Leí este fin de semana "El amanecer de un marido", el último libro de Héctor Abad Faciolince, autor que ustedes saben que me gusta mucho... sin embargo me quedo con otros, aunque no significa que éste no me haya gustado... al contrario. Pienso que Héctor Abad es mejor novelista que cuentista... él ya había publicado hace mil años un librito de cuentos que se llama Malos Pensamientos, y este de "El amanecer de un marido" trae 16 cuentos... algunos largos, todos relacionados en alguna medida con el desamor, o el olvido, o la separación o el hastío... No aparece en este libro el humor que ha mostrado el autor en otras publicaciones y, al contrario, aún en las situaciones que podrían ser cómicas hay como un sino trágico.
Algunos cuentos me gustaron... como Album, Juventud Divino Tesoro, Alguien oculta algo y La Guaca. El último "Mientras tanto", más que un cuento parece como una columna de opinión del miedo que siente un periodista de ser asesinado por decir lo que piensa.
Notica: El amanecer de un marido es uno de los cuentos del libro... de una pareja que está terminando su relación... están mamados el uno del otro. De él no sale el nombre, pero ella se llama Adriana.
Acá van las frases:
Album
"A veces creo que el infierno, si existiera, consistiría en poder ver, en el preciso instante de nuestra muerte, lo que están haciendo en ese mismo momento las personas a quienes hemos querido".
En medio del camino de la vida
"Está en la mitad del camino de la vida, en la línea de sombra, en esa siesta de la existencia en la que, según Shakespeare, ya no hay juventud ni todavía hay senectud, pero se sueña con ambas. Todavía no ha perdido la ilusión de realizar los planes para los años por venir, pero ya comienza a añorar la efervecencia de los años juveniles".
"La mayor virtud que una mujer puede tener con los hombres es fugarse, esfurmarse a tiempo, antes de que ellos te empiecen a tratar mal".
"Cualquier mujer acaba siendo equivalente para cualquier hombre. A la larga,basta esperar lo suficiente".
Memorial de Agravios
"Las promesas y los juramentos de amor que nos habíamos hecho, hacía cuatro años, al principio, habían sido definitivos, absolutos, más que intensos, hondos y largos como la vida entera, con esa ingenuidad de lo que por intenso nos parece eterno, inagotable, pero al pasar el tiempo yo ya no sentía lo mismo".
"Las mujeres tenemos dos opciones: o matamos por amor, o nos matamos de amor. Somos así, moralmente superiores a ustedes, que matan de rabia, no de amor, y se matan porque los humillaron en público".
"Pero tienes el pequeño encanto de encantar incautas como yo. Eres encantador de bobas como yo. Y como somos tantas las bobas en esta tierra tienes esa ventaja".
"Cuando yo digo que haré algo, lo hago, no como tú que vives en el reino del tal vez, del ya se verá, del nunca se sabe, del puede que sí. Yo soy sí o no, no esa agua tibia e incierta que eres tú, agua tibia que hasta a los evangelios les repugna. Sé tu manera cómoda de vivir: no comprometerte con nada, no jurar, no hacer promesas, dejarlo todo en el terreno incierto y cambiante del gusto".
"Eres como esos inmensos cohetes de la Nasa, como el Apolo, que mientras va ascendiendo a toda velocidad hasta el cielo, hacia los límites de la atmósfera, hacia la Luna, se van despojando de los pedazos que lo ayudaron a subir".
"Cada mujer piensa que en ella el ciclo termina, que en ella al fin su nuevo amor llegó al puerto que era. Y no es así, siempre estarás dispuesto a zarpar otra vez. Sólo la última, la que enviude, podrá decir que te tuvo hasta el final; pero esa ingenua no sabráque te tuvo hasta el final sólo por falta de tiempo".
Alguien oculta algo
"Un gran periodista italiano, Indro Montanelli, decía que la corrupción empieza a manteles, al aceptarle un plato de pasta al político de turno. Jóvenes, ya se lo advierto, nunca acepten almuerzos porque, como dicen los gringos: There is not such a thing like a free lunch..."
"Cada vez estoy más convencido de que los seres humanos tomamos las decisiones con las tripas, como los animales. Sólo que nosotros, una vez hemos decidido algo, maquillamos, disfrazamos esa decisión visceral con muy bonitos motivos y sofisticadas cadenas de razonamientos".
La balada del viejo pendejo
"Tuve incluso la fuerza para bajar de peso y la desverguenza de teñirme las canas, hasta que un día sentí todo el tamaño de mi ridiculez en la mirada incrédula de mi hija adolescente, es su frase certera: "El amor sí rejuvenece, papá, pero tampoco tanto".
"Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año y nadie es tan joven que no se pueda morir mañana mismo".
Juventud divino tesoro
"Esa eternidad que tiene la belleza, la cual sigue siendo siempre lo que es, a pesar de las modas y de los años".
"El joven es una curiosa mezcla de timidez y vanidad. Timidez porque no es nadie y vanidad porque, sin ser nadie, los demás lo tratan como si fuera alguien".
Novena
"Los dientes castañean de frío, a veces, y a veces de temor, porque el frío y el miedo se parecen".
El Sosia
"El caso es que uno quiere que cuando lo quieran sea a uno a quien quieren, no a la sombra de algún otro que se fue".
Héctor Abad Faciolince
El amanecer de un marido
Seix Barral
2008
Diario de lectura. Leemos libros, subrayamos libros, comentamos libros.
lunes, 17 de noviembre de 2008
El amanecer de un marido, de Héctor Abad Faciolince
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Amor,
Cuento urbano,
Editorial Seix Barral,
El Amanecer de un Marido,
Héctor Abad Faciolince
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
/ Mail: adrivillegasb@gmail.com
/ En Facebook:
https://www.facebook.com/Adriana-Villegas-Botero-104520141792741
sábado, 22 de marzo de 2008
Primero Estaba el mar, de Tomás González
Tomás González es un escritor colombiano que nació en Medellín en 1950 y ahora vive en Chía. Es muy bueno y muy desconocido... sobrino de Fernando González el filósofo-poeta de "Otraparte" (la finca en la que vivió en Medellín y que se volvió tan famosa como él).
Primero estaba el mar es una novela muy cortica que, según leí una vez, escribió el autor como homenaje a su hermano muerto. El libro cuenta la historia de J. y Elena, quienes se van de Medellín a vivir a una finca en una isla a 10 horas de Turbo, casi en los límites con Panamá (nunca lo dicen, pero se entiende que es como por Capurganá o Sapzurro). Es una novela en extremo simple, sencilla, desprovista de grandes pretensiones... una historia muy bonita en la que aparentemente no pasa nada pero que uno lee tenso porque desde el principio se adivina ese desenlace sobrecogedor.
Acá van las frases:
"El ser a quien se denominaba Amanda hizo su aparición. Usaba franela interior de hombre y pantalones blancos muy ceñidos; sus hombros, sin ser anchos, ostentaban músculos cobrizos, tensos y potentes; las formas del sostén lucían pétreas en su pecho; un bulto grande, rígidamente aprisionado por el pantalón, su sexo, tomaba lugar en aquel cuerpo esbelto y extraño".
"Se bañaron en un baño grande, lleno de musgo y pedacitos de jabón en los rincones".
"Una vez embarcado el equipaje, el ayudante, de pie en la popa, le dijo a Elena, "súbase, seño", y le tendió la mano. Ella se sentó en las tablas del muelle y se dejó caer en la lancha. Cuando esta se ladeó, Elena perdió el equilibrio. El ayudante debió entonces agarrarla por la cintura para que no cayera al agua. Era hábil: la agarró, la enderezó y se asomó a su escote, todo al mismo tiempo. "Coño", pensó, "no tiene brasier".
"De la pared colgaba un cuadro, pintado por un hermano de Elena, que representaba un atardecer sobre los Andes visto desde una celda de la cárcel de La Ladera; también el óleo de una mujer ofreciéndose al océano. Dos años atrás, en una borrachera, J. había quemado sus reproducciones de Modigliani, Picasso y Klee, y desde entonces ya no había querido tener buen gusto; su apartamento de Envigado se había ido convirtiendo poco a poco en una pequeña galería de arte malo, de mucho y muy crudo contenido vivencial".
"Además de la cama, y utilizando la madera sobrante, Gilberto construyó la biblioteca. Quedó grande también, y tan sólida y rústica como la cama. J. disfrutó colocando en ella sus muy usados y apreciados libros. Colecciones completas de Dostoievsky, Nietzche, Lagerkvist, Camus y Neruda; libros sobre ganadería tropical, cultivo industrial del coco, Bertold Brecht, frutales de la zona tórrida, Hermann Hesse, Hegel y muchos más empezaron a estarse quietos allí, con ocasionales lagartijas trepándose a sus lomos, mientras bandadas de alharaquientos loros pasaban sobre la casa".
"Sin embargo el cementerio no tenía apariencia siniestra. Muy próximo al mar, durante las mareas fuertes el agua lo inundaba y lo llenaba de espuma. La manera alegre como la vegetación trepaba sobre las cruces y lápidas y se metía entre las grietas del cemento, la visión de los cangrejos asomándose desde los túneles cavados en las tumbas, la visión de las lagartijas centelleantes, le dieron a J. la impresión del triunfo permanente de la vida sobre la muerte".
