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lunes, 2 de junio de 2025

La llamada, de Leila Guerriero

El 29 de diciembre de 1976 Silvia Labayru fue secuestrada en Buenos Aires por militares que la condujeron a la ESMA, en donde la torturaron: le aplicaron corriente eléctrica en sus pezones y otras partes de su cuerpo, la mantuvieron vendada y esposada y la obligaron a oír los gritos de pavor de otros compañeros que sufrían torturas similares. 

En ese momento ella tenía 20 años y 5 meses de embarazo, y la junta militar que había instalado una dictadura en Argentina apenas tenía unos meses en el poder. Su hija Vera nació en una camilla de la Esma y luego fue entregada a sus abuelos. Silvia estuvo recluida en la Esma 18 meses. Fue sometida a múltiples violaciones y la incorporaron a un supuesto programa de reeducación o de adaptación, que pretendía borrarle las ideas que había adquirido en la militancia montonera y rehabilitarla a la vida civil.
Se calcula que a la Esma entraron más de 5000 personas y solo 200 salieron con vida. Silvia fue una de ellas, pero a los sobrevivientes se les mira con sospecha: si conservaron su vida es porque algo hicieron o a alguien delataron, señalar familiares de víctimas y de desaparecidos. 

Esa, a grandes rasgos, es la historia de Silvia Labayru, pero el trabajo que hace Leila Guerriero en "La llamada" no es contar una vida "a grandes rasgos" sino adentrarse en las complejidades de un personaje difícil, contradictorio, sobre el que pueden existir múltiples versiones.
La llamada es una clase magistral de periodismo: muestra un minuicioso ejercicio de reportería que le tomó a la autora un año y 7 meses. Decenas de encuentros con la protagonista y con muchas otras fuentes que pueden aportar un dato, corroborarlo, matizar, agregar capas de sentido. 

Muestra también las tensiones de quien escribe: cómo abordar temas complejos como los detalles de las violaciones; cómo contrastar información contradictoria; cómo determinar cuál información es real; cómo mantener una relación cordial y a la vez profesional, con límites que no mezclen en rol de reportera con la amistad. 

Esa relación se refleja en una frase que Guerriero repite varias veces en el libro, a manera de leitmotiv: "Después, a lo largo de cierto tiempo, nos dedicamos a reconstruir las cosas que pasaron, y las cosas que tuvieron que pasar para que esas cosas pasaran, y las cosas que dejaron de pasar porque pasaron esas cosas. Al terminar, al irme, me pregunto cómo queda ella cuando el ruido de la conversación se acaba. Siempre me respondo lo mismo: "Está con el gato, pronto llegará Hugo". Cada vez que vuelvo a encontrarla no parece desolada sino repleta de determinación: "Voy a hacer esto, y lo voy a hacer contigo". Jamás le pregunto por qué. 

La llamada es un retrato sobre Silvia Labayru pero es también el retrato de una época: la de los años 70 en Argentina, con la dictadura militar y unos jóvenes llenos de ideales y de violencia, pero también la de los años posteriores, en Argentina y en España, en donde resulta muy difícil para las mujeres narrar las violencias sexuales e incluso identificar cuándo hay violencia sexual o qué condiciones debe tener el consentimiento libre e informado. Es un libro sobre la dictadura y la tortura, pero es también un libro sobre el patriarcado y los pesos que impone incluso en sociedades democráticas. Es un libro sobre la amistad, sobre el amor, la libertad sexual y la familia, y también sobre lo difíciles que son las relaciones entre padres e hijos, entre parejas y entre amigos. Sobre la fragilidad de algunos vínculos y lo fuertes y vitales que pueden ser otros. Es, en últimas, un libro sobre la complejidad de la vida y lo reduccionista que resulta juzgar a alguien a partir de un hecho o un momento específico: sobre las múltiples versiones que existen sobre cada uno de nosotros. 

Algunos subrayados

Hay una pregunta que hacen siempre: "¿por qué elige las historias, con qué criterio?", Quizás con el peor de todos. Una abstrusa y soberbia necesidad de complicarse la vida y, al final, vencer. O no" (p. 22).

Cometimos más errores que aciertos. Los milicos fueron peores. Porque tenían el Estado y tenían la obligación de reaccionar de otra manera. Pero nosotros no fuimos ningunos santitos (p. 47).

La gente que tiene hijos cree erróneamente que protege a los hijos. y lo primero que tiene que hacer alguien que tiene hijos es ser honerso: los hijos te protegen a vos. Te protegen del riesgo de no estar amarrado. La gente con hijos tiene la existencia fácil, casi no puede pensar en el suicidio durante años (...) Tengo hijos, no tengo preguntas sobre el sentido de la existencia (p. 76).

Éramos una banda de jóvenes entregados a una causa idealizada contra un aparato militar que se hizo cargo del Estado y llevó adelante un plan sistemático de secuestro, tortura y asesinato (p. 91).

tengo perfecta conciencia de que no entregué a nadie porque no me torturaron lo suficiente (p. 125). 

Entonces estos excompañeritos que militan tanto los derechos humanos prefieren que las violaciones queden impunes antes que este tema escabroso salga a la luz. Ellos mismos no las entienden como violaciones (p. 171). 

Yo desde el principio pensé que no tenía ninguna capacidad ni voluntad de juzgar lo que ella podría haber hecho, porque cuando uno no está en situaciones inimaginables no puede juzgar a partir de esa imaginación imposible (p. 239).

Octavio Paz define ese período, una ruptura de los jóvenes con el orden familiar y el orden social, con tres fenómenos simultáneos que son el hippismo, el Mayo francés y el guevarismo. Distintos tipos de intensidad y localización en su origen. Pero son muy parecidos, como estímulo a los jóvenes. Woodstock, 69; Mayo francés, 68; muerte del Che, 67. Bingo (p. 266).

La izquierda margina todo lo que está fuera de la norma. un puritanismo de "te machaco y te destrozo" (p. 273).

Seguimos así, sin esfuerzo, en esa clase de conversación sin rumbo que arroja cosas impensadas (p. 290).

Yo tengo una idea de cómo me gustaría morir. Como a todo el mundo, me gustaría no sufrir. Pero querría dejar mis cosas ordenadas. Tirar lo que no quisiera que nadie viera. Dejar los libros que me importaron, los de Marguerite Yourcenar, El cuarteto de Alejandría, decir: "Estos libros me hicieron". Decirle a alguien: "Esto me importó". Poder escribirles algo a Vera, a David. Poder despedirme en condiciones (p. 323).

y empiezas a tener conciencia de que lo único que quieres es tiempo. Yo lo único que quiero es tiempo. Tiempo. No necesito más que eso. Pero no queda mucho (p. 345). 

Todo puede ser verdad. Lo que ella percibe. Lo que ven los demás. ¿Cómo saber cuál es la versión correcta? Verdad es todo, ¿pero qué es lo real? (p. 404). 

Es que haber sido linda es un karma en la vejez, cuando perdés esa belleza (p. 427). 


La llamada. Un retrato
Leila Guerriero
Editorial Anagrama
2024
España
430 páginas

lunes, 21 de noviembre de 2022

La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz



Óscar de León es un nerd negro, obeso, virgen, de familia dominicana que migró a Paterson, New Jersey, al frente de Nueba Yol. Lo dice así, lo escribe así y se siente así: al frente, al margen, viendo la vida pasar pero sin poder insertarse.

Óscar es el hermano menor de Lola. Los dos son hijos de Hypatía Beli Cabral y un padre ausente, que estuvo con su mamá menos de dos años. Beli es huérfana desde que estaba bebé: su papá, el médico Abelard Luis Cabral, fue detenido por Trujillo y murió en prisión, y su mamá Socorro Hernández Batista, murió arrollada por un carro. A sus dos hermanas mayores las asesinaron y entonces Beli fue vendida pero luego rescatada por La Inca, una prima de su papá. 


