viernes, 17 de junio de 2011

El amanecer de un marido, de Héctor Abad Faciolince

17 de noviembre de 2008

Leí este fin de semana "El amanecer de un marido", el último libro de Héctor Abad Faciolince, autor que ustedes saben que me gusta mucho... sin embargo me quedo con otros, aunque no significa que éste no me haya gustado... al contrario. Pienso que Héctor Abad es mejor novelista que cuentista... él ya había publicado hace mil años un librito de cuentos que se llama Malos Pensamientos, y este de "El amanecer de un marido" trae 16 cuentos... algunos largos, todos relacionados en alguna medida con el desamor, o el olvido, o la separación o el hastío... No aparece en este libro el humor que ha mostrado el autor en otras publicaciones y, al contrario, aún en las situaciones que podrían ser cómicas hay como un sino trágico.

Algunos cuentos me gustaron... como Album, Juventud Divino Tesoro, Alguien oculta algo y La Guaca. El último "Mientras tanto", más que un cuento parece como una columna de opinión del miedo que siente un periodista de ser asesinado por decir lo que piensa.

Notica: El amanecer de un marido es uno de los cuentos del libro... de una pareja que está terminando su relación... están mamados el uno del otro. De él no sale el nombre, pero ella se llama Adriana.

Acá van las frases:
Album
"A veces creo que el infierno, si existiera, consistiría en poder ver, en el preciso instante de nuestra muerte, lo que están haciendo en ese mismo momento las personas a quienes hemos querido".

En medio del camino de la vida
"Está en la mitad del camino de la vida, en la línea de sombra, en esa siesta de la existencia en la que, según Shakespeare, ya no hay juventud ni todavía hay senectud, pero se sueña con ambas. Todavía no ha perdido la ilusión de realizar los planes para los años por venir, pero ya comienza a añorar la efervecencia de los años juveniles".

"La mayor virtud que una mujer puede tener con los hombres es fugarse, esfurmarse a tiempo, antes de que ellos te empiecen a tratar mal".

"Cualquier mujer acaba siendo equivalente para cualquier hombre. A la larga,basta esperar lo suficiente".

Memorial de Agravios
"Las promesas y los juramentos de amor que nos habíamos hecho, hacía cuatro años, al principio, habían sido definitivos, absolutos, más que intensos, hondos y largos como la vida entera, con esa ingenuidad de lo que por intenso nos parece eterno, inagotable, pero al pasar el tiempo yo ya no sentía lo mismo".

"Las mujeres tenemos dos opciones: o matamos por amor, o nos matamos de amor. Somos así, moralmente superiores a ustedes, que matan de rabia, no de amor, y se matan porque los humillaron en público".

"Pero tienes el pequeño encanto de encantar incautas como yo. Eres encantador de bobas como yo. Y como somos tantas las bobas en esta tierra tienes esa ventaja".

"Cuando yo digo que haré algo, lo hago, no como tú que vives en el reino del tal vez, del ya se verá, del nunca se sabe, del puede que sí. Yo soy sí o no, no esa agua tibia e incierta que eres tú, agua tibia que hasta a los evangelios les repugna. Sé tu manera cómoda de vivir: no comprometerte con nada, no jurar, no hacer promesas, dejarlo todo en el terreno incierto y cambiante del gusto".

"Eres como esos inmensos cohetes de la Nasa, como el Apolo, que mientras va ascendiendo a toda velocidad hasta el cielo, hacia los límites de la atmósfera, hacia la Luna, se van despojando de los pedazos que lo ayudaron a subir".

"Cada mujer piensa que en ella el ciclo termina, que en ella al fin su nuevo amor llegó al puerto que era. Y no es así, siempre estarás dispuesto a zarpar otra vez. Sólo la última, la que enviude, podrá decir que te tuvo hasta el final; pero esa ingenua no sabráque te tuvo hasta el final sólo por falta de tiempo".


Alguien oculta algo
"Un gran periodista italiano, Indro Montanelli, decía que la corrupción empieza a manteles, al aceptarle un plato de pasta al político de turno. Jóvenes, ya se lo advierto, nunca acepten almuerzos porque, como dicen los gringos: There is not such a thing like a free lunch..."

"Cada vez estoy más convencido de que los seres humanos tomamos las decisiones con las tripas, como los animales. Sólo que nosotros, una vez hemos decidido algo, maquillamos, disfrazamos esa decisión visceral con muy bonitos motivos y sofisticadas cadenas de razonamientos".


La balada del viejo pendejo
"Tuve incluso la fuerza para bajar de peso y la desverguenza de teñirme las canas, hasta que un día sentí todo el tamaño de mi ridiculez en la mirada incrédula de mi hija adolescente, es su frase certera: "El amor sí rejuvenece, papá, pero tampoco tanto".

"Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año y nadie es tan joven que no se pueda morir mañana mismo".

Juventud divino tesoro
"Esa eternidad que tiene la belleza, la cual sigue siendo siempre lo que es, a pesar de las modas y de los años".

"El joven es una curiosa mezcla de timidez y vanidad. Timidez porque no es nadie y vanidad porque, sin ser nadie, los demás lo tratan como si fuera alguien".

Novena
"Los dientes castañean de frío, a veces, y a veces de temor, porque el frío y el miedo se parecen".

El Sosia
"El caso es que uno quiere que cuando lo quieran sea a uno a quien quieren, no a la sombra de algún otro que se fue".


Héctor Abad Faciolince
El amanecer de un marido
Seix Barral
2008

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