"Le ayudaba su mujer, obesa, somnolienta, orgullosa, morena clara, de unos treinta años y rasgos faciales muy hermosos. Daba la impresión de eshalar un hálito sensual parecido a las emanaciones de un pantano en germinación".
"Y también a finales del invierno comenzó a escribir en el mamotreto que, a falta de mejor nombre, llamaba "el libro". Er un tomo de cuero negro con dos mil hojas blancas que había empastado un amigo suyo, obrero de Coltejer, aficionado a encuadernar cosas. La idea del amigo había sido empastar, y luego escribir, un gran libro. "Un libro el hijueputa", explicaba, "con palabras todas del diccionario".
"Poco después J. vio sus formas agigantadas en el cuarto mientras se desvestía. "RTodo es putamente difícil y hermoso", pensó al mirar la sombra de Elena moviéndose en aquella porción de luz amarilla, diminuta cavidad de amor bajo la inmensa noche. Puso un poco de sal en una rodaja de limón, la tuvo lista en la mano y se metió un trago. A veces, sobre todo con el aguardiente, la alegría solía reventarle adentro".
"Olores. Oscuro olor a manglar que a veces trae el viento. olor a cangrejos muertos y todavía crudos, almizclado y resinoso. Olor del pasto al mediodía bajo el estático martillo del sol. Olor del humo que viene de la cocina, mezclado con el olor del café. Olor de las frituras de pescado a mediodía, frituras de plátano, vapores pesados del coco en el arroz. Olor de las cremas bronceadoras, aceites humectantes que protegen y embellecen la piel de Elena. Olor de su cabello recién lavado, champú de hierbas, siete. Antípoda olor en la letrina, donde zumban moscardones en el calor y se asoman lagartijas entre los intersticios del bahareque. Olor permanente e inerradicable del polvo en las tablas de la casa. Olor ahora a nuevo de los libros cuando se les abre -empeando a hincharse por la humedad del aire, deteriorados por el constante aliento del mar y por la creciente falta de uso-, como margaritas marchitándose en un desván húmedo y caliente. Y ahora, también nuevo, el olor de madera recién cortada, mezclado con el vaho de gasolina, la gasolina que esteriliza, quema, ahuyenta la vida".
"Creo que lo que más me gusta de este mar es el olor a manglar. El de Inglaterra es inodoro e insípido; este huele un poco a podrido, muerte y vida, lugar donde se cruzan".
"Sí. Ningún pensamiento tiene la contundencia de comerse un mango maduro -creo-. Para no hablar de papayas, melones y guanábanas. Por otra parte no hay mayor angustia vital que tener ganas de orinar y no poder; y no hay realización mayor que hacerlo sobre el mar, agua en el agua, y bjao la luz de los planetas. Creo que Mercedes ya se levantó: huele a café".
"Ella a su vez, le regaló una Historia del Arte Erótico, libro de casi mil páginas, con ilustraciones que iban desde Pompeya hasta Picasso. Meses más tarde uno de los policiías que participó en el levantamiento lo metería subrepticiamente en su mochila; su mujer lo descubriría y terminaría por ser vendido en Turbo a un comerciante de telas que lo usaría como pornografía común".
"Ya borracho, empezaba unas muy largas e incoherentes cartas a Elena, donde le decía con mucho detalle lo que iba a hacerle cuando pudieran volver a acostarse juntos, lo mucho que la extrañaba y lo mucho que se alegraba de que lo hubiera dejado por fin en paz. Al día siguiente las rompía sin leerlas".
Tomás González
Primero Estaba el Mar
Editorial Norma
144 páginas
Primero estaba el mar es una novela muy cortica que, según leí una vez, escribió el autor como homenaje a su hermano muerto. El libro cuenta la historia de J. y Elena, quienes se van de Medellín a vivir a una finca en una isla a 10 horas de Turbo, casi en los límites con Panamá (nunca lo dicen, pero se entiende que es como por Capurganá o Sapzurro). Es una novela en extremo simple, sencilla, desprovista de grandes pretensiones... una historia muy bonita en la que aparentemente no pasa nada pero que uno lee tenso porque desde el principio se adivina ese desenlace sobrecogedor.
Acá van las frases:
"El ser a quien se denominaba Amanda hizo su aparición. Usaba franela interior de hombre y pantalones blancos muy ceñidos; sus hombros, sin ser anchos, ostentaban músculos cobrizos, tensos y potentes; las formas del sostén lucían pétreas en su pecho; un bulto grande, rígidamente aprisionado por el pantalón, su sexo, tomaba lugar en aquel cuerpo esbelto y extraño".
"Se bañaron en un baño grande, lleno de musgo y pedacitos de jabón en los rincones".
"Una vez embarcado el equipaje, el ayudante, de pie en la popa, le dijo a Elena, "súbase, seño", y le tendió la mano. Ella se sentó en las tablas del muelle y se dejó caer en la lancha. Cuando esta se ladeó, Elena perdió el equilibrio. El ayudante debió entonces agarrarla por la cintura para que no cayera al agua. Era hábil: la agarró, la enderezó y se asomó a su escote, todo al mismo tiempo. "Coño", pensó, "no tiene brasier".
"De la pared colgaba un cuadro, pintado por un hermano de Elena, que representaba un atardecer sobre los Andes visto desde una celda de la cárcel de La Ladera; también el óleo de una mujer ofreciéndose al océano. Dos años atrás, en una borrachera, J. había quemado sus reproducciones de Modigliani, Picasso y Klee, y desde entonces ya no había querido tener buen gusto; su apartamento de Envigado se había ido convirtiendo poco a poco en una pequeña galería de arte malo, de mucho y muy crudo contenido vivencial".
"Además de la cama, y utilizando la madera sobrante, Gilberto construyó la biblioteca. Quedó grande también, y tan sólida y rústica como la cama. J. disfrutó colocando en ella sus muy usados y apreciados libros. Colecciones completas de Dostoievsky, Nietzche, Lagerkvist, Camus y Neruda; libros sobre ganadería tropical, cultivo industrial del coco, Bertold Brecht, frutales de la zona tórrida, Hermann Hesse, Hegel y muchos más empezaron a estarse quietos allí, con ocasionales lagartijas trepándose a sus lomos, mientras bandadas de alharaquientos loros pasaban sobre la casa".
"Sin embargo el cementerio no tenía apariencia siniestra. Muy próximo al mar, durante las mareas fuertes el agua lo inundaba y lo llenaba de espuma. La manera alegre como la vegetación trepaba sobre las cruces y lápidas y se metía entre las grietas del cemento, la visión de los cangrejos asomándose desde los túneles cavados en las tumbas, la visión de las lagartijas centelleantes, le dieron a J. la impresión del triunfo permanente de la vida sobre la muerte".
"Le ayudaba su mujer, obesa, somnolienta, orgullosa, morena clara, de unos treinta años y rasgos faciales muy hermosos. Daba la impresión de eshalar un hálito sensual parecido a las emanaciones de un pantano en germinación".
"Y también a finales del invierno comenzó a escribir en el mamotreto que, a falta de mejor nombre, llamaba "el libro". Er un tomo de cuero negro con dos mil hojas blancas que había empastado un amigo suyo, obrero de Coltejer, aficionado a encuadernar cosas. La idea del amigo había sido empastar, y luego escribir, un gran libro. "Un libro el hijueputa", explicaba, "con palabras todas del diccionario".
"Poco después J. vio sus formas agigantadas en el cuarto mientras se desvestía. "RTodo es putamente difícil y hermoso", pensó al mirar la sombra de Elena moviéndose en aquella porción de luz amarilla, diminuta cavidad de amor bajo la inmensa noche. Puso un poco de sal en una rodaja de limón, la tuvo lista en la mano y se metió un trago. A veces, sobre todo con el aguardiente, la alegría solía reventarle adentro".
"Olores. Oscuro olor a manglar que a veces trae el viento. olor a cangrejos muertos y todavía crudos, almizclado y resinoso. Olor del pasto al mediodía bajo el estático martillo del sol. Olor del humo que viene de la cocina, mezclado con el olor del café. Olor de las frituras de pescado a mediodía, frituras de plátano, vapores pesados del coco en el arroz. Olor de las cremas bronceadoras, aceites humectantes que protegen y embellecen la piel de Elena. Olor de su cabello recién lavado, champú de hierbas, siete. Antípoda olor en la letrina, donde zumban moscardones en el calor y se asoman lagartijas entre los intersticios del bahareque. Olor permanente e inerradicable del polvo en las tablas de la casa. Olor ahora a nuevo de los libros cuando se les abre -empeando a hincharse por la humedad del aire, deteriorados por el constante aliento del mar y por la creciente falta de uso-, como margaritas marchitándose en un desván húmedo y caliente. Y ahora, también nuevo, el olor de madera recién cortada, mezclado con el vaho de gasolina, la gasolina que esteriliza, quema, ahuyenta la vida".
