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viernes, 21 de diciembre de 2012

El Informe de Brodie, de Jorge Luis Borges

Tengo un libro que recopila 16 libros. Esos 16 libros fueron publicados por Jorge Luis Borges entre 1931 y 1972 y El Informe de Brodie, publicado en 1970, es el penúltimo. Mi tía Francia me regaló este libro recopilatorio el día que cumplí 21 años y me ha tomado una década leer lo que Borges escribió y publicó en cuatro.
El Informe de Brodie recopila 11 cuentos contados de forma magistral y en el lenguaje propio de un erudito del siglo XX, de un académico educado por las bibliotecas y la curiosidad.
Borges siempre lo llena a uno de imágenes hermosas, le hace sentir que el idioma en el que fue educado es un tesoro invaluable y que se tardaría decenas de vidas en entenderlo completamente.

Queda un párrafo de El Duelo:

Maneco Uriarte no mató a Duncan; las armas, no los hombres, pelearon. Habían dormido, lado a lado, en una vitrina, hasta que las manos las despertaron. Acaso se agitaron al despertar; por eso tembló el puño de Iriarte, por eso tembló el puño de Duncan. Las dos sabían pelear - no sus instrumentos, los hombres - y pelearon bien esa noche. Se habían buscado largamente, por los largos caminos de la provincia, y por fin se encontraron, cuando sus gauchos ya eran polvo. En su hierro dormía y acechaba el rencor humano.
Las cosas duran más que la gente. Quién sabe si la historia concluye aquí, quién sabe si no volverán a encontrarse.

sábado, 3 de febrero de 2007

El Jardín de los Senderos que se Bifurcan, de Jorge Luis Borges

Para el epígrafe de un ensayo que estoy haciendo para la maestría releí El Jardín de los Senderos que se Bifurcan, último cuento del libro "Ficciones", de Jorge Luis Borges, publicado en 1944. Acá van algunas frases... poquitas porque se trata de un cuento... no de una novela..

"¿Yo, ahora, iba a morir? Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos".

"Preveo que el hombre se resignará cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; les doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado".

"Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros. Absorto en esas ilusorias imágenes, olvidé mi destino de perseguido. Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo".


"Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes".

"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras: en la del casi inextrincable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos que también proliferan y se bifurcan".

"He conjeturado el plan de ese caos, he restablecido, he creído restablecer, el orden primordial, he traducido la obra entera: me consta que no emplea una sola vez la palabra tiempo. La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pen. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos: en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo esas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma".