abierto como un autista, pensaba en cosas absurdas, esperaba el mínimo estímulo para encontrar una excusa y abandonar la silla y así alejarme de la comprobación diaria de mi ineptitud. Supongo que esperaba demasiado de mí, y que ahí radicaba la base de todo el problema, pero por esos días no tenía la menor capacidad de darme cuenta. 

El escritor de verdad -así lo pensé- debía estar haciendo eso siempre, atravesar esa parte trabajosa que para el tablista era salir al frío de la playa de mañana, preparar su tabla y su ropa, calentar y meterse al mar aun cuando las olas se vieran pésimas y lo más probable es que saliera decepcionado de ellas. ¿Tendría recompensa estar braceando obstinadamente en el agua? La tendría cuando viniera la ola perfecta y uno no estuviera en otro lugar que frente a ella, dentro del mar, y supiera tomarla en el tiempo correcto para después mantenerse encima de la tabla. Los libros que a mí me encantaban habrían sido escritos por hombres así, que habían permanecido sentados ante una máquina de escribir o frente al papel a la espera paciente de la ola interior aun cuando no ocurriera nada. Escribir era eso.

sus esfuerzos debían dirigirse por completo al logro de una frase que no fuera bonita ni sonora sino "auténtica", una que contuviera realmente una verdad. Aunque se preguntaba cómo diablos definir la "verdad".

le empezaría a hablar a su amigo de armas imperceptibles guardadas en los cajones de las casas, de heridas que la gente que se quiere de veras se propina sin intención y control alguno, de la erosión del tiempo que de pronto detiene las cosas o las congela. 


Contarlo todo
Jeremías Gamboa
Editorial Mondadori
Barcelona
2013
507 páginas

lunes, 11 de mayo de 2015

Disturbio, de Miguel Angel Manrique

Los amantes de la lectura, de los libros y del placer por la literatura, que han padecido conferencias o ensayos sobre el postestructuralismo, la deconstrucción del texto o los análisis de obras con ínfulas de ciencia, se sentirán reivindicados cuando conozcan a Manuel Martínez, el protagonista de Disturbio.

Manuel es un estudiante de literatura de la Universidad Nacional (la Nacho es la verdadera protagonista de esta historia), que sufre el rechazo de sus compañeros por ser pobre, feo y por no ser intelectual: lee Stephen King en vez de los formalistas rusos, le gusta el comic y se viste de sudadera gris y no con el disfraz de bufanda, boina o sombrero que usan los intelectuales para verse como tales.

A Manuel le ocurren cosas: se rapa, descubre que su papá no murió sino que lo abandonó, se enamora de la niña rica del curso, consigue amigos, presencia un homicidio. Y en medio de toda esta cotidianidad de estudiante universitario, se entretejen las historias de sus profesores, sus compañeros de clases y su mamá, que lentamente se van enredando unas con otras hasta explotar como coctel molotov en un disturbio de esos tan característicos de la Nacional, como el Jardín de Freud, la biblioteca o las cafeterías.

Esta obra ganó el Premio Nacional de Novela 2008 por su humor, su sarcasmo, su crítica a la pose de ciertos literatos, que tienen más contacto con el análisis del análisis del análisis, que con las obras literarias. 

Podría decirse que algunos personajes se transforman demasiado rápido, o sin una causa aparente, aunque también puede pensarse que la juventud es así, de cambio vertiginoso y sin motivo. Sin embargo, más allá de Manuel, Omar, Iris, Sara, Victoria y los demás personajes, el gran retrato que construye Disturbio es el del campus de la U. Nacional en la Avenida el Dorado: Aparecen sus entradas por la 26, la 45 y la 50; sus salones, sus baños, la biblioteca, el pasto, las oficinas. Así como Orlando Mejía Rivera logra una construcción literaria de la Universidad de Caldas en Recordando a Bosé, Miguel Angel Manrique hace lo propio con la Nacional en Disturbio y este sólo hecho es suficiente motivo para animarse a leerla.