"Creo que lo que más me gusta de este mar es el olor a manglar. El de Inglaterra es inodoro e insípido; este huele un poco a podrido, muerte y vida, lugar donde se cruzan".
"Sí. Ningún pensamiento tiene la contundencia de comerse un mango maduro -creo-. Para no hablar de papayas, melones y guanábanas. Por otra parte no hay mayor angustia vital que tener ganas de orinar y no poder; y no hay realización mayor que hacerlo sobre el mar, agua en el agua, y bjao la luz de los planetas. Creo que Mercedes ya se levantó: huele a café".
"Ella a su vez, le regaló una Historia del Arte Erótico, libro de casi mil páginas, con ilustraciones que iban desde Pompeya hasta Picasso. Meses más tarde uno de los policiías que participó en el levantamiento lo metería subrepticiamente en su mochila; su mujer lo descubriría y terminaría por ser vendido en Turbo a un comerciante de telas que lo usaría como pornografía común".
"Ya borracho, empezaba unas muy largas e incoherentes cartas a Elena, donde le decía con mucho detalle lo que iba a hacerle cuando pudieran volver a acostarse juntos, lo mucho que la extrañaba y lo mucho que se alegraba de que lo hubiera dejado por fin en paz. Al día siguiente las rompía sin leerlas".
Tomás González
Primero Estaba el Mar
Editorial Norma
144 páginas
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
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domingo, 12 de agosto de 2007
Las Amantes, de Elfriede Jelinek
Les mando frases del libro "Las Amantes", de Elfriede Jelinek, la austriaca que ganó el Nobel en el 2004...Es un libro escrito todo en minúsculas... después de los puntos seguidos y los puntos aparte ella sigue escribiendo en minúscula. No usa mayúsculas.
Acá van las frases:
"a menudo estas mujeres se casan o, si no, de alguna manera se echan a perder".
"si alguien tiene un destino se trata de un hombre. si alguien consigue un destino, se trata de una mujer".
"cuando una ya no parece más joven, el mundo entero sentencia despiadadamente: !en la juventud no tomó las precauciones cosméticas necesarias!"
"la auténtica vida, la vida de la que se puede hablar cuando alguien pregunta, la auténtica vida es la que sucede al trabajo. para brigitte vida y trabajo son como el día y la noche, así que aquí nos ocuparemos más del tiempo libre".
"brigitte y heinz no tienen ninguna historia. brigitte y heinz sólo tienen un trabajo. heinz debe ser la historia de brigitte, debe procurarle una vida propia, después debe hacerle un hijo, cuyo futuro asimismo estará marcado por heinz y su profesion.
la historia de b. y h. no es algo que vaya a ser, es algo que de repente está ahí (!flash!) y que se llama amor.
el amor viene por parte de brigitte. ella tiene que convencer a heinz de que el amor también venga por su parte. él debe aprender a reconocer que para él tampoco puede haber ningún futuro sin brigitte. por supuesto sí hay un futuro para heinz, el de instalador electricista".
"La felicidad es una casualidad y uno una ley ni la consecuencia lógica de las acciones"
"al final de su juventud los hombres jóvenes se llevan para casa a una mujer laboriosa y ahorradora. final de la juventud. comienzo de la vejez.
para la mujer, final de la vida y comienzo de la procreación. mientras los hombres maduran y empiezan a envejecer y a darse al alcohol, conservando a sus mujeres fuertes y sin cáncer, la agonía de ellas suele durar años y años, a menudo incluso tanto que pueden presenciar la agonía de sus hijas".
"paula sueña con el amor como todas las mujeres.
todas las mujeres, incluida paula, sueñan con el amor.
muchas de sus antiguas amigas de la escuela, muchas de sus actuales compañeras de trabajo sueñan igualmente con él, solo que cada una de ellas está convencida de que solamente ella lo va a conseguir.
vendiendo como vendedora, el oficio estrella, el amor tiene la oportunidad y la posibilidad de aparecer cien veces al día. pero siempre aparecen sólo amas de casa con niños, nunca el amor. las amas de casa que entran, que cierta vez, hace mucho tiempo, tuvieron amor, se compadecen de las vendedoras y las desdeñan porque tienen que vender y no pueden disfrutar las más bellas consecuencias del amor, es decir, los niños y el dinero para los gastos domésticos, que proviene del hombre y en gran parte retorna a él. las mujeres protegidas desdeñan a las desprotegidas.
y las vendedoras, a su vez, odian a las amas de casa porque están retiradas, mientras que ellas todavía bregan en la dura y competitiva batalla, y en lugar de tener que comprar muebles lacados, tienen que comprar medias de nailon, jerséis y minifaldas como bienes de inversión."
"paula aprende muy pronto a contemplar su cuerpo y lo que con él ocurre como algo que le sucede a otro y no a sí misma. como un segundo cuerpo, una segunda paula.
todo el material de los sueños de paula, toda la ternura sucede con el cuerpo principal de paula; las palizas de su padre le suceden al segundo cuerpo. su madre, que no aprendió nunca a procurarse un segundo cuerpo, tiene que interceptarlo todo con el cuero principal, por eso está ya tan gastado y estropeado".
"o sea que vete, lejos, incluso al extranjero, que también existe y del que he visto fotos en color muy bonitas".
Elfriede Jelinek
Las Amantes
1975
Editorial El Aleph
Acá van las frases:
"a menudo estas mujeres se casan o, si no, de alguna manera se echan a perder".
"si alguien tiene un destino se trata de un hombre. si alguien consigue un destino, se trata de una mujer".
"cuando una ya no parece más joven, el mundo entero sentencia despiadadamente: !en la juventud no tomó las precauciones cosméticas necesarias!"
"la auténtica vida, la vida de la que se puede hablar cuando alguien pregunta, la auténtica vida es la que sucede al trabajo. para brigitte vida y trabajo son como el día y la noche, así que aquí nos ocuparemos más del tiempo libre".
"brigitte y heinz no tienen ninguna historia. brigitte y heinz sólo tienen un trabajo. heinz debe ser la historia de brigitte, debe procurarle una vida propia, después debe hacerle un hijo, cuyo futuro asimismo estará marcado por heinz y su profesion.
la historia de b. y h. no es algo que vaya a ser, es algo que de repente está ahí (!flash!) y que se llama amor.
el amor viene por parte de brigitte. ella tiene que convencer a heinz de que el amor también venga por su parte. él debe aprender a reconocer que para él tampoco puede haber ningún futuro sin brigitte. por supuesto sí hay un futuro para heinz, el de instalador electricista".
"La felicidad es una casualidad y uno una ley ni la consecuencia lógica de las acciones"
"al final de su juventud los hombres jóvenes se llevan para casa a una mujer laboriosa y ahorradora. final de la juventud. comienzo de la vejez.
para la mujer, final de la vida y comienzo de la procreación. mientras los hombres maduran y empiezan a envejecer y a darse al alcohol, conservando a sus mujeres fuertes y sin cáncer, la agonía de ellas suele durar años y años, a menudo incluso tanto que pueden presenciar la agonía de sus hijas".
"paula sueña con el amor como todas las mujeres.
todas las mujeres, incluida paula, sueñan con el amor.
muchas de sus antiguas amigas de la escuela, muchas de sus actuales compañeras de trabajo sueñan igualmente con él, solo que cada una de ellas está convencida de que solamente ella lo va a conseguir.
vendiendo como vendedora, el oficio estrella, el amor tiene la oportunidad y la posibilidad de aparecer cien veces al día. pero siempre aparecen sólo amas de casa con niños, nunca el amor. las amas de casa que entran, que cierta vez, hace mucho tiempo, tuvieron amor, se compadecen de las vendedoras y las desdeñan porque tienen que vender y no pueden disfrutar las más bellas consecuencias del amor, es decir, los niños y el dinero para los gastos domésticos, que proviene del hombre y en gran parte retorna a él. las mujeres protegidas desdeñan a las desprotegidas.
y las vendedoras, a su vez, odian a las amas de casa porque están retiradas, mientras que ellas todavía bregan en la dura y competitiva batalla, y en lugar de tener que comprar muebles lacados, tienen que comprar medias de nailon, jerséis y minifaldas como bienes de inversión."
"paula aprende muy pronto a contemplar su cuerpo y lo que con él ocurre como algo que le sucede a otro y no a sí misma. como un segundo cuerpo, una segunda paula.
todo el material de los sueños de paula, toda la ternura sucede con el cuerpo principal de paula; las palizas de su padre le suceden al segundo cuerpo. su madre, que no aprendió nunca a procurarse un segundo cuerpo, tiene que interceptarlo todo con el cuero principal, por eso está ya tan gastado y estropeado".
"o sea que vete, lejos, incluso al extranjero, que también existe y del que he visto fotos en color muy bonitas".
