Leonel Orozco es un escritor manizaleño parecido a Octavio Escobar. Viaja a Cadiz invitado al festival de teatro en el que la Corporación Teatral Casa Rosada presenta un montaje basado en el cuento suyo Nino Bravo que estás en los cielos. (Octavio Escobar tiene un cuento con ese título y Orlando Mejía, su coterráneo, una novela titulada La Casa Rosada). Allí en Cadiz, Leonel conoce a un periodista colombiano que vive en Madrid. El periodista lo invita a pasar unos días en su apartamento y Leonel aparece allá unas semanas después.


Con juegos como éste, hipertextos, citas, referencias a personajes reales como los escritores Philip Potdevin, Consuelo Triviño o Marco Schwartz. o el director del Festival de Teatro de Manizales, Octavio Arbeláez Tobón, y otros guiños a referentes culturales, geográficos y personales, se construye esta obra, cercana a esa escritura "postmoderna" con la que se rotuló a Octavio Escobar Giraldo a partir de la publicación de El último diario de Tony Flowers. El tono del libro es el de un prólogo, es decir un texto informativo, explicativo, frío, con referencias, comentarios y citas sobre el supuesto autor y el supuesto álbum. Incluye además una larga reseña sobre el pintor Pierre Klossowski, hermano de Balthus y numerosas referencias a calles y sitios de Cadiz y Madrid.
Con este libro escrito en 2003, Octavio Escobar Giraldo ganó la IX Bienal Nacional de Novela "José Eustasio Rivera". La edición publicada por la Universidad de Antioquia no se consigue, pero el libro está incluido en "Transmutaciones, Literatura Colombiana Actual", antología de Antonio María Florez publicada por la Editora Regional de Extremadura, que incluye además obras de Triunfo Arciniegas, Adalberto Adudelo Duque, Orlando Mejía Rivera y Andrea Cote Botero.
Algunos apartes:
Abominaba de quienes citan y citan autores pero desconfiaba de aquellos que dicen deberlo todo a la experiencia y nada a los libros, consciente de que se utiliza un código y una tradición milenarios y es posible transformarlos o rebatirlos pero no despreciarlos. En su opinión, las iconoclastias nacen de la comprensión y la rebeldía, no de la ignorancia.
"Yo soy irresistible para las mujeres", aclarando enseguida: "Ninguna me aguanta más de dos meses".
Todos quisiéramos ver en los sacrificados nuestros de cada día a los extras de una producción de bajo presupuesto, pero son reales. Lo terrible es la multiplicación de la muerte, el repicar televisivo de los ataúdes nos está insensibilizando, despojando a las víctimas de sus nombres. Vivimos en el territorio del cadáver, del ciudadano anónimo sepultado sin honores.
entregarse es experimentar la muerte con la posibilidad del regreso, abandonarse al caos, dar a la memoria licencia para recordar lo irrecordable, extrañarse en el lenguaje del olvido.
Nada sobre la tierra se puede imaginar, todo se compone de detalles únicos, frágiles, rotos con facilidad y con facilidad convertidos en dolores y nostalgias.
Aquí la muerte está relacionada con tanta grasa en la piel, la presión alta o la vejez. En mi país se muere muy fácil por bala, cuchillo o un desastre natural, o por simple desidia.
El álbum de Mónica Pont
Octavio Escobar Giraldo
En la Antología "Transmutaciones", de Antonio María Flórez
Editora Regional de Extremadura
Mérida, España
2009
Páginas 113 a 204
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