Esta constelación familiar determina los distintos narradores y períodos históricos que usa Junot Díaz para narrar La maravillosa vida breve de Óscar Wao. El autor utiliza pies de página, intertextualidad, referencias al cine, cómic, televisión (los Simpson, El planeta de los simios) a los libros de ciencia ficción (El señor de los anillos) y a una enorme cantidad de íconos de la cultura popular para acercar al lector al entorno de Óscar y de sus antepasados, con un lenguaje que muta según el narrador: desde la voz experimentada de La Inca, narrando desde República Dominicana los horrores de Trujillo, hasta la voz trabada de Yunior, el novio de Lola, que solo piensa en rapar (sexo) y que se burla de Óscar con una incorrección política que difícilmente puede pasar el filtro de la policía de la moral. 

El lenguaje carnavalesco, con un barroco tropical propio del Caribe, desarrolla con humor, abundancia e ingenio una vida trágica, marginal, ordinaria y con poco afecto, que sin embargo el título del libro presenta como "maravillosa". Que sea maravillosa o decadente es cuestión de ángulo: las vidas horribles también pueden contarse de forma maravillosa.

Algunas frases

Caminaba como si tuviera una campana por culo (p. 24). 

No hay nadie más opresor que el que ha sido oprimido (p. 33).

Era uno de esos nerds que usaban la biblioteca como escondite (p. 34). 

coño, ¿qué familia latina no se cree maldita? (p. 42).

Nunca son los cambios que queremos los que cambian todo (p. 59).

Los senos de tu mamá son inmensidades. Una de las maravillas del mundo. Los únicos que has visto más grandes se ven en las revistas pornográficas (p. 59). 

Temes las conversaciones con tu mamá. Siempre son regaños unilaterales (p 60). 

Cuando me sucedió lo que me sucedió a los ocho años y por fin le conté lo que él me había hecho, me dijo que me callara y dejara de llorar, y así lo hice (p. 63).

Era como todos los muchachos: hermoso e inexperto y, como un insecto, incapaz de estar tranquilo (p. 68).

La felicidad, cuando viene, es más fuerte que todas las muchachas insoportables de Santo Domingo juntas (p. 78). 

un malestar muy particular de Nueva Jersey: el deseo inextinguible de estar siempre en otro lugar (p. 81).

siempre dando vueltas, alérgica a la tranquilidad (p. 83). 

como ocurre muchas veces en estas situaciones, los muchachos de clase alta que ella tanto deseaba ni se enteraron de su existencia (p. 91). 

La sensación que la adolescencia reparte gratis y a toneladas: Vergüenza. 

al éxito le encanta tener testigos, pero el fracaso no puede existir sin ellos (p. 134). 

por mucho que viaje una mula, nunca se puede volver caballo (p. 157).

Me dio cuatro páginas de comentarios sobre un cuento de ocho (p. 164). 

Fría como Saturno (p. 171).

nunca se puede escapar. Jamás. La única salida está por dentro (p. 196).

algunas cosas (como la supremacióa blanca y el odio de la gente de color a sí misma) nunca cambian (p. 246).

Cuando uno tiene dieciéis años un cuerpo como este es gratis, pero cuando tiene cuarenta -¡pffft!- es un trabajo de tiempo completo (p. 265). 

uno de esos hombres muy malos que ni siquiera el postmodernismo puede explicar (p. 272).

lo que realmente lo sorprendió no fue el bam-bam-bam del sexo, sino las pequeñas intimidades que nunca en su vida había anticipado, como peinarle el pelo o bajar su ropa interior de la tendedera o verla caminar desnuda al baño o la manera en que se sentaba de repente en su regazo y ponía la cara en su cuello. Intimidades como escucharla hablar de su niñez y que él le dijera que había sido virgen toda su vida (p. 306). 