Elfriede Jelinek
Las Amantes
1975
Editorial El Aleph
Labels:
Amor,
Editorial El Aleph,
Elfriede Jelinek,
Las Amantes,
Novela
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
/ Mail: adrivillegasb@gmail.com
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martes, 17 de julio de 2007
Varios: "Ficciones Urbanas"
Leí un librito flojito que se llama "Ficciones Urbanas" y recoge 11 crónicas escritas por 11 periodistas colombianos sobre 11 ciudades del mundo. Las crónicas fueron publicadas inicialmente en Cambio y luego las volvieron libro y ese es el primer error... a lo mejor estaban bien para una revista, pero no "aguantan" para libro, entre otras cosas porque la calidad es muy irregular, los enfoques también y no hay "unidad" en los textos. No obstante saqué algunas frasecitas, como para que se den una idea del libro:
Mauricio Vargas (Prólogo sobre París):
"Y es que las ciudades no son nada si sólo son plazas, calles, museos y monumentos. Las ciudades son eso, claro está, pero son por fortuna mucho más: Las ciudades son lo que uno era cuando vivió en ellas, lo que ellas hicieron de uno en aquel entonces y para toda la vida".
Carolina Sanín, Cádiz:
"Luego contó cómo Cristobal Colón había salido de ese puerto con Juan de la Cosa y la Santa María. Junto a la plaza estaba el edificio de donde había salido el Almirante "la mañana del descubrimiento de América". Así lo contaba, como si Colón hubiera salido de una casa de piedra por la mañana del 12 de octubre, en una carabela, y al caer la tarde hubiera llegado a las Antillas".
Ricardo Silva Romero, Barcelona
"Doblamos dos recodos, en dirección a la rambla de los juegos mecánicos, sin reparar en las evásticas sobre las paredes. Ninguno de los dos sospecha que el grupito de hinchas que grita !viva el Barca! en el bar de enfrente, de domingo en domingo, lincha sudamericanos desprevenidos en sus ratos libres".
"Y juntos hemos descubierto, en dos o tres charlas hasta las dos de la mañana, que cuando éramos niños todos pensábamos que el mundo era una pecera. Si uno se hundía en el océano, más allá de las algas, de las rocas, de los peces, podía hallar la pared de vidrio del planeta. El verdadero misterio, sin lugar a dudas, era a quién veríamos o con qué tropezaríamos del otro lado".
Efraín Medina Reyes, Roma
"El paso siguiente fue el Coliseo, que a pesar de las latas vacías de gaseosas y el estar eternamente en reparaciones, lucía majestuoso. Me estremeció pensar que por donde caminan ahora pequeños japoneses y obesos gringos estuvieron multitudes que en tardes de infamia veían cómo fieros leones destrozaban a frágiles cristianos para complacer la sed de sangre de Nerón y otros por el estilo".
"Pertenezco a una generación capaz de recorrer con ansiedad las ruinas de Pompeya pensando en qué parte se grabó el famoso concierto de Pink Floyd y dejando que el Vesubio sea sólo la vaga frase de algún profesor de secundaria".
Fernando Quiroz, Buenos Aires
"El verano había logrado que Buenos Aires amaneceira más temprano, aunque los porteños siguieran durmiendo hasta tarde, fieles a su vocación noctámbula que les permite ir a cine en la madrugada, comprar flores a las horas más absurdas o quejarse de su pequeño gran universo en torno a una botella de vino en cualquier boliche d elos que cierran cuando el cielo comienza a desteñir el negro de la noche".
Daniel Samper Ospina, La Habana
"Es muy difícil dar con un cubano que no sea especialmente amable, y más difícil aún dar con uno que no sea especialmente digno: Cualquiera de ellos está blindado por una educación prodigiiosa y habla con criterio sobre cualquier tema. Saben lo que valen y sobre todo valen por lo que saben. Es raro estar en una ciudad con gente tan preparada. Todos se expresan bien. Como Magally, que habla de Lezama Lima con propiedad, así a la media hora tenga que estar con las piernas abiertas para recibir la desgonzada y sucia perinola de cualquier noruego viejo".
Alonso Sánchez Baute, Valledupar
"Bueno, y la verdad es que podría alargarles esta historia contándoles tantas cosas que pasaron aquella mañana, tantas preguntas sin respuestas, tanto llanto, tanto dolor, tantos amigos que me acompañaron, tanta solidaridad de mi pueblo, que quizás no terminaría nunca. Por eso, para resumir, les cuento que ya pasadas las nueve de la mañana, con la casa tan llena de gente que no le cabía ni un tinto, con el señor obispo ya programado para la misa, con el velorio en pleno, con el cementerio listo para enterrar el cadáver de mi marido, justo en ese momento, mi marido apareció. Llegó como si nada, igual a como partió, pero con una juma que desde el patio se le sentía el tufo. Llegó descalzo, empijamado y bañado en maizena, preguntando que quién se había muerto, cuando el muerto era él; y llevaba la pea tan despierta, tan vivita, que se puso fue a cantar, que "llegó tu marido negra, llegó tu mariiiiiido".
Mauricio Vargas (Prólogo sobre París):
"Y es que las ciudades no son nada si sólo son plazas, calles, museos y monumentos. Las ciudades son eso, claro está, pero son por fortuna mucho más: Las ciudades son lo que uno era cuando vivió en ellas, lo que ellas hicieron de uno en aquel entonces y para toda la vida".
Carolina Sanín, Cádiz:
"Luego contó cómo Cristobal Colón había salido de ese puerto con Juan de la Cosa y la Santa María. Junto a la plaza estaba el edificio de donde había salido el Almirante "la mañana del descubrimiento de América". Así lo contaba, como si Colón hubiera salido de una casa de piedra por la mañana del 12 de octubre, en una carabela, y al caer la tarde hubiera llegado a las Antillas".
Ricardo Silva Romero, Barcelona
"Doblamos dos recodos, en dirección a la rambla de los juegos mecánicos, sin reparar en las evásticas sobre las paredes. Ninguno de los dos sospecha que el grupito de hinchas que grita !viva el Barca! en el bar de enfrente, de domingo en domingo, lincha sudamericanos desprevenidos en sus ratos libres".
"Y juntos hemos descubierto, en dos o tres charlas hasta las dos de la mañana, que cuando éramos niños todos pensábamos que el mundo era una pecera. Si uno se hundía en el océano, más allá de las algas, de las rocas, de los peces, podía hallar la pared de vidrio del planeta. El verdadero misterio, sin lugar a dudas, era a quién veríamos o con qué tropezaríamos del otro lado".
Efraín Medina Reyes, Roma
"El paso siguiente fue el Coliseo, que a pesar de las latas vacías de gaseosas y el estar eternamente en reparaciones, lucía majestuoso. Me estremeció pensar que por donde caminan ahora pequeños japoneses y obesos gringos estuvieron multitudes que en tardes de infamia veían cómo fieros leones destrozaban a frágiles cristianos para complacer la sed de sangre de Nerón y otros por el estilo".
"Pertenezco a una generación capaz de recorrer con ansiedad las ruinas de Pompeya pensando en qué parte se grabó el famoso concierto de Pink Floyd y dejando que el Vesubio sea sólo la vaga frase de algún profesor de secundaria".
Fernando Quiroz, Buenos Aires
"El verano había logrado que Buenos Aires amaneceira más temprano, aunque los porteños siguieran durmiendo hasta tarde, fieles a su vocación noctámbula que les permite ir a cine en la madrugada, comprar flores a las horas más absurdas o quejarse de su pequeño gran universo en torno a una botella de vino en cualquier boliche d elos que cierran cuando el cielo comienza a desteñir el negro de la noche".
Daniel Samper Ospina, La Habana
"Es muy difícil dar con un cubano que no sea especialmente amable, y más difícil aún dar con uno que no sea especialmente digno: Cualquiera de ellos está blindado por una educación prodigiiosa y habla con criterio sobre cualquier tema. Saben lo que valen y sobre todo valen por lo que saben. Es raro estar en una ciudad con gente tan preparada. Todos se expresan bien. Como Magally, que habla de Lezama Lima con propiedad, así a la media hora tenga que estar con las piernas abiertas para recibir la desgonzada y sucia perinola de cualquier noruego viejo".
Alonso Sánchez Baute, Valledupar
"Bueno, y la verdad es que podría alargarles esta historia contándoles tantas cosas que pasaron aquella mañana, tantas preguntas sin respuestas, tanto llanto, tanto dolor, tantos amigos que me acompañaron, tanta solidaridad de mi pueblo, que quizás no terminaría nunca. Por eso, para resumir, les cuento que ya pasadas las nueve de la mañana, con la casa tan llena de gente que no le cabía ni un tinto, con el señor obispo ya programado para la misa, con el velorio en pleno, con el cementerio listo para enterrar el cadáver de mi marido, justo en ese momento, mi marido apareció. Llegó como si nada, igual a como partió, pero con una juma que desde el patio se le sentía el tufo. Llegó descalzo, empijamado y bañado en maizena, preguntando que quién se había muerto, cuando el muerto era él; y llevaba la pea tan despierta, tan vivita, que se puso fue a cantar, que "llegó tu marido negra, llegó tu mariiiiiido".
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Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
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sábado, 7 de julio de 2007
1851. Folletín de Cabo Roto, de Octavio Escobar Giraldo
Como les anuncié esta semana, estaba leyendo una novela de Octavio Escobar Giraldo que se llama 1851 y tiene como subtítulo "folletín de cabo roto". La historia se centra en Salamina, en la época de la colonización antioqueña, y también se mencionan Pácora, Neira, Marmato, Abejorral, Sonsón, Medellín, Mariquita y Manizales.