Algunas frases:
Consideraba las historietas, el arte por excelencia de las clases medias.

tienes la mentalidad del funcionario. Cobarde y sumisa. El funcionario siempre tiene miedo de que lo echen a la calle como a un trasto viejo. Sabe que está ahí, porque sus superiores lo han decidido. 

Ya sabes, la vida es una excepción de la muerte.

Nadie quiere morir con las uñas sucias y las medias rotas.

De rutinas neuróticas, de círculos viciosos está hecha la vida.

concluyó que hablar de sexo en cualquier expresión de la cultura era un problema menor.

Sara intentó imaginar el futuro al lado de Manuel. Trató de construir un mundo más allá del presente que vivía, pero no pudo. Entonces se consoló con el pasado.


Disturbio
Miguel Angel Manrique
Editorial Seix Barral
Primera edición: mayo de 2009
Bogotá
195 páginas

lunes, 24 de octubre de 2011

La casa rosada, de Orlando Mejía Rivera


Después de mucho tiempo, mucha lluvia, mucho Rock al Parque, 'La casa rosada' fue leía y citada. El 26 de enero de 2006 llegó a los correos de miembros del Club Secreto. Ahora, aprovecho que Orlando Mejía está de actualidad por su entrevista en El Radar sobre corrupción, comparto la selección que hice hace cinco años.

