domingo, 14 de abril de 2019

La guaracha del macho Camacho, de Luis Rafael Sánchez


La guaracha del macho Camacho es una novela escrita en 1976 por el puertoriqueño Luis Rafael Sánchez. Se trata de una narración fragmentada, caleidoscópica, construida a partir de anáforas, con palabras muy boricuas que se repiten una y otra vez como ocurre en las canciones. El texto no es fácil pero es gozoso. Tiene humor y está lleno de referencias a la cultura popular, desde Iris Chachón y la telenovela Simplemente María, hasta Marilyn Monroe. También menciona boleros y canciones caribes, así como referencias a obras clásicas de la literatura latinoamericana, incluyendo Cien años de soledad.

La historia puede resumirse así: hay varios personajes varados en un trancón, embotellamiento o atasco. En Manizales decimos taco y en Puerto Rico le dicen tapón. Los personajes están en un tapón en San Juan de Puerto Rico un miércoles a las 5:00 pm. El trancón es la consecuencia de una bomba que explotó en la Universidad de Puerto Rico. Esa situación conecta a los personajes, que empiezan a construirse lentamente, a figurarse solo con el paso de las páginas, porque la historia avanza al ritmo del trancón: acelera y frena y acelera y frena, como una guaracha.

Las historias de los personajes se entrelazan, aunque sus puntos de contacto no se presentan de manera diáfana porque la narración no es cronológica. El Senador Vicente Reinosa (El Viejo) "Vicente es decente y no ha tenido un accidente", está casado con Graciela Alcántara y López de Montefrío, una mujer de 45 años que se encuentra esperando a su psiquiatra Severo Severino. El senador y Graciela son los padres de Benny, un chico que solo piensa en su ferrari, pone una bomba en la Universidad para librarse de exámenes, agrede a una prostituta y al final atropella al Nene, un chico con discapacidad que estaba al cuidado de Doña Chon porque su mamá, "La Madre" China Hereje, sale a encontrarse con su amante Vicente. Los tres primeros son de la clase alta y los otros tres de la clase baja. 

El mapa de relaciones entre los personajes, presentado en el párrafo anterior, solo se construye a medida que avanza la novela, si es que avanza. De hecho hay capítulos que reescriben párrafos o diálogos que el lector ya había leído, y a los que se le añaden después otras cuantas líneas. La novela es un rompecabezas que hay que armar.

El personaje principal de la novela es el lenguaje. Un lenguaje usado con una intención musical, no por el título guaracha o porque haya una guaracha que sea un éxito en las emisoras y suene todo el tiempo, sino porque se trata de un libro que puede ser leído en voz alta, y en el que la relación entre una palabra y la que sigue está pensada de manera deliberada. El mismo Luis Rafael Sánchez escribe en su novela: "yo sé lo que quiero decir pero no sé cómo empatarlo". En la forma de empatar una palabra con otra, un párrafo con otro, está la singularidad de esta novela.

El texto resulta interesante para algunos análisis con perspectiva de género y de etnia: aparecen hombres y mujeres, blancos y negros y una sexualidad deshinibida. Hay lecturas sobre lo que se espera del rol de los caballeros, de la castidad y también de la forma en la que los viejos tabúes se vienen abajo.

Luis Rafael Sánchez escribió La guaracha del macho Camacho en 1976. No sé si Andrés Caicedo haya alcanzado a leer este libro antes de escribir ¡Qué viva la música!, su novela publicada en 1977. No lo creo posible y sin embargo encuentro numerosos puntos en común entre ambos textos: la guaracha es para Sánchez lo que la salsa para Caicedo: un leitmotiv que permite hablar de temas como la ciudad, la juventud y la sexualidad,  a partir de un lenguaje fragmentado que rompe la estructura lineal. 

Y no sé si Alonso Sánchez Baute leyó La guaracha antes de escribir su maravillosa novela Al diablo la maldita primavera, pero encuentro también lazos entre estos dos libros, que logran hablar de la cultura popular, de la música, la radio y los personajes del cine con maestría y cariño. Es posible que sí lo haya hecho porque después de publicada La guaracha del macho Camacho se convirtió rápidamente en un clásico de la literatura del Caribe. 