Me pareció un libro divertido, que disfruté entre otras cosas porque mis papás son de Salamina y Pácora, así que conozco bien toda la zona que se describe en la obra. Es un libro lleno de humor, escrito con ironía, sarcasmo... que por fortuna no cae en la "apología" de las maravillas de la colonización antioqueña y que aunque obviamente es ficción, evidencia una investigación histórica muy minuciosa.
Además... me pareció una obra "rara" dentro de la producción de Octavio Escobar, que siempre es tan contemporáneo.. pero además es una obra "rara" en la literatura colombiana, en la medida en que se ha novelado mucho sobre el siglo 19 en otras regiones de Colombia (la Costa, el Valle, etc...) pero me parece que esta puede ser "La Novela" de la Colonización antioqueña, aunque a los más puristas les parecerá que los juegos de lenguajes y narradores de Octavio Escobar son muy osados para hablar de novela histórica...
Acá van las frases (muy abundantes para que Laverde no se queje):
"De muy elegante porte y medidas perfectas, 90-68-105, para Marcela de los Milagros Jaramillo Jaramillo los valores y sentimientos deben ser revaluados según la época, las costumbres y la forma de ser de las personas. Cree que lo más importante es poder realizar sus sueños. Nacida bajo el signo de capricornio hace catorce años, tiene un rostro armonioso, ojos lindos y buena figura, un metro sesenta y ocho centímetros de estatura. Recatada en su forma de vestir, amiga de los colores tradicionales, en familia reonocen su capacdad para hacerse entender de los demás, para explicar las cosas de una manera sencilla y clara. Sus principales habilidades son el punto de bastilla, el pespunte, el dobladillo, los puntos de ojal y de guante, el punto cadena, el punto cruzado, el punto espina, la sobrecostura, los zurcidos y remiendos y las patas de gallo. Pese a que en su natal Salamina no se ha establecido la instrucción pública para las mujeres, su inteligencia y tesón la llevaron a aprender las primeras letras con la señora Petronila Macías, a quien siempre agradecerá tal generosidad. Su mayor deseo es viajar a Medellín, Popayán o Santa Fe de Bogotá para estudiar como los hombres. De la cocina de su región destaca algunos platos que a muchos suenan exóticos: la batata dulce, la mafafa, el chachafruto y la cañafístola. Los personajes a los que más admira son su padre, don Sinforoso Jaramillo, por su capacidad para el trabajo y por su belleza y discreción a su hermana Serafina, quien confecciona sus vestidos. No se ha realizado ninguna cirugía estética".
"la mejor salsa del mundo es el hambre"
"Ya nadie piensa en la Patasola cuando se oyen alaridos por la noche".
"Una novela decente, y ésta lo es, respeta las fiestas religiosas, por lo que debería guardar silencio hasta la Pascua y ayunar, como la mayoría de sus personajes, pero el sur de Antioquia era tal hervidero de conversaciones y consejas y tanto alborotaba los caminos la propuesta de González Salazar y Compañía, endendiendo malquerencias, tanto papel iba y venía de Manizales a Medellín, de Neira a Bogotá, de Mariquita a Sonsón, contribuyendo al desarrollo del correo, que no hay forma de posponer la narración".
"Con sorpresa contempló su propio cuerpo: desde que tenía memoria se bañaba sin desnudarse y cambiaba sus ropas íntimas con los ojos cerrados, como le habían enseñado. Examinó su conciencia y la culpa no aparecía aún; la felicidad no la dejaba surgir".
"¿La escena precedente es factible antes de Freud, Brigitte Bardot, Henry Miller y el código Hays? consideran los expertos que en el siglo XIX el sexo orogenital era una delicadeza confinada al burdel; en los hogares respetables se usaban esas obscenísimas prendas de noche con un agujero en la mitad, que sólo se abría con fines proceativos. En fin. Sigamos".
"Nacianceno Arango está acostumbrado a las pérdidas: En un descuido la astilla del árbol qeu derribaba se le clavó en su ojo derecho y en otros la suerte lo privó de tres dedos de sus dos manos; además una infección de la piel se llevó la mitad de su oreja derecha. Lo que sí tiene es una caja de dientes muy completa".
"Como decía mi padre: para uno bañarse, casarse o matarse, no puede pensar mucho porque se arrepiente".
"- Clarisa, Clarisa. Clarisa tiene una voz muy hermosa, en verdad hermosa, la voz más hermosa que yo haya escuchado en mi vida -manipulaba las cartas sin dificultad con sus siete dedos.
- Pero nunca habla, anotó Juan Escobar.
- Habla muy poco, ciertamente, muy poco, pero sí habla. Lo que pasa es que cuida su voz, Cecilia le puso como misión en la vida cuidar la voz, como única misión en la vida, nunca ha hecho nada más. Debe ser la que hace más tiempo no sale de la casa.
- Pero la voz no se gasta porque uno hable
- Cierto, muy cierto, pero según Cecilia se gasta mucho menos si uno sólo sonríe"
"De lo que ella más sabía era de la cría de los cerdos: de alimentarlos con sobrados, de limitar sus movimientos argollándolos o poniéndoles horquetas en el pescuezo para impedir su paso bajo las cercas, de su buen precio cuando están gordos ¿Esos eran temas para tratar con un futuro militar?
Suspirando concluyó que no se conquista un hombre hablándole de aguamasa".
"De muy saludable porte y medidas generosas, 100-85-125 y casi 6 arrobas de peso, para Inocencia del Socorro Arango Uribe la familia es lo más importante. Nacida bajo el signo de Acuario hace 13 años, tiene un rostro sincero y su metro cincuenta y cinco centímetros de estatura se asientan con firmeza en el suelo. De pocas palabras, es agradecida, beata, comedida, decente, entusiasta, firme, generosa, honrada, intolerante, jovial, la K no le cuadra, leal, moralista, noble, organizada, pía, querendona, recursiva, solícita, terca, voluntariosa, la W tampoco le cuadra, xenófoba, yerta y zonza. Muy devota de la Virgen María, es probable que sea el personaje que más adrmira".
"Esa muchacha está tan triste que no se da cuenta ni de que está viva"
Octavio Escobar Giraldo
1851. Folletín de Cabo Roto
2007
Editorial Intermedio
Me pareció un libro divertido, que disfruté entre otras cosas porque mis papás son de Salamina y Pácora, así que conozco bien toda la zona que se describe en la obra. Es un libro lleno de humor, escrito con ironía, sarcasmo... que por fortuna no cae en la "apología" de las maravillas de la colonización antioqueña y que aunque obviamente es ficción, evidencia una investigación histórica muy minuciosa.
Además... me pareció una obra "rara" dentro de la producción de Octavio Escobar, que siempre es tan contemporáneo.. pero además es una obra "rara" en la literatura colombiana, en la medida en que se ha novelado mucho sobre el siglo 19 en otras regiones de Colombia (la Costa, el Valle, etc...) pero me parece que esta puede ser "La Novela" de la Colonización antioqueña, aunque a los más puristas les parecerá que los juegos de lenguajes y narradores de Octavio Escobar son muy osados para hablar de novela histórica...
Acá van las frases (muy abundantes para que Laverde no se queje):
"De muy elegante porte y medidas perfectas, 90-68-105, para Marcela de los Milagros Jaramillo Jaramillo los valores y sentimientos deben ser revaluados según la época, las costumbres y la forma de ser de las personas. Cree que lo más importante es poder realizar sus sueños. Nacida bajo el signo de capricornio hace catorce años, tiene un rostro armonioso, ojos lindos y buena figura, un metro sesenta y ocho centímetros de estatura. Recatada en su forma de vestir, amiga de los colores tradicionales, en familia reonocen su capacdad para hacerse entender de los demás, para explicar las cosas de una manera sencilla y clara. Sus principales habilidades son el punto de bastilla, el pespunte, el dobladillo, los puntos de ojal y de guante, el punto cadena, el punto cruzado, el punto espina, la sobrecostura, los zurcidos y remiendos y las patas de gallo. Pese a que en su natal Salamina no se ha establecido la instrucción pública para las mujeres, su inteligencia y tesón la llevaron a aprender las primeras letras con la señora Petronila Macías, a quien siempre agradecerá tal generosidad. Su mayor deseo es viajar a Medellín, Popayán o Santa Fe de Bogotá para estudiar como los hombres. De la cocina de su región destaca algunos platos que a muchos suenan exóticos: la batata dulce, la mafafa, el chachafruto y la cañafístola. Los personajes a los que más admira son su padre, don Sinforoso Jaramillo, por su capacidad para el trabajo y por su belleza y discreción a su hermana Serafina, quien confecciona sus vestidos. No se ha realizado ninguna cirugía estética".
"la mejor salsa del mundo es el hambre"
"Ya nadie piensa en la Patasola cuando se oyen alaridos por la noche".