La maravillosa vida breve de Óscar Wao
Junot Díaz
Literatura Mondadori
2008
Barcelona
309 páginas

lunes, 25 de octubre de 2021

Space Invaders, de Nona Fernández Silanes

La memoria es un terreno pantanoso en el que los recuerdos de cada persona son una construcción única que no necesariamente coincide con los recuerdos de los demás. ¿Qué tanta verdad hay en la memoria que se arma a partir de los recuerdos? ¿Son los recuerdos ficción? ¿Cómo distinguir lo vivido de lo soñado? Estas preguntas quedan rondando después de leer Space Invaders, una novela corta (muy corta) en la que Nona Fernández le da voz a los recuerdos-sueños de sus compañeros de colegio para construir de manera coral, fragmentaria y contradictoria la memoria de Estrella González Jepsen, una compañera de curso que ya no está.

La autora toma elementos de la realidad, empezando por el nombre y la vida de su compañera Estrella, para armar un relato polifónico desde la mirada de los niños. La historia lineal consiste en que Estrella es hija de un militar en plena dictadura de Pinochet. Los niños son eso... niños que van al colegio y están en clase de matemáticas, mientras afuera se vive el horror. Pero el horror se cuela, se intuye y Estrella no escapa a ese entorno enrarecido, que la persigue hasta la fatalidad.

Se trata de una narración en diagonal, en la que se insinúa más de lo que se cuenta y en la que queda claro cómo el ambiente opresivo del país y el ambiente autoritario del colegio influyen en unas infancias en las que la ensoñación sigue siendo una oportunidad para la construcción de mundos paralelos. 

Algunas frases
Lo importante en los sueños son las voces (p. 15).

Aunque algunas voces se diluyen con el tiempo, los sueños saben resucitarlas (p. 15).

Las mamás no se avergüenzan de los llantos de sus hijos (p. 33). 

En nuestro colchón desmemoriado todo se confunde y la verdad es que ahora eso poco importa.

El tiempo no es claro, todo lo confunde, revuelve los muertos, los transforma en uno, los vuelve a separar; avanza hacia atrás, retrocede al revés, gira como en un carrusel de feria, como en una jaula de laboratorio, y nos entrampa en funerales y marchas y detenciones, sin darnos ninguna certeza de continuidad o de escape. Si estuvimos ahí o no, ya no es claro. Si participamos de todo eso, tampoco. (p. 54).


Space Invaders
Nona Fernández Silanes
Fondo de Cultura Económica 
México, 2020 (primera edición: Alquimia, 2013).
80 páginas

jueves, 6 de febrero de 2020

Tiempos recios, de Mario Vargas Llosa




Tiempos recios puede ser el mejor libro escrito por Vargas Llosa después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura en 2010. Luego de novelas menores como El héroe discreto y Cinco esquinas, en Tiempos recios reaparece el escritor interesado en novelar la historia política de América Latina en los años 50 y 60. Ya lo había hecho con La fiesta del chivo, una obra memorable sobre Rafael Leonidas Trujillo, el dictador de República Dominicana, y acá vuelve a hacerlo para contar la historia de Guatemala, y particularmente el papel de Estados Unidos, la CIA y la United Fruit Company en el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz, la llegada del dictador Carlos Castillo Armas y el posterior asesinato de éste. 

Se trata de una novela contada a dos tiempos, con capítulos intercalados que al principio no se conectan pero a medida que avanza el libro empiezan a entretejerse. Abundan los diálogos, que Vargas Llosa escribe tan bien, y despliega en este libro una característica de su estilo que es sostener dos diálogos simultáneos o introducir un tema dentro de otro, sin que se pierda el hilo del relato.

En su juventud Vargas Llosa simpatizó con la izquierda pero con los años se derechizó. Aunque él se define como un liberal, numerosas voces lo califican de neoliberal. En ese contexto este libro resulta llamativo (y valioso) porque es una lectura crítica sobre la política exterior intervencionista norteamericana y porque propone una hipótesis fascinante: lo que en el interior de Estados Unidos sus ciudadanos califican como democracia, por fuera de sus fronteras se lee como comunismo. El presidente Jacobo Árbenz quería que en su país hubiesen sindicatos, servicios básicos para los más pobres, propiedad privada de la tierra para los campesinos, tributación para las multinacionales, y todo esto, que en Estados Unidos existía y se entendían como derechos ciudadanos en un marco democrático, fue calificado como prueba evidente de que Árbenz quería convertir a Guatemala en un satélite de la URSS, en plena Guerra Fría.