“Occidente es un mundo de seres dormidos, este siglo tecnocrático representa el triunfo de los muertos sobre los vivos, el olvido esencial de que sólo somos fantasmas fugaces de ilusorios dioses menores y borrachos…” Pág. 9 
“Aquí yace un hombre con el talento de un Camus y la intuición de un Gide que no pudo escribir ningún libro. Cuerpos y libros, el adolescente deja de serlo… el intelectual lee para no morirse de tedio, lee para justificar su suicidio imaginario, lee para huir de la vida, lee para negar a Dios, lee para perderse a sí mismo, lee para esconder su rostro de la muerte… ¿y el sentido de mi vida?... ¿y por qué el gran coño sólo produce la felicidad por un único instante?...” Pág. 13 
… “a una Manuelita Sáenz del siglo XX, a una Yourcenar sin los gustos de Safo. Teresa comenzaba a ser cortejada por los profesores universitarios que se soñaban con hacerla su esposa, fieles a la idea de que los académicos tenían la noble misión amorosa de redimir a las putas y putear a las señoras.” Pág. 22 
… “por eso toda mi poesía se ha gestado a través de mi cuerpo y he aprendido que la eternidad y la fugacidad no se comprenden al leer tratados de metafísica, ni los libros religiosos de los anacoretas, ni los textos áridos de los filósofos, sino que, por el contrario, la eternidad sólo se siente en ese instante donde abrazados con furia y temor al otro explotamos nuestra soledad en un orgasmo compartido que nos vuelve al origen andrógino y sabemos que sólo existe este instante, que no hay pasado ni futuro y sólo el sexo nos enseña que somos seres hechos de la tierra de lo demoníaco y de lo divino pero sin que exista un más allá ni un espíritu que no sea también cuerpo y sexo y secreciones…”. 
…“Los zombis recorren hoy las calles de las grandes ciudades del mundo, doctor Fandiño, yo viví diez años en Europa y me consta que la mayoría de los individuos tienen muerta o agonizante la naturaleza humana. Europa es un museo y sus aceras y edificios están recorridas por fantasmas como los de los cuadros de Munich, ya ni siquiera se percibe la angustia existencial que surge de los seres auténticamente vivos, sueñan su agonía cadavérica, su memoria es pobre, sólo recuerdan las imágenes que les muestran los televisores día y noche…” Pág. 29 
(Los europeos…) “buscan sus demonios y sus culpables en las cintas gastadas de celuloide y, mientras tanto, se olvidan de su presente, no reconocen sus actuales criminales, son poseídos otra vez por las fuerzas demoníacas que utilizan otros rostros y símbolos renovados; los jóvenes de 15 y 20 años se rapan la cabeza y persiguen a los turcos y a los polacos y a los sudacas y a los argelinos y a los africanos…” Pág. 30 
…“Occidente significa en su etimología ocaso y esta es la última etapa de la civilización de los crepúsculos, de la dictadura de las máquinas y los conceptos racionales que trataron de negar la poesía de la vida y la perfección de la unidad natural; la nueva imagen de dios no necesita de ningún rostro de Dios, la meta espiritual es ir a ninguna parte, doctor Fandiño, las palabras retornarán al silencio y algún día los nuevos hombres sentirán tristeza y caridad por esta época de contradicciones y de búsquedas ciegas…” Pág. 31 
“La neumonía ya pasó y ahora por primera vez entiendo el ritmo de Proust, con la sensación de asfixia hay que dilatar el tiempo, cada segundo es un año, cada año es un milenio, el tiempo sólo se percibe cuando falta aire…” Pág. 37 
… “POETA es escupir siempre al rostro de los poderosos y orinarse con desprecio en los oropeles y en la fama, POETA es sentir la soledad y la desnudez de la tierra y de los huesos, de las bocas con sus lenguas, de los grandes conceptos que mienten y descender a los infiernos de la existencia colectiva para intuir la fragilidad de nuestra historia fantasmal, el ruido de la máquina que acecha”. Pág. 40 
… “desde Esquilo y Safo hasta Hölderin y desde Baudelaire y Rimbaud hasta Eliot han sabido aguar la fiesta mentirosa de los sueños del planeta: la poesía es la palabra que descubre la vida de la otredad y las múltiples significaciones de las cosas; la poesía reestablece el sentido de lo único en lo múltiple y de lo múltiple en lo único, es el puente del reino de la vida y de la muerte, es la piel de los cuerpos, los suspiros…” Pág. 40 