"Una novela decente, y ésta lo es, respeta las fiestas religiosas, por lo que debería guardar silencio hasta la Pascua y ayunar, como la mayoría de sus personajes, pero el sur de Antioquia era tal hervidero de conversaciones y consejas y tanto alborotaba los caminos la propuesta de González Salazar y Compañía, endendiendo malquerencias, tanto papel iba y venía de Manizales a Medellín, de Neira a Bogotá, de Mariquita a Sonsón, contribuyendo al desarrollo del correo, que no hay forma de posponer la narración".
"Con sorpresa contempló su propio cuerpo: desde que tenía memoria se bañaba sin desnudarse y cambiaba sus ropas íntimas con los ojos cerrados, como le habían enseñado. Examinó su conciencia y la culpa no aparecía aún; la felicidad no la dejaba surgir".
"¿La escena precedente es factible antes de Freud, Brigitte Bardot, Henry Miller y el código Hays? consideran los expertos que en el siglo XIX el sexo orogenital era una delicadeza confinada al burdel; en los hogares respetables se usaban esas obscenísimas prendas de noche con un agujero en la mitad, que sólo se abría con fines proceativos. En fin. Sigamos".
"Nacianceno Arango está acostumbrado a las pérdidas: En un descuido la astilla del árbol qeu derribaba se le clavó en su ojo derecho y en otros la suerte lo privó de tres dedos de sus dos manos; además una infección de la piel se llevó la mitad de su oreja derecha. Lo que sí tiene es una caja de dientes muy completa".
"Como decía mi padre: para uno bañarse, casarse o matarse, no puede pensar mucho porque se arrepiente".
"- Clarisa, Clarisa. Clarisa tiene una voz muy hermosa, en verdad hermosa, la voz más hermosa que yo haya escuchado en mi vida -manipulaba las cartas sin dificultad con sus siete dedos.
- Pero nunca habla, anotó Juan Escobar.
- Habla muy poco, ciertamente, muy poco, pero sí habla. Lo que pasa es que cuida su voz, Cecilia le puso como misión en la vida cuidar la voz, como única misión en la vida, nunca ha hecho nada más. Debe ser la que hace más tiempo no sale de la casa.
- Pero la voz no se gasta porque uno hable
- Cierto, muy cierto, pero según Cecilia se gasta mucho menos si uno sólo sonríe"
"De lo que ella más sabía era de la cría de los cerdos: de alimentarlos con sobrados, de limitar sus movimientos argollándolos o poniéndoles horquetas en el pescuezo para impedir su paso bajo las cercas, de su buen precio cuando están gordos ¿Esos eran temas para tratar con un futuro militar?
Suspirando concluyó que no se conquista un hombre hablándole de aguamasa".
"De muy saludable porte y medidas generosas, 100-85-125 y casi 6 arrobas de peso, para Inocencia del Socorro Arango Uribe la familia es lo más importante. Nacida bajo el signo de Acuario hace 13 años, tiene un rostro sincero y su metro cincuenta y cinco centímetros de estatura se asientan con firmeza en el suelo. De pocas palabras, es agradecida, beata, comedida, decente, entusiasta, firme, generosa, honrada, intolerante, jovial, la K no le cuadra, leal, moralista, noble, organizada, pía, querendona, recursiva, solícita, terca, voluntariosa, la W tampoco le cuadra, xenófoba, yerta y zonza. Muy devota de la Virgen María, es probable que sea el personaje que más adrmira".
"Esa muchacha está tan triste que no se da cuenta ni de que está viva"
Octavio Escobar Giraldo
1851. Folletín de Cabo Roto
2007
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Octavio Escobar Giraldo
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
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sábado, 3 de febrero de 2007
El Jardín de los Senderos que se Bifurcan, de Jorge Luis Borges
Para el epígrafe de un ensayo que estoy haciendo para la maestría releí El Jardín de los Senderos que se Bifurcan, último cuento del libro "Ficciones", de Jorge Luis Borges, publicado en 1944. Acá van algunas frases... poquitas porque se trata de un cuento... no de una novela..
"¿Yo, ahora, iba a morir? Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos".
"Preveo que el hombre se resignará cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; les doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado".
"Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros. Absorto en esas ilusorias imágenes, olvidé mi destino de perseguido. Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo".
"Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes".
"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras: en la del casi inextrincable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos que también proliferan y se bifurcan".
"He conjeturado el plan de ese caos, he restablecido, he creído restablecer, el orden primordial, he traducido la obra entera: me consta que no emplea una sola vez la palabra tiempo. La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pen. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos: en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo esas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma".
"¿Yo, ahora, iba a morir? Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos".
"Preveo que el hombre se resignará cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; les doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado".
"Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros. Absorto en esas ilusorias imágenes, olvidé mi destino de perseguido. Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo".
"Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes".
"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras: en la del casi inextrincable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos que también proliferan y se bifurcan".
"He conjeturado el plan de ese caos, he restablecido, he creído restablecer, el orden primordial, he traducido la obra entera: me consta que no emplea una sola vez la palabra tiempo. La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pen. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos: en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo esas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma".
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
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domingo, 14 de enero de 2007
Un Cadáver en la mesa es Mala Educación, de Pedro Badrán Padauí:
Leí Un cadáver en la mesa es mala educación, una novela policiaca de Pedro Badrán que publicó Ediciones B a finales del año pasado. Son 168 páginas que se leen rápido... hay ejercicios formales (con narradores y estilos varios), mucho humor, un muy tenue y lejano trasfondo político (el Proceso 8.000) y algunas referencias a la literatura y al periodismo escrito porque el narrador es un periodista judicial de un periódico bogotano que se llama El Correo (En la vida real, Badrán trabajó unos años en La Prensa, el periódico de los Pastrana, y las coincidencias con El Correo son numerosas). Sin más carreta... algunas frases:
"Sobrellevaba el insomnio con el cuerpo ausente de Valeria Fidalgo, la crítica de arte, pelirroja y recién graduada de Europa, a quien desnudaba en plena sala de redacción y luego disponía sobre una de las mesas de trabajo. Imaginaba sus rojos pelillos, su entrepierna perfumada, su discurso sobre la posmodernidad y la muerte de la novela, interrumpido cada vez más por los maullidos de minina insegura, se escriben novelas, sí, pero como género la novela está muerta, es decir no hay nada nuevo, las novelas se repiten una y otra vez, eso de la novela urbana es una tontería, no lo crees así Federico, y yo la penetraba allí, en el meollo de su teoría más profunda".
"Alguna vez habíamos hablado de diferentes autores, Simenon y Chesterton, en realidad esa literatura pertenece a los ingleses, la tienen aprendida como mecanismo de relojería, y los franchutes van colgados, ellos lo saben y por eso teorizan mucho sobre el asunto, ¿no te parece?, con decirte que hasta tienen estudios sobre el vestido y el automóvil del relato criminal, todo muy detallado, nunca aprenden los franceses, llevan siglos tratando de clasificar el mundo y todavía no renuncian a ello, qué pérdida de tiempo, por eso sus novelas son tan racionales, les falta el humor y la sorpresa tan propios de los ingleses, en fin ¿tú has leído a Padura, el cubano?"
"Valeria me dio un beso en la mejilla y abandonó la sala de redacción.
Miré el movimiento de su precario trasero que me decía adiós y a la vez parecía cantarme un villancico, ven a nuestras nalgas, ven, ven ven, no tardes tanto, Federico, ven, ven".
"Tal vez habíamos llegado a la guarida del extraño grupo que se encargaba de eliminar prostitutas, indigentes y periodistas, esta última una condición no tan diferente a las anteriores".
"Me serví un par de copas de un vino perverso y traté de mantenerme al lado de Valeria pero ella desapareció en un salón contiguo. Uno de los poetas se acercó para leerme su última producción, sesenta y cuatro haikus, de gran vuelo poético según él.
Hay una hormiga
Hay otra Hormiga
Son dos hormigas"
"Carecía de tiempo para hacer una crítica, aunque recordé de inmediato una vieja frase, tal vez injusta, algo así como la escultura es aquella cosa con la que uno tropieza cuando retrocede para mirar un cuadro".
Pedro Badrán Padauí
Un Cadáver en la Mesa es mala Educación
2006
Ediciones B
168 páginas
"Sobrellevaba el insomnio con el cuerpo ausente de Valeria Fidalgo, la crítica de arte, pelirroja y recién graduada de Europa, a quien desnudaba en plena sala de redacción y luego disponía sobre una de las mesas de trabajo. Imaginaba sus rojos pelillos, su entrepierna perfumada, su discurso sobre la posmodernidad y la muerte de la novela, interrumpido cada vez más por los maullidos de minina insegura, se escriben novelas, sí, pero como género la novela está muerta, es decir no hay nada nuevo, las novelas se repiten una y otra vez, eso de la novela urbana es una tontería, no lo crees así Federico, y yo la penetraba allí, en el meollo de su teoría más profunda".
"Alguna vez habíamos hablado de diferentes autores, Simenon y Chesterton, en realidad esa literatura pertenece a los ingleses, la tienen aprendida como mecanismo de relojería, y los franchutes van colgados, ellos lo saben y por eso teorizan mucho sobre el asunto, ¿no te parece?, con decirte que hasta tienen estudios sobre el vestido y el automóvil del relato criminal, todo muy detallado, nunca aprenden los franceses, llevan siglos tratando de clasificar el mundo y todavía no renuncian a ello, qué pérdida de tiempo, por eso sus novelas son tan racionales, les falta el humor y la sorpresa tan propios de los ingleses, en fin ¿tú has leído a Padura, el cubano?"
"Valeria me dio un beso en la mejilla y abandonó la sala de redacción.
Miré el movimiento de su precario trasero que me decía adiós y a la vez parecía cantarme un villancico, ven a nuestras nalgas, ven, ven ven, no tardes tanto, Federico, ven, ven".
"Tal vez habíamos llegado a la guarida del extraño grupo que se encargaba de eliminar prostitutas, indigentes y periodistas, esta última una condición no tan diferente a las anteriores".
"Me serví un par de copas de un vino perverso y traté de mantenerme al lado de Valeria pero ella desapareció en un salón contiguo. Uno de los poetas se acercó para leerme su última producción, sesenta y cuatro haikus, de gran vuelo poético según él.
Hay una hormiga
Hay otra Hormiga
Son dos hormigas"
"Carecía de tiempo para hacer una crítica, aunque recordé de inmediato una vieja frase, tal vez injusta, algo así como la escultura es aquella cosa con la que uno tropieza cuando retrocede para mirar un cuadro".
Pedro Badrán Padauí
Un Cadáver en la Mesa es mala Educación
2006
Ediciones B
168 páginas
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Novela colombiana,
Novela Negra,
Pedro Badrán Padauí,
Un Cadáver en la Mesa es Mala Educación
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
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martes, 19 de diciembre de 2006
La Muerte de Carlos Gardel, de Antonio Lobo Antunes
Como inusitadamente se ha puesto de moda en nuestro club Antonio Lobo Antunes, entonces les cuento: En abril del 2004, con ocasión a la Feria del Libro, lo entrevisté para el Canal. En los tres años que llevo en el Canal sólo he hecho 2 entrevistas: una a Lobo Antunes y otra a Alfredo Bryce Echenique.
A Antonio Lobo Antunes lo entrevisté en Casa Medina. Habla bien español y tiene unos ojos azules muy claros, transparentes. Dos días antes Saramago había hecho unas declaraciones contra Uribe y la entrevista se concertó con el único compromiso de no hablar de ese tema, lo cual para mi no era inconveniente porque era para un programa de libros, no para el noticiero.
Desde hace muuuuuuchos años Lobo Antunes tiene una pelea casada con Saramago. Es una rivalidad política y literaria. Saramago es de izquierda radical y dura, y escribe por lo general historias claras, sin mucho artificio estético. A Lobo Antunes le parecen un poco "mamertos", por decirlo de alguna manera, esos discursos políticos de Saramago, y en su obra hay una clara preocupación por cómo contar las historias, explotando al máximo las posibilidades de los narradores, la puntuación, la estructura, etc... Por eso sus libros son a primera vista enredados, difíciles... de esos que uno tiene que leer dos veces la misma página.
Las frases que van a continuación son de La Muerte de Carlos Gardel, novela que leí hace dos años... pero como acostumbro subrayar todos los libros, entonces acá van algunas de las que me llamaron la atención en ese momento:
"Si me preguntasen lo que se debe hacer respondería enseguida
-Estar solo porque no existe conversación que no sea tediosa, ¿de qué sirve conversar?"
"y yo atravesaba las hileras de cipreses procurando no ver los crucifijos, ni las làpidas, ni las letras bajo los retratos, yo corrìa hacia el portòn con rejas, muy derecha como si llevase mi vida en una cesta que era necesario equilibrar en la mollera porque si no la equilibraba morirìa, y al entrar al estudio mi padre, sumergiendo una pelìcula en la cubeta
- ¿Qué te ha pasado, Silvina?
y yo, abrasada a él, sintiendo el perfume de la espuma de afeitar, abrazada a las rodillas y a las caderas porque no llegaba más arriba, y en medio de los telones de toldillas y templetes que se convertían en huesos, dientes y hebras de músculos y piel
- No voy a morir nunca, no, dígame que no voy a morir nunca".
"No conozco hombre que no sea cobarde, los hombres no tienen el valor de decir No te quiero, dicen No es que no esté enamorado, estoy enamorado, puedes tener la certeza de que estoy enamorado, pero necesito espacio, necesito estar solo, necesito pensar, y esto con una cara que no engaña a ninguna mujer aunque ella quiera engañarse".
"tenía yo dieciocho años y después del baile de los novatos un chico de la facultad me llevó al Guincho en coche, las viviendas, los pinos y las luces de la Marginal corrían tras nosotros, pasamos los yates de la bahía de Cascais, el fuerte, la Boca do Inferno, y enseguida comenzaban las dunas, que aun de día no se sabe si acaban, colinas, hierbas, cuestas de peñas hacia la playa, me acuerdo de que olía a lanas y a goma, casi en el punto en el que los árboles de Malveira se cruzaban sobre el coche por un atajo repentino, piedras sueltas, cuevas, picos de rocas, una especie de castillo achatado en el farallón, subíamos por un talud y los faros se colgaron de la nada, el motor calló y de inmediato vino el ruido de los insectos, el zumbido de la tierra en su eje, el mecanismo herrumbroso del mar, mi compañero se movió como si tuviese una rodilla dormida o los asientos lo incomodasen, bajó la ventanilla y los insectos y el mar se acercaron olisgueándome, un dedo me tocó la frente, la línea de la nariz, el mentón, la boca, me separó los labios, intentó entrar, no despegué los dientes, me tapò los oídos y el mar y los insectos se alejaron, me destapó los oídos y la trainera flotó a mi alrededor, movió una palanca y el asiento se reclinó
y al llegar a casa tenía una mancha amarillenta en la blusa, la froté con la punta de la toalla mojada en agua caliente, probé con jabón y no salió, la tintorería advertía en una tarjeta impresa".
"-Hay días en que a pesar de todo tal vez sienta un poquito tu ausencia, no mucho, un poquito, tu ausencia"
"Morir es esto, morir no cuesta nada
- Un momento, Alvaro, cállate
ahora soy y estoy aquí, ahora ya no soy y me he ido, morir es sólo este sueño, esta ausencia, esta especie de paz o, no sé, una àz verdadera, volverme objeto, cosa, piedra dura"
"porque, principalmente, es eso lo que los ex maridos son, ridículos, no ridículos hasta la ternura sino ridículos hasta el agobio, lo que me sorprende es cómo fui capaz de hacer el amor con él y, más que hacer el amor, llegar al orgasmo, si lo observo con atención no hay nada en ese hombre que me agrade, pasó de ho hacerme caso a pegajoso, no puedo concebir que haya mujeres, con un mínimo de criterio y de gusto, que se interesen por una persona así, no lo puedo concebir y sin embargo existen, quieren casarse con ellos, quieren hijos de ellos, imaginate, yo, apartándole sus manitas
- Mi hija es más inteligente de lo que supones, gracias a Dios no ha salido a ti
y sufren, y tienen celos, y les huelen la ropa mientras duermen, y buscan nùmeros de teléfono en la agenda, y van a verlos al despacho con un pretexto cualquiera, y èl, con el dedo amenazador
- No creas que te vas a librar de mí con tanta facilidad, chica, esto sólo acaba de comenzar"
A Antonio Lobo Antunes lo entrevisté en Casa Medina. Habla bien español y tiene unos ojos azules muy claros, transparentes. Dos días antes Saramago había hecho unas declaraciones contra Uribe y la entrevista se concertó con el único compromiso de no hablar de ese tema, lo cual para mi no era inconveniente porque era para un programa de libros, no para el noticiero.
Desde hace muuuuuuchos años Lobo Antunes tiene una pelea casada con Saramago. Es una rivalidad política y literaria. Saramago es de izquierda radical y dura, y escribe por lo general historias claras, sin mucho artificio estético. A Lobo Antunes le parecen un poco "mamertos", por decirlo de alguna manera, esos discursos políticos de Saramago, y en su obra hay una clara preocupación por cómo contar las historias, explotando al máximo las posibilidades de los narradores, la puntuación, la estructura, etc... Por eso sus libros son a primera vista enredados, difíciles... de esos que uno tiene que leer dos veces la misma página.
Las frases que van a continuación son de La Muerte de Carlos Gardel, novela que leí hace dos años... pero como acostumbro subrayar todos los libros, entonces acá van algunas de las que me llamaron la atención en ese momento:
"Si me preguntasen lo que se debe hacer respondería enseguida
-Estar solo porque no existe conversación que no sea tediosa, ¿de qué sirve conversar?"
"y yo atravesaba las hileras de cipreses procurando no ver los crucifijos, ni las làpidas, ni las letras bajo los retratos, yo corrìa hacia el portòn con rejas, muy derecha como si llevase mi vida en una cesta que era necesario equilibrar en la mollera porque si no la equilibraba morirìa, y al entrar al estudio mi padre, sumergiendo una pelìcula en la cubeta
- ¿Qué te ha pasado, Silvina?
y yo, abrasada a él, sintiendo el perfume de la espuma de afeitar, abrazada a las rodillas y a las caderas porque no llegaba más arriba, y en medio de los telones de toldillas y templetes que se convertían en huesos, dientes y hebras de músculos y piel
- No voy a morir nunca, no, dígame que no voy a morir nunca".