Algunas frases
Después que hacemos lo que hacemos, laboris fornicatio, él se trepa en su carrazo y lo más tranquilo que se va en su carrazo: el superlativo hace referencia a un Mercedes Benz con todos los hierros y novelerías de turno, destacado el aditamento que inclina el asiento delantero hasta nivelarlo con el asiento trasero: cama de urgencia para coitos de urgencia: alguna fregoncita irresistida a mi naturaleza galana (pag 16)

esperar transpirada: porque se fue la luz, porque la luz se va todas las tardes, porque la tarde no fundona, porque el aire acondicionado no funciona, porque el país no funciona (pag 21)

con la Biblia hemos topado. Cosas hay que no llegan a saberse, el misterio del mundo es un mundo de misterio: cita citable. (pag 24)

Visto con crasa objetividad, el hombre no se ve mal pero tampoco se ve bien. Como que no se ve ni mal ni bien, que es una manera de verse como otra cualquiera. (pag 27)

la tardanza impondrá la precipitación del fornicio. Y el fornicio precipitado es un procedimiento aficionado por mi parte nunca recurrido. (pag 28)

muchachitas que hacían pininos en el deporte de la caza del hombre (pag 45)

los monaguillos, unos prospectos sensacionales de hijos de puta (pag 51)

El Nene era lindo como una libra de jamón (pag 60)

Miraron el vómito: archipiélago de miserias, islas sanguinolentas, collares de vómito, vómito como caldo de sopa china, espesos cristales, sopa china de huevo, convención de todos los amarillos en el vómito, amarillos tatuados por jugos de china, amarillos soliviantados por Intransparencia sucia de la baba, cristales espesos por granos de arroz: un vómito como Dios manda. (pag 62)

la multitud autosa, la multitud carrosa, la multitud encochetada, frena, guarachea, avanza, frena, guarachea, avanza, frena, guarachea, avanza (pag 68).

pregunto yo si a mis espaldas se ha fraguado el estado huelgario contra el desodorante y las navajas de afeitar (pag 71)

Saluda, Benny, sonríe, Benny. Sé sociable, Benny. Enderézate, Benny. Los caballeros aguardan a que las damas tiendan la mano, Benny. Ponte de pie cuando te hable una señorita, Benny. Ponte de pie cuando te hable la Mamá de una señorita, Benny. Ser galante es una diligencia que no permite reposo, Benny (pag 71).

yo sé lo que quiero decir pero no sé cómo empatarlo (pag 74)

ufano declaro que a los diez años descalabré a una sirvientita. Con el acto dicho avergoncé a la autora de mis días quien necesitó asistencia espiritual de un Padre Tomasino. Con el acto dicho honré al autor de mis días quien, cercado por los aromas rasos de un habano traído de La Habana, sentenció: hijo de gato caza ratón y en reconocimiento a tan precoz criatura desvirgadora me invitó a helado y bizcocho en La Mallorquina. (pag 86).

El milagro consiste en que el siquiatra rasgue la venda que tapa la jodida culpa, roture el himen de la culpa. (pag 108)

Porque los obreros quieren ser los ricos y los ricos no pueden ser los obreros porque los ricos son los ricos. O sea que los ricos son los wilson wilson que quiere decir que los ricos son los' que son. O sea que las tantas huelgas hacen daño y dan pena (pag 126)

destacaba los libros en la trinchera del sobaco y confiaba en que el conocimiento le llegara por el fenómeno de ósmosis (pag 129)

yo pienso que si uno piensa se le acaba el pienso y después cómo piensa lo que le falta por pensar (pag 130)

Soba que te soba, un jugueteo por las bolas, como el que no quiere la cosa se plancha los muslos. Lista la erección, Benny coloca en la orilla de la cama un ejemplar del Mundo de ayer. Dale que te dale que te dale que te dale: ayyyyyyyyyy. (pag 133)

ruega por nosotros los gordinflones ahora y en la hora de las dietas adelgazantes de los Weight Watchers. Lo mío es comer y vacilar (pag 179)

La vida es un lío de ropa sucia (pag 180)

interrumpiéndola: cuándo me vas a decir tú, tutéame, tuteémonos, el tuteo es el atrecho, el ustedeo no va con el carneo, pideo y exigeo el tuteo que para eso pagueo, ¿bieneo? (pag 200)

Perdones, mil perdones, cinco mil perdones no pagarán el precio tamaño de otra interrupción pero interrumpimos para comunicar que, según la opinión opinionísima de observadores imparciales' imparcializados, la bomba de alto poder destructivo que estalló en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico no fue colocada por los estudiantes políticos, agitadores, extremistas de siempre dado que la bomba de alto poder destructivo estalló en las oficinas de los profesores políticos, agitadores, extremistas de siempre (pag 213)

Amigas y amigos, por tratarse de una bomba que si patatín que si patatán, la investigación de la bomba no tomará un año, la investigación de la bomba tomará muchos años (pag 214)


La comadrona Doña Particular García exigía que el marido de la parturienta estuviera presente en el trajín del parto para que aprendiera bien aprendido que no es lo mismo llamar al diablo que verlo venir (pag 239)


La guaracha del macho Camacho
Luis Rafael Sánchez
Ediciones La Flor
Argentina, 1976
256 páginas

miércoles, 2 de enero de 2019

Otra menos, de Santiago Jiménez Quijano




El 4 de diciembre de 2017 el arquitecto Rafael Uribe Noguera violó y asesinó en Bogotá a la niña Yuliana Samboní, de 7 años. 

