La prosa de Martínez tiene un lenguaje que hoy luce anticuado. En algunos pasajes es pesada y con loas que suenan exageradas o, al menos, desbordadas. No obstante, o quizás por eso mismo, el libro tiene valor como ejercicio de recuperación: permite no solo conocer a un autor inédito hasta ahora en formato de libro, sino que además ofrece un contraste en la forma en la que ha variado el lenguaje de la crítica y la reseña literaria en el curso del último siglo.
Eso en cuanto a la forma. Con relación al fondo, el contenido que desarrolla Martínez Villegas es útil para el diálogo sobre la historia de la cultura letrada regional. Sus textos ofrecen un panorama sobre qué autores se leían en Pereira en los años 20 y qué autores locales o regionales eran, a juicio del autor, dignos de ser reseñados.
Este librito (pocas páginas y de formato pequeño) permite conocer a aquellos autores cuyo rastro se perdió en el tiempo.
Algunos subrayados
"Yo le tacharía a Nieto Caballero la costumbre de comentar todo libro que le llega a las manos, pero en ningún caso le apunto como defecto de escritor su excesiva bonhomía; esto, hasta cierto punto, es una excelente cualidad, porque así se salvan del olvido muchos libros que por más mediocres que sean, algo, naturalmente, deben tener que los haga merecedores de un cariñoso recuerdo" (p. 38).
"¿Le diré, señora, que yo la conocía? No; sus cuentos publicados en periódicos y revistas no producen la emoción de los que llenan las páginas de un libro que todos los días se abre para tomar en él el licor sedante de una nueva impresión emotiva; los periódicos y las revistas son de vida efímera, y el libro está llamado a perdurar; por eso puedo asegurarle que no la conocía" (p. 62)


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