"No conozco hombre que no sea cobarde, los hombres no tienen el valor de decir No te quiero, dicen No es que no esté enamorado, estoy enamorado, puedes tener la certeza de que estoy enamorado, pero necesito espacio, necesito estar solo, necesito pensar, y esto con una cara que no engaña a ninguna mujer aunque ella quiera engañarse".
"tenía yo dieciocho años y después del baile de los novatos un chico de la facultad me llevó al Guincho en coche, las viviendas, los pinos y las luces de la Marginal corrían tras nosotros, pasamos los yates de la bahía de Cascais, el fuerte, la Boca do Inferno, y enseguida comenzaban las dunas, que aun de día no se sabe si acaban, colinas, hierbas, cuestas de peñas hacia la playa, me acuerdo de que olía a lanas y a goma, casi en el punto en el que los árboles de Malveira se cruzaban sobre el coche por un atajo repentino, piedras sueltas, cuevas, picos de rocas, una especie de castillo achatado en el farallón, subíamos por un talud y los faros se colgaron de la nada, el motor calló y de inmediato vino el ruido de los insectos, el zumbido de la tierra en su eje, el mecanismo herrumbroso del mar, mi compañero se movió como si tuviese una rodilla dormida o los asientos lo incomodasen, bajó la ventanilla y los insectos y el mar se acercaron olisgueándome, un dedo me tocó la frente, la línea de la nariz, el mentón, la boca, me separó los labios, intentó entrar, no despegué los dientes, me tapò los oídos y el mar y los insectos se alejaron, me destapó los oídos y la trainera flotó a mi alrededor, movió una palanca y el asiento se reclinó
y al llegar a casa tenía una mancha amarillenta en la blusa, la froté con la punta de la toalla mojada en agua caliente, probé con jabón y no salió, la tintorería advertía en una tarjeta impresa".
"-Hay días en que a pesar de todo tal vez sienta un poquito tu ausencia, no mucho, un poquito, tu ausencia"
"Morir es esto, morir no cuesta nada
- Un momento, Alvaro, cállate
ahora soy y estoy aquí, ahora ya no soy y me he ido, morir es sólo este sueño, esta ausencia, esta especie de paz o, no sé, una àz verdadera, volverme objeto, cosa, piedra dura"
"porque, principalmente, es eso lo que los ex maridos son, ridículos, no ridículos hasta la ternura sino ridículos hasta el agobio, lo que me sorprende es cómo fui capaz de hacer el amor con él y, más que hacer el amor, llegar al orgasmo, si lo observo con atención no hay nada en ese hombre que me agrade, pasó de ho hacerme caso a pegajoso, no puedo concebir que haya mujeres, con un mínimo de criterio y de gusto, que se interesen por una persona así, no lo puedo concebir y sin embargo existen, quieren casarse con ellos, quieren hijos de ellos, imaginate, yo, apartándole sus manitas
- Mi hija es más inteligente de lo que supones, gracias a Dios no ha salido a ti
y sufren, y tienen celos, y les huelen la ropa mientras duermen, y buscan nùmeros de teléfono en la agenda, y van a verlos al despacho con un pretexto cualquiera, y èl, con el dedo amenazador
- No creas que te vas a librar de mí con tanta facilidad, chica, esto sólo acaba de comenzar"
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
/ Mail: adrivillegasb@gmail.com
/ En Facebook:
https://www.facebook.com/Adriana-Villegas-Botero-104520141792741
jueves, 15 de junio de 2006
La Muerte de Alec, de Darío Jaramillo Agudelo
Esta novela breve, la primera de Darío Jaramillo, cuenta, más que la historia de la muerte de Alec (de la que el lector sabe su trágico fin desde el título del libro), la serie de hechos que casuales o no sirvieron para presentir la muerte del personaje. Es una novela sobre el destino, el azar, la predicción, la muerte como algo ineludible y la imposibilidad de escapar a lo que está trazado. También es un texto sobre lo inevitable del futuro y sobre los símbolos del presente. Y sobre todo es una novela sobre la literatura: está llena de referencias a escritores tan variados como Filisberto Hernández, Margarita Yourcenar, thomas Pynchon, etc…
Darío Jaramillo Agudelo es el autor de otra novela que me gusta mucho que se llama Cartas Cruzadas, deotra que se llama Novela con Fantasma; de un libro inclasificable que se llama Guía para Viajeros, y de varios libros de poemas, entre ellos Del ojo a la lengua (con ilustraciones del pintor Juan Antonio Roda) y Poemas de Amor, un de los libros de poesía más importantes de la literatura colombiana.
Frases:
“Aquí, precisamente, tendría que decirse que la amistad es, ante todo, un antidoto contra el aburrimiento y que el secreto de la vitalidad de una relación radica en que uno no pueda prever las reacciones del otro, ni se sepa de memoria sus temas”.
“El hombre cabalmente religioso que impregna el diario vivir con su creencia, tiene más sosiego que aquél que solamente posee preguntas sin respuesta”.
“El náufrago es el único muerto que cava su propia tumba”.
“Yo odio los trasteos; casi diría que la fórmula de una maldición gitana es: te deseo un trasteo”.
“Este fue el último gesto de elegancia de Alec, pues nada hay más estorboso que un cadáver. Esta desaparición de libró de ritos fúnebres y de trámites burocráticos; te libró del horror de reconocer su cuerpo sin vida. Queda la duda, pero es preferible esta incertidumbre, es preferible esta exigua incertidumbre contra toda la evidencia, al macabro espectáculo de un amigo muerto”.
Darío Jaramillo Agudelo
La Muerte de Alec
Editorial Alfaguara
1999
Darío Jaramillo Agudelo es el autor de otra novela que me gusta mucho que se llama Cartas Cruzadas, deotra que se llama Novela con Fantasma; de un libro inclasificable que se llama Guía para Viajeros, y de varios libros de poemas, entre ellos Del ojo a la lengua (con ilustraciones del pintor Juan Antonio Roda) y Poemas de Amor, un de los libros de poesía más importantes de la literatura colombiana.
Frases:
“Aquí, precisamente, tendría que decirse que la amistad es, ante todo, un antidoto contra el aburrimiento y que el secreto de la vitalidad de una relación radica en que uno no pueda prever las reacciones del otro, ni se sepa de memoria sus temas”.
“El hombre cabalmente religioso que impregna el diario vivir con su creencia, tiene más sosiego que aquél que solamente posee preguntas sin respuesta”.
“El náufrago es el único muerto que cava su propia tumba”.
“Yo odio los trasteos; casi diría que la fórmula de una maldición gitana es: te deseo un trasteo”.
“Este fue el último gesto de elegancia de Alec, pues nada hay más estorboso que un cadáver. Esta desaparición de libró de ritos fúnebres y de trámites burocráticos; te libró del horror de reconocer su cuerpo sin vida. Queda la duda, pero es preferible esta incertidumbre, es preferible esta exigua incertidumbre contra toda la evidencia, al macabro espectáculo de un amigo muerto”.
Darío Jaramillo Agudelo
La Muerte de Alec
Editorial Alfaguara
1999
Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
En Twitter: @adrivillegas.
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lunes, 8 de agosto de 2005
Triste, Solitario y Final, de Osvaldo Soriano
"Los trenes tienen algo que ver con el principio y con el final. También los barcos y la distancia. Uno siempre va a morir lejos de los mejores lugares. Por vergüenza tal vez, como los elefantes".
"Tengo algunas palizas encima pero puedo darme el lujo de abandonar el cementerio caminando".
"Es inútil andar a los tiros. No hay nada que defender. Creo que nunca lo hubo. Ahora todo el mundo tiene un muerto en la familia y el que no, está solo como un perro. Este país ha estado sumergido en la mierda desde hace muchos años, pero la gente decía que el olor era de margaritas silvestres"
"No hay norteamericanos pobres en América Latina. No les sienta el clima".
"Uno puede estar solo mientras alguien lo acaricia".
Osvaldo Soriano
Triste, Solitario y final
1973
"Tengo algunas palizas encima pero puedo darme el lujo de abandonar el cementerio caminando".
"Es inútil andar a los tiros. No hay nada que defender. Creo que nunca lo hubo. Ahora todo el mundo tiene un muerto en la familia y el que no, está solo como un perro. Este país ha estado sumergido en la mierda desde hace muchos años, pero la gente decía que el olor era de margaritas silvestres"
"No hay norteamericanos pobres en América Latina. No les sienta el clima".
"Uno puede estar solo mientras alguien lo acaricia".
Osvaldo Soriano
Triste, Solitario y final
1973
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Escritora, columnista, periodista, abogada. Docente en la Universidad de Manizales. Doctora en literatura de la UTP y magister en estudios políticos de la Javeriana. Autora de la novela "El oído miope", el libro de cuentos "El lugar de todos los muertos" y el libro infantil "Sakas".
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