La novela trae múltiples personajes que hacen parte de la historia de Guatemala, y que Vargas Llosa logra modelar con humanidad y suspenso. Se destacan las figuras de Johnny Abbes y de Miss Guatemala, Marta Borrero. En cuanto a los espacios, se trata de una novela de puertas para adentro: si bien ocurre en Guatemala, San Salvador y Santo Domingo, las ciudades no aparecen de manera nítida. En cambio si se crean imágenes potentes de escenas claves como los asesinatos de los protagonistas, o las huidas. 

Por último, el título invita a una pregunta: ¿cuáles son los tiempos recios? El tiempo recio de la novela son los convulsionados años 50 y 60 en Guatemala, con presidentes derrocados y asesinados. En todos los casos el libro evidencia la influencia de Estados Unidos y surge la inquietud sobre cuál habría sido el destino de Guatemala (y de la Cuba de Fidel) si Jacobo Árbenz hubiera podido hacer su Reforma Agraria. La CIA y la United Fruit no dejaron. 70 años después los métodos y formas de los gringos pueden haber cambiado (quizás no mucho) pero la política intervencionista sigue intacta. Los tiempos recios no han terminado aún.

Algunas frases:
Su amor desmedido por la democracia representa una seria amenaza para la United Fruit. Esto, caballeros, es bueno saberlo, no decirlo (pag 22).

Aunque sus esfuerzos para hacer de su país una democracia moderna me parecen inútiles, todo avance que haga en ese campo, no nos engañemos, sería muy perjudicial para nosotros (pág 23)..

una ley del trabajo que permite constituir sindicatos en las empresas y haciendas, y autoriza a los trabajadores y campesinos a afiliarse a ellos. Y ha dictado una ley antimonopólica, calcada de la que existe en los Estados Unidos (pag 23).

El peligro, señores, es el mal ejemplo (pag 24). 

Organizando las cosas de manera que la opinión pública, decisiva en una democracia, presione sobre el gobierno para que actúe, a fin de frenar una seria amenaza (pag 25). 

¿Cómo convencer a la opinión pública de que Guatemala está convirtiéndose en un país en el que el comunismo es ya una realidad viva? Mediante la prensa, la radio y la televisión, la prinicipal fuente que informa y orienta a los ciudadanos tanto en un país libre como en un país esclavo (pag 25).

Había que masajear con cariño el ego de los periodistas, pues solían tenerlo crecido (pag 25).

el siglo XX sería el del advenimiento de la publicidad como la herramienta primordial del poder y de la manipulación de la opinión pública en las sociedades tanto democráticas como autoritarias (pag 25).

la propaganda había impuesto una afable ficción sobre la realidad y era sobre ella que los impreparados periodistas norteamericanos escribían sus crónicas, la gran mayoría de ellos sin advertir que eran los muñecos de un titiritero genial (pag 28).

su "socialismo espiritual" (¿qué querría decir eso?) traería a Guatemala catástrofes, los indios levantarían la cabeza y comenzarían a matar a las personas decentes, los comunistas a apoderarse de las tierras de los hacendados y a mandar a los niños de las buenas familias a Rusia para ser vendidos como esclavos (pag 31).

Lo que sí había funcionado muy bien era la campaña en las radios y la prensa acusando al gobierno de Árbenz de haber convertido a Guatemala en una cabecera de playa de la Unión Soviética y de planear apoderarse del Canal de Panamá (pag 66). 

Los supuestos peritos y técnicos querían desnaturalizar la ley entibiándola con excepciones, exclusiones y compromisos que habrían dejado la propiedad de la tierra tal como existía en Guatemala hacía siglos (pag 92).

la Reforma Agraria cambiaría de raíz la situación económica y social de Guatemala (pag 92). 

sólo un puñado de sus compatriotas disfrutaba los privilegios de la civilización, y en entender que era preciso ir a la raíz del problema social para que aquella situación cambiara y los privilegios de la minoría se extendieran a todos los guatemaltecos. La llave era la Reforma Agraria (pag 93). 

Habría que cambiar la estructura feudal que reinaba en el campo, donde la inmensa mayoría de guatemaltecos, los campesinos, carecían de tierras y trabajaban sólo para los hacendados ladinos y blancos, por sueldos miserables (pag 95). 

El anticomunismo que se había apoderado del país se parecía a una de esas plagas que enloquecían de pavor a las ciudades europeas de la Edad Media (pag 124). 

la historia retrocedía a toda carrera hacia la tribu y el ridículo. "¿Se reestablecerá pronto la esclavitud?". (pag 125). 

ya ni siquiera sabía si creía o no creía en algo (pag 126). 

las damas católicas no mencionaron el asunto. Venían a transmitirle la preocupación de la "Guatemala católica", la inmensa mayoría del país, por la penetración sistemática de sectas protestantes, de supuestos "misioneros" que, cargados de dólares, venían a construir iglesias, a adoctrinar a los indígenas, a levantar templos, que más parecían circos de iglesias, donde montar esos espectáculos de cantos y bailes grotescos de negros africanos con que pretendían seducir al pueblo ignorante, para luego hacer propaganda a favor del divorcio y mil prácticas anticatólicas, incluso hasta el aborto. Si el gobierno no ponía fin a esta agresión contra la Iglesia católica, que era la religión del noventa y nueve por ciento de la población, Guatemala sería pronto un país protestante. (pag 201).

defendiendo la virginidad de su culo a mordiscos y patadas cuando los viciosos, aprovechando la promiscuidad y el hacinamiento en esas pocilgas llenas de bichos que era los calabozos colectivos, trataron de arrebatársela (pag 206). 

-Los Estados Unidos nos han mandado de embajador a un chimpancé.
-¿Por qué no? -repuso ella-. ¿No somos para los gringos una especie de zoológico? (pag 232).

era un hombre inmunizado contra razones y argumentos. Ni siquiera las oía. Se limitaba a repetir, como el muñeco de un ventrílocuo (pag 235).

Tendría que buscarse una mujer allá. Había estado demasiado solo todo este tiempo, dedicado a la difícil tarea de vivir. 

Pareciera que en el fondo de todos nosotros hubiese un monstruo. Que sólo espera el momento propicio para salir a la luz y causar estragos (pag 283).

Cuando nos dejan libres, lo hacemos todavía peor. Lo menos malo parecería ser que sigamos siendo esclavos (pag 284).

El acuerdo prometía tres cosas que se incumplirían a cabalidad (pag 314).



lunes, 5 de noviembre de 2018

Luna caliente, de Mempo Giardinelli


Mempo Giardinelli nació en Resistencia, una ciudad muy al norte de Argentina, en El Chaco, cerca de la frontera con Paraguay. 

En ese espacio caliente, muy caliente, y alejado de la gran ciudad, transcurre Luna caliente, una novela corta, vertiginosa, que navega entre el la realidad y el sueño, o mejor la pesadilla.

Ramiro Bernárdez es un joven abogado que acaba de regresar al Chaco luego de culminar su especialización en derecho administrativo en París (y la aparición de París no es casual porque remite al Hombre Lobo en París). Conoce a Araceli, una chica de 13 años. Lo que viene a continuación es una mezcla de triller y novela erótica, en donde la tensión entre eros y tanatos está está presente en cada página. 

La obra se publica en plena dictadura argentina y aunque el tema de la dictadura no sea el foco de atención de la novela, se respira en la atmósfera sofocante que el escritor construye, en la que hay presencia de policías y el temor a la posibilidad de la tortura, que siempre es una variable que debe contemplar cualquier civil de la época. 

Luna caliente remite a Lolita y a Las edades de lulú. Pero también remite al Doctor Jeckyl y Mr Hyde, y a las novelas de folletín con personajes monstruosos como el Hombre Lobo. 

Se trata de una novela sobre el bien, el mal y la culpa (el protagonista menciona a Dostoievski), que reflexiona sobre el machismo, pero también es una novela que describe una época y una región de Argentina que no es tan frecuente en la prolífica literatura de ese país.