Ese hecho que en su momento generó una ola de indignación ha sido el detonante para al menos dos novelas: Los divinos, de Laura Restrepo, y Otra menos, de Santiago Jiménez Quijano.

Esta segunda novela ganó en 2018 el Premio Nacional de Novela Breve Cuadernos Negros-El Espectador. Fue premiada por un jurado conformado por Pilar Quintana, Rigoberto Gil y Umberto Senegal. 

Otra menos narra el drama desde el punto de vista del padre de la víctima. Un hombre al que el mundo se le derrumba pero, al mismo tiempo, necesita tener el valor suficiente para servirle de soporte a su esposa embarazada y a su hija pequeña. 

El autor decidió cambiar los nombres de todos los personajes pero, salvo ese detalle, la historia que narra es bastante fiel, al menos en los hechos, a la que en su momento registraron los medios de comunicación.

La novela tiene 99 páginas que se leen de corrido, no sólo por lo fluido del texto sino porque además no hay división entre capítulos. La narración se corta únicamente para introducir pequeños fragmentos de noticias o mensajes similares a los trinos de twitter, que le permiten al autor darle contexto y datos precisos a la tragedia que está contando.

Esta novela puede ser un buen objeto de estudio para las discusiones entre realidad y ficción: ¿es una crónica? no puede serlo porque nadie puede entrar en la cabeza del padre de la niña y porque hay detalles, sobre todo al final, que se adivinan como creación del autor y no como fruto de la reportería. ¿Es ficción? el horror que narra todavía está vivo en la memoria de muchos. Quizás en décadas el libro se pueda abordar por otros lectores desde una mirada menos contaminada por el contexto informativo. Sin embargo, en la portada se anuncia que es una novela breve y entonces así debe leerse. Como una novela urgente que rinde un homenaje honesto a una familia que sigue en duelo. 

Creo que en algunos pasajes el texto cae en cierto maniqueismo en el que todos los periodistas (sin excepción) son malos, todos los ricos (Ellos) son sospechosos o todos los pobres (nosotros) son nobles. Sin embargo, es una novela interesante en la medida en que aborda con respeto un tema que poco se ha trabajado en la literatura colombiana  y que recuerda a otras tantas víctimas de violencia sexual que ni siquiera llegan a los medios de comunicación. 

Algunas frases:
"Somos los que les lavamos la ropa. Somos los que les cuidamos las calles. Somos los que les peleamos sus guerras. Nos matamos entre nosotros para que Ellos estén tranquilos".

"le rogó a Dios para que por lo menos pudiera borrar el pasado. Había descubierto que el pasado siempre está presente. Que el pasado es lo único que existe. Sobre todo en medio del dolor". 

"Han pasado meses desde que les dieron la noticia fatal y en su mente sigue siendo ese primer día". 

"¿Cuántas de esas personas sufrían como él? En ese momento pensaba que ninguna. Pensaba que su dolor era único. Ahora sabe que no es así. Que no puede ser así. Que esta es una ciudad de agonizantes. Una ciudad de indiferentes. Una ciudad de muertos en vida. Una ciudad de expulsados. Una ciudad de caníbales. Un patíbulo gigante. Un cementerio de almas".

"Era como si sus ojos caminaran sobre las palabras. Como si leer fuera otra forma de caminar. El mundo se movía en su cabeza en lugar de que él se moviera en su superficie".

"No supo a quién podían servirle las muestras de solidaridad (...) Concluyó que solo le servían a quienes las daban y a quienes quisieran poder darlas o comentar sobre ellas para lavar sus conciencias. Para demostrar que ellos nunca serían capaces de hacer algo igual. Para que el mundo se enterara de que eran personas de bien".

"Entonces descubrió que había perdido la fe. Y ese descubrimiento añadió un nuevo dolor. Se sintió más solo que nunca".

"Ahora entendía por qué la gente vivía tan obsesionada con trabajar. No era por el dinero. Ni siquiera por la comida. Necesitaban trabajar para dejar de pensar. Trabajar para morirse un rato".


Otra menos
Santiago Jiménez Quijano
Editorial Cuadernos Negros
Calarcá, Quindío
Noviembre de 2018
99 páginas