“Definiciones:Psiquiatra: Individuo que es capaz de decirle la verdad a cualquiera menos a sí mismo. (Muy dedicadoa usted Fandiño)Feminista: Mujer que odia ver los falos de los hombres y por eso los mantiene adentro.Filósofo: Eunuco en la orgía de la vida.Burócrata: Hacedor de mierda.Patria: El burdel de los generales.Paz: La celestina de la guerra.Pene: Tótem sagrado del Dios ausente.Política: El oficio de los muertos”. Pág. 43 
 “MUNDO: (MU: mugido, UNDO: de unidad). Pesadilla colectiva de las mentes que sueñan. / 2. Planeta en estado terminal enfermo crónico del virus de la modernidad humana. (V.M.H) / 3. Esfera celeste inventada por Pascal para justificar a Dios (la tercera definición se la dedico a Juan)”. Pág. 44 
“PIEL: (PI: Número que simboliza el diámetro de la totalidad, EL: Pronombre del ser). Cartografía del alma. / 2. El tegumento más profundo que tienen los seres humanos. / 3. Tela que cubre el ser”. Pág. 44 
“Fandiño, a uno lo comienzan a engañar desde muy pequeño, el veneno se lo meten en forma de esperanza o de temor, a mi me torturaron desde los cinco años, un tío solterón me leía las fábulas de Esopo y en especial la maldita fábula de la hormiga y la cigarra se convirtió en mi casa en la gran fórmula para el éxito en la vida, maligna fábula que me sueño en mis pesadillas, que sé de memoria así yo no quiera, fábula que se me ha convertido en la prueba de que todo está al servicio del inhumano sistema productivo, donde para ellos nosotros los individuos no tenemos ningún valor humano, sólo somos números, estadísticas, promedios abstractos de los economistas… la introducción en este infierno comenzó para mi Fandiño con la fábula de la hormiga y la cigarra”. Pág. 47 
“Esopo fue un esclavo de los griegos, Fandiño, de ahí su mentalidad de esclavo y la importancia de sus mezquinos pensamientos en esta época de esclavos, donde quieren que seamos sólo eso, hormigas trabajadoras desde el nacimiento a la vejez, con miedos profundos al futuro y a la muerte, nos engañaron…” Pág. 47 
“…pues sólo es en el tiempo del ocio, Fandiño, donde los seres humanos amamos la vida, erotizamos nuestros cuerpos, sentimos orgasmos, despreciamos los títulos y las estructuras, sólo en el ocio podemos ser humanos, Fandiño, y creadores, y magos de otros mundos imaginarios… sólo en el ocio nos desengañamos y nos desintoxicamos de todas las mentiras que nos contaron, de todos los fantasmas que nos metieron, para que huyéramos de la vida creyendo que huíamos de la muerte”. Pág. 50 
“La hormiga positivistaVivía una hormiga que creía haber demostrado que era un oso hormiguero, y de pronto se encontró con un oso verdadero; lentamente la lengua del oso comenzó a enrollarse en su cuerpo y, ante la real evidencia, la hormiga ya no tuvo más remedio que abrir los ojos y mirando con fijeza al oso, exclamó con asombro: ‘increíble, todavía quedan caníbales’.Anti-moralejaCuando tengas la certeza de que encontraste la verdad o sabes quien eres, duda de tus ojos y de tu mente, ten desconfianza de tus convicciones absolutas, aléjate de los hombres, de los dioses y de los sistemas, que poseen respuestas para todo.” Pág. 51 
“…Los sueños llegan como bandadas de pájaros, provienen de un remoto reino que se encuentra en el centro del fondo del mar y en el punto que une la tierra y el cielo”. Pág. 53 
“Se vive, doctor Fandiño, para caminar y agotar esos planos existenciales que están representados en cada capa de palabras y agotarlos es darse cuenta de su falsedad, de su agonía; pero ello implica el doloroso proceso de irse desprendiendo de pieles y de rostros, de destruir los ídolos y las estatuas que hemos hecho de nosotros mismos, es necesario no poseer ninguna certeza para construir ese camino, por eso las capas de las ideologías, las religiones, las sectas, deben ser vividas pero para pasarlas, para dejarlas atrás, cualquier parada en el camino es quedarse en una capa específica, pertenecer a un mundo muerto; este proceso doctor Fandiño es un movimiento simultáneo hacia fuera y hacia dentro, es otra manera de expresar el camino de misticismo o de la espiritualidad”… Pág. 56 
“… recordar es otra manera de falsificarnos a nosotros mismos, de justificarnos biográficamente, de tolerarnos para poder seguir viéndonos en los espejos…” Pág. 77
“… Arturo creía que lo mejor del pensamiento del suicidio era precisamente que nos preservaba del acto del suicidio, que saber que la vida tenía abierta las puertas de la muerte nos permitía seguir en la vida…” Pág. 107
“Convoco al ejército de fantasmas que me habitan
y no quieren recordar el principio del principio:
que sólo somos los sueños de un dios
perdido en un rincón del universo,
que llora su propia amnesia
y su propia soledad.” Pág. 112
“La mujer o el hombre ideal es la proyección insuficiente de nuestra psiquis, incapaz de encontrarse como ser total dentro de sí misma.” Pág. 114
“… ahora, afortunadamente, los escritores ya han empezado a intuir que sólo son viajeros de la noche onírica, visitantes nocturnos que parten de la estación de trenes a los distintos universos de la literatura; por eso la literatura Jorge comienza a ser percibida con la figura de un palimpsesto, de un único libro multiplicado hasta el infinito por las distintas versiones de los soñadores. Las palabras no le pertenecen a nadie, ni los argumentos, la única novela policíaca ya estaba descrita desde el génesis bíblico, en la Iliada se reconoce al Macbeth de Shakespeare y al Quijote de Cervantes, Joyce escribió de nuevo el Ulises mientras le hacía el amor a la Circe de Homero y Virgilio escribió la Divina Comedia a través de un personaje que inventó y al cual llamó El Dante Alighieri”. Pág. 122
“Signore Kafka –dijo Settembrini- el destino de la humanidad está por encima de los destinos individuales, cada uno de nosotros sólo tiene razón de existir para poder sacrificarse a los designios de la especie, usted o yo signore no importamos sino como partes minúsculas de la humanidad.” Pág. 129
“Señor humanista, su optimismo en la razón humana y en el futuro de la civilización lo ha llevado a convertirse en la semilla de los verdugos de lo humano, en el gestor de los genocidios y los crímenes, en el sembrador de la destrucción y la demencia de las guerras, ustedes los humanistas son en realidad las mentes perversas que han movido siempre las manos asesinas de los guerreros y han dado las órdenes monstruosas de los gobernantes, señor Settembrini, su humanismo clásico e iluminista solo ha producido esclavitud y dolor en nombre de la cultura y el ‘progreso humano’ y después de todas sus acciones se han lavado las manos, la indudable capacidad dialéctica les ha permitido enrostrarle la responsabilidad de los crímenes a los otros, a los bárbaros, a los pensamientos irracionales, a los dioses y a los demonios, a la emocionalidad de los corazones o a la energía extrema de los jóvenes…” Pág. 130
“… amor… ese amor que solo empiezo a experimentar ahora… a las puertas de este cementerio, oliendo a muerte reciente… con la certeza de que mi próximo lecho será un colchón de gladiolos… un lecho de muerte……… el pobrecito Jorge…… Rimbaud yo te invoco……. Nietszche espérame…… ya voy…… ya vamos…. Ya vamos todos…. Los muertos vivientes hemos despertados a la conciencia… a la realidad…. mi muerte…. mi propia muerte… ¿Qué rostro tendrá?... quizá el mismo que tiene Jorge… o la máscara de Satán que poseyó mi virginidad hace tantos años… o sólo será el blanco-blanco-blanco de Kandinski… el silencio… la mente alucinada de Hölderlin… el beso y el abrazo de Arturo… mi sangre corriendo con humildad al mar… uniéndose al agua de la tierra y de las nubes… de los sueños de Bachelard…. Fandiño, las lágrimas están mojando su diván verde, su tapete negro, chispotean sus gafas, lubrican mi tristeza, calman la sed de Jorge… Fandiño ojalá llegue pronto mi muerte… y me hunda por fin en el silencio, en las entrañas de los árboles… para descansar durante mil universos… y no despertar nunca más…” Pág. 137 Me gustó mucho la densidad de este ambiente.
“Doctor Fandiño, aprender a vivir es aprender a morir, por ello ninguno ha aprendido a vivir en esta cultura –OCCIDENTAL- que esconde los cadáveres o los maquilla de vivos, que explota al hombre para que su existencia sea tan pobre como la de una máquina, que estimula el miedo a la muerte para que los seres humanos dejen de oír la voz de su conciencia espiritual.” Pág. 140
“Los psiquiatras le tenemos mucho miedo al silencio, es imposible racionalizar el vacío de las palabras que nunca hemos querido recibir sin la armadura de nuestra ciencia.” Pág. 156
“Las putas al poder ya que sus hijos no fueron capaces.” Pág. 160
“La clonación es el sueño de Narciso llevado mediante la técnica a la perfección.” Pág. 167
(La clonación) “Este hecho termina las diferencias entre el robot y el hombre, pues si no se pudo lograr que el robot copulara, entonces se buscó y se logró que le hombre se reproduzca como máquina.” Pág. 168
La Casa Rosada
Orlando Mejía Rivera
1997

La vida está en otra parte, de Milan Kundera

Éste fue el primer libro que reseñé en el Club Secreto, el 17 de noviembre de 2005.

Este autor es uno de mis favoritos. Aquí va solo una selección de una literatura que disfruté de comienzo a fin.


“Nunca había sido así, cuando el amante le besaba el pecho era un segundo que había que pagar luego con horas de duda y desconfianza; esta vez sabía que aquella boca estaba allí adherida como prueba de una fidelidad ininterrumpida de la que estaba segura”. Pág. 11
“El amante había podido utilizar su regazo, pero nunca había vivido en él; podía haber tocado su pecho, pero nunca había bebido de él”. Pág. 11
“¿No vivimos en un mundo en el que hombres sin cabeza no saben hacer otra cosa que desear un trozo de mujer sin cabeza?”
“El caserón en el jardín silencioso, el río umbroso con la barca amarrada que hacía soñar con largas navegaciones, el negro coche de caballos que de tiempo en tiempo paraba frente a la casa y se llevaba a la señora alta, parecida a una princesa de los cuentos infantiles, el balneario abandonado a orillas del río, donde se podía llegar en el coche de caballos y entrar en él desde el coche, como se pasa de un siglo a otro, de un libro a otro, de un sueño a otro, la plaza renacentista con su angosta arcada, entre cuyas columnas lucharon los espadachines, ése era el mundo en el que penetró, maravillado, Jaromil”. Muy linda descripción. Pág. 34
““La novela es indispensable al hombre, como el pan” (…) ¿Por qué? Porque en ella se encontrará la clave de lo que el historiador –el mitógrafo vencedor- ignora o disimula”. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVI
“”La novela no está amenazada por el agotamiento –dice Kundera-, sino por el estado ideológico del mundo contemporáneo. Nada hay más opuesto al espíritu de la novela, profundamente ligada al descubrimiento de la relatividad del mundo, que la mentalidad totalitaria, dedicada a la implantación de una verdad única”. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVI
"Idilio es el nombre del viento terrible, constante y descompuesto que atraviesa las páginas de los libros de Milan Kundera. Es lo primero que debemos entender”. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVII
“El comercio de la historia consiste en “Venderle a la gente un porvenir a cambio de un pasado””. Prólogo Carlos Fuentes, Pág. XVII
"Siempre había deseado un amor en que poder envejecer armónicamente, el cuerpo junto al alma (a decir verdad, un amor así lo había ansiado entre sueños desde hacía mucho tiempo); pero ahora, en este difícil encuentro, al que se enfrentaba de repente, el alma le parecía extremadamente joven y el cuerpo penosamente viejo, y por eso iba caminando en su aventura como si pisara con pie tembloroso de la cuerda floja, sin saber si habría de ser la juventud del alma o la vejez del cuerpo la que fuera a provocar la caída”. Pág. 51
“…su primer encuentro no había sido sólo un complot de dos cuerpos que hubieran aprovechado una ocasión oportuna”. Pág. 51
“...“No quiero que me des nada más que tu libertad, tu exclusiva y absoluta libertad”, y pretendía cerciorarse constantemente de que así era. (…) Cuanto más intentaba aprender su libertad, más se transformaba ésta en un trabajo, en una obligación, en algo que le exigía preparar en casa con qué palabra, con qué deseo, con qué acción podría sorprender al pintor y manifestarle su espontaneidad, de modo que el peso de la libertad la abrumaba como onerosa carga”. Pág. 54
“…pero el pintor ya no la quería pintar y en lugar de eso hizo el amor con ella, sosteniendo entre sus manos aquella cara pintada, como si lo excitara de modo especial hacer el amor con una mujer que fuese su creación, un objeto de su fantasía, un cuadro suyo, como un Dios que fornica con una mujer, su propia obra”. Pág. 58
“…se vería obligado a imaginarse (ahora, la próxima vez y para siempre) junto a ella los pechos desnudos, el vientre, los muslos, el trasero; era una cara iluminada por la desnudez del cuerpo; seguía produciéndole la misma ternura, pero esa ternura ya era distinta, porque a través de ella el corazón le latía con inusitada fuerza”. Pág. 65
“(Esto nunca hubiera podido pasarle a Javier, porque Javier no tenía ni madre ni padre y no tener padres es la primera condición de la libertad”. Pág. 150
“…pero por otra parte la desnudez es como el estado de la veracidad corporal…”. Pág. 165
“Cuando se levantaron a la mañana, a Jaromil le dio miedo mirar el cuerpo de ella; le parecía tan dolorosamente bello, tanto más bello porque no le pertenecía”. Pág. 172
Milan Kundera
La vida está en otra parte
Editorial: Seix Barral
Año publicación: 1969