Algunas frases:

Jamás había imaginado que un hombre, convertido involuntariamente en asesino, pudiera, de repente, vencer tantos prejuicios y tornarse! frío, inescrupuloso.

Quizá eso era el machismo, ese segundo de espanto que sentimos cuando enfrentamos a la mujer.

La condición humana también era esa maravillosa capacidad de afrontar cualquier situación. De modificarlo todo. 

No sabe nada de nada pero ella opina, siempre son los ignorantes los que!opinan.

La condición humana era la imbecilidad de la gente.


Luna caliente
Mempo Giardinelli
Seix Barral
Buenos Aires, 1999 (primera edición 1983).
114 páginas

jueves, 17 de mayo de 2018

Purgatorio, de Tomás Eloy Martínez

Con cinco capítulos, cada uno precedido por un verso del Purgatorio de Dante, construye Tomás Eloy Martínez su última novela, un ejercicio narrativo en el que la protagonista principal, Emilia Dupuy, se desvanece en las manos de su autor-escritor.

La novela cuenta el drama de Emilia, cartógrafa, hija de un militar argentino en la época de la dictadura. Emilia se casa con un colega, Simón, quien desaparece en Tucumán. Aunque algunas personas le indican que lo torturaron y lo asesinaron el mismo día de su desaparición, ella se niega a creerlo. Viaja a Brasil, Caracas y México siguiendo su rastro, y luego se radica en New Jersey en donde desarrolla una vida "normal", entre el trabajo y la soledad de la casa, hasta que 30 años después encuentra a Simón en una cafetería. Ella luce de 60 y él de 30. 

El narrador de la historia es un escritor que se parece bastante a Tomás Eloy. Algunos apartes se ubican en el presente en New Jersey y otros en los años de la dictadura, con el telón de fondo del Mundial de Fútbol, la Guerra de las Malvinas y los desaparecidos. Que los protagonistas sean cartógrafos es una bella metáfora sobre la posibilidad de perderse en los mapas, en la geografía, pero también en el tiempo: sobre los encuentros y desencuentros. Así mismo, el libro propone una mirada crítica sobre el duelo personal, la dificultad para sanar las heridas pese al transcurso de los años, y la violencia familiar y política, que arrasan vidas con fuerza de huracán. 


Algunas frases
Los mapas son ficciones mal escritas. Demasiada información y ninguna historia.

La verdadera identidad de las personas son los recuerdos.

Le parecía que compartir el cine con alguien era casi como compartir la cama. En el cine la gente llora, suspira, revela la carne viva de los sentimientos.

Las parejas se dicen todo el tiempo frases hipócritas y gastadas por el uso.

Cualquier sentimiento la hubiera perdido y al final pensó que estaba a salvo porque no había tenido ninguno.

Un desaparecido es una incógnita, no tiene entidad, no está ni vivo ni muerto, no está. Es un desaparecido.

Nada de lo que se come acá tiene gusto. Lo que se vende en los mercados es una imaginación de la genética, el caldo de cultivo de todas las enfermedades futuras.

Me interesé en el mundo de los cartógrafos, que se parece tanto al de los novelistas en el afán de corregir la realidad.

Nada es tan terrible como desear lo que se tiene creyendo que nunca se lo podrá tener.

El purgatorio es una espera de la que no se conoce el fin.

Los muertos no tenemos recuerdos.

Lo que no existe siempre está buscando un padre (...) Las cosas que no existen son muchas más que las que llegan a existir (...) Las novelas se escriben para eso: para reparar en el mundo la ausencia perpetua de lo que nunca existió.

El matrimonio era tal como ella lo había imaginado: una ruina sin alivio y sin distracciones, que apagaba todas las llamas del amor antes de que nacieran.

Te das cuenta de que tu viaje fue de ida, sólo de ida. Del exilio nadie regresa. Lo que abandonás te abandona.


Purgatorio
Tomás Eloy Martínez
Editorial Alfaguara
2008
Buenos Aires